miércoles, 12 de marzo de 2014

Corbatas largas, bolsillos vacios Por Angelique Loretto

















El pasado viernes 7 de marzo, el Honorable Congreso del Estado de Puebla se vistió de gala durante la comparecencia de los secretarios responsables de la  seguridad. El lugar estaba abarrotado de políticos, académicos de diversas universidades y periodistas en busca de su nota, pensaban en la cabeza, en el balazo, en el sumario, en el cuerpo y no faltaba aquél periodista que pedía las preguntas “oficiales” que harían a los funcionarios para después entrar a escuchar a los plenarios durante 5 minutos y salir con más de 4 notas… pero otros daban el típico apretón de manos (¿ya me tiene lo que le encargue señor?) palabras saliendo de una sonrisa disimulada… ¿periodistas chayoteros en nuestro estado? ¡No creo!

Y entre tantos miembros distinguidos de la política poblana, no podían faltar los ciudadanos, como su servidora, que nos mantenemos atentos de los discursos sobre la (in)seguridad e inclusive de las risas perversas de sus adversarios y esto hasta que se cerró está sesión tan popular. Es un buen ejercicio escuchar cuantas propuestas o planes de gobierno se han repetido en este y en otros estados, lo original pasa a segundo término y las exigencias ciudadanas suelen tener la razón ante discursos trabajados por manos de escritorio.

Parecía la alfombra roja, los fotógrafos y las poses no se hicieron esperar, entre los más fotografiados:
  • El rector de la BUAP, José Alfonso Esparza Ortiz
  • El Secretario General de Gobierno, Luis Maldonado Venegas
  • El Secretario de Seguridad Publica, Facundo Rosas Rosas
  • El diputado Víctor Manuel Giorgana Jiménez
  • Y  la diputada Geraldine González Cervantes
En el podio estaba el Procurador de Justicia del Estado de Puebla: Víctor Carrancá Bourget. Su discurso obligado era la seguridad, y cito lo que causó una ola de comentarios entre el público al escuchar a su homólogo de Gobierno, Luis Maldonado Venegas: La percepción no es un instrumento confiable, y ésta puede diferir si por ejemplo se ven de un partido político a otro.

Fue el momento cúspide, los rumores a baja voz que en gran magnitud solo se escuchó como murmullos, despertando así a varias personas que estaban sentadas y dormidas a causa de los anteriores ponentes. Alguien necesitaba gritar: ¡Silencio! Pero nadie lo hizo, Maldonado siguió su discurso.

Por cierto, en su última declaración a la prensa el Procurador mencionó que el aumento de implicados en el caso del asesinato de Karla López Albert, no van a hacer lentas las investigaciones y que buscan determinar que Manuel Forcelledo presuntamente le pagó a Leopoldo Camacho y a Rodrigo S (quién tenía el auto de López Albert) para asesinarla.

Me salí un momento a saludar a algunos conocidos, que no son ni políticos ni periodistas, son empresarios que se “empeñaron”.

-Y saber que a este cabrón lo apoyé en su campaña
-¿A cuál de todos?
-A…
-Pues uno apoya cuando sabe que va a ganar algo, ¿o no?
-Si, en parte. Pero ni siquiera yo lo fui a buscar para apoyarlo, ¡él me fue a buscar a mi negocio! Era cliente asiduo, y ahora lo busco en su oficina y no está, ¡nunca está! Precisamente hoy me avisó un amigo que tenemos en común y vine rápido para alcanzarlo. Yo tenía confianza que me correspondería al menos en llevar más clientes… lo conozco desde que estábamos en la escuela.
-¿Con cuánto lo apoyaste?
-El dinero de la campaña no me importa mucho, pero lo que si me interesa es el dinero que entre él y sus amigos iban a comerse a mi negocio… entre 700 u 800 mil pesos. Un día fue a preguntarme el total de su cuenta, se la dije y se la mostré para que no creyera que le estaba aumentando los precios. Me contestó: Mañana vengo a pagarte. Y nunca más regreso ni me contesta las llamadas.

Pasa el deudor político, lo saludo para llevarlo hacia donde está el restaurantero. Se saludan, se abrazan como amigos de hace años:

 -Oye amigo, perdón no he podido ir a verte, he tenido mucho trabajo
-Pero contesta el teléfono por lo menos
-Mi secretaria es bien floja no me pasa las llamadas
-Pues te he ido a ver aunque sea para saludarte cabrón
-Ve el lunes o el martes
-¿Seguro?
-Para estar más seguros, ve el martes.

Se va apurado el político de corbata larga, pero de supuestos bolsillos vacíos. Pasó el martes y me quede con la curiosidad: ¿lo habrán recibido? ¡700 u 800 mil pesos es mucho dinero! Si alguien me debiera ese dinero ¡seguro lo demandaría!

-Hola
-Hola
-¿Fuiste con el señor deudor?
-Si, a su oficina
-Y… ¿qué paso?
-No me recibió a pesar de que lo vi llegar… su secretaria dijo que acababa de salir a una sesión plenaria. Espere hasta que me cansé y mejor me fui. Simplemente no me va a pagar. ¡No vuelvo a confiar en los políticos ni aunque sean mis amigos! Si van a pedirme dinero para sus campañas, que ni cuenten conmigo.

La moraleja es que siempre hay que hacer contratos por si llega la necesidad de denunciar, a veces ni en los amigos puedes confiar cuando necesitas que te apoyen en alguna situación de emergencia.


