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martes, 6 de febrero de 2018

La Reconstrucción en Puebla Sigue

Hace 4 meses y medio, nuestra entidad se sacudía por la fuerza de un sismo que habría de cambiar la vida de muchos mexicanos en distintos estados del país. El 19 de septiembre era ya una fecha trágica que rememoraba uno de los sismos más fuertes que han sacudido a México y nadie tenía idea, de que en esa misma fecha, un sismo de gran magnitud sacudiría nuevamente a nuestro país. La Ciudad de México, Morelos, el Estado de México y Puebla se sumaban a las entidades golpeadas por un sismo ya que ocho días antes Oaxaca y Chiapas habían sido afectadas por un fenómeno similar. Las dimensiones de la tragedia ya las hemos mencionado en este espacio, algo totalmente atípico que dejo a muchas personas y comunidades en situación de vulnerabilidad por lo que la rápida actuación del Estado ha sido demandada. Los distintos órdenes de Gobierno han asimilado esta realidad y las tareas de coordinación para atender a los afectados empiezan a dar frutos a tan corto tiempo del fenómeno.
Este jueves ha quedado de manifiesto que la reconstrucción en Puebla sigue y que los trabajos para regresar a la normalidad a las comunidades afectadas están dando resultados. El presidente de la república, Enrique Peña Nieto, ha hecho entrega del hospital de Izúcar de Matamoros, que fue uno de los más afectados, este y el de Atlixco, y uno muy importante, que fue el de San Alejandro en la capital poblana. El tema de la atención hospitalaria fue uno de los más importantes en el estado porque, mientras que la instrucción fue que todos los institutos de salud atendieran a la población que había sido afectada de manera abierta, fuera derechohabiente o no; sin embargo, estos tres nosocomios fueron evacuados, es decir, hubo que llevarse a la gente, en lugar de atender a más gente, tuvo que evacuarse a la gente que ahí estaba siendo atendida. Eso hizo más crítica la situación pero los resultados son favorables y se ha restituido el servicio en Izúcar de Matamoros; y gracias a la colaboración que ha habido del Gobierno del Estado, ya tiene el Seguro Social el lugar donde habrá de edificar un nuevo hospital y este mismo año se habrá de entregar la primera etapa del Hospital de San Alejandro en la capital poblana.
Puebla fue una de las entidades seriamente afectadas y hoy es necesario hacer un recuento; apoyos, albergues, alimentación, despensas, comedores que se instalaron, los servicios médicos, para atender a la población que había sufrido de este percance y que había resultado afectada. Asegurar el aprovisionamiento de alimentos y sobre todo, de atención, en tanto se daba la organización para emprender la labor de reconstrucción hoy parecen cosas del pasado porque nos encontramos con una realidad distinta. Sin embargo, la verdad fue un gran reto que implicó llevar brigadas de servidores públicos a todas las entidades afectadas, de todos los órdenes de gobierno para hacer ese censo, para regresar nuevamente, entregar las tarjetas y, a partir de ahí, también, acercar los apoyos o el aprovisionamiento de materiales para construcción, porque hay lugares que por lo disperso y apartado que se encontraban o que se encuentran, resultó muy difícil llevar los materiales. Nos falta todavía mucho por hacer, tramo por andar, a partir de lo que ya hemos hablado, en lo que se ha significado a este reto y esta realidad que hemos tenido que vivir. Seguimos en dependencia de las comunidades y su labor, como la de las Mujeres Vigilantes que se están encargando de supervisar el proceso de reconstrucción; en este proceso es muy importante la labor de la comunidad, la labor de las voluntarias o de las vigilantes voluntarias, porque se aseguran de que esos apoyos, realmente, se apliquen al objetivo que nos hemos propuesto. Hoy Puebla está de pie y sigue trabajando.

