Sin lugar a dudas México ha
dado grandes pasos para entrar en la era digital, llevando a cabo importantes
acciones con el fin de lograr una economía y una sociedad más competitiva, así
como una adecuada transición para lograr la construcción de una Sociedad de la
Información y el Conocimiento.
En ese sentido fue en noviembre de 2006 cuando -en
la Conferencia de Plenipotenciarios de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) en
Antalya (Turquía)- la Asamblea General de la ONU determinó la celebración del
Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información; organizando
programas nacionales apropiados con el objeto
de estimular la reflexión y el intercambio de ideas
así como la realización de debates con todos los miembros de la sociedad y la elaboración
de un informe que recogiera las deliberaciones nacionales y se compartiera con
los Miembros.
En el 2010, la ONU
estableció los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), los cuales plantean
el fomento de una asociación mundial para el desarrollo, y que plantea la
cooperación con el sector privado, dar acceso a los beneficios de las nuevas
tecnologías, especialmente las de la información y las comunicaciones para el
año 2015.
Por lo que en el 2011 el
gobierno mexicano estableció una Agenda Digital Nacional, la cual estableció
líneas de acción delimitadas a cinco áreas fundamentales tales como la promoción de individuos y organizaciones;
el desarrollo de la industria TIC; el acceso y protección de usuarios de la
tecnología así como el tema del gobierno electrónico y las telecomunicaciones.
En 2012 a esta agenda se
sumaron importante estrategias y líneas de acción, como el esquema de Internet para todos; TIC para la equidad y la
inclusión social; TIC para la educación, TIC para la salud, TIC para la competitividad y -por
supuesto- acciones para alcanzar un Gobierno Digital.
Si bien las nuevas
tecnologías nos conducen a entender de manera distinta los procesos de
enseñanza y aprendizaje –así como la generación y transmisión el conocimiento,
la dimensión de lo público y lo privado, las relaciones personales, la gestión
del Estado, la construcción de ciudadanía y la participación política, entre
otros-, lo cierto es que México necesita reconocer el retraso existente para
examinar sus principales fortalezas y debilidades.
El Reporte Global de
Tecnologías de la Información 2012 muestra que los indicadores en los que México
sustenta sus fortalezas se refiere al tamaño del mercado, la salud y la
educación primaria; mientras que sus principales debilidades, radican en las instituciones y la innovación.
De acuerdo al Índice de
Preparación de Interconexión 2012, México aparece en el último lugar de casi
todos los subíndices, indicando que se encuentra rezagado en el subíndice de
impacto que mide la prioridad en que el gobierno ubica a las TIC, la
importancia de las TIC en la visión gubernamental y el índice gubernamental de
servicios en línea.
Es fundamental que los
países que avanzan hacia la información o las sociedades basadas en el
conocimiento sean capaces de explotar nuevas tecnologías y reconozcan que las
TIC son un habilitador del desarrollo, en donde la disponibilidad de ancho de
banda de alta velocidad determinará cada vez más el uso y el efecto benéfico de
las mismas.
Otras dos referencias
básicas para seguir la evolución de la sociedad de la información en todo el
mundo, son el Índice de Desarrollo de las TIC y la Cesta de Precios de TIC, en
donde México ocupó la posición Global 79 y 63 respectivamente, lo que indica
que en el tema de “asequibilidad de los servicios TIC” no se han realizado
medidas lo suficientemente eficientes para abatir los costos de la telefonía
móvil y fija así como de la banda ancha.
Otro indicador importante,
es el generado por las Naciones Unidas, ya que permite evaluar las
características técnicas de los sitios web nacionales, las políticas de
gobierno electrónico, así como las estrategias para la prestación de servicios
digitales. México se encuentra en el ranking 55 - entre 193 Estados miembros-
indicándose por parte de la ONU que se debe poner especial atención en
desarrollar una sólida infraestructura de telecomunicaciones, mejorar sus
servicios en línea y aumentar la adopción de Internet. Además, puntualiza la
importancia de que la generación de competencias tecnológicas sea no sólo desde
el sector académico, sino también en los centros de trabajo y cualquier otro
medio público o privado, permite integrar más mexicanos en la Sociedad de la
Información y el Conocimiento.
Es evidente que México ha
sido un miembro activo de la visión común de las naciones respecto a la
Sociedad de la Información y el Conocimiento para el año 2015. Por lo que en los últimos años el Gobierno de
la Republica ha incrementado esfuerzos reinventando la gestión de la
administración pública, poniendo al ciudadano en el centro de esa reinvención,
y en el cual las TIC son el catalizador, como herramienta del cambio y
precursora del desarrollo económico y social.
Para ello, ha conformado la
Estrategia Digital Nacional y la Unidad de Gobierno Digital, que tiene por
objeto instrumentar, fomentar y promover la utilización de las Tecnologías de
la Información y Comunicaciones en los procesos de la Administración Pública
Federal, para fortalecer la gestión pública y mejorar la entrega de servicios a
la sociedad.
Por lo que -consciente de
que para lograr la modernización de la administración pública- se requiere más
que dotar de infraestructura tecnológica para organizar la información de
acuerdo a las necesidades de los ciudadanos y mantenerla actualizada. Las han
implementando políticas públicas que permitirán simplificar las gestiones, bajo
estándares que faciliten el intercambio de datos y el acceso desde dispositivos
múltiples para la ciudadanía, además de que la política informática permita
desarrollar y divulgar proyectos que produzcan beneficios a corto plazo.
Además de favorecer la
reducción de la brecha digital existente en el país, no sólo es cuestión de
ofrecer mejores servicios digitales sino de que un cada vez mayor número de
personas puedan acceder a ellos y al servicio de internet en general. Igualmente se ha incentivado el desarrollo
del gobierno electrónico a nivel estatal y municipal, reduciendo la gran brecha
existente entre los gobiernos estatales, que se ha traducido durante décadas, en
diferencias en la información que se puede obtener de diferentes estados y por
ende en gobiernos locales menos transparentes.







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