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miércoles, 20 de julio de 2022

cubrebocas mejor aliado en estás vacaciones


Cubrebocas, el mejor aliado en estas vacaciones

Las vacaciones de verano están en puerta. Para muchas familias, un momento idóneo para salir a pasear y dejar atrás, al menos por un momento, la rutina diaria. Sin embargo, nuevamente, esta temporada se ve ensombrecida por la persistencia del virus del COVID-19. 

Si bien, a más de dos años de vivir en pandemia, las circunstancias han cambiado mucho en comparación con las del 2020 o 2021, tampoco eso significa que hayan vuelto a la normalidad. Hoy por hoy, a pesar de que la combinación de vacunación y tratamientos efectivos para el COVID-19 ha mermado los efectos negativos del virus, el peligro sigue latente. 

Con la aparición de la variante Ómicron y sus ya múltiples subvariantes, el número de casos activos en el país y el mundo han ido en aumento y ya se habla de que estamos transitando la quinta ola de la pandemia.

En las últimas horas, México reportó 8 mil 861 contagios y 13 muertes por coronavirus, con lo cual se llegaron a los 6 millones 448 mil 477 casos positivos y 326 mil 504 defunciones a causa del virus, de acuerdo con la Secretaría de Salud. 

Incluso, esta dependencia retomó, a partir del 7 de junio, el informe diario sobre contagios, ocupación hospitalaria y muertes a causa del virus, ante el evidente incremento de casos en el país.

Este aumento en los contagios ha sido gradual en esta nueva ola. Se empezó con semanas en las que los casos rondaban los 10 mil diarios, después los 20 mil y la semana pasada llegaron hasta los 37 mil casos reportados en un día.

En este sentido es que 15 estados del país como Baja California Sur, San Luis Potosí, Nayarit o Tamaulipas, adelantaron el fin de las clases que estaba previsto en el calendario de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para el próximo 28 de julio, con el fin de mitigar el aumento de los casos positivos, e incluso las afectaciones climáticas como las altas temperaturas y la temporada de lluvias.

Es por ello que en esta temporada, comúnmente utilizada para vacacionar y disfrutar de una salida, nos depara un gran reto. Y no solo me refieron al tema económico, derivado de la creciente inflación, el cual, sin lugar a dudas, afectará a la industria turística. 

Sino, sobre todo, a no bajar la guardia y seguir cuidando la salud. Necesitamos recordar que el uso de medidas de prevención de contagios, como la utilización de la mascarilla o la distancia social, deben ser parte cotidiana de nuestra vida diaria.

Como ejemplo de ello, en Europa, donde la sociedad y los gobiernos transitaron de manera más rápida al abandono de restricciones por la pandemia, las cosas parecen estar cambiando.

El ministro de Justicia de Alemania, Marco Buschmann, anunció que las mascarillas volverán al país a partir del próximo mes de septiembre en todos los espacios públicos interiores. Y es que a pesar de las vacunas, ha quedado claro que el coronavirus es capaz de mutar cada vez con mayor frecuencia y ser más contagioso. 

Sin embargo, el peligro en la actualidad parece ser mayor. El Dr. Eric Feigl-Ding, epidemiólogo y economista de la salud, ha vaticinado como un gran error y como una gran falta de comunicación con consecuencias pandémicas, el que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estén advirtiendo al personal de los hospitales que usen mascarillas contra la viruela del mono, pero no lo estén haciendo a la ciudadanía en general.

Y es que científicos han determinado que este nuevo virus, del cual se reportó el primer brote a mediados de mayo en la Unión Americana, puede transmitirse por el aire, al menos en distancias cortas.

En entrevistas a The New York Times, los expertos han asegurado que la transmisión aérea es solo un pequeño factor en la propagación general, aunque no cuenta con estimaciones sólidas sobre cuánto contribuye.

Sin embargo, se supone que la viruela del mono se comporta como su prima viral, la viruela. En una revisión de 2012 sobre la transmisión de la viruela, Donald Milton, experto en virus de la Universidad de Maryland, describió varios casos de transmisión aérea.

En este sentido, considero prioritario retomar lo aprendido de la pandemia por Covid-19 y aplicar que mientras se investiga y sabe más de este virus, no hay medida que sobre. 

