Tradicionalmente, en muchas sociedades, el padre ha sido quien imparte las enseñanzas morales, impone disciplina y trabaja para dar sustento económico al hogar. En cuanto a las madres, tienen un rol decisivo en las familias, ya que además de ser parte del sustento económico es fuente de cuidados fundamentales para el desarrollo sano de los niños y un potente actor de cohesión social e integración.
En las últimas
décadas se ha dado una importancia mayor al papel del padre como coprogenitor,
como alguien que participa plenamente en los aspectos emocionales y prácticos
de la crianza de los hijos.
Investigaciones
recientes afirman que hay efectos positivos en la participación activa de los
padres para el desarrollo de sus hijos. Sin embargo, todavía se plantean
desafíos para los padres y, por ende, para la sociedad y la política social.
Muchos
hombres tienen dificultades para asumir
las responsabilidades de la paternidad, lo cual suele tener consecuencias
perjudiciales para la familia –e inevitablemente para la sociedad en general-.
Un estudio realizado
por integrantes del Centro de Investigación de la Población de la Universidad
de Maryland (2006) mostró una fuerte relación entre el hecho de que un padre
viva con sus hijos y el bienestar de estos últimos. De acuerdo con la
conclusión del estudio, los hijos cuyos padres biológicos no estaban casados
experimentaban niveles más altos de problemas de conducta que aquéllos cuyos
padres biológicos sí estaban casados. Por lo que descubrieron que la relación
legal entre los padres se relaciona con el bienestar de los hijos.
Por lo que los hijos
necesitan de un padre comprometido tanto como necesitan de su madre. Las
estadísticas señalan consistentemente que los niños que crecen sin su padre son
más propensos a presentar diversos problemas sociales. Las tasas de
delincuencia, drogadicción, aborto y de alumnos que tienen bajo rendimiento o
abandonan los estudios casi siempre se relacionan directamente con la ausencia
del padre.
Un
estudio de la Cámara de Diputados (2012) reveló que en México existen 4.5
millones de madres solteras, separadas o viudas, quienes al igual que sus hijos
son sujetos de discriminación. Esas mujeres son segregadas cuando solicitan
servicios médicos, de vivienda y seguridad social.
Cifras
del Consejo Nacional de Población (CONAPO) apuntan que sólo 880 mil mujeres se
consideran madres solteras, de las cuales nueve de cada 10 tienen hijos menores
de 18 años, mientras que seis de cada 10 viven con su padre o madre. Además
71.8 por ciento de ellas trabaja, aunque la tercera parte vive en condiciones
de pobreza.
Cada vez es más
evidente que los padres no pueden mantenerse al margen y dejar que las madres
eduquen solas a los hijos, un padre debe participar en el funcionamiento diario
de su familia para poder ver con claridad las necesidades de sus hijos. De
hecho, en una sociedad con constantes cambios, los padres amorosos, dedicados y
comprometidos son, quizá, más importantes que nunca.
El psicólogo infantil,
David Elkind se refiere a la familia como “una escuela de relaciones humanas en
donde los hijos aprenden a vivir dentro de una sociedad. Una madre comprometida
y cariñosa junto a un padre
positivo y activamente involucrado forman la columna vertebral de una familia
saludable y la base de una comunidad fuerte”.
Es
fundamental tomar en cuenta la importancia que tiene la familia, ya que cuidar
y proteger a los niños garantiza que puedan crecer en un ambiente de felicidad,
amor y comprensión para afrontar mejor el futuro.
Los padres y
madres de todas las razas, religiones, culturas y nacionalidades son los
pilares de la estructura familiar, de las comunidades y de la sociedad, por lo
que la Asamblea General de Naciones Unidas ha establecido el 1 de junio como el
Día Mundial de las Madres y los Padres, con el fin de reconocer que la familia
tiene la responsabilidad primaria
en la crianza, orientación y protección de los hijos, e invitar a todos los Estados
miembros a celebrar el día en plena colaboración con la sociedad civil.
Para apoyar a
las madres y padres en su misión de prestar cuidados a sus familias, se
requieren desarrollar y ampliar políticas y servicios de asistencia familiar,
como guarderías infantiles. Tanto las mujeres como los hombres necesitan un
apoyo público más eficaz para compartir por igual las responsabilidades
laborales y familiares. Las familias constituidas sobre la base del
reconocimiento de la igualdad entre mujeres y hombres ayudarán a crear
sociedades más estables y productivas.
Rendimos
homenaje a la devoción, compromiso y sacrificio de los padres y madres para
asegurar la consolidación de esta relación y el futuro de las naciones.







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