Mostrando entradas con la etiqueta #libertad humana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #libertad humana. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de septiembre de 2022

El Estado de Derecho en el mundo

 


El Estado de Derecho en el mundo

 

En ediciones anteriores de este espacio he escrito sobre el Índice de Libertad Humana, como un indicador que nos permite observar de manera más objetiva las relaciones de la libertad y otros fenómenos sociales y económicos.

 

En ese sentido es que hoy quiero abordar la esfera del Estado de Derecho, el cual sumado a la libertad y a otros ámbitos como la división de poderes y a la propia democracia, son determinantes para alcanzar un sistema político liberal.

 

Desde la perspectiva de la Organización de Naciones Unidas (ONU) el estado de derecho puede definirse como “un principio de gobernanza en el que todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, están sometidas a leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de derechos humanos”.

 

El estado de derecho efectivo reduce la corrupción, combate la pobreza y las enfermedades y protege a las personas de las injusticias. Es la base para comunidades de justicia, oportunidad y paz, que sustentan el desarrollo, un gobierno responsable y el respeto de los derechos fundamentales.

 

Tradicionalmente, el estado de derecho ha sido visto como el dominio de abogados y jueces. Sin embargo, los problemas cotidianos, que nos afectan a todos, como la seguridad, derechos humanos, justicia y gobernabilidad están inmersos en el estado de derecho.

 

Precisamente por ello, The World Justice Project (Proyecto de Justicia Mundial, o WJP, por sus siglas en inglés) una organización independiente, internacional, y multidisciplinaria que trabaja para avanzar el Estado de Derecho en el mundo, se ha dedicado a medirlo a partir de las experiencias y percepciones del público en general, así como de profesionales y expertos del derecho en todo el mundo.

 

Para el WJP, el Estado de Derecho trasciende fronteras y se refiere a un sistema de gobernanza en el que se cumplen cuatro principios universales: la rendición de cuentas, leyes justas, un gobierno abierto y mecanismos accesibles e imparciales para resolver conflictos.

 

En la edición 2021 de este informe, el WJP aplicó más de 138 mil encuestas en hogares y 4 mil 200 estudios a profesionales del derecho de todo el planeta, con el fin de presentar un retrato del estado de derecho en 139 países, proporcionando puntajes y clasificaciones basadas en ocho factores: Restricciones en Facultades del Gobierno, Ausencia de Corrupción, Gobierno Abierto, Derechos Fundamentales, Orden y Seguridad, Cumplimiento Normativo, Justicia Civil y Justicia Penal.

 

Los resultados 2021 muestran que, por segundo año consecutivo, hubo una caída generalizada del estado de derecho, lo cual se observó en todo el planeta. En las diferentes regiones, la mayoría de los países retrocedieron o se mantuvieron sin cambios.

 

Es así que en el último año, el 74,2% de los países cubiertos por el Índice reflejaron caídas y sólo el 25.8% mejoraron. Desafortunadamente, los países que experimentaron descensos representan el 84.7% de la población mundial, es decir aproximadamente 6 mil 500 millones de personas.

 

Es importante considerar que la medición se realizó en un entorno dominado por la pandemia de COVID-19, en el que más de la mitad de los países encuestados presentaron restricciones en diversos ámbitos.

 

Los tres mejores países del 2021 fueron Dinamarca, Noruega y Finlandia. Por el contrario, República del Congo, Camboya y Venezuela obtuvieron las puntuaciones más bajas.

 

Entre los países que presentaron una mejora en el estado derecho se encuentran Uzbekistán (4.1 %), Moldavia (3.2 %) y Mongolia (2.0 %). En contraparte, los países con el mayor declive fueron Bielorrusia (-7,5%) y Myanmar (-6,3%). Nigeria, Nicaragua, Kirguistán y Argentina empataron en el tercer lugar de descenso (-3,7%).

 

A pesar de su gran importancia para la equidad y el funcionamiento de las sociedades, el estado de derecho es notoriamente difícil de definir y medir, sin embargo este estudio nos brinda una clara referencia de dónde estamos parados en esta esfera.

 

La mayoría de las personas no son conscientes de cómo el estado de derecho afecta los diferentes ámbitos de la vida cotidiana, sin embargo cada día resulta más urgente y prioritario profundizar en este tema que clarifica o empaña la calidad de vida.

