lunes, 10 de marzo de 2014

Demagogia feminista Por Angelique Loretto
















El pasar de los años se convierte en una brevedad cuando encuentras la amistad.
A Karen Wendolyn

Quería festejar el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) con cifras favorables respecto al tema del género femenino en nuestro México, mostrar que la mujer se ha hecho más independiente en lo económico y en lo cultural, que denuncia los maltratos físicos o psicológicos que recibe por parte de su pareja o el acoso laboral, que toma decisiones con base a sus gustos y ambiciones, que es capaz de mantener un hogar sin requerir del apoyo de familiares y que así decide ser madre soltera y ejemplo a seguir para sus hijos.

Y así la lista de los festejos que quería hacer en esta nota, eran siempre en función de las capacidades que las mujeres podemos desarrollar sin ayuda más que de nuestras manos. Pero, ¿para qué seguir el mismo discurso ligado al género y hablar de las cifras “buenas”? Que mejor que festejar denunciando a quienes se aprovechan del tema de este género solo por querer conmemorar este día o hacer crecer el discurso feminista y de igualdad que algunas de nuestras “representantes” utilizan a falta de la escasez gris en sus discursos políticos.

Breve historia de una política poblana:

Parece que nadie sabe elegir bien a su pareja, -después de meses de sufrir de maltrato psicológico y físico por parte de su novio, un joven y reconocido empresario que le proporcionaba golpes a su novia aspirante a una diputación. Las escusas fueron tan simples que suelen ser las mismas que escuchamos en las denuncias ante el Ministerio Público:

Ella estaba coqueteando con otro hombre,
Su manera de beber me incitó a golpearla,
Me falta el respeto,
No llego temprano a casa,
No me gusto la comida,
Me está poniendo los cuernos...


Uno espera que al ser víctima, existiría alguna proyección personal dentro de los casos y de los temas que más preocupan al género, que incluso habría más apoyo hacia los institutos y asociaciones civiles que se mantienen en la línea de apoyar casos atroces de violencia y misoginia.

Pero no, esta mujer solo decidió cambiar de novio y se olvido de este tema. Claro lo olvida hasta unos días antes de cada 8 de marzo, día en que debe “escribir” sobre las mujeres poblanas. Y esta entre comillas la palabra escribir, por qué quienes conocemos términos y definiciones dentro de las teorizaciones feministas y hacia la mujer, podemos darnos cuenta de los artículos, notas, criticas y opiniones hechas por manos académicas, por manos activistas y por quienes fingen tener “conocimientos previos a”.

Y al conocerla en persona, saber que en su vida cotidiana no habla ni escribe con tales palabras envueltas en su artículo de hace tres días (publicado en un portal noticioso por internet) y definitivamente que no sería capaz de pronunciar un discurso de esta categoría al menos que alguien se lo escribiera, en fin, quienes la conocen saben que ella volvió costumbre conmemorar de esta manera el día.

La ex candidata presidencial:

En las anteriores contiendas electorales ya habían existido candidatas a la presidencia de la República, pero Josefina Vázquez Mota fue la que tuvo una proyección más formal por ser la candidata de la segunda fuerza política del país. Aún recuerdo sus discursos políticos al sector de mujeres:

“Deben de votar por mí porque soy Mujer,
Una Mujer sabe lo que necesita su marido,
Llegando a casa, tienen que convencer a sus esposos para que voten por mí o no habrá cuchi-cuchi,
Soy Mujer y sé lo que ustedes necesitan, lo que necesitamos para que el país mejore,
Nosotras somos las dueñas de nuestro hogar y yo si sé cuánto vale el precio de nuestra canasta básica,
Basta del machismo, México está preparado para tener a su primera presidenta. ¡Y seré yo!


Posiblemente confió o sus asesores la hicieron confiar en que el sector femenino es el que más va el día de las elecciones a emitir su voto, también quienes más asisten a las campañas políticas y sobre todo quienes más influyen en sus familias para convencer a sus padres, hijos y parejas sentimentales a que voten por tal o cual candidato.

Claro que algunas de sus afirmaciones ligadas al discurso de Soy Mujer, no estuvieron bien enfocadas y cientos de feministas mostraron su apatía por una política que no transmite más que la proliferación del machismo, de la misoginia, del papel de la mujer de hogar, de la sumisión femenina y del chantaje sexual. Rezagando el discurso mayoritario al mantenimiento del hogar y el cuidado al marido y los hijos.