Hoy que tenemos en puerta las vacaciones, mi recomendación es ser muy prudentes y no dejar de usar cubrebocas. Si el coronavirus, ni la viruela del mono se van de vacaciones ¿Por qué nosotros nos tendríamos que ir de viaje sin cubrebocas?

miércoles, 29 de junio de 2022

Cuidar los árboles es calidad de vida

 


Cuidar los árboles es calidad de vida

 

Hace algunos días leía sobre un programa de reforestación que se está implementando en nuestro país, a través del cual se contempla la siembra de un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables.

 

Lo que me pareció más importante de esta iniciativa es que se habla de que estos ejemplares permitirán la absorción de casi 4 millones de toneladas de dióxido de carbono, lo cual es muy relevante, dado el grave contexto del deterioro medioambiental que atravesamos a nivel regional y mundial.

 

Precisamente, el próximo 28 de junio se conmemora el Día Mundial del Árbol, con el propósito de recordar y resaltar la importancia que tienen estos ejemplares en nuestra vida y en la conservación del medio ambiente, al tiempo de crear conciencia sobre el cuidado de los recursos provenientes de esta fuente natural.

 

Los árboles tienen múltiples funciones con las que participan en el ciclo de la naturaleza. Desde generar oxígeno hasta ser nuestro mejor aliado contra la crisis climática. Y es que los árboles son la base de la supervivencia de los seres vivos que habitan en la Tierra, además de ser el entorno natural perfecto donde se alojan miles de especies de animales y plantas.

 

La Comisión Nacional Forestal (Conafor), ha destacado la importancia de los árboles, ya que de ellos se obtiene madera y celulosa para crear papel, combustible como leña y carbón, además de que proporcionan medicina natural.

 

Pero más allá de ello, los árboles captan y recargan las fuentes de agua, liberan el oxígeno y capturan el dióxido de carbono, al tiempo que permiten conservar energía y disminuir la contaminación.

 

Un árbol, en un año, inhala un promedio de 12 kilogramos de bióxido de carbono (CO2) y exhala oxígeno suficiente para una familia de cuatro personas. Una hectárea de árboles puede absorber 6 toneladas de bióxido de carbono al año.

 

Es así que, junto con los océanos, proteger los bosques supone conservar el método más potente para absorber CO2. No por nada se les conoce como los pulmones del planeta, incluso hay estimaciones que establecen que un árbol almacena en promedio unos 22 kilos de CO2 al año. Las selvas tropicales retienen 250 mil millones de toneladas de dióxido de carbono, solo en los árboles, lo que equivale a 90 años de emisiones globales.

 

Sin embargo, la acción humana ha destruido ya cerca del 78% de los bosques primarios del planeta y el 22% restante ya se ha visto afectado por la extracción de madera.

 

Por ello, todas y todos tenemos en nuestras manos sumarnos a la causa de la reforestación y por supuesto en la conservación de los recursos naturales.

 

Sembrar un árbol no es una cuestión menor, ya que el impacto de esta acción es muy grande. Un ejemplo de ello es la medición que biólogos y ambientalistas de la Universidad de California hicieron de los beneficios de que cada persona en el planeta pudiera sembrar árboles. Al respecto determinaron que si se lograra uno por persona cada año, en dos décadas tendríamos 160 mil millones de ejemplares nuevos, reduciendo el impacto ecológico de la actividad humana.

 

Esto se traduciría en hojas, tallos y plantas nuevas, que transforman el dióxido de carbono en carbohidratos para mantenerse fuertes e incluso se podría liberar aire purificado a la atmósfera.

 

Por ello, además de tomar acción inculquemos en las nuevas generaciones el cuidado a los recursos naturales y al medio ambiente.

 

Tengamos presente que plantar un árbol es cultivar la esperanza de una vida mejor por los beneficios que representa para quienes habitamos este planeta.

 

miércoles, 22 de junio de 2022

El cambio climático y las lluvias, un gran reto

 


El cambio climático y las lluvias, un gran reto

Es normal que, como cada año, inicie en México la temporada de lluvias, la cual de la mano de la de huracanes trae consigo precipitaciones pluviales que llaman a actuar de manera preventiva para evitar contingencias y situaciones que pongan en peligro a la sociedad.