 

Incluso, los países con las puntuaciones más altas en las variables de Estado de Derecho también tienen calificaciones altas en otros indicadores de desarrollo y bienestar. Es decir, hay una correlacción entre estos y los niveles de desarrollo.

 

Es por ello que en la próxima edición de este espacio me adentraré a analizar el cómo estamos en México en este indicador y sobre todo en cómo afecta la posibilidad de alcanzar, o no, un sistema político liberal. 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

¿Somos verdaderamente libres?

 


¿Somos verdaderamente libres?

 

La libertad humana es un concepto social que reconoce la capacidad del ser humano de actuar según sus valores, criterios, razón y voluntad, sin más limitaciones que el respeto a la libertad de los demás, es por ello que juega un papel importante en el progreso humano.

 

Medir qué tan libres somos se vuelve una tarea compleja, sin embargo, desde 2008 el Instituto Cato de Massachusetts y el Instituto Fraser de Canadá, se han dado a la tarea de impulsar una serie de investigaciones para crear el Índice de Libertad Humana.

 

Este indicador engloba la libertad personal, civil y económica, por lo que representa un recurso muy valioso para ayudar a observar de manera más objetiva las relaciones entre la libertad y otros fenómenos sociales y económicos, así como también las maneras en que cada una de las distintas dimensiones de la libertad interactúan entre sí.

 

La edición más reciente de este índice fue publicada a finales de 2021 y en ella se incluyen 82 indicadores que describen libertades personales y económicas de 165 países, en los cuales habita el 98% de la población mundial, por lo que se convierte en la medida más integral de la libertad, creada hasta ahora.

 

Algunos de estos indicadores son: Estado de Derecho, seguridad, movimiento, religión, expresión e información, relaciones, moneda sólida, sistema legal y derechos de propiedad.

 

Los resultados del estudio más reciente de este tipo, construido con datos de 2019, muestran una clara tendencia en el declive de los derechos fundamentales, incluso antes de que el mundo experimentara la pandemia del COVID-19 y sus efectos sociales y políticos.

 

Desafortunadamente, la distribución de la libertad se da de una manera desigual en el mundo, ya que mientras el 14.6 % de la población mundial vive en el cuadrante más alto del indicador, el 40.3% habita en el cuadrante más bajo, con lo que se visibiliza que la brecha entre los más libres y los menos libres se ha ensanchado desde 2008.

 

El declive de la libertad afecta a países grandes y pequeños, a las dictaduras y a las democracias, y a todas las regiones del planeta. Las áreas que presentaron las caídas más importantes a nivel global fueron la libertad de expresión, la libertad de religión, la libertad de asociación y de reunión, así como de sociedad civil.

 

Las razones para el declive de la libertad varían. En algunos casos, los líderes democráticamente electos son aspirantes a autócratas, amplificando su poder suprimiendo la oposición, la expresión, el derecho de asociación e incluso de culto y de relaciones.

 

Lo cierto, es que la libertad está estrechamente asociada con la prosperidad y mejoras en el bienestar. Los países en el cuadrante más alto del índice, por ejemplo, tienen un ingreso por persona mucho más alto que aquellos en el cuadrante más bajo.

 

Es por ello que para responder la pregunta si somos realmente libres es imprescindible analizar no sólo las garantías individuales que podemos o no ejercer. Tampoco responde la pregunta el simple hecho de vivir como tal en un país que use a la libertad como una de sus banderas y que abiertamente escuche a sus ciudadanos.

 

Será necesario analizar el régimen jurídico y económico, así como su incidencia real en el estado de derecho, división de poderes, régimen de libertades y desde luego la propia democracia.

 

La libertad es un aspecto integral, que afecta a todos los niveles y en diferentes ámbitos, por lo que sólo al conjuntar los resultados de los diferentes aspectos podremos responder a esta interrogante.

 

En una próxima edición de esta columna tocaré el análisis sobre cómo se encuentra nuestro país en este ranking y cuáles son los aspectos más relevantes de este posicionamiento.

 

Sólo así, siendo verdaderamente libres podremos alcanzar un nuevo régimen político más liberal y desde luego más justo para todas y todos.