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miércoles, 12 de marzo de 2014

Corbatas largas, bolsillos vacios Por Angelique Loretto

















El pasado viernes 7 de marzo, el Honorable Congreso del Estado de Puebla se vistió de gala durante la comparecencia de los secretarios responsables de la  seguridad. El lugar estaba abarrotado de políticos, académicos de diversas universidades y periodistas en busca de su nota, pensaban en la cabeza, en el balazo, en el sumario, en el cuerpo y no faltaba aquél periodista que pedía las preguntas “oficiales” que harían a los funcionarios para después entrar a escuchar a los plenarios durante 5 minutos y salir con más de 4 notas… pero otros daban el típico apretón de manos (¿ya me tiene lo que le encargue señor?) palabras saliendo de una sonrisa disimulada… ¿periodistas chayoteros en nuestro estado? ¡No creo!

Y entre tantos miembros distinguidos de la política poblana, no podían faltar los ciudadanos, como su servidora, que nos mantenemos atentos de los discursos sobre la (in)seguridad e inclusive de las risas perversas de sus adversarios y esto hasta que se cerró está sesión tan popular. Es un buen ejercicio escuchar cuantas propuestas o planes de gobierno se han repetido en este y en otros estados, lo original pasa a segundo término y las exigencias ciudadanas suelen tener la razón ante discursos trabajados por manos de escritorio.

Parecía la alfombra roja, los fotógrafos y las poses no se hicieron esperar, entre los más fotografiados:
  • El rector de la BUAP, José Alfonso Esparza Ortiz
  • El Secretario General de Gobierno, Luis Maldonado Venegas
  • El Secretario de Seguridad Publica, Facundo Rosas Rosas
  • El diputado Víctor Manuel Giorgana Jiménez
  • Y  la diputada Geraldine González Cervantes
En el podio estaba el Procurador de Justicia del Estado de Puebla: Víctor Carrancá Bourget. Su discurso obligado era la seguridad, y cito lo que causó una ola de comentarios entre el público al escuchar a su homólogo de Gobierno, Luis Maldonado Venegas: La percepción no es un instrumento confiable, y ésta puede diferir si por ejemplo se ven de un partido político a otro.

Fue el momento cúspide, los rumores a baja voz que en gran magnitud solo se escuchó como murmullos, despertando así a varias personas que estaban sentadas y dormidas a causa de los anteriores ponentes. Alguien necesitaba gritar: ¡Silencio! Pero nadie lo hizo, Maldonado siguió su discurso.

Por cierto, en su última declaración a la prensa el Procurador mencionó que el aumento de implicados en el caso del asesinato de Karla López Albert, no van a hacer lentas las investigaciones y que buscan determinar que Manuel Forcelledo presuntamente le pagó a Leopoldo Camacho y a Rodrigo S (quién tenía el auto de López Albert) para asesinarla.

Me salí un momento a saludar a algunos conocidos, que no son ni políticos ni periodistas, son empresarios que se “empeñaron”.

-Y saber que a este cabrón lo apoyé en su campaña
-¿A cuál de todos?
-A…
-Pues uno apoya cuando sabe que va a ganar algo, ¿o no?
-Si, en parte. Pero ni siquiera yo lo fui a buscar para apoyarlo, ¡él me fue a buscar a mi negocio! Era cliente asiduo, y ahora lo busco en su oficina y no está, ¡nunca está! Precisamente hoy me avisó un amigo que tenemos en común y vine rápido para alcanzarlo. Yo tenía confianza que me correspondería al menos en llevar más clientes… lo conozco desde que estábamos en la escuela.
-¿Con cuánto lo apoyaste?
-El dinero de la campaña no me importa mucho, pero lo que si me interesa es el dinero que entre él y sus amigos iban a comerse a mi negocio… entre 700 u 800 mil pesos. Un día fue a preguntarme el total de su cuenta, se la dije y se la mostré para que no creyera que le estaba aumentando los precios. Me contestó: Mañana vengo a pagarte. Y nunca más regreso ni me contesta las llamadas.

Pasa el deudor político, lo saludo para llevarlo hacia donde está el restaurantero. Se saludan, se abrazan como amigos de hace años:

 -Oye amigo, perdón no he podido ir a verte, he tenido mucho trabajo
-Pero contesta el teléfono por lo menos
-Mi secretaria es bien floja no me pasa las llamadas
-Pues te he ido a ver aunque sea para saludarte cabrón
-Ve el lunes o el martes
-¿Seguro?
-Para estar más seguros, ve el martes.

Se va apurado el político de corbata larga, pero de supuestos bolsillos vacíos. Pasó el martes y me quede con la curiosidad: ¿lo habrán recibido? ¡700 u 800 mil pesos es mucho dinero! Si alguien me debiera ese dinero ¡seguro lo demandaría!

-Hola
-Hola
-¿Fuiste con el señor deudor?
-Si, a su oficina
-Y… ¿qué paso?
-No me recibió a pesar de que lo vi llegar… su secretaria dijo que acababa de salir a una sesión plenaria. Espere hasta que me cansé y mejor me fui. Simplemente no me va a pagar. ¡No vuelvo a confiar en los políticos ni aunque sean mis amigos! Si van a pedirme dinero para sus campañas, que ni cuenten conmigo.

La moraleja es que siempre hay que hacer contratos por si llega la necesidad de denunciar, a veces ni en los amigos puedes confiar cuando necesitas que te apoyen en alguna situación de emergencia.


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