 

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se esperan entre 30 y 40 huracanes en esta temporada. En este sentido, se estima que en el Océano Pacífico se formen alrededor de 14 a 19 ciclones, mientras que en el Atlántico se esperan de 16 a 21 fenómenos climáticos de este tipo.

 

En este sentido es que Protección Civil, a nivel federal, ha vaticinado que los meses de agosto y septiembre serán los de mayor lluvia, por lo que Agatha, Blas y Celia sólo han sido los primeros huracanes de la temporada 2022.

 

Sin embargo, a diferencia de otros años, la situación se complica dado el peligro que representan para la sociedad fenómenos que se podrían presentar de manera adyacente.

 

Al respecto, los meteorólogos especializados aseguran que dentro de este mismo año habrá una mayor actividad de lluvias en comparación con los demás años, por lo que será necesario poner mayor atención a las poblaciones que se puedan ver afectadas.

 

Hay que considerar que la manera de llover está cambiando y con ello los riesgos a los que están expuestas las personas y las comunidades. Se estima que durante este 2022 habrá hasta un 50% más de actividad fluvial.

 

Una investigación dirigida por la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia (UNSW) examinó los efectos que el cambio climático tendrá en el desarrollo de tormentas con granizo, y cómo estas varían notablemente según la región.

 

Los investigadores señalan que la gravedad en cuanto a la peligrosidad del granizo puede aumentar en la mayoría de las regiones del mundo.

 

Este estudio, publicado en Nature Reviews Earth & Environment, muestra un resumen global de las tendencias del granizo con observaciones pasadas y las tendencias futuras proyectadas en modelos con varias simulaciones.

 

Es así que se determinó que factores que cambiarían con un clima más cálido y que afectan al granizo, como una atmósfera inestable, la cantidad de granizo que se derrite y la cizalladura del viento, darían lugar a tormentas de granizo probablemente menos frecuentes, pero más intensas.

 

Si bien, algunas consecuencias esperadas dentro de esta temporada son las rachas de viento, deslaves, brotes de dengue, deslaves, crecidas de ríos y arroyos, entre otras, uno de los efectos más graves es que puede haber inundaciones, mismas que son resultado del incremento del nivel del agua en superficies donde usualmente no la hay.

 

Es por ello que desafortunadamente, en nuestro país, durante cada temporada de lluvias tenemos conocimiento de historias lamentables de deslaves, comunidades incomunicadas, casas que se inundan, cosechas e incluso vidas que se pierden.

 

Aunado a ello, la pandemia aún no termina por lo que no debemos dejar de trabajar juntos, sociedad y gobierno, en las labores preventivas, como son rutas de evacuación, preparación de albergues, implementación de protocolos de higiene y sana distancia, con el fin de proporcionar refugio seguro y atención integral a las familias más vulnerables.

 

Pero más allá de ello, debemos en apostarnos como sociedad en mitigar la contaminación y, por supuesto, el cambio climático. No sólo se trata de no tirar basura en la calle para evitar que se tape el drenaje, sino de un cambio integral de hábitos que nos lleve a bajar la producción de basura y por supuesto a disminuir la utilización de combustibles fósiles que tanto dañan la capa de ozono.

 

No debemos ver como separados los fenómenos climáticos y la contaminación, ya que el impacto ambiental del cambio climático aumenta la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, así como la degradación de hábitats y la extinción de especies.  

 

Siempre habrá en nuestras manos algo por hacer. Necesitamos urgentemente empezar hoy, mañana podría ser demasiado tarde e implicar daños irreversibles al planeta y, sin duda, a nuestra calidad de vida.

miércoles, 15 de junio de 2022

Falta de agua, crisis latente en México

 


Falta de agua, crisis latente en México

 

Actualmente el mundo atraviesa por diversas crisis que ponen en jaque a la humanidad. Se habla de crisis económicas, ambientales, de seguridad e incluso de valores, las cuales sin duda son muy importantes. Sin embargo, muchas veces las naciones pasan por alto una de las crisis más importante y latente para los seres humanos como es la de la falta del agua, un líquido vital para la propia vida.

