Dar a luz, criar y educar a un
hijo, es un proceso tan antiguo como la humanidad y tan distinto, según el lugar del mundo en
el que una mujer viva, ya que la
maternidad suele tener un motivo
cultural y religioso importante.
Las
madres desempeñan un papel fundamental en todas las culturas, pero sus
probabilidades de morir o sobrevivir, sufrir o prosperar dependen en gran
medida de su lugar de residencia. De acuerdo a la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) en más de 120 países la legislación prevé
el derecho de las trabajadoras a licencias pagadas de maternidad y a otras
prestaciones de salud.
En diversas regiones del mundo, las trabajadoras embarazadas
están expuestas a perder su puesto de trabajo y sus ingresos, y corren mayores
riesgos sanitarios debido a la falta de garantías suficientes en materia de
empleo.
El Índice sobre el Estado de las Madres en el Mundo 2013 –
que contempla a 110 países- muestra que África y -sobre todo- países como República
Democrática del Congo, Somalia o Tierra Leon, son los peores
lugares del mundo para ser madre, y en consecuencia para ser niño; mientras
que los países occidentales, especialmente los escandinavos como Finlandia, Suiza o Noruega, constituyen
el mejor lugar del mundo para que las
mujeres den a luz.
El puesto más bajo del índice lo ocupa la República Democrática
del Congo. Allí, una de cada 30
mujeres está en riesgo de morir debido a alguna complicación con el embarazo y el parto, y 167,7 de cada 1000 niños
no alcanza los cinco años de vida. En
contraste, en Finlandia, quien obtuvo las más altas calificaciones en el Índice, una en 12 mil 200 mujeres
se encuentra en riesgo de muerte relacionada
con el embarazo y sólo 2.9 de
cada 1000 niños fallece antes de cumplir los cinco años.
En Afganistán –que ocupa el lugar 145- las mujeres no cuentan con asistencia
sanitaria durante el embarazo ni el parto y la esperanza de vida femenina es de
44 años. En China –lugar 68- no existe un sistema sanitario gratuito,
por lo que pesar de la política de “hijo único”, las mujeres no utilizan
anticoncepción, siendo el indicador de
fertilidad es 1.54 hijos por mujer.
En España -lugar 7- el indicador de
fertilidad es de 1.32 hijos por mujer.
La tasa de mortalidad infantil es de
4.2 niños por cada mil y el riesgo de mortalidad materna es de 1 de cada 12 mil mujeres. En Estados Unidos –lugar 30- el riesgo de mortalidad materna es de 1 por cada 2 mil 400 mujeres y el
riesgo de mortalidad infantil es 7.5 de cada mil nacidos vivos.
En Cuba –lugar 33- la atención materno-infantil es de alto nivel, siendo la tasa de mortalidad infantil de 5.8 por cada mil niños y el indicador
de fertilidad de 1.61 hijos por mujer.
Mientras que en Irán –lugar 85- donde
existe una fertilidad de 1.7 hijos por
mujer, se cuenta con un eficaz servicio estatal de planificación familiar,
pero solamente las mujeres casadas tienen acceso a la contracepción. La tasa de
mortalidad infantil es de 37.9 niños por cada mil y el riesgo de mortalidad materna es de 1 por cada 310 mujeres.
En Mozambique –lugar 138- la maternidad es
considerada una riqueza al tener hijos para que trabajen, por lo que el indicador de fertilidad es de 5.13 hijos por mujer. El riesgo de mortalidad materna es de 1 por cada 43 mujeres y el riesgo de mortalidad infantil es de 103 por cada mil nacidos vivos.
En Kenia –lugar 156- sólo 4 de cada 10 nacimientos son atendidos por
personal especializado, por lo que el riesgo
de mortalidad materna es una de cada
55 mujeres. El riesgo de mortalidad
infantil es de 72.8 de cada mil nacidos vivos. El ratio de fertilidad es de 4.38 hijos por mujer.
En Noruega –lugar 3- el indicador de fertilidad es de 1.77 hijos por mujer. El riesgo de mortalidad infantil es 3 de cada mil niños nacidos vivos y el riesgo de mortalidad materna es de 1 por cada 7 mil 900 mujeres. Por lo
que ocupa el 3er lugar entre los 43
países más desarrollados.
En el caso de México
el panorama parece haber mejorado con respecto al 2012, ya que el riesgo a la mortalidad materna ha disminuido de 1 en
500 a 1 en 790; Además se perfila que 1 de
cada 63 niños muere.
Según el Índice de
riesgo de bebés muertos durante el primer día de vida 2011, México aparece entre los 12 países en desarrollo que han hecho
el mayor esfuerzo alrededor del mundo para reducir
la muerte de recién nacidos desde principios de los años noventa. En 1990, por cada mil fallecían 17 bebés
durante las primeras 24 horas, mientras que en 2011 murieron 7 de
cada mil en el mismo periodo, siendo las principales causas el nacimiento prematuro, complicaciones durante
el parto e infecciones.
