En
el último siglo la humanidad ha modificado su ambiente para atender las enormes
demandas de recursos naturales y energéticos de una población y economía que
creció aceleradamente, traspasando los límites y los altos grados de
contaminación, lo que ha propiciado
cambios de clima y la pérdida de gran parte de la flora y fauna mundial.
Siendo la
contaminación uno de los más grandes problemas que existen en la tierra -y el más
peligroso- ya que se refiere a la introducción de agentes biológicos, químicos
o físicos en la atmosfera, el agua y el suelo provocando alteraciones que
implican un riesgo o daño al ecosistema, el medio ambiente o a los seres vivos.
En 1972 los líderes del mundo
celebraron -en la Cumbre de Estocolmo- la
primera conferencia internacional sobre el medio ambiente, lo que representó el
inicio de un proceso de concientización mundial acerca de la interdependencia
que existe entre los seres humanos, las demás especies vivas y nuestro planeta.
Derivado de ello, en el 2009 se proclama
el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra, lo cual supone el
reconocimiento de la importancia del planeta y sus ecosistemas, los cuales nos
proporcionan la vida y el sustento a lo largo de nuestra existencia.
Sin embargo, el mundo ha respondido con
lentitud a los daños que nuestra imprudencia está causando en el planeta, y México
no ha sido la excepción ya que su población pasó de poco más de 15 a cerca de
114 millones de habitantes entre 1900 y 2010 (INEGI).
En ese sentido se generó un proceso de urbanización
acelerado que incrementó la presión sobre el ambiente, tanto por extraer
recursos naturales como por efecto de los contaminantes y desechos producidos.
La
Organización de las Naciones Unidas (ONU) destaca como culpables de la
contaminación y el efecto invernadero a
las ciudades, ya que ocupan el 2 por ciento del territorio mundial y producen
el 70 por ciento de los gases contaminantes que perjudican al bienestar y los
seres vivos que habitan nuestro planeta.
Si bien un
medio ambiente sano es un derecho constitucional en México, parte de la
población está expuesta a mala calidad del aire y del agua o a la degradación
de los suelos que afectan su salud y bienestar.
Las
principales ciudades y zonas urbanas tienen grandes problemas ambientales, en
las 67 cuencas atmosféricas prioritarias del país viven 72.2 millones de
personas expuestas a mala calidad del aire. Según la evaluación del
Environmental Performance Index, México ocupó el lugar 79 de los 132 países
evaluados por la calidad del aire; además de encontrarse entre los 15 países
con mayores emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) causantes del cambio
climático.
El cambio
climático podría según las proyecciones más recientes del Panel
Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) incrementar la temperatura del
país entre 0.5 y 1.5 °C en el periodo 2016-2035; además de exacerbar las
condiciones de sequia y desertificación, reducir los rendimientos de las
cosechas, provocar inundaciones, entre otras afectaciones.
Un estudio sobre la contaminación
atmosférica en las ciudades como Santiago, Sao Paulo y México revela que provoca, aproximadamente, 156 mil
muertes, cuatro millones de ataques de asma y cuarenta mil casos de bronquitis
crónica al año (CIDE, 2008). Por otra parte, la Organización Mundial de la
Salud informó que en el 2012 unos 7 millones de personas murieron en el mundo
por la exposición a la contaminación atmosférica.
Es evidente que la contaminación es un
grave problema que impacta en diversos ámbitos, además de los altos costos, según
cálculos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el costo del
agotamiento y la degradación ambiental en México represento 6.5 por ciento del
PIB en 2011, entre los que destaca el costo por la contaminación atmosférica,
que equivale al 3.6 por ciento del PIB.
Enfrentar el deterioro del medio ambiente
y pérdida de nuestro patrimonio natural
es un gran reto, por lo que será importante que adoptemos patrones de producción
y consumo sustentable así como invertir en energías renovables y en eficiencia
energética.
El Gobierno de la República se ha
propuesto emplear políticas diversas para abatir los problemas ambientales, por
lo que el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 contempla entre sus objetivos
el impulsar y orientar un crecimiento
verde, incluyente y facilitador que preserve nuestro patrimonio natural al
mismo y tiempo que genere riqueza, competitividad y empleo.
Para ello requiere implementar una
política integral de desarrollo que vincule la sustentabilidad ambiental así
como el fortalecimiento de la política nacional de cambio climático y cuidado
al medio ambiente.
México debe evolucionar, para ello la
población debe evolucionar y crear
conciencia común de los problemas ambientales y de la interdependencia que existente
entre los seres humanos y las demás especies vivas que habitan la Tierra. Sólo
así México podrá sumarse a los esfuerzos mundiales por alcanzar el equilibrio
entre las necesidades económicas, sociales y ambientales que permita que las generaciones
presentes y futuras puedan vivir prósperamente en la Tierra.







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