 

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNICEF, al menos 2 mil 200 millones de personas en el planeta carecen del acceso a servicios de agua potable, gestionados de forma segura.

 

Desafortunadamente en nuestro país la situación no es distinta.  Hace algunos días, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó el V Informe Anual de la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) 2021 en el cual advirtió su preocupación por los elevados índices de falta de agua en México, ya que estima puede provocar una “crisis social sin precedentes”.

 

La Relatoría Especial ha tomado nota de un estudio elaborado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en 2019, que precisa que más del 80% de 95 sitios de monitoreo de la calidad superficial del agua en el estado de Puebla, que incluye ríos, cuencas y presas, se encuentran en semáforo rojo por “fuerte contaminación” y “contaminación” provocada por la presencia de altas concentraciones de metales pesados, químicos tóxicos y materia fecal.

 

En este mismo sentido, cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmaron que sólo la tercera parte de las viviendas (471 mil 226) reciben agua a diario; 302 mil 709, cada tercer día; 259 mil 200, dos veces por semana; 222 mil 851, una vez por semana; 92 mil 005, de vez en cuando, y más de 170 mil 352 hogares no reciben agua. Situación que se ve exacerbada en las comunidades rurales.

 

Es importante destacar que México ha enfrentado en 2021 una de las sequías más severas y extendidas en décadas. Más de 50 millones de personas experimentan algún tipo de escasez, según investigadores científicos de dentro y fuera de México.

 

En concreto, en el país, entre 12.5 y 15 millones de habitantes no tienen acceso a agua potable, esto representa aproximadamente al 10% de la población, sin embargo, entre quienes sí acceden, casi un 30% no cuenta con la cantidad ni la calidad suficiente.

 

Por otra parte, es relevante que México es uno de los 25 países del mundo que enfrenta un mayor estrés hídrico, según el Instituto de Recursos Mundiales.

 

Tomando en consideración este marco, la Relatoría Especial ha manifestado que el derecho a la vida, a la alimentación, a la vivienda, a la salud, al agua y a un ambiente sano se están viendo y se verán cada vez más impactados por la emergencia climática, provocando una crisis social sin precedentes, que además se suma a la generada por la pandemia.

 

Es así que este organismo mira con preocupación que, dado los elevados índices de falta de dotación de agua en varios lugares del país, esto pueda verse exacerbado con el incremento de temperaturas, poniendo en riesgo la garantía de derechos y la posibilidad de tener una vida digna de millones de personas.

 

Recordemos que hace un poco más de una década, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el derecho de todos los seres humanos a tener acceso a una cantidad de agua suficiente para el uso doméstico y personal, segura, aceptable y asequible, así como accesible físicamente.

 

Como lo he mencionado en el pasado en este mismo espacio, es necesario que tengamos presente que sin agua no hay vida.

 

Es por ello que insisto en que el llamado es a actuar y sumar esfuerzos entre todos los sectores: público, privado, social, académico, especialistas y la ciudadanía en general, para generar mecanismos que abonen a una estrategia integral a favor de la adecuada conservación del agua.

 

 

miércoles, 8 de junio de 2022

Hambruna, tormenta perfecta dentro de la tormenta perfecta

 


Hambruna, tormenta perfecta dentro de la tormenta perfecta

 

Hace algunos meses expresaba que el país y el mundo enfrentaban una “tormenta perfecta”, derivada de la recesión económica y las expectativas negativas en este rubro, lo cual se vio gravemente complicado por la crisis sanitaria en la que nos sumergió la pandemia por Covid-19. Parecería que nada más podría sumarse a este pésimo escenario ¿o sí?

 

Teniendo como marco el Foro Económico Mundial de Davos, el propio director del Programa Mundial de Alimentos de la Naciones Unidas, David Beasley, manifestó que el mundo se enfrenta a una "tormenta perfecta... dentro de una tormenta perfecta", al advertir una inminente crisis alimentaria a nivel global. En este sentido, dio a conocer que hay 49 millones de personas en 43 países en la puerta del hambre y que el mundo se enfrentará a hambrunas, desestabilización y migraciones masivas si no nos adelantamos al problema.