Por algo no ganó, y dejó al PAN como la tercera fuerza política en el país. Divisiones internas. Y como estamos viendo una nueva restructuración en cuanto a las elecciones para elegir al candidato que presidirá este partido.

La presidenta municipal del DIF-Puebla

La presidenta del DIF, Dinorah López, esposa de Antonio Gali Fayad mencionó que en su proyecto: Centro de Atención y Capacitación para las Empleadas del Hogar (CACEH), “para que sepan usar bien la licuadora, la aspiradora, la secadora, enseñarles a guisar lo básico, tender bien las camas”.

Las críticas sobre este particular y curioso proyecto han desatado la controversia entre el sector femenino y masculino. Aunque finalmente es un proyecto con cierta finalidad: tener reconocimiento por parte de la SEP y la recomendación laboral del SMDIF (Servicio Municipal del DIF), y ante las declaraciones sobre el número de mujeres sin experiencia laboral (100 mil mujeres de Puebla), la primera generación será de 20 mujeres e iniciando el curso dentro de 4 meses.

Entre las principales críticas están: la disgregación del sector doméstico solo a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres; el relevo al machismo; contribuir a las nociones misóginas; rezagarlas al mal pagado sector del hogar y seguir sometiéndose a las órdenes del patrón.

Su proyecto sería bueno y no tendría tantas críticas adversas y destructivas si tan solo se pensara en un Centro de Capacitación y Enseñanza a las Mujeres, donde se tomara en cuenta a las empleadas domésticas, madres solteras, jóvenes que quieren aprender algún oficio y ser emprendedoras y tener la oportunidad de seguir o ser insertarlas al sector productivo que sí da prestaciones de Ley y donde ellas puedan exigir sus derechos como trabajadoras. En lugar de enseñarles a tender las camas o preparar guisos, bien podrían ayudarles a terminar la educación básica y media superior, enseñarles oficios que dignifiquen las condiciones de vida, formarlas como emprendedoras y si algunas de ellas siguen el empleo del hogar por vocación entonces especializarlas para que sean generaciones de personas que brinden un servicio de ama de llaves, de jardinería, de nanas, mayordomos, etc. Que la enseñanza les sirva para que al buscar opciones de empleo en algún hogar también sean beneficiadas con prestaciones de Ley: ayuda escolar a los hijos, bonos de puntualidad, seguridad médica y dental, seguro contra accidentes, horas extras y días festivos entre otras prestaciones que deben contener todo empleo formal. Y lo más importante no rezagar la labor solo a mujeres, ni tener la excusa de decir que las mujeres somos más cuidadosas que los hombres o que este es un trabajo solo para mujeres.

El proyecto sería bueno si se combatiera con reconocimientos el abuso que tienen los patrones con los trabajadores del hogar y que esta validación por parte de la SEP se tomará en cuenta para exigir las prestaciones de Ley. Porque realmente es injusto que le pagues a una señora o jovencita 100, 200, 300 o 500 pesos el día para que se despierte a las 5 de la mañana a barrer, trapear, limpiar el jardín, barrer el frente de la casa, limpiar los baños, preparar el desayuno y el almuerzo, despertar a los patrones, bañar a los hijos, vestirlos, preparar sus mochilas, preparar sus alimentos que comerán en el trabajo o en las escuelas, lavar los platos del desayuno, barrer otra vez, trapear, ir a comprar los alimentos para tener la comida lista, contestar el teléfono, lavar la ropa, planchar a ropa, recibir a los invitados, atender a los invitados, seguir contestando el teléfono, ofrecer comida a los invitados, servir la comida, lavar los platos, preparar la cena, ir a comprar los alimentos que le hacen falta para hacer la cena, recibir a los hijos, darles merienda, ponerlos a hacer la tarea, quitarles el uniforme y ponerles ropa limpia, lavar los uniformes, y cuando ya están todos en casa, servir la cena, esperar que terminen de cenar para limpiar la mesa, lavar los platos, limpiar la cocina, barrer y trapear, limpiar los baños, ponerles pijama a los niños, y al fin se termina el día de trabajo ¿a las 10, a las 11, o a medianoche? Todo esto es un trabajo agotador, con un día de descanso, sin prestaciones. Y es cierto, muchas personas abusan y solo contratan a una persona para que realice todas estas actividades.

