jueves, 3 de noviembre de 2016

Tiempo De Honrar A Nuestros Difuntos Con Amor. Por Mayra Cuanalo Gómez



Estamos en fechas en las que por tradición recordamos a todas las personas que alguna vez cruzaron por nuestro camino en la vida y partieron de este mundo. Cuando parte de este mundo un ser amado, parece una pérdida sin beneficio, pero aunque es difícil entenderlo, detrás de una pérdida hay un crecimiento y hay una ganancia.

Cuando alguien querido fallece nos invade la tristeza y muchas veces decimos “lo extraño”, que en realidad queremos decir “me siento extraño sin esa persona a mi lado”, lo cual es algo normal, pues siempre estas pérdidas generan un dolor físico porque el cuerpo ya no está, un dolor al corazón porque nos sentimos tristes, una identidad confundida porque sentimos que dejamos de “pertenecer” ya no soy “nieto de ella”, además un dolor a mi pasado (cuando tengo mis recuerdos), un dolor a mi presente (porque ya no está la persona) y un dolor a mi futuro (¿qué pasará ahora que no está?), aunado al dolor que vivimos con la familia que sufre con nosotros. Esta situación solo puede ser superada transitando por el duelo, lo cual nos provocará dolor, sin embargo es la única forma de superar una muerte.

Un duelo muy fuerte que vivimos cuando muere un ser querido es darnos cuenta que no somos omnipotentes, que no tenemos el control de las personas que siguen vivas y cuando veo la muerte de algún ser querido veo también la posibilidad de que yo mismo algún día tenga que partir de este mundo.

Una vez que experimentamos el duelo de la pérdida de un ser querido, por fin soltamos a esa persona y viene un rico encuentro con nosotros mismos, en donde nos preguntamos ¿qué queda de esa persona en el mundo?

Es importante aceptar que soy quien soy: por lo vivido, por las personas que han pasado por mi vida y por las personas que tengo en vida.

Lo importante en esta fecha es traerlos a nuestra vida por medio de recuerdos, aprendizaje, modo de vida, etc… Preguntarnos: ¿Qué actividad de las que hago me hacen honrarlo? 


  • Sandra perdió a su abuela a los 25 años, un suceso doloroso, pero después de transitar por el duelo decide que para recordar a su abuela quien siempre ayudó a los pobres, Sandra acudiría anualmente a un asilo a entregar despensa. 
  • Jorge perdió a su hijo de 10 años, una muerte que lo puso frente a un duelo que el jamás imaginó vivir. Jorge decide honrar a su hijo todos los días despertando con una sonrisa, tal como lo hacía su hijo al despertar.
  • Emilio pierde a su esposa, una muerte que le cambia la vida por completo. Al cabo de vivir el duelo, Emilio decide honrar a su esposa queriéndose y cuidándose como lo quería y lo cuidaba su esposa.


Ejemplos como el de Sandra, Jorge y Emilio son justo la reflexión que debemos hacer. Aprender de todos los seres queridos que ya no están con nosotros pero que podemos honrar y recordar con acciones positivas, actitudes, actividades, palabras, consejos…

Yo aprendí de mi abuela materna a entregarme a mi familia con amor todos los días, de mi abuelo materno a nunca rendirme ante la incertidumbre y los tiempos difíciles, de mi abuelo paterno a hacer y disfrutar lo que me gusta como mis pasatiempos y hobbies, y de mi abuela paterna a ser firme en mis convicciones.

Y tú ¿cómo honras a los seres queridos que estuvieron en el tren de tu vida y ya no están físicamente? ¿cómo los haces presentes en tu vida?

Por otro lado aprovechemos esta fecha para reflexionar que ninguno de nosotros sabemos el día que moriremos o morirán nuestros seres queridos, por lo que en vida debemos decir lo que sentimos, disfrutar a los que nos rodean y disfrutar nuestra vida.

Si hoy fuera el último día de tu vida, ¿qué te provocaría arrepentimiento de no haberlo hecho en vida? 

La tarea de estos días es :
Aprovechar la vida y honrar a los que fallecieron.