Por otra
parte, en nuestro país el beneficio legal remunerado que busca el descanso adecuado y seguro de la madre,
tanto en estado prenatal como en el período de lactancia, alcanzando un total
de 12 semanas -seis semanas antes del alumbramiento y seis
después- y un 100% de la remuneración salarial.
La Oficina Internacional del Trabajo (OIT) propuso la primera norma
universal en la materia, al adoptar en 1919 el Convenio sobre la protección de
la maternidad, destinado a proteger a las trabajadoras durante el embarazo y
después del parto.
En la actualidad, 119 países dan cumplimiento a la licencia mínima de 12 semanas prevista
por la OIT, de éstos, 62 otorgan
licencias de una duración de 14
semanas o superior. En sólo 31
países la duración de la licencia legal de maternidad es inferior a 12 semanas.
Es así que
la licencia de Maternidad se ha implementado en casi todos los países del
mundo, siendo los europeos quienes más beneficios conceden a sus colaboradoras.
Noruega cuentan con una
política que beneficia generosamente a las madres al poder disfrutar un permiso laboral por maternidad- baja
paternal de 10 semanas; y de 56 meses
con el 80% del salario o 46 semanas con el 100%. Además, hasta que los
hijos cumplen 18 años, reciben del Estado 122
euros mensuales; Suecia, otorga
hasta 96 semanas de Licencia, con el 80% de
la remuneración; Reino Unido brinda un año entero de Licencia y el 90% del
salario; Hungria, tiene 24
semanas de licencia con el 70% del salario; en España
las escasas medidas de conciliación hacen que para las mujeres sea complicado
continuar con la lactancia materna o compaginar maternidad y trabajo, ya que el
permiso laboral por maternidad es de 16
semanas.
Por su
parte, los países latinoamericanos tienen una política intermedia, pero que se
aleja enormemente a la de los países escandinavos. En Estados Unidos el permiso
laboral por maternidad es de 2 meses con un 100% del salario; Chile recientemente otorga un permiso posnatal por seis meses con el 100% de remuneración
salarial; Cuba otorga un permiso laboral por maternidad de un año con el 100% del salario, y
proporciona leche a un precio simbólico hasta los 7 años de vida del
infante; Venezuela tienen 18
semanas en total y 100% del salario; Brasil facilita 17
semanas de Licencia y 100% de remuneración; Argentina y Perú otorgan 13
semanas y el 100% del salario. Siguiendo el
resto de países latinoamericanos, con 12
semanas de licencia y el 100% de remuneración, exceptuando a Bolivia,
El Salvador, Nicaragua y Paraguay, donde el reconocimiento monetario
disminuye.
En algunos
países asiáticos y africanos este derecho no se reconoce o es escaso. En China el permiso laboral por maternidad es solo
por unos días; Irán facilita un permiso
laboral por maternidades de 24
semanas con el 66% del sueldo; Yemen y Bahréin
proporcionan 8 semanas
de licencia y 100%
del salario durante 45 días; Qatar tiene 50
días de licencia con el 100% del salario; Líbano le sigue con 49
días de licencia con el el 100% del salario; Emiratos
Árabes tiene 45
días de licencia con el 100% del salario; y en Kenia
el permiso laboral por maternidad es
de tres meses. Siendo Japón una de las excepciones en el continente asiático, al
tener 14 semanas de Licencia y 60% de la
remuneración.
Así pues, aunque la política laboral mexicana
nos sitúa por encima de países africanos y asiáticos, nos pone a una gran
distancia de algunos países europeos en los que la maternidad es política de
Estado y en muchos casos se acompaña no solo de la remuneración a la que tienen
derecho las personas, sino de un auxilio durante la infancia y adolescencia del
recién nacido.
México se
coloca entre los países que proporciona menos lactancia materna durante los
primeros seis meses de vida, ya que solo
el 14% de las mujeres amamanta, a pesar de que la Ley federal del Trabajo establece un periodo de lactancia.
En la
actualidad, fue presentado un proyecto de Ley que busca pasar de las 12 semanas
a 28 semanas de Licencia y no 45 días como actualmente se cumple -4 semanas prenatales y 24 posnatales-. En
donde La Academia Mexicana de Pediatría es una de las partes que promueve ante
la Cámara de Diputados este proyecto, debido a que catalogó la ausencia de la
madre con el recién nacido como uno de los factores por las que enfermedades
como obesidad, estrés crónico, adicciones y violencia se desarrollan y han
incrementado, ya que los padecimientos tienen sus orígenes en etapas muy
tempranas de la vida.
Para la OIT, un elemento
esencial de la protección de la maternidad es la garantía legal de que las
mujeres embarazadas y las madres jóvenes no perderán su empleo por causa de
embarazo, ausencia del trabajo en licencia de maternidad o parto.
Esta garantía es
indispensable para evitar que la maternidad se convierta en un motivo de
discriminación contra las mujeres en materia de empleo, por lo que el Gobierno
de la República diseña esquemas para que el Sistema de Seguridad Social
contribuya a resarcir la exclusión de las mujeres y contemple un México incluyente
al contemplar mecanismos que impidan que la maternidad limite su desarrollo
profesional o ponga en riesgo la vida de las madre o el recién nacido.







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