lunes, 9 de octubre de 2017

El otro daño

A casi un mes del paso de los sucesos naturales que nos sacudieron y pasada la emergencia, nuestro país está en fase de recuperación y es ahora, que caemos en la cuenta de que los daños son más de los pensados en un inicio. Al observar los lugares que sufrieron los daños más graves en esta contingencia, nos damos cuenta que estos son, testigos vivientes de la cultura de nuestro país e incluso, muchos guardan espacios considerados patrimonio de la humanidad; este es el otro daño que tuvimos y empezamos a sentir. Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Puebla, son entidades que guardan muchas de nuestras tradiciones y que en sus iglesias, templos y edificios tienen atractivos que permitían una industria turística floreciente y que por hoy, deberá permanecer en silencio en tanto se evalúan sus daños que dejaron a muchos de estos, al borde del colapso e inhabilitados por el riesgo que representan. En la mayor parte de las comunidades afectadas los daños al patrimonio son muy específicos y particulares, y a lo largo del país, mil 500 monumentos resultaron dañados en distintas formas y en distintas magnitudes, los cuales representan el 1 por ciento del total del Patrimonio Artístico Histórico y Arqueológico de México. La estrategia primaria para la atención de estas afectaciones es salvar toda esta cultura por lo que, no importando lo cuantioso que pueda resultar, en los varios meses por venir el Gobierno de la República está comprometido a restaurar la riqueza y patrimonio cultural que resultó dañada por este sismo. Se han hecho algunas estimaciones  y la inversión que demandará este esfuerzo de reconstrucción será del orden de ocho mil millones de pesos que se espera, puedan obtenerse a través de la participación conjunta entre Gobierno Federal, autoridades locales, la iniciativa privada y organismos internacionales, con el objetivo de restaurar este patrimonio. Sabemos que el total de los edificios históricos afectados se van a poder preservar, se van a poder restaurar y se van a poder reconstruir. Pero no obstante esta buena noticia, de que el patrimonio cultural se va a salvar, hay que tener en claro que esta tarea va a tomar tiempo porque, hablamos de un trabajo delicado, es una reconstrucción muy cuidadosa, casi artesanal, pudiéramos decirlo, la que se deberá a hacer a todas estas edificaciones. Estoy seguro que a pesar de este tipo de trabajo, los mexicanos tenemos una gran fortaleza y cuando menos lo esperemos, estaremos nuevamente conviviendo en estos espacios de nuestra historia y en tanto, quisiera replicar la invitación del Presidente a no dejar de visitar estos Estados que hoy necesitan del turismo para mantener su actividad económica; recordemos que están de pie y tienen la capacidad para seguir recibiendo miles y millones de turistas que quieran conocer estos destinos. Es importante que quienes visiten estos lugares los puedan mostrar a amigos y al mundo entero a través del uso de redes sociales, porque es una manera de solidarizarse también con estas entidades que resultaron afectadas para contribuir a la reactivación de la economía en estos importantes destinos turísticos. El 85 por ciento del consumo turístico en el país es gracias al turismo que realizan los propios mexicanos y una gran parte de este, se enfoca en el patrimonio cultural de los lugares visitados. Todo México ha demostrado su solidaridad en estos momentos de emergencia que hemos vivido pero, podemos seguir apoyando a todos nuestros hermanos afectados apoyando la economía local visitando los Estados afectados; estamos en tiempo de suavizar el impacto en el patrimonio cultural, en el otro daño que hoy empezamos a sentir.

martes, 21 de junio de 2016

Peña Nieto, desbordado. Francisco Baeza

[@paco_baeza]

Oteando el campamento de Enrique Peña Nieto, Sun Tzu advertiría banderas al garete y subalternos indisciplinados y rumorosos; advertiría oficiales desordenados y soldados que han perdido la confianza en su líder. A los ojos del estratega, Los Pinos se asemejaría a algún decadente cuartel en lo profundo las polvorientas planicies de Macheng…

Lo ocurrido en Nochixtlán, Oaxaca, el fin de semana reafirma que el régimen de Peña Nieto ha sido desbordado.

En Nochixtlán, el presidente volvió a exhibir las deficiencias que le han caracterizado durante todo el sexenio: la ausencia de liderazgo, la incapacidad para tender puentes de diálogo y la ineficiencia para responder a las crisis.

Nuevamente, la estrategia de comunicación del gobierno fue una guasa. Especialmente, falló en establecer su punto de vista en las redes sociales, la plaza pública de nuestro tiempo, donde se juzga y se condena en tiempo real. Mientras las plumas amigas de la CNTE imponían su versión, las suyas hacían mutis. Su derecho de réplica lo debió asumir un patético ejército de bots.

La versión oficial apunta a que la refriega comenzó cuando grupos ajenos a la CNTE emboscaron a la policía con una lluvia de cuetes y cócteles molotov y, luego, de balas. Ellos habrían disparado, no los maestros. La Coordinadora reconoce que había infiltrados dentro de las manifestaciones – una forma elegante de decir que en el movimiento magisterial-popular del que es vanguardia se cuentan elementos radicales propensos al enfrentamiento. En el milenario Nochixtlán se dieron cita todas las indignaciones y frustraciones de una sociedad que está harta y, más importante, que es consciente de su hartazgo. Algunos señalan que un sacerdote instigó el motín, ¡a saber si molesto por aquello de las uniones gay!

