miércoles, 5 de marzo de 2014

No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre Por Mauricio Santamaría Nava

















En esta ocasión que la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y el gobierno estatal suscribieron un convenio de coordinación en el que Puebla ejercerá un monto de 496 millones de pesos para infraestructura básica en 34 municipios de la entidad este 2014, habrá que estar muy pendientes que en verdad esos recursos lleguen a donde tienen que, porque además de esa dificultad, causada por la corrupción, está además todo un fenómeno antropológico que envuelve a las etnias.

Para empezar, cuando se empezaron a repartir asistencias sociales por parte de SEDESOL y de otras instituciones, tuvieron otro fin, el dinero que le daban a las madres de familia, se los quitaban sus esposos para embriagarse  o despilfarrarlo en otras cosas que no eran para sus familias, se puso candado s todo esto y ahora les dan a las señoras una tarjeta, tipo de débito, para que “compren” en las tiendas DICONSA, solamente artículos de la canasta básica.

Por otra parte, cuando se decidió darles un incentivo económico a las familias de más escasos recursos, tomando en cuenta el número de hijos, lo que decidieron en su cabecita loca fue tener más hijos y con más ganas! Para según ellos tener más dinero, lo cual incentivo sin proponérselo, mayor explosión demográfica.

Y es que en las etnias hay usos y costumbres que la población de la ciudad no podemos comprender, este es uno de esos casos: La Fundación Majocca decidió ayudar a dos jóvenes de dos comunidades indígenas, les consiguió becas de estudio en la Universidad Iberoamericana Golfo Centro, la de Puebla. Ambos estudiaron la licenciatura en Educación, con la condición y el compromiso social de que los conocimientos adquiridos lo aplicaran directamente a su comunidad.

Uno de los casos fue exitoso, el otro no. A los dos se les gestionaron plazas de maestros ante el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en la época de Gustavo Espinoza. Esas plazas que son tan difíciles de conseguir, que hasta hace poco solo se podían tener, por herencia (quizá así sigue), Uno de ellos que estaba a punto de emigrar como muchos a los Estados Unidos, si la aprovechó y le cambió la vida para bien, coincidió con un pleito laboral en el cual les dieron a los maestros algunos meses de salarios retroactivos y aunque este joven ni los había trabajado, le tocó, con ese dinero puso piso firme y techo firme a su vivienda, como dijeran los del gobierno.

El otro caso no exitoso, precisamente por los usos y costumbres. Mientras estaban estudiando en la Ibero, la Fundación les dio un espacio donde vivir. Pero el muchacho en cuestión un buen día llega con su novia de 16 años y cuando le preguntaron el porqué, la respuesta fue que al ir de visita a su pueblo, la familia de la chica le exigió que se casara con ella, el ya con otra mentalidad no quería, pero le insistieron porque a esa edad ya era “quedada”, además ningún hombre del pueblo andaría con ella, porque habían sido novios por mucho tiempo.

Cedió a las presiones y tuvo la suerte que lo aceptaran con todo y señora. Pero el asunto no termina ahí, pasaron los meses y hubo quejas de la familia de ella. Resulta que decían que no la quería, ¿Porqué? POR QUE NO LE PEGABA, hazme el favrón, cavor!, tan presionaron que en presencia de sus benefactores le tuvo que dar sus chingadazos para que ella y la familia quedaran satisfechos.

Después siguieron los errores, ya casi terminaba su carrera, pero la muchacha extrañaba mucho su pueblo, su sueño en la vida era echar tortillas todo el día en su casa, mientras que el de el era superarse. Contrario al objetivo final y sobre todo que ya tenía una plaza segura para dar clases en una escuela de su comunidad, el muchacho tenía otros planes; había platicado con un maestro que le prometió trabajo en la ciudad.

Total que rechazó la beca y volver a su pueblo, terminó en divorcio y una vez que se graduó, le tuvieron que pedir en Majocca que se fuera de esa casa donde le habían dado hospedaje.

El trabajo en la ciudad no se lo dieron, terminó con una modesta chamba en una escuela particular de un municipio que no era el suyo, cuando regresó arrepentido a la fundación para ver si le podían dar la plaza del SNTE, ya la oportunidad había pasado. Su futuro se truncó por una serie de circunstancias. Y así como este caso, hay muchos, tanto individuales, como masivos, sobre todo si hay tanto dinero en juego como los 496 millones que anunció el CDI.