En Nuevo León hay un estudio sociológico que abarca estas problemáticas ligadas con el trabajo doméstico no reconocido como empleo. Distingue los términos y define qué es un trabajo y qué es un empleo, así como también abarca una historia del trabajo doméstico realizado por personas que migraban a la capital norteña, los abusos del patrón (a) (hijos, invitados, y otros empleados) hacia la trabajadora doméstica: embarazos, abuso sexual, hostigamiento y acoso, maltrato psicológico y físico, mal sueldo, entre otros. Y esta investigadora social también daba soluciones para el crecimiento personal y el desarrollo laboral de estas trabajadoras, lo que buscaba era la construcción del reconocimiento del empleo formal a este digno trabajo que sigue siendo visto como una actividad informal ligada al género femenino. Este es el punto culminante para poder apoyar al sector.

A manera de conclusión:

Sus asesores olvidaron que éstas son precisamente imágenes y discursos que son frecuentemente combatidas por la lucha feminista de los años 60. Lucha que muchas asociaciones y organizaciones no gubernamentales siguen enfrentando, algunas por la falta de acceso a la educación de mujeres indígenas o que no tienen acceso a la educación, otras para agilizar el sistema de justicia y de denuncias, otras más para apoyar a la búsqueda de mujeres desaparecidas o secuestradas,  otras que brindan apoyo psicológico y legal a mujeres víctimas de violencia, y así podemos seguir encontrando las causas que más se apoyan por la falta de apoyo o de coordinación de las instituciones gubernamentales.

Por mujeres como esta investigadora, por las mujeres que han muerto por la búsqueda de los derechos fundamentales de la mujer, por aquellas que dieron su vida a pesar de las amenazas de muerte que surtieron efecto y por las que nos mantenemos en apoyo mutuo por la empatía de los problemas sociales que atravesamos en esta aturdida sociedad, es por lo que tenemos razones para festejar un 8 de marzo… pero por mujeres partidistas que solo usan el tema para contender a algún puesto de elección o para ser las llamadas “juanitas”, no vale la pena festejar con ellas ningún Día Internacional de la Mujer.

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lunes, 10 de marzo de 2014

Demagogia feminista Por Angelique Loretto
















El pasar de los años se convierte en una brevedad cuando encuentras la amistad.
A Karen Wendolyn

Quería festejar el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) con cifras favorables respecto al tema del género femenino en nuestro México, mostrar que la mujer se ha hecho más independiente en lo económico y en lo cultural, que denuncia los maltratos físicos o psicológicos que recibe por parte de su pareja o el acoso laboral, que toma decisiones con base a sus gustos y ambiciones, que es capaz de mantener un hogar sin requerir del apoyo de familiares y que así decide ser madre soltera y ejemplo a seguir para sus hijos.

Y así la lista de los festejos que quería hacer en esta nota, eran siempre en función de las capacidades que las mujeres podemos desarrollar sin ayuda más que de nuestras manos. Pero, ¿para qué seguir el mismo discurso ligado al género y hablar de las cifras “buenas”? Que mejor que festejar denunciando a quienes se aprovechan del tema de este género solo por querer conmemorar este día o hacer crecer el discurso feminista y de igualdad que algunas de nuestras “representantes” utilizan a falta de la escasez gris en sus discursos políticos.

Breve historia de una política poblana:

Parece que nadie sabe elegir bien a su pareja, -después de meses de sufrir de maltrato psicológico y físico por parte de su novio, un joven y reconocido empresario que le proporcionaba golpes a su novia aspirante a una diputación. Las escusas fueron tan simples que suelen ser las mismas que escuchamos en las denuncias ante el Ministerio Público:

Ella estaba coqueteando con otro hombre,
Su manera de beber me incitó a golpearla,
Me falta el respeto,
No llego temprano a casa,
No me gusto la comida,
Me está poniendo los cuernos...


Uno espera que al ser víctima, existiría alguna proyección personal dentro de los casos y de los temas que más preocupan al género, que incluso habría más apoyo hacia los institutos y asociaciones civiles que se mantienen en la línea de apoyar casos atroces de violencia y misoginia.