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jueves, 3 de noviembre de 2016

Tiempo De Honrar A Nuestros Difuntos Con Amor. Por Mayra Cuanalo Gómez



Estamos en fechas en las que por tradición recordamos a todas las personas que alguna vez cruzaron por nuestro camino en la vida y partieron de este mundo. Cuando parte de este mundo un ser amado, parece una pérdida sin beneficio, pero aunque es difícil entenderlo, detrás de una pérdida hay un crecimiento y hay una ganancia.

Cuando alguien querido fallece nos invade la tristeza y muchas veces decimos “lo extraño”, que en realidad queremos decir “me siento extraño sin esa persona a mi lado”, lo cual es algo normal, pues siempre estas pérdidas generan un dolor físico porque el cuerpo ya no está, un dolor al corazón porque nos sentimos tristes, una identidad confundida porque sentimos que dejamos de “pertenecer” ya no soy “nieto de ella”, además un dolor a mi pasado (cuando tengo mis recuerdos), un dolor a mi presente (porque ya no está la persona) y un dolor a mi futuro (¿qué pasará ahora que no está?), aunado al dolor que vivimos con la familia que sufre con nosotros. Esta situación solo puede ser superada transitando por el duelo, lo cual nos provocará dolor, sin embargo es la única forma de superar una muerte.

Un duelo muy fuerte que vivimos cuando muere un ser querido es darnos cuenta que no somos omnipotentes, que no tenemos el control de las personas que siguen vivas y cuando veo la muerte de algún ser querido veo también la posibilidad de que yo mismo algún día tenga que partir de este mundo.

Una vez que experimentamos el duelo de la pérdida de un ser querido, por fin soltamos a esa persona y viene un rico encuentro con nosotros mismos, en donde nos preguntamos ¿qué queda de esa persona en el mundo?

Es importante aceptar que soy quien soy: por lo vivido, por las personas que han pasado por mi vida y por las personas que tengo en vida.

Lo importante en esta fecha es traerlos a nuestra vida por medio de recuerdos, aprendizaje, modo de vida, etc… Preguntarnos: ¿Qué actividad de las que hago me hacen honrarlo? 


  • Sandra perdió a su abuela a los 25 años, un suceso doloroso, pero después de transitar por el duelo decide que para recordar a su abuela quien siempre ayudó a los pobres, Sandra acudiría anualmente a un asilo a entregar despensa. 
  • Jorge perdió a su hijo de 10 años, una muerte que lo puso frente a un duelo que el jamás imaginó vivir. Jorge decide honrar a su hijo todos los días despertando con una sonrisa, tal como lo hacía su hijo al despertar.
  • Emilio pierde a su esposa, una muerte que le cambia la vida por completo. Al cabo de vivir el duelo, Emilio decide honrar a su esposa queriéndose y cuidándose como lo quería y lo cuidaba su esposa.


Ejemplos como el de Sandra, Jorge y Emilio son justo la reflexión que debemos hacer. Aprender de todos los seres queridos que ya no están con nosotros pero que podemos honrar y recordar con acciones positivas, actitudes, actividades, palabras, consejos…

Yo aprendí de mi abuela materna a entregarme a mi familia con amor todos los días, de mi abuelo materno a nunca rendirme ante la incertidumbre y los tiempos difíciles, de mi abuelo paterno a hacer y disfrutar lo que me gusta como mis pasatiempos y hobbies, y de mi abuela paterna a ser firme en mis convicciones.

Y tú ¿cómo honras a los seres queridos que estuvieron en el tren de tu vida y ya no están físicamente? ¿cómo los haces presentes en tu vida?

Por otro lado aprovechemos esta fecha para reflexionar que ninguno de nosotros sabemos el día que moriremos o morirán nuestros seres queridos, por lo que en vida debemos decir lo que sentimos, disfrutar a los que nos rodean y disfrutar nuestra vida.

Si hoy fuera el último día de tu vida, ¿qué te provocaría arrepentimiento de no haberlo hecho en vida? 

La tarea de estos días es :
Aprovechar la vida y honrar a los que fallecieron.


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