Mostrando entradas con la etiqueta #libertad humana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #libertad humana. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de septiembre de 2022

El Estado de Derecho en el mundo

 


El Estado de Derecho en el mundo

 

En ediciones anteriores de este espacio he escrito sobre el Índice de Libertad Humana, como un indicador que nos permite observar de manera más objetiva las relaciones de la libertad y otros fenómenos sociales y económicos.

 

En ese sentido es que hoy quiero abordar la esfera del Estado de Derecho, el cual sumado a la libertad y a otros ámbitos como la división de poderes y a la propia democracia, son determinantes para alcanzar un sistema político liberal.

 

Desde la perspectiva de la Organización de Naciones Unidas (ONU) el estado de derecho puede definirse como “un principio de gobernanza en el que todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, están sometidas a leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de derechos humanos”.

 

El estado de derecho efectivo reduce la corrupción, combate la pobreza y las enfermedades y protege a las personas de las injusticias. Es la base para comunidades de justicia, oportunidad y paz, que sustentan el desarrollo, un gobierno responsable y el respeto de los derechos fundamentales.

 

Tradicionalmente, el estado de derecho ha sido visto como el dominio de abogados y jueces. Sin embargo, los problemas cotidianos, que nos afectan a todos, como la seguridad, derechos humanos, justicia y gobernabilidad están inmersos en el estado de derecho.

 

Precisamente por ello, The World Justice Project (Proyecto de Justicia Mundial, o WJP, por sus siglas en inglés) una organización independiente, internacional, y multidisciplinaria que trabaja para avanzar el Estado de Derecho en el mundo, se ha dedicado a medirlo a partir de las experiencias y percepciones del público en general, así como de profesionales y expertos del derecho en todo el mundo.

 

Para el WJP, el Estado de Derecho trasciende fronteras y se refiere a un sistema de gobernanza en el que se cumplen cuatro principios universales: la rendición de cuentas, leyes justas, un gobierno abierto y mecanismos accesibles e imparciales para resolver conflictos.

 

En la edición 2021 de este informe, el WJP aplicó más de 138 mil encuestas en hogares y 4 mil 200 estudios a profesionales del derecho de todo el planeta, con el fin de presentar un retrato del estado de derecho en 139 países, proporcionando puntajes y clasificaciones basadas en ocho factores: Restricciones en Facultades del Gobierno, Ausencia de Corrupción, Gobierno Abierto, Derechos Fundamentales, Orden y Seguridad, Cumplimiento Normativo, Justicia Civil y Justicia Penal.

 

Los resultados 2021 muestran que, por segundo año consecutivo, hubo una caída generalizada del estado de derecho, lo cual se observó en todo el planeta. En las diferentes regiones, la mayoría de los países retrocedieron o se mantuvieron sin cambios.

 

Es así que en el último año, el 74,2% de los países cubiertos por el Índice reflejaron caídas y sólo el 25.8% mejoraron. Desafortunadamente, los países que experimentaron descensos representan el 84.7% de la población mundial, es decir aproximadamente 6 mil 500 millones de personas.

 

Es importante considerar que la medición se realizó en un entorno dominado por la pandemia de COVID-19, en el que más de la mitad de los países encuestados presentaron restricciones en diversos ámbitos.

 

Los tres mejores países del 2021 fueron Dinamarca, Noruega y Finlandia. Por el contrario, República del Congo, Camboya y Venezuela obtuvieron las puntuaciones más bajas.

 

Entre los países que presentaron una mejora en el estado derecho se encuentran Uzbekistán (4.1 %), Moldavia (3.2 %) y Mongolia (2.0 %). En contraparte, los países con el mayor declive fueron Bielorrusia (-7,5%) y Myanmar (-6,3%). Nigeria, Nicaragua, Kirguistán y Argentina empataron en el tercer lugar de descenso (-3,7%).

 

A pesar de su gran importancia para la equidad y el funcionamiento de las sociedades, el estado de derecho es notoriamente difícil de definir y medir, sin embargo este estudio nos brinda una clara referencia de dónde estamos parados en esta esfera.

 

La mayoría de las personas no son conscientes de cómo el estado de derecho afecta los diferentes ámbitos de la vida cotidiana, sin embargo cada día resulta más urgente y prioritario profundizar en este tema que clarifica o empaña la calidad de vida.