La versión oficial podría ser cierta, pero no será creíble. Luego de las pesquisas de rigor, emergerá una verdad histórica tanto o más frágil que las de Ayotzinapa, Apatzingán o Tlatlaya…

El objetivo de la carga del gobierno contra la CNTE no es solo devolver la rectoría de la educación al Estado sino, también, asegurar una transición ordenada. Claramente, la intención es desconectar el conflicto social de 2014-2016 del proceso electoral de 2018. El gobierno anticipa un escenario de polarización similar al de 2006 y maniobra para extinguir la protesta social antes que sea demasiado tarde.

El presidente ha retomado la iniciativa no para intentar construir un Estado fuerte a partir de la ruina de los poderes fácticos, sino para salvar lo que queda de él. Nos lleva de la mano, vacilante, más pendiente de sus calcetines que del suelo que pisa, a un escenario de conflicto que justificaría la imposición del orden a cualquier precio.

En medio del caos, su delfín, Aurelio Nuño, ahogó sus aspiraciones presidenciales en una verborrea violenta – “Si los oficiales se irritan con facilidad, es que están cansados”, razona Sun Tzu. El secretario de educación pública es el primer responsable de la intransigencia gubernamental. No es que la CNTE sea menos intransigente, es que toca al gobierno proponer un debate sin prejuicios.

A partir de éste punto, Nuño se ha vuelto prescindible. El inquilino de la ilustre oficina que inaugurara José Vasconselos y que habitaran filósofos y poetas podría encontrar acomodo en Insurgentes Norte, donde recién se abrió una vacante, pero ese movimiento requiere un ingenio político que su jefe no tiene…

Entre tanto, Andrés Manuel López Obrador se prepara para marchar en defensa de sus amigos maestros. El tabasqueño escucha cantos de sirena. Los grupos radicales lo animan a buscar una solución que le exima de pasar, de nuevo, por el incierto trance de las urnas.

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martes, 6 de febrero de 2018

La Reconstrucción en Puebla Sigue

Hace 4 meses y medio, nuestra entidad se sacudía por la fuerza de un sismo que habría de cambiar la vida de muchos mexicanos en distintos estados del país. El 19 de septiembre era ya una fecha trágica que rememoraba uno de los sismos más fuertes que han sacudido a México y nadie tenía idea, de que en esa misma fecha, un sismo de gran magnitud sacudiría nuevamente a nuestro país. La Ciudad de México, Morelos, el Estado de México y Puebla se sumaban a las entidades golpeadas por un sismo ya que ocho días antes Oaxaca y Chiapas habían sido afectadas por un fenómeno similar. Las dimensiones de la tragedia ya las hemos mencionado en este espacio, algo totalmente atípico que dejo a muchas personas y comunidades en situación de vulnerabilidad por lo que la rápida actuación del Estado ha sido demandada. Los distintos órdenes de Gobierno han asimilado esta realidad y las tareas de coordinación para atender a los afectados empiezan a dar frutos a tan corto tiempo del fenómeno.
Este jueves ha quedado de manifiesto que la reconstrucción en Puebla sigue y que los trabajos para regresar a la normalidad a las comunidades afectadas están dando resultados. El presidente de la república, Enrique Peña Nieto, ha hecho entrega del hospital de Izúcar de Matamoros, que fue uno de los más afectados, este y el de Atlixco, y uno muy importante, que fue el de San Alejandro en la capital poblana. El tema de la atención hospitalaria fue uno de los más importantes en el estado porque, mientras que la instrucción fue que todos los institutos de salud atendieran a la población que había sido afectada de manera abierta, fuera derechohabiente o no; sin embargo, estos tres nosocomios fueron evacuados, es decir, hubo que llevarse a la gente, en lugar de atender a más gente, tuvo que evacuarse a la gente que ahí estaba siendo atendida. Eso hizo más crítica la situación pero los resultados son favorables y se ha restituido el servicio en Izúcar de Matamoros; y gracias a la colaboración que ha habido del Gobierno del Estado, ya tiene el Seguro Social el lugar donde habrá de edificar un nuevo hospital y este mismo año se habrá de entregar la primera etapa del Hospital de San Alejandro en la capital poblana.
Puebla fue una de las entidades seriamente afectadas y hoy es necesario hacer un recuento; apoyos, albergues, alimentación, despensas, comedores que se instalaron, los servicios médicos, para atender a la población que había sufrido de este percance y que había resultado afectada. Asegurar el aprovisionamiento de alimentos y sobre todo, de atención, en tanto se daba la organización para emprender la labor de reconstrucción hoy parecen cosas del pasado porque nos encontramos con una realidad distinta. Sin embargo, la verdad fue un gran reto que implicó llevar brigadas de servidores públicos a todas las entidades afectadas, de todos los órdenes de gobierno para hacer ese censo, para regresar nuevamente, entregar las tarjetas y, a partir de ahí, también, acercar los apoyos o el aprovisionamiento de materiales para construcción, porque hay lugares que por lo disperso y apartado que se encontraban o que se encuentran, resultó muy difícil llevar los materiales. Nos falta todavía mucho por hacer, tramo por andar, a partir de lo que ya hemos hablado, en lo que se ha significado a este reto y esta realidad que hemos tenido que vivir. Seguimos en dependencia de las comunidades y su labor, como la de las Mujeres Vigilantes que se están encargando de supervisar el proceso de reconstrucción; en este proceso es muy importante la labor de la comunidad, la labor de las voluntarias o de las vigilantes voluntarias, porque se aseguran de que esos apoyos, realmente, se apliquen al objetivo que nos hemos propuesto. Hoy Puebla está de pie y sigue trabajando.

