[@paco_baeza_]
Pocos, poquísimos hombres gobiernan los destinos del país. Desde hace años, los mismos políticos y empresarios se han repartido el poder por las malas, recurriendo al clientelismo y al fraude electoral. En consecuencia, la circulación y renovación de las élites está bloqueada. El gobierno mira pa’rriba, no pa’bajo; está desconectado de la realidad. En su ausencia, los gobernadores se han convertido en caciques. Entre ricos y pobres, un abismo. La crisis económica global empeora el escenario: —La situación parece agravarse día a día—escribe el autor de cualquier época—. El espíritu público comienza a manifestarse irritado. Hay rumores de que en algunos estados podrían producirse movimientos violentos—.
Así describía Alfonso Reyes el Brasil al que llegó como embajador en los albores de la revolución de 1930. “El mejor prosista de lengua española de cualquier época”, como lo ensalzaría Borges, fue testigo del colapso de un sistema anquilosado y del ascenso de Getúlio Vargas, un caudillo cristiano y populista, gobernador de Río Grande do Sul y ex candidato presidencial por Aliança Liberal, una gran coalición opositora.
Si bien la revolución de 1930 estaba vinculada al pueblo, a su hartazgo y a su hambre, su motivo era muy mundano: Vargas exigía un lugar en el concierto nacional, ocupado, entonces, por una oligarquía que controlaba los accesos al poder. La vida política de la República Velha, el régimen vigente desde la abdicación de Pedro II, en 1889, estaba dominada por las élites de los estados de São Paolo y Minas Gerais, los más ricos y poblados del país. El primero era el principal productor de café; el segundo, el principal productor de lácteos. Los brasileños, ingeniosos, llamaban a su concubinato Café com leite, Café con leche. Vargas pateó el tablero...
En Los nudos históricos del sistema político mexicano (Colegio de México, 1977), Manuel Camacho Solís señala que el presidente de la República debe conducir “la circulación y renovación de las élites”. La máxima no aplica para Enrique Peña Nieto porque el presidente, empeñado en leer a Camacho al revés, bloquea, congela su tránsito. El amasiato entre facciones del PRI y del PAN, implicaría que el país estaría gobernado por el mismo grupo político durante tres sexenios, dieciocho años. “Los demás, ¡que se jodan!”, despertaría pensando el hombre que convierte los micrófonos en tantō .
El pacto con el PAN lastimaría la credibilidad del primer priísta del país. Empezando por la de Manlio Fabio Beltrones, cada vez son más las voces al interior del partido que cuestionan su liderazgo. Igualmente, la mala gestión del caso de Javier Duarte afecta en el ánimo del priísimo. Raymundo Riva Palacio —Cómo cayó Duarte I y II— infiere que a Duarte lo traicionaron: —Después de la plática con el presidente, el gobernador estaba seguro que no le iban a hacer nada—. Luego, dice, aquel le dio la espalda. Entre los barones del PRI queda la sensación de que lo que le hicieron al veracruzano pueden hacérselo a cualquiera.
A los priístas que se sientan frustrados o maltratados o que, sencillamente, quieran saltar de un barco que navega al garete, cantos de sirena:
Colocado en un trance histórico similar al de Getúlio Vargas, Andrés Manuel López Obrador enfrenta la titánica labor de formar una nueva élite. El tabasqueño ha convocado a asamblea general de MORENA para el 19 y 20 de noviembre para discutir la creación de los 65 mil comités seccionales que ensancharán la, hasta ahora, verticalísima estructura del Movimiento. —Para que no nos a vayan a agarrar mal parados —, explica, reconociendo, casi, que, en efecto, están mal parados. La ampliación del Movimiento exigirá el máximo cuidado para que la incorporación de tránsfugas no ponga en duda su pureza política...
La figura carismática de Vargas lanzó al Estado Novo, pero fueron sus estructuras fortísimas las que lo consolidaron —tan es así que, habiendo sido depuesto el caudillo, en 1945, le devolvieron al poder, en 1950—. López Obrador, tendiente a ser one-band man, hombre-orquesta, debe tenerlo en cuenta.







0 comentarios:
Publicar un comentario