martes, 30 de enero de 2018

Rafael Moreno Valle: ¿Maximato o minimato?



Totaler kriege, la guerra total, el concepto desarrollado por Erich Ludendorff a partir de los apuntes de Carl von Clausewitz, supone que en un conflicto cada partido utilizará todos los medios a su alcance para destruir totalmente la capacidad del otro para hacer la guerra. La estrategia sugiere que un comandante no puede aventurarse a una campaña militar de largo alcance sin antes asegurar su propio territorio: —Éste —escribió Ludendorff, refiriéndose a la cuenca del Rin, el corazón del reich, donde descansaban sus reservas estratégicas de acero y de carbón —es la fuente de los recursos humanos y materiales indispensables para sostener el esfuerzo bélico. Ludendorff nunca se aventuraría a la conquista de nuevos territorios sin haber asegurado, antes, su retaguardia.

Rafael Moreno Valle, comandante de un ejército en una saliente, expuesto en sus flancos al bombardeo político y al mediático, aguantó su posición tanto como pudo antes de replegarse. Moreno Valle no podía aventurarse a la conquista del poder total sin asegurar, antes, su retaguardia. Hace algunos meses contábamos el cuento del Ícaro morenovallista, el político ambicioso que acumuló un poder desmesurado; contábamos su vuelo estratosférico más o menos serio directo al Sol, alentado por una cohorte de aduladores y aconsejado por supuestos expertos y el derretimiento de sus altas cuando en lo más alto de su vuelo comenzó a perder el control del estado, ocupando otros los espacios que iba dejando libres. A partir de ahora, tocará contar el cuento de la construcción del maximato o del minimato, según los acuerdos políticos se lo permitan.

Moreno Valle ha conseguido nominar a su esposa como candidata al gobierno de Puebla. Martha Erika Alonso es la mejor carta para asegurarle a su grupo la continuidad a largo plazo, aunque ¿qué otras opciones habían? El morenovallismo se ha empeñado tanto en monopolizar los accesos y el reparto del poder que ha bloqueado el surgimiento de nuevos liderazgos. La venia del panismo nacional a Alonso despeja el camino para la consolidación del régimen caciquil por la vía conyugal, para elección de Estado y para el saqueo transexenal, y, peor, para garantizar la impunidad a su esposo, señalado como el responsable de un expolio al patrimonio público medible en cifras de doce dígitos. No hay que perder de vista, sin embargo, que la ex primera dama tiene aspiraciones políticas personales y que la acompañan un capital y un equipo propios, forjados durante su paso por el DIF estatal, y, acaso, que quizá arrastre alguno que otro agravio por cobrar. No le pesa el Moreno Valle, asegura, “pero su apellido es Alonso”. En la primera familia del estado aplica aquello que decía Henry Temple: que no hay amores ni odios permanentes, “solo intereses permanentes”.

A Moreno Valle la instauración de la monarquía camotera le ha costado más de lo que hubiera querido pagar. Ha conseguido retener el poder por la vía conyugal pero a un costo tan alto que tal vez no pueda ejercerlo a placer, al menos, durante los próximos tres años. No ha podido imponerse por la fuerza, sino gracias a su habilidad política; ha sabido ceder: su estructura, que no se restringe a los límites territoriales del estado, para éste; la candidatura presidencial y el partido, del cual es comisionado político, para aquel; espacios para unos y para otros. La parte más visible de las negociaciones es el espacio conseguido por Eduardo Rivera, un tipo decente al que el (ex)gobernador persiguió política y judicialmente so pretexto de unas cuentas públicas que hoy están guardadas en el cajón. Menos visibles son las negociaciones en curso y en fase de forcejeo con José Antonio Gali, quien no se conformará con trascender políticamente en una senaduría por la vía filial…

Erich Ludendorff observaba con preocupación el estancamiento del frente occidental. ¡Un descuido de los suyos y los franceses y británicos saltarían sobre el Ruhr! El general era prudente: —Nuestro ejército es fuerte —escribió. —No obstante, pienso que es aconsejable firmar la paz para que en el futuro podamos encarar una nueva guerra sin correr tantos riesgos.

Rafael Moreno Valle es un político prudente: ha firmado la paz a cambio de conservar su plaza.


Francisco Baeza [@paco_baeza_]. 30 de enero de 2018.