lunes, 9 de octubre de 2017

El otro daño

A casi un mes del paso de los sucesos naturales que nos sacudieron y pasada la emergencia, nuestro país está en fase de recuperación y es ahora, que caemos en la cuenta de que los daños son más de los pensados en un inicio. Al observar los lugares que sufrieron los daños más graves en esta contingencia, nos damos cuenta que estos son, testigos vivientes de la cultura de nuestro país e incluso, muchos guardan espacios considerados patrimonio de la humanidad; este es el otro daño que tuvimos y empezamos a sentir. Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Puebla, son entidades que guardan muchas de nuestras tradiciones y que en sus iglesias, templos y edificios tienen atractivos que permitían una industria turística floreciente y que por hoy, deberá permanecer en silencio en tanto se evalúan sus daños que dejaron a muchos de estos, al borde del colapso e inhabilitados por el riesgo que representan. En la mayor parte de las comunidades afectadas los daños al patrimonio son muy específicos y particulares, y a lo largo del país, mil 500 monumentos resultaron dañados en distintas formas y en distintas magnitudes, los cuales representan el 1 por ciento del total del Patrimonio Artístico Histórico y Arqueológico de México. La estrategia primaria para la atención de estas afectaciones es salvar toda esta cultura por lo que, no importando lo cuantioso que pueda resultar, en los varios meses por venir el Gobierno de la República está comprometido a restaurar la riqueza y patrimonio cultural que resultó dañada por este sismo. Se han hecho algunas estimaciones  y la inversión que demandará este esfuerzo de reconstrucción será del orden de ocho mil millones de pesos que se espera, puedan obtenerse a través de la participación conjunta entre Gobierno Federal, autoridades locales, la iniciativa privada y organismos internacionales, con el objetivo de restaurar este patrimonio. Sabemos que el total de los edificios históricos afectados se van a poder preservar, se van a poder restaurar y se van a poder reconstruir. Pero no obstante esta buena noticia, de que el patrimonio cultural se va a salvar, hay que tener en claro que esta tarea va a tomar tiempo porque, hablamos de un trabajo delicado, es una reconstrucción muy cuidadosa, casi artesanal, pudiéramos decirlo, la que se deberá a hacer a todas estas edificaciones. Estoy seguro que a pesar de este tipo de trabajo, los mexicanos tenemos una gran fortaleza y cuando menos lo esperemos, estaremos nuevamente conviviendo en estos espacios de nuestra historia y en tanto, quisiera replicar la invitación del Presidente a no dejar de visitar estos Estados que hoy necesitan del turismo para mantener su actividad económica; recordemos que están de pie y tienen la capacidad para seguir recibiendo miles y millones de turistas que quieran conocer estos destinos. Es importante que quienes visiten estos lugares los puedan mostrar a amigos y al mundo entero a través del uso de redes sociales, porque es una manera de solidarizarse también con estas entidades que resultaron afectadas para contribuir a la reactivación de la economía en estos importantes destinos turísticos. El 85 por ciento del consumo turístico en el país es gracias al turismo que realizan los propios mexicanos y una gran parte de este, se enfoca en el patrimonio cultural de los lugares visitados. Todo México ha demostrado su solidaridad en estos momentos de emergencia que hemos vivido pero, podemos seguir apoyando a todos nuestros hermanos afectados apoyando la economía local visitando los Estados afectados; estamos en tiempo de suavizar el impacto en el patrimonio cultural, en el otro daño que hoy empezamos a sentir.