 

Incluso, los países con las puntuaciones más altas en las variables de Estado de Derecho también tienen calificaciones altas en otros indicadores de desarrollo y bienestar. Es decir, hay una correlacción entre estos y los niveles de desarrollo.

 

Es por ello que en la próxima edición de este espacio me adentraré a analizar el cómo estamos en México en este indicador y sobre todo en cómo afecta la posibilidad de alcanzar, o no, un sistema político liberal. 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

¿Somos verdaderamente libres?

 


¿Somos verdaderamente libres?

 

La libertad humana es un concepto social que reconoce la capacidad del ser humano de actuar según sus valores, criterios, razón y voluntad, sin más limitaciones que el respeto a la libertad de los demás, es por ello que juega un papel importante en el progreso humano.

 

Medir qué tan libres somos se vuelve una tarea compleja, sin embargo, desde 2008 el Instituto Cato de Massachusetts y el Instituto Fraser de Canadá, se han dado a la tarea de impulsar una serie de investigaciones para crear el Índice de Libertad Humana.

 

Este indicador engloba la libertad personal, civil y económica, por lo que representa un recurso muy valioso para ayudar a observar de manera más objetiva las relaciones entre la libertad y otros fenómenos sociales y económicos, así como también las maneras en que cada una de las distintas dimensiones de la libertad interactúan entre sí.

 

La edición más reciente de este índice fue publicada a finales de 2021 y en ella se incluyen 82 indicadores que describen libertades personales y económicas de 165 países, en los cuales habita el 98% de la población mundial, por lo que se convierte en la medida más integral de la libertad, creada hasta ahora.

 

Algunos de estos indicadores son: Estado de Derecho, seguridad, movimiento, religión, expresión e información, relaciones, moneda sólida, sistema legal y derechos de propiedad.

 

Los resultados del estudio más reciente de este tipo, construido con datos de 2019, muestran una clara tendencia en el declive de los derechos fundamentales, incluso antes de que el mundo experimentara la pandemia del COVID-19 y sus efectos sociales y políticos.

 

Desafortunadamente, la distribución de la libertad se da de una manera desigual en el mundo, ya que mientras el 14.6 % de la población mundial vive en el cuadrante más alto del indicador, el 40.3% habita en el cuadrante más bajo, con lo que se visibiliza que la brecha entre los más libres y los menos libres se ha ensanchado desde 2008.

 

El declive de la libertad afecta a países grandes y pequeños, a las dictaduras y a las democracias, y a todas las regiones del planeta. Las áreas que presentaron las caídas más importantes a nivel global fueron la libertad de expresión, la libertad de religión, la libertad de asociación y de reunión, así como de sociedad civil.

 

Las razones para el declive de la libertad varían. En algunos casos, los líderes democráticamente electos son aspirantes a autócratas, amplificando su poder suprimiendo la oposición, la expresión, el derecho de asociación e incluso de culto y de relaciones.

 

Lo cierto, es que la libertad está estrechamente asociada con la prosperidad y mejoras en el bienestar. Los países en el cuadrante más alto del índice, por ejemplo, tienen un ingreso por persona mucho más alto que aquellos en el cuadrante más bajo.

 

Es por ello que para responder la pregunta si somos realmente libres es imprescindible analizar no sólo las garantías individuales que podemos o no ejercer. Tampoco responde la pregunta el simple hecho de vivir como tal en un país que use a la libertad como una de sus banderas y que abiertamente escuche a sus ciudadanos.

 

Será necesario analizar el régimen jurídico y económico, así como su incidencia real en el estado de derecho, división de poderes, régimen de libertades y desde luego la propia democracia.

 

La libertad es un aspecto integral, que afecta a todos los niveles y en diferentes ámbitos, por lo que sólo al conjuntar los resultados de los diferentes aspectos podremos responder a esta interrogante.

 

En una próxima edición de esta columna tocaré el análisis sobre cómo se encuentra nuestro país en este ranking y cuáles son los aspectos más relevantes de este posicionamiento.

 

Sólo así, siendo verdaderamente libres podremos alcanzar un nuevo régimen político más liberal y desde luego más justo para todas y todos.