Si
comúnmente te cuestionas si pudiste hacer las cosas mejor, nunca quedas
satisfecho con tu trabajo/orden, continuamente encuentras errores en los demás,
disfrutas por muy corto tiempo el logro de tus metas, prefieres hacer las cosas
personalmente porque crees que solo tu sabes como hacer las cosas bien, sientes
que fracasas cuando no logras algo que te propusiste, te criticas mucho y
tiendes a solo concentrarte en tus errores y/o te exiges demasiado, el tema de
hoy te será familiar en donde hablaremos de cuando el perfeccionismo se vuelve
disfuncional.
El
perfeccionismo disfuncional es el esfuerzo por cumplir unos estándares de
calidad muy elevados para sí mismos y en ocasiones para los demás.
Las
personas que la poseen basan su autoestima únicamente en las metas cumplidas o
no cumplidas cuyo miedo principal es el fracaso, se centran mucho en la meta
final y no en el progreso o el proceso para cumplir las mismas. Por esta razón
su autoestima se vuelve frágil pues el día que cumplieron su objetivo se
sienten exitosos pero al siguiente día se sienten fracasados por no haber
logrado otra meta. Y en este mundo de imperfección, un perfeccionista sufre
mucho cuando se enfrenta a esta realidad.
Las
áreas de la vida en las que una persona puede ser perfeccionista son:
- Físico : Hacer un esfuerzo extremo por
bajar de peso o querer tener un cuerpo de modelo, comer cada vez menos,
revisar cada etiqueta de producto que consumes para saber el valor
nutricional, no “soportar” faltar un día al gimnasio o correr los 4.5 km
exactos todos los días.
- Laboral/Académico: Siempre querer ser
el mejor, tener 100 de calificación, dedicar más tiempo al trabajo del que
se requiere y/o nunca estar satisfecho con la tarea realizada. Exigir a
sus colaboradores hacer sus actividades impecables y tal como él considera
que es el correcto.
- Amistad: Exigiéndose ser el mejor amigo, estar
siempre disponible, nunca fallar… Por otro lado pedirle a tus amigos que
actúen como el esperaría, que hablen o piensen como el considera que es lo
correcto, no acepta las diferencias de las personas por lo que fácilmente
se aleja de ellos.
- Apariencia/Limpieza personal: Lavarse
las manos con frecuencia fuera de lo normal, uso excesivo de alcohol en
gel/desinfectantes , fijarse demasiado en cada pequeña arruga de tu
camisa.
- Intelectual: Tener una obsesión por
saber todos los temas, querer dominarlos y sentirse frustrado cuando
escucha un tema que no conoce y/o domina.
- Limpieza/Orden en casa: No poder dormir antes de tener la casa impecable y reluciente, sentirse frustrado ante un pequeño detalle que esté en desorden, sentir ansiedad cuando hay un vaso fuera de lugar, necesidad de acomodar las camisas por color y en forma totalmente sim
- étrica...
Cuando los estándares de
calidad de una persona se vuelven casi inalcanzables y cuando una persona busca
el control absoluto de todo, sufre de vivir la imperfección. Por otro lado los
que rodean a la misma viven con estrés constante y con una exigencia que se
vuelve desgastante a lo largo del tiempo y es punto de conflicto y falta de
aceptación. He incluso atendido parejas que se separan por esta causa.
Las consecuencias del
perfeccionismo pueden ser: Depresión o ansiedad, aislamiento social, dificultad
para tener amigos/pareja, intereses limitados, una vida rutinaria y rígida,
limitación de actividades placenteras, agotamiento, tensión muscular, problemas
digestivos, baja concentración, rumiación (pensamientos obsesivos sobre los
errores cometidos), repetición de tareas, invertir tiempo excesivo en la
realización de tareas, obsesión por encontrar errores en cada actividad
realizada, alteraciones de sueño.
La terapia psicológica que se
recomienda para los perfeccionistas es la Terapia Cognitivo- Conductual en
donde se trabaja con los pensamientos que se generan en la mente de la persona
previo a su conducta consecuencia de su frustración y falta de control, experimentando escenarios en donde las cosas
no estén dentro de sus estándares.
Seguido de ejercicios, por ejemplo: a un
paciente obsesivo por la limpieza y el orden en casa le pedí que dejara fuera
de su bote de ropa sucia las prendas que usaba por dos días.
Laboralmente un perfeccionista
puede ser muy valorado en una empresa cuando es operador, pero cuando tiene
personas a cargo, su exceso de exigencia puede provocar que sus subordinados
renuncien, se quejen y que se vuelva muy difícil el crear un equipo de trabajo
a largo plazo; pues el perfeccionista seguramente sufrirá constantemente al ver
que las cosas no se hacen como el esperaba y la otra persona se sentirá poco
valorado por su trabajo, se vuelven jefes “insoportables”.
Te invito a que reflexiones:
¿En qué áreas eres perfeccionista? ¿Qué puedes hacer para volverte más
flexible? ¿No crees que este mundo de imperfección también permite la variedad
y espontaneidad?
Psicóloga Mayra Cuanalo Gómez
Terapia Individual y Terapia de Pareja
Sanatorio Humboldt
Consulta Previa Cita: 044 2221 83 83 07
http://psicologamayracuanalo.blogspot.mx/
Facebook: Psicóloga Mayra Cuanalo
Gómez
Twitter: @MayraCuanalo








0 comentarios:
Publicar un comentario