martes, 21 de junio de 2016

Peña Nieto, desbordado. Francisco Baeza

[@paco_baeza]

Oteando el campamento de Enrique Peña Nieto, Sun Tzu advertiría banderas al garete y subalternos indisciplinados y rumorosos; advertiría oficiales desordenados y soldados que han perdido la confianza en su líder. A los ojos del estratega, Los Pinos se asemejaría a algún decadente cuartel en lo profundo las polvorientas planicies de Macheng…

Lo ocurrido en Nochixtlán, Oaxaca, el fin de semana reafirma que el régimen de Peña Nieto ha sido desbordado.

En Nochixtlán, el presidente volvió a exhibir las deficiencias que le han caracterizado durante todo el sexenio: la ausencia de liderazgo, la incapacidad para tender puentes de diálogo y la ineficiencia para responder a las crisis.

Nuevamente, la estrategia de comunicación del gobierno fue una guasa. Especialmente, falló en establecer su punto de vista en las redes sociales, la plaza pública de nuestro tiempo, donde se juzga y se condena en tiempo real. Mientras las plumas amigas de la CNTE imponían su versión, las suyas hacían mutis. Su derecho de réplica lo debió asumir un patético ejército de bots.

La versión oficial apunta a que la refriega comenzó cuando grupos ajenos a la CNTE emboscaron a la policía con una lluvia de cuetes y cócteles molotov y, luego, de balas. Ellos habrían disparado, no los maestros. La Coordinadora reconoce que había infiltrados dentro de las manifestaciones – una forma elegante de decir que en el movimiento magisterial-popular del que es vanguardia se cuentan elementos radicales propensos al enfrentamiento. En el milenario Nochixtlán se dieron cita todas las indignaciones y frustraciones de una sociedad que está harta y, más importante, que es consciente de su hartazgo. Algunos señalan que un sacerdote instigó el motín, ¡a saber si molesto por aquello de las uniones gay!

La versión oficial podría ser cierta, pero no será creíble. Luego de las pesquisas de rigor, emergerá una verdad histórica tanto o más frágil que las de Ayotzinapa, Apatzingán o Tlatlaya…

El objetivo de la carga del gobierno contra la CNTE no es solo devolver la rectoría de la educación al Estado sino, también, asegurar una transición ordenada. Claramente, la intención es desconectar el conflicto social de 2014-2016 del proceso electoral de 2018. El gobierno anticipa un escenario de polarización similar al de 2006 y maniobra para extinguir la protesta social antes que sea demasiado tarde.

El presidente ha retomado la iniciativa no para intentar construir un Estado fuerte a partir de la ruina de los poderes fácticos, sino para salvar lo que queda de él. Nos lleva de la mano, vacilante, más pendiente de sus calcetines que del suelo que pisa, a un escenario de conflicto que justificaría la imposición del orden a cualquier precio.

En medio del caos, su delfín, Aurelio Nuño, ahogó sus aspiraciones presidenciales en una verborrea violenta – “Si los oficiales se irritan con facilidad, es que están cansados”, razona Sun Tzu. El secretario de educación pública es el primer responsable de la intransigencia gubernamental. No es que la CNTE sea menos intransigente, es que toca al gobierno proponer un debate sin prejuicios.

A partir de éste punto, Nuño se ha vuelto prescindible. El inquilino de la ilustre oficina que inaugurara José Vasconselos y que habitaran filósofos y poetas podría encontrar acomodo en Insurgentes Norte, donde recién se abrió una vacante, pero ese movimiento requiere un ingenio político que su jefe no tiene…

Entre tanto, Andrés Manuel López Obrador se prepara para marchar en defensa de sus amigos maestros. El tabasqueño escucha cantos de sirena. Los grupos radicales lo animan a buscar una solución que le exima de pasar, de nuevo, por el incierto trance de las urnas.