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martes, 30 de enero de 2018

Rafael Moreno Valle: ¿Maximato o minimato?



Totaler kriege, la guerra total, el concepto desarrollado por Erich Ludendorff a partir de los apuntes de Carl von Clausewitz, supone que en un conflicto cada partido utilizará todos los medios a su alcance para destruir totalmente la capacidad del otro para hacer la guerra. La estrategia sugiere que un comandante no puede aventurarse a una campaña militar de largo alcance sin antes asegurar su propio territorio: —Éste —escribió Ludendorff, refiriéndose a la cuenca del Rin, el corazón del reich, donde descansaban sus reservas estratégicas de acero y de carbón —es la fuente de los recursos humanos y materiales indispensables para sostener el esfuerzo bélico. Ludendorff nunca se aventuraría a la conquista de nuevos territorios sin haber asegurado, antes, su retaguardia.

Rafael Moreno Valle, comandante de un ejército en una saliente, expuesto en sus flancos al bombardeo político y al mediático, aguantó su posición tanto como pudo antes de replegarse. Moreno Valle no podía aventurarse a la conquista del poder total sin asegurar, antes, su retaguardia. Hace algunos meses contábamos el cuento del Ícaro morenovallista, el político ambicioso que acumuló un poder desmesurado; contábamos su vuelo estratosférico más o menos serio directo al Sol, alentado por una cohorte de aduladores y aconsejado por supuestos expertos y el derretimiento de sus altas cuando en lo más alto de su vuelo comenzó a perder el control del estado, ocupando otros los espacios que iba dejando libres. A partir de ahora, tocará contar el cuento de la construcción del maximato o del minimato, según los acuerdos políticos se lo permitan.

Moreno Valle ha conseguido nominar a su esposa como candidata al gobierno de Puebla. Martha Erika Alonso es la mejor carta para asegurarle a su grupo la continuidad a largo plazo, aunque ¿qué otras opciones habían? El morenovallismo se ha empeñado tanto en monopolizar los accesos y el reparto del poder que ha bloqueado el surgimiento de nuevos liderazgos. La venia del panismo nacional a Alonso despeja el camino para la consolidación del régimen caciquil por la vía conyugal, para elección de Estado y para el saqueo transexenal, y, peor, para garantizar la impunidad a su esposo, señalado como el responsable de un expolio al patrimonio público medible en cifras de doce dígitos. No hay que perder de vista, sin embargo, que la ex primera dama tiene aspiraciones políticas personales y que la acompañan un capital y un equipo propios, forjados durante su paso por el DIF estatal, y, acaso, que quizá arrastre alguno que otro agravio por cobrar. No le pesa el Moreno Valle, asegura, “pero su apellido es Alonso”. En la primera familia del estado aplica aquello que decía Henry Temple: que no hay amores ni odios permanentes, “solo intereses permanentes”.

A Moreno Valle la instauración de la monarquía camotera le ha costado más de lo que hubiera querido pagar. Ha conseguido retener el poder por la vía conyugal pero a un costo tan alto que tal vez no pueda ejercerlo a placer, al menos, durante los próximos tres años. No ha podido imponerse por la fuerza, sino gracias a su habilidad política; ha sabido ceder: su estructura, que no se restringe a los límites territoriales del estado, para éste; la candidatura presidencial y el partido, del cual es comisionado político, para aquel; espacios para unos y para otros. La parte más visible de las negociaciones es el espacio conseguido por Eduardo Rivera, un tipo decente al que el (ex)gobernador persiguió política y judicialmente so pretexto de unas cuentas públicas que hoy están guardadas en el cajón. Menos visibles son las negociaciones en curso y en fase de forcejeo con José Antonio Gali, quien no se conformará con trascender políticamente en una senaduría por la vía filial…

Erich Ludendorff observaba con preocupación el estancamiento del frente occidental. ¡Un descuido de los suyos y los franceses y británicos saltarían sobre el Ruhr! El general era prudente: —Nuestro ejército es fuerte —escribió. —No obstante, pienso que es aconsejable firmar la paz para que en el futuro podamos encarar una nueva guerra sin correr tantos riesgos.

Rafael Moreno Valle es un político prudente: ha firmado la paz a cambio de conservar su plaza.


Francisco Baeza [@paco_baeza_]. 30 de enero de 2018.

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