Bambú, arroz, patos y “cuentos chinos”
Alberto
Jiménez Merino
Con
más de 6 millones de hectáreas (ha) de bosques naturales de bambú, el doble de
la superficie total de Puebla, en México, China es líder mundial en la
industria de la Planta del Milenio, declarada así por el Programa de
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por sus más de mil usos
documentados. Son bosques renovables, de muy rápido crecimiento que, cuando se
plantan, maduran en 7 u 8 años y son una gran opción como fuente de empleo,
contra la pobreza y el cambio climático
Se
estima que más de mil millones de personas en el mundo viven hoy en casas
bambú. Es un pasto árbol también considerado como acero vegetal por su
dureza y resistencia. Sirve para la construcción de corrales, puentes
peatonales y vehiculares, cimbra, postes, piso laminado, celulosa para papel,
artesanías, fibra textil para ropa, medicinas, balsas, remos, comida para
pandas, forraje, barreras vivas y sus brotes son comestibles en diferentes
guisados.
En
la Feria Mundial del Bambú Hangzhou 2007, en donde se celebró el 10º Aniversario
de la Organización Internacional del Bambú y el Ratán (INBAR), se
exhibieron más de 3 mil productos y derivados. En esa ocasión, firmamos un
acuerdo de cooperación técnica entre el Instituto Nacional Chino del Bambú y
el Gobierno del Estado de Puebla para la capacitación de jóvenes poblanos
en esta cadena productiva. En Puebla se
empezó a plantar bambú en el año 2000, en la Colonia Morelos, perteneciente al
municipio de Tenampulco, como una cortina de protección contra desbordamientos
del río Apulco. Hoy, se estima una superficie superior a mil hectáreas en más
de 150 municipios y diversos centros de procesamiento.
Hoy
existen 330 has de bambú en Las Margaritas, Hueytamalco, en Puebla, con una
inversión programada cercana a los 10 millones de pesos y un plan de acciones
para la industrialización y comercialización, la cual realiza Volkswagen de
México, como compensación por el impacto ambiental de la fabricación de la
camioneta TIGUAN, lo cual fue convenido con SAGRPA México, en
2015, lo que ha venido a dar un nuevo impulso al desarrollo de esta cadena
productiva.
China
siembra cerca de 30 millones de has de arroz, el 20% de la superficie mundial,
para producir alrededor de 200 millones de toneladas anuales de grano. Muchos
platillos chinos se basan en arroz y vegetales. Es un cultivo mayormente
realizado en tierra inundada en la que, en los últimos años, se han incorporado
peces para obtener otro producto. De igual forma, para lograr el control de
plagas, se introducen patos, cangrejos o ranas, además de cumplir el mismo
propósito de obtener productos adicionales.
La
producción anual de carne de pato en China, según diversas fuentes, es de 4.6
millones de ton, el 82% de la producción regional de Asia y el 67% de la
producción mundial. Es una especie más rustica y fácil de criar, alimentación
menos exigente que los pollos y más diversa por su posibilidad de nadar. En la
región de Hangzhou y Huangzhou, no se encuentran pollos ni para remedio. El
pato es un ave que se consume antes de 12 semanas de edad para para
aprovecharse tierna, pesando cerca de 1.5 kilogramos (kg) sin vísceras. El
huevo, con sabor y olor ligeramente más fuerte, es muy demandado en
panificación y pastelería.
La
comida china es muy equilibrada, invariablemente incluye una alta proporción de
vegetales. No hay sobrepeso, la gente es esbelta. En los restaurantes se come
despacio. Los platillos se preparan al momento, incluido el sacrificio de
animales que, por lo general, están a la entrada de fondas y restaurantes para
ser elegidas por el cliente. Hay una gran diversidad de especies, domésticas y
silvestres. Hay un dicho popular que dice “si se mueve, camina, corre o vuela…
a la cazuela”
Los
chinos comen las semillas frescas y crudas, o cocidas, de una planta acuática
de flor vistosa, llamada Loto, muy parecidas al piñón mexicano (Jatropha). También
comen sus tubérculos, las raíces engrosadas que sacan del fondo de lagos y
lagunas, parecidas al camote. Las semillas del loto se venden en la calle, en
cucuruchos de papel, como aquí en México se vende el cacahuate o las semillas
de calabaza. También comen las semillas de sandía, tostadas con sal, especialmente
las grandes como las de variedad rayada Charleston. Se dice que son fuente
natural de Zinc.
Los
brotes de bambú se comen frescos o en conserva como sustituto del palmito, se
cosechan antes de que el brote salga de la tierra o a los pocos días. Pero
también se cortan, se rebanan y se ponen a secar al sol y se venden a granel en
las tiendas, en costales como carne seca. Antes de cocinarse se remoja toda la
noche para rehidratarse. También hay una gran diversidad de semillas, muchas de
las cuales tienen usos medicinales. China es un país líder en medicina tradicional
con más de 10 mil especies utilizadas.
Por
otra parte, con más de 160 mil ton anuales, China
es el mayor productor de anguila cultivada, siendo líder mundial con el 70% de
la producción total. Es el pescado más fino y caro del mundo. En los mercados,
la anguila se vende viva en tinas metálicas con agua. La anguila es como una víbora
de 90 centímetros. En México, se encuentran en forma natural en los ríos de la
Sierra Nororiente de Puebla, Veracruz, Tabasco, el Golfo de México y Océano
Pacifico. Sus características físicas, el temor a descargas eléctricas y el
desconocimiento de su preparación, no han permito su incorporación a la
gastronomía mexicana. Pescadores de la costa de Chiapas, por ejemplo, las tiran
nuevamente al mar.
En
tanto, el alacrán es un animal que se vende vivo en cazuelas. Las personas
compran uno o dos, los cuales se lleva en una bolsa de papel de estraza. Me comentaron que los hierven en la olla de
la comida por unos cinco minutos y lo retiran, y sirve para fortalecer los
nervios de personas con sistemas nerviosos débiles. Yo no lo he comprobado.
Sería conveniente hacerlo con precaución.
Hasta
aquí dejamos este recuento de los “cuentos chinos”, esperando sean de
utilidad para mis tres fieles y sinceros lectores.







0 comentarios:
Publicar un comentario