Educación
financiera y microfinanzas comunitarias
Alberto
Jiménez Merino
Para el año 2025, cerca de 700
millones de personas en el mundo sobrevivieron con menos de 2.15 dólares
diarios, cifra fijada por el Banco Mundial para definir la pobreza extrema. Y,
según estimaciones de Oxfam International, 3 mil 400 millones, casi la mitad
del mundo, viven con menos de 5.5 dólares al día.
La educación financiera
es el proceso mediante el cual las personas adquieren conocimientos,
habilidades y confianza para administrar su dinero de manera informada y
responsable. Permite comprender conceptos básicos, usar productos bancarios adecuadamente
y desarrollar hábitos para mejorar el bienestar económico a corto, mediano y
largo plazo (www.bbva.com, 2026)
En México, solo el 32% de los
adultos tiene conocimientos financieros básicos y apenas el 32% de la población
nacional cuenta con nociones elementales sobre el manejo de dinero. Solamente el
25% de la población nacional planifica sus gastos y únicamente 8.2% utiliza
instrumentos de ahorro formal (www.mifel.com.mx, 2026)
En términos prácticos se
reconoce que entre 7 y 8 de cada 10 mexicanos carecen de educación financiera,
y que los 2 y 3 que, si la tienen, la heredaron de sus padres. Esta es una tarea
pendiente de los Sistemas Nacionales de Educación e Investigación, como lo es
también el conocimiento de los recursos naturales y toda la riqueza comunitaria
potencial de las 199 mil localidades de México.
De acuerdo con Mario Borghino,
en su libro “El arte de hacer dinero”, Editorial Grijalbo, no
importa tanto cuánto se gana, si no cómo se gasta, cómo se invierte
y cómo se ahorra. No se puede gastar más de lo que se gana. Si se
obtiene un peso de ingreso, se pueden gastar 80 centavos, invertir 10 y ahorrar
10. Y si hay deudas solo gastar 70 y destinar 10 al pago de estas.
En
este párrafo anterior, la información básica de la educación financiera ha sido
hasta hoy imposible de comunicar a la población en los programas educativos
formales e informales, especialmente a los niños y jóvenes. A través de los
años de mi etapa escolar, incluida la universidad, no me lo mencionaron ni por
equivocación. Sin embargo, se podría resolver dejando una tarea sobre el tema o
una campaña publicitaria más allá de la Semana Nacional de la Educación
Financiera.
Y, de las cuentas de la vida,
ya ni hablamos. Se debería saber cuánto necesitamos para vivir, sobrevivir o
medio vivir cada semana, mes o año; cuánta agua requerimos, alimentos, ropa,
calzado, vivienda, luz, medicinas; hablar de una lista para las compras o de
presupuestos anuales, previsión para tiempos difíciles y edades maduras;
seguros o fianzas, es simplemente impensable.
Conocer el valor del dinero,
interés simple e interés compuesto, pedir prestado, pago de contado o anticipado,
compras a crédito, meses sin intereses, abonos chiquitos, es fundamental para
evitarse problemas y presiones innecesarias. Saber calcular costos de
producción, gastos, flujo de efectivo y definir precios de venta, utilidades y
volúmenes mínimos, es indispensable en las actividades económicas.
Casi 2 mil 500 millones de
personas en el mundo no disponen de servicios bancarios básicos, el 75% de los
pobres no tiene cuenta bancaria, de acuerdo con el Banco Mundial. Es más
acentuado el problema en los países en desarrollo, en el que se incluye Latinoamérica,
donde solo hay 14 sucursales bancarias y 31 cajeros automáticos por cada 100
mil habitantes, contra 32 y 94 en los países desarrollados (Daryll Collins, Las
finanzas de los pobres. Debate). Las tarjetas de crédito, débito o pago
electrónico son muy comunes en estos últimos.
El financiamiento a las
actividades productivas es otro gran problema del desarrollo de las
comunidades. México cuenta con 5 millones de unidades productivas del sector
agroalimentario y forestal y, un total de 4.9 millones de micro, pequeñas y medianas
empresas (MiPyMes). Los sistemas crediticios nunca han atendido a más del 10%
de los solicitantes. En los últimos años la banca social se ha adelgazado
sustantivamente y la banca privada pide garantizar al menos 2 pesos por cada
peso prestado, con mínimos de 500 mil pesos, los más accesibles. Los
prestamistas, usureros e intermediarios financieros son las opciones de los
pobres.
Por eso, la caja de ahorro y préstamo
es una de las mejores estrategias de Microfinanzas en las comunidades para
integrar montos económicos que impulsen su desarrollo. En Garamsur,
Maharashtra, India, los pobladores dicen que la falta de agua los unió y, ya
resuelto el problema, lo que los mantuvo juntos y progresando fue la adopción de
la Caja Comunitaria de Ahorro y Préstamo.
Con la máxima de Dinero de todos
para el beneficio de todos, la Organización TOSEPAN creó en 1998 la Unión
de Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo TOSEPANTOMIN, integrada por 437
sociedades cooperativas y 54 mil socios: 64% mujeres y 78% indígenas, que
atiende 39 municipios de la Sierra Nororiente de Puebla y la Región Totonaca de
Veracruz.
En 2007, inició un programa de
financiamiento a vivienda. En 2013, obtuvo el registro de la Comisión Nacional
Bancaria y de Valores (CNBV) y, en 2017 obtuvo el Premio Europeo de Microfinanzas
de Luxemburgo. Es el organismo financiero más exitoso en la Sierra Nororiente y
Totonaca de Veracruz.
Con el propósito de fortalecer
la justicia con bienestar, la seguridad social y la riqueza comunitaria de los
poblanos, El Colegio de Puebla A C, la Secretaría de Economía, la Secretaría de
Bienestar, la Facultad de Administración de la BUAP y la Comisión Nacional para
la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF/SHCP), impulsarán
en el estado la Educación Financiera; y con el apoyo de
TOSEPANTOMIN – TOSEPAN, el Banco Grameen Bangladesh, Caja DEPAC Poblana y otros
casos de éxito, iniciaremos programas educativos sobre sociedades cooperativas,
ahorro y microfinanzas, en las microrregiones de Puebla.



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