Pero no, esta mujer solo decidió cambiar de novio y se olvido de este tema. Claro lo olvida hasta unos días antes de cada 8 de marzo, día en que debe “escribir” sobre las mujeres poblanas. Y esta entre comillas la palabra escribir, por qué quienes conocemos términos y definiciones dentro de las teorizaciones feministas y hacia la mujer, podemos darnos cuenta de los artículos, notas, criticas y opiniones hechas por manos académicas, por manos activistas y por quienes fingen tener “conocimientos previos a”.

Y al conocerla en persona, saber que en su vida cotidiana no habla ni escribe con tales palabras envueltas en su artículo de hace tres días (publicado en un portal noticioso por internet) y definitivamente que no sería capaz de pronunciar un discurso de esta categoría al menos que alguien se lo escribiera, en fin, quienes la conocen saben que ella volvió costumbre conmemorar de esta manera el día.

La ex candidata presidencial:

En las anteriores contiendas electorales ya habían existido candidatas a la presidencia de la República, pero Josefina Vázquez Mota fue la que tuvo una proyección más formal por ser la candidata de la segunda fuerza política del país. Aún recuerdo sus discursos políticos al sector de mujeres:

“Deben de votar por mí porque soy Mujer,
Una Mujer sabe lo que necesita su marido,
Llegando a casa, tienen que convencer a sus esposos para que voten por mí o no habrá cuchi-cuchi,
Soy Mujer y sé lo que ustedes necesitan, lo que necesitamos para que el país mejore,
Nosotras somos las dueñas de nuestro hogar y yo si sé cuánto vale el precio de nuestra canasta básica,
Basta del machismo, México está preparado para tener a su primera presidenta. ¡Y seré yo!


Posiblemente confió o sus asesores la hicieron confiar en que el sector femenino es el que más va el día de las elecciones a emitir su voto, también quienes más asisten a las campañas políticas y sobre todo quienes más influyen en sus familias para convencer a sus padres, hijos y parejas sentimentales a que voten por tal o cual candidato.

Claro que algunas de sus afirmaciones ligadas al discurso de Soy Mujer, no estuvieron bien enfocadas y cientos de feministas mostraron su apatía por una política que no transmite más que la proliferación del machismo, de la misoginia, del papel de la mujer de hogar, de la sumisión femenina y del chantaje sexual. Rezagando el discurso mayoritario al mantenimiento del hogar y el cuidado al marido y los hijos.

Por algo no ganó, y dejó al PAN como la tercera fuerza política en el país. Divisiones internas. Y como estamos viendo una nueva restructuración en cuanto a las elecciones para elegir al candidato que presidirá este partido.

La presidenta municipal del DIF-Puebla

La presidenta del DIF, Dinorah López, esposa de Antonio Gali Fayad mencionó que en su proyecto: Centro de Atención y Capacitación para las Empleadas del Hogar (CACEH), “para que sepan usar bien la licuadora, la aspiradora, la secadora, enseñarles a guisar lo básico, tender bien las camas”.

Las críticas sobre este particular y curioso proyecto han desatado la controversia entre el sector femenino y masculino. Aunque finalmente es un proyecto con cierta finalidad: tener reconocimiento por parte de la SEP y la recomendación laboral del SMDIF (Servicio Municipal del DIF), y ante las declaraciones sobre el número de mujeres sin experiencia laboral (100 mil mujeres de Puebla), la primera generación será de 20 mujeres e iniciando el curso dentro de 4 meses.

Entre las principales críticas están: la disgregación del sector doméstico solo a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres; el relevo al machismo; contribuir a las nociones misóginas; rezagarlas al mal pagado sector del hogar y seguir sometiéndose a las órdenes del patrón.

Su proyecto sería bueno y no tendría tantas críticas adversas y destructivas si tan solo se pensara en un Centro de Capacitación y Enseñanza a las Mujeres, donde se tomara en cuenta a las empleadas domésticas, madres solteras, jóvenes que quieren aprender algún oficio y ser emprendedoras y tener la oportunidad de seguir o ser insertarlas al sector productivo que sí da prestaciones de Ley y donde ellas puedan exigir sus derechos como trabajadoras. En lugar de enseñarles a tender las camas o preparar guisos, bien podrían ayudarles a terminar la educación básica y media superior, enseñarles oficios que dignifiquen las condiciones de vida, formarlas como emprendedoras y si algunas de ellas siguen el empleo del hogar por vocación entonces especializarlas para que sean generaciones de personas que brinden un servicio de ama de llaves, de jardinería, de nanas, mayordomos, etc. Que la enseñanza les sirva para que al buscar opciones de empleo en algún hogar también sean beneficiadas con prestaciones de Ley: ayuda escolar a los hijos, bonos de puntualidad, seguridad médica y dental, seguro contra accidentes, horas extras y días festivos entre otras prestaciones que deben contener todo empleo formal. Y lo más importante no rezagar la labor solo a mujeres, ni tener la excusa de decir que las mujeres somos más cuidadosas que los hombres o que este es un trabajo solo para mujeres.