Comentario y sugerencias:
mapichos@hotmail.com

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miércoles, 5 de marzo de 2014

No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre Por Mauricio Santamaría Nava

















En esta ocasión que la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y el gobierno estatal suscribieron un convenio de coordinación en el que Puebla ejercerá un monto de 496 millones de pesos para infraestructura básica en 34 municipios de la entidad este 2014, habrá que estar muy pendientes que en verdad esos recursos lleguen a donde tienen que, porque además de esa dificultad, causada por la corrupción, está además todo un fenómeno antropológico que envuelve a las etnias.

Para empezar, cuando se empezaron a repartir asistencias sociales por parte de SEDESOL y de otras instituciones, tuvieron otro fin, el dinero que le daban a las madres de familia, se los quitaban sus esposos para embriagarse  o despilfarrarlo en otras cosas que no eran para sus familias, se puso candado s todo esto y ahora les dan a las señoras una tarjeta, tipo de débito, para que “compren” en las tiendas DICONSA, solamente artículos de la canasta básica.

Por otra parte, cuando se decidió darles un incentivo económico a las familias de más escasos recursos, tomando en cuenta el número de hijos, lo que decidieron en su cabecita loca fue tener más hijos y con más ganas! Para según ellos tener más dinero, lo cual incentivo sin proponérselo, mayor explosión demográfica.

Y es que en las etnias hay usos y costumbres que la población de la ciudad no podemos comprender, este es uno de esos casos: La Fundación Majocca decidió ayudar a dos jóvenes de dos comunidades indígenas, les consiguió becas de estudio en la Universidad Iberoamericana Golfo Centro, la de Puebla. Ambos estudiaron la licenciatura en Educación, con la condición y el compromiso social de que los conocimientos adquiridos lo aplicaran directamente a su comunidad.

Uno de los casos fue exitoso, el otro no. A los dos se les gestionaron plazas de maestros ante el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en la época de Gustavo Espinoza. Esas plazas que son tan difíciles de conseguir, que hasta hace poco solo se podían tener, por herencia (quizá así sigue), Uno de ellos que estaba a punto de emigrar como muchos a los Estados Unidos, si la aprovechó y le cambió la vida para bien, coincidió con un pleito laboral en el cual les dieron a los maestros algunos meses de salarios retroactivos y aunque este joven ni los había trabajado, le tocó, con ese dinero puso piso firme y techo firme a su vivienda, como dijeran los del gobierno.

El otro caso no exitoso, precisamente por los usos y costumbres. Mientras estaban estudiando en la Ibero, la Fundación les dio un espacio donde vivir. Pero el muchacho en cuestión un buen día llega con su novia de 16 años y cuando le preguntaron el porqué, la respuesta fue que al ir de visita a su pueblo, la familia de la chica le exigió que se casara con ella, el ya con otra mentalidad no quería, pero le insistieron porque a esa edad ya era “quedada”, además ningún hombre del pueblo andaría con ella, porque habían sido novios por mucho tiempo.

Cedió a las presiones y tuvo la suerte que lo aceptaran con todo y señora. Pero el asunto no termina ahí, pasaron los meses y hubo quejas de la familia de ella. Resulta que decían que no la quería, ¿Porqué? POR QUE NO LE PEGABA, hazme el favrón, cavor!, tan presionaron que en presencia de sus benefactores le tuvo que dar sus chingadazos para que ella y la familia quedaran satisfechos.

Después siguieron los errores, ya casi terminaba su carrera, pero la muchacha extrañaba mucho su pueblo, su sueño en la vida era echar tortillas todo el día en su casa, mientras que el de el era superarse. Contrario al objetivo final y sobre todo que ya tenía una plaza segura para dar clases en una escuela de su comunidad, el muchacho tenía otros planes; había platicado con un maestro que le prometió trabajo en la ciudad.

Total que rechazó la beca y volver a su pueblo, terminó en divorcio y una vez que se graduó, le tuvieron que pedir en Majocca que se fuera de esa casa donde le habían dado hospedaje.

El trabajo en la ciudad no se lo dieron, terminó con una modesta chamba en una escuela particular de un municipio que no era el suyo, cuando regresó arrepentido a la fundación para ver si le podían dar la plaza del SNTE, ya la oportunidad había pasado. Su futuro se truncó por una serie de circunstancias. Y así como este caso, hay muchos, tanto individuales, como masivos, sobre todo si hay tanto dinero en juego como los 496 millones que anunció el CDI.

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