La diversidad biológica
es la variedad de formas de vida y de adaptaciones de los organismos al
ambiente que encontramos en la biosfera, es decir, la gran riqueza que
encontramos en nuestro planeta.
A pesar de ocupar sólo 1.4% de
la superficie terrestre, México alberga entre el 10
y 12% de las
especies del planeta, lo que nos
convierte en uno de los países con mayor diversidad biológica del mundo.
Esto se debe a nuestra privilegiada
posición geográfica, la variedad de climas y su compleja topografía lo que ha
propiciado la existencia de una gran cantidad de ecosistemas y especies.
El diverso
escenario geográfico ha permitido el desarrollo de una gran riqueza de
conocimientos, tradiciones, y lenguas en nuestro territorio, que reflejan
nuestra riqueza natural.
En México se asentaron
gran cantidad de culturas, varias de las cuales desarrollaron una variedad de
enfoques y opciones para el mejor conocimiento y uso de la naturaleza.
Catalogado como el país con el segundo lugar en ecosistemas,
representados en una variedad de climas que incluyen desiertos, selvas y
bosques; donde
la mayor biodiversidad se concentra en la superficie que ocupan los pueblos
indígenas, localizando el 80% de los ecosistemas mejor conservados.
El país ocupa el primer
lugar en el mundo en variedad de reptiles; el segundo en mamíferos, muchos de los cuales, habitan en las 34 reservas de la biósfera
localizadas a lo largo de la República Mexicana. También ocupa el cuarto
lugar en riqueza de anfibios y plantas. Estados como Chiapas, son un ejemplo de esta
diversidad al concentrar el 13% de la flora y fauna.
La diversidad biológica
de nuestro país se caracteriza por estar compuesta de un gran número de
especies endémicas, es decir, que son exclusivas al país. Aproximadamente de
las 15 mil especies que se encuentran en nuestro territorio, 50% de las plantas
son endémicas, los reptiles y anfibios tienen una proporción de especies
endémicas de 57% y 65%, respectivamente y los mamíferos de 32% (CONABIO, 2008).
La biodiversidad representa
la base natural de la economía nacional y un recurso que los mexicanos
necesitan preservar, tanto por su significación económica, actual y futura como
por el valor que representa la naturaleza en sí misma.
Además de que la
conservación de los ecosistemas está relacionada con la seguridad alimentaria y
la nutrición. Miles de especies interconectadas constituyen una red vital de
biodiversidad en los ecosistemas de los que depende la producción mundial de
alimentos.
Con la erosión de la
biodiversidad, la humanidad pierde el potencial para adaptar los ecosistemas a
nuevos desafíos, como el crecimiento demográfico y el cambio climático. Por lo
que alcanzar la seguridad alimentaria contemplada en los Objetivos del Milenio está
intrínsecamente vinculado al mantenimiento de la biodiversidad.
Por lo que la Asamblea
General -en el año 2000- proclamó el 22
de mayo como el Día Internacional de la Diversidad Biológica como un modo de
aumentar la comprensión y la conciencia sobre las cuestiones relativas a la
diversidad biológica
Es así que en México -ante
el incuestionable compromiso de cuidar de estos recursos nacionales- se impulsan políticas que permitan el
aprovechamiento sustentable y sostenible de los recursos naturales existentes para
la conservación del medio ambiente y la biodiversidad; las cuales contemplan
acciones tales como incrementar la superficie del territorio nacional bajo
modalidades de conservación, promover el conocimiento y la conservación de la
biodiversidad, fortalecer los mecanismos e instrumentos para prevenir y controlar
los incendios forestales, mejorar los
esquemas e instrumentos de reforestación.
Con lo anterior las acciones
a emprender irán encaminadas a elevar los indicadores para lograr una mayor
supervivencia de plantas, para recuperar los ecosistemas y zonas deterioradas en
el mejoramiento de la calidad del ambiente y la provisión de servicios
ambientales de los ecosistemas.
Para ello será
importante que cada uno de los mexicanos tomemos conciencia y acción en el
cuidado del medio ambiente y la biodiversidad que nos rodea ya que factores
como la contaminación química, sobreexplotación, cambio climático, incremento en
la población humana o la alteración de hábitat -entre otros- pueden generar una
pérdida irreversible que repercutiría en el planeta.







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