El proyecto sería bueno si se combatiera con reconocimientos el abuso que tienen los patrones con los trabajadores del hogar y que esta validación por parte de la SEP se tomará en cuenta para exigir las prestaciones de Ley. Porque realmente es injusto que le pagues a una señora o jovencita 100, 200, 300 o 500 pesos el día para que se despierte a las 5 de la mañana a barrer, trapear, limpiar el jardín, barrer el frente de la casa, limpiar los baños, preparar el desayuno y el almuerzo, despertar a los patrones, bañar a los hijos, vestirlos, preparar sus mochilas, preparar sus alimentos que comerán en el trabajo o en las escuelas, lavar los platos del desayuno, barrer otra vez, trapear, ir a comprar los alimentos para tener la comida lista, contestar el teléfono, lavar la ropa, planchar a ropa, recibir a los invitados, atender a los invitados, seguir contestando el teléfono, ofrecer comida a los invitados, servir la comida, lavar los platos, preparar la cena, ir a comprar los alimentos que le hacen falta para hacer la cena, recibir a los hijos, darles merienda, ponerlos a hacer la tarea, quitarles el uniforme y ponerles ropa limpia, lavar los uniformes, y cuando ya están todos en casa, servir la cena, esperar que terminen de cenar para limpiar la mesa, lavar los platos, limpiar la cocina, barrer y trapear, limpiar los baños, ponerles pijama a los niños, y al fin se termina el día de trabajo ¿a las 10, a las 11, o a medianoche? Todo esto es un trabajo agotador, con un día de descanso, sin prestaciones. Y es cierto, muchas personas abusan y solo contratan a una persona para que realice todas estas actividades.

En Nuevo León hay un estudio sociológico que abarca estas problemáticas ligadas con el trabajo doméstico no reconocido como empleo. Distingue los términos y define qué es un trabajo y qué es un empleo, así como también abarca una historia del trabajo doméstico realizado por personas que migraban a la capital norteña, los abusos del patrón (a) (hijos, invitados, y otros empleados) hacia la trabajadora doméstica: embarazos, abuso sexual, hostigamiento y acoso, maltrato psicológico y físico, mal sueldo, entre otros. Y esta investigadora social también daba soluciones para el crecimiento personal y el desarrollo laboral de estas trabajadoras, lo que buscaba era la construcción del reconocimiento del empleo formal a este digno trabajo que sigue siendo visto como una actividad informal ligada al género femenino. Este es el punto culminante para poder apoyar al sector.

A manera de conclusión:

Sus asesores olvidaron que éstas son precisamente imágenes y discursos que son frecuentemente combatidas por la lucha feminista de los años 60. Lucha que muchas asociaciones y organizaciones no gubernamentales siguen enfrentando, algunas por la falta de acceso a la educación de mujeres indígenas o que no tienen acceso a la educación, otras para agilizar el sistema de justicia y de denuncias, otras más para apoyar a la búsqueda de mujeres desaparecidas o secuestradas,  otras que brindan apoyo psicológico y legal a mujeres víctimas de violencia, y así podemos seguir encontrando las causas que más se apoyan por la falta de apoyo o de coordinación de las instituciones gubernamentales.

Por mujeres como esta investigadora, por las mujeres que han muerto por la búsqueda de los derechos fundamentales de la mujer, por aquellas que dieron su vida a pesar de las amenazas de muerte que surtieron efecto y por las que nos mantenemos en apoyo mutuo por la empatía de los problemas sociales que atravesamos en esta aturdida sociedad, es por lo que tenemos razones para festejar un 8 de marzo… pero por mujeres partidistas que solo usan el tema para contender a algún puesto de elección o para ser las llamadas “juanitas”, no vale la pena festejar con ellas ningún Día Internacional de la Mujer.

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