 

Hay diversos factores que nos han colocado en esta grave situación, como son la crisis climática, la pandemia, el aumento en los costos de los alimentos, fertilizantes y el combustible, sin embargo la guerra entre Rusia y Ucrania ha contribuido notablemente a complicar la ya convulsionada etapa en la que estamos. El presidente del Comité de Seguridad Alimentaria de Naciones Unidas, Gabriel Ferrero, vaticina que incluso podríamos estar ante la crisis alimentaria "más grave desde la II Guerra Mundial".

 

Antes de la guerra, la exportación conjunta de Rusia y Ucrania suponía el 30% del comercio mundial. Tan sólo Ucrania podía alimentar a unos 400 millones de personas con su producción de granos. Esto lo colocaba como quinto exportador mundial de trigo y otros cereales con el 10% del mercado global, lo que representa unas 20 millones de toneladas. Sin embargo, a raíz de los conflictos, Rusia ha bloqueado la salida de estos insumos a países de África, Medio Oriente y Europa. Asimismo, se habla de que las fuerzas rusas están robando miles de toneladas de granos ucranianos e incluso la maquinaria agrícola de las granjas y almacenes que van conquistando.

 

Aunado a ello, Rusia ha atacado a Odesa, el principal puerto exportador de Ucrania, lo cual lo hace totalmente inaccesible para que pueda salir el grano y coloca a millones de personas de diversas naciones al borde de la inanición, un problema que se ha agravado en los últimos años.

 

Un estudio interagencial de la ONU revela que la crisis económica de 2020, derivada en gran parte de la pandemia de COVID-19, detonó uno de los mayores aumentos del hambre en el mundo en décadas, afectando a casi todos los países de renta baja y media. Fue así que cerca de 193 millones de personas de 53 países sufrieron hambre en “niveles de crisis o peores”, lo que supone un aumento de 40 millones en el año transcurrido entre 2020 y 2021.

 

El Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, elaborado de manera conjunta por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cifra en 811 millones el número de personas subalimentadas en 2020, cerca de la décima parte de la población mundial.

 

Del número total de personas desnutridas en 2020, más de la mitad (418 millones) vive en Asia y más de un tercio (282 millones) en África, mientras que en América Latina y el Caribe habita el 8% (60 millones). Aun en América del Norte y Europa, donde se encuentran las tasas más bajas de inseguridad alimentaria, la incidencia del lastre aumentó por primera vez.

 

Es así que, hoy más que nunca, debemos sentir cercano y nuestro el conflicto Rusia-Ucrania, así como la interconexión y fragilidad de los sistemas alimentarios mundiales, ya que de manera ineludible acarreará consecuencias para la seguridad alimentaria y nutricional global.

 

Es necesario cambiar la óptica con que se aborda el problema. Ninguna nación se puede sentir ajena a estos conflictos, porque tarde o temprano sufrirá las repercusiones. La paz en el mundo es urgente, no sólo para vivir en un mejor mundo, sino porque la necesitamos para, incluso, sobrevivir.

miércoles, 1 de junio de 2022

La embestida de los ultraprocesados en la salud

 


La embestida de los ultraprocesados en la salud

 

Comer es uno de los grandes placeres del mundo. Es una actividad que se disfruta por la amplia variedad de la gastronomía, pero también es una necesidad ya que es a través de ésta que el cuerpo obtiene los nutrimentos necesarios para su correcto funcionamiento.

 

Es por ello que el comer para el ser humano se convierte en algo vital, pues más allá de la cantidad, está supeditado a la calidad de los alimentos, debido al impacto que estos tienen en el organismo y por ende en la salud.

 

Desafortunadamente, en la actualidad, el mundo se encuentra en alerta por la embestida que la llamada “comida chatarra” está teniendo en el ser humano, un ataque que merma su salud y su calidad de vida.

 

De acuerdo a la Encyclopedia of Junk and Fast Food, la comida chatarra es una denominación del argot para los alimentos con valor nutricional limitado. Por lo general, ofrecen poco en términos de proteínas, vitaminas o minerales y en cambio aportan una gran cantidad de calorías de azúcar o grasa, lo que se ha denominado con el término de “calorías vacías”.

 

Los alimentos chatarra tienen un alto contenido de sal, azúcar, grasas o calorