La
diversidad cultural refleja la multiplicidad e interacción de las culturas que
coexisten en el mundo y que, por ende, forman parte del patrimonio común de la
humanidad, según la UNESCO, la diversidad cultural es "para el género
humano, tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos
vivos".
Celebrar
la diversidad, la convivencia de culturas y tradiciones, supone antes que nada
un ejercicio de memoria de los momentos que el mundo ha vivido en torno a la
opresión, del genocidio y la discriminación.
El
19 de abril, es un día en que podemos rememorar dos hechos importantes en
contra de la opresión y la intolerancia ante la diversidad cultural. En 1940 se
realizó en México el primer Congreso Indigenista Interamericano, que instauró
el Día americano del indígena para reivindicar las luchas y sufrimientos de los
pueblos originarios de América; tres años más tarde –en 1943- durante el
Holocausto, un grupo de jóvenes judíos oprimidos por el régimen nazi inició el
levantamiento del Ghetto de Varsovia, hazaña que se convirtió en símbolo de defensa
de la dignidad humana y la libertad.
Conmemorar
la diversidad exige renovar cotidianamente nuestra convicción de construir y
vivir en una comunidad que respete y valore las culturas provenientes de
nuestras comunidades originarias y de las colectividades de inmigrantes.
En
un contexto en que las diferencias culturales, étnicas y religiosas se
convierten en motivo de guerras y violencia, debemos comprender a dónde
conducen las prácticas discriminatorias, el odio a lo diferente, la
estigmatización, la construcción de barreras, la segregación, la xenofobia y el
racismo.
En
México, la discriminación racial, ha tenido una presencia histórica y diversos
estudios dan cuenta del trato desigual que enfrentan las personas en razón de
su origen étnico.
Hay
que recordar que en México el derecho a no ser discriminado -con el que hoy
contamos- fue aprobado por los legisladores en agosto de 2001, cuando se
reformó el artículo primero constitucional para que se prohibiera toda forma de
discriminación, fortaleciendo este marco con la reforma en materia de derechos
humanos que pone en rango constitucional los instrumentos internacionales que
México ha suscrito y ratificado en esta materia.
Así
mismo, en el 2001 la Conferencia Mundial contra el Racismo elaboró la Declaración
y el Programa de Acción de Durban, uno de los instrumentos más amplios de lucha
contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia
conexa.
De
acuerdo con el Consejo Nacional para
Prevenir la Discriminación (CONAPRED), la discriminación es un fenómeno que
se basa en una concepción errónea que asimila las diferencias a la
inferioridad, por ello los indígenas han conformado un sector de la población
que históricamente se ha visto afectado por la discriminación. Para ellos, en
lo individual y en lo colectivo, se ha expresado como desprecio social,
minusvaloración de sus lenguas y culturas, marginación económica y exclusión
jurídica.
Según
los datos de la Encuesta Nacional sobre
Discriminación en México (ENADIS) 2010, más de 40 por ciento de la
población en México considera que no se respetan los derechos de las personas
indígenas y 30 por ciento opina que no se respetan los derechos de las personas
de otra “raza”, es decir, con características fenotípicas -rasgos físicos como
el cabello, tono de piel o forma de la cara- diferentes a las de la población
mayoritaria.
También
indican que la apariencia física es una de las principales condiciones por las
que la población en México ha sentido que sus derechos no han sido respetados,
una cuarta parte de la población -74.6 por ciento- así lo sostiene.
Conjuntamente,
la mayoría de las personas pertenecientes a pueblos indígenas encuentran más
conveniente no hacer explícita su identidad indígena. Así, alrededor de 6 de
cada 10 omiten ser parte de un grupo indígena cuando buscan empleo y cuando
tratan con organizaciones ciudadanas (59%), cuando solicitan apoyos públicos o
privados (62%) y cuando tramitan servicios ante autoridades (63%).
Además,
60 por ciento de la población afirma que estaría dispuesta a permitir que en su
casa vivieran personas con una cultura distinta, 13.7 por ciento en parte
estaría dispuesta y 23.4 por ciento por ciento no lo estaría. Porcentajes
similares se encuentran en las respuestas a la pregunta de si estaría dispuesto
a que en su casa vivieran personas de otra “raza”.
La
diversidad aún es percibida como una amenaza a la “identidad común”; 38 por ciento de la población considera que las
y los mexicanos podemos construir una gran nación sólo si tenemos una cultura y
valores semejantes.
Los
retos son diversos y se reflejan en distinciones visibles del desarrollo social
y humano entre la población. Por ello, el Plan
Nacional de Desarrollo (PND) 2013-2018 tiene como uno de sus objetivos
alcanzar un México Incluyente enfocando la acción del estado mexicano en
garantizar el ejercicio de los derechos humanos y con ello consolidar que la
sociedad se integre con equidad, cohesión social e igualdad sustantiva.
En
este sentido, serán de gran importancia las diversas acciones que se
implementarán desde las distintas dependencias del Gobierno de la República,
organismos autónomos, instituciones locales y académicas, así como las
que integran el Movimiento Nacional por
la Diversidad Cultural de México, se busca homologar las condiciones
sociales, laborales, educativas, tecnológicas, así como la implementación de
programas para la promoción de los derechos de las personas que histórica y
sistemáticamente han vivido discriminación.
Sin
duda, el trabajo para el reconocimiento y eliminación de la discriminación
racial requiere un largo camino, así como de esfuerzos conjuntos de la sociedad
y sus instituciones para hacer de México un país de derechos y una sociedad que
reconoce, valora y defiende su diversidad.
La
conmemoración del Día de la Convivencia
en la Diversidad Cultural es una ocasión de reflexión sobre los prejuicios,
intolerancias y prácticas discriminatorias que aún nos separan, y de
celebración de los muchos gestos solidarios, de valoración y reconocimiento de
las diversas identidades que construyen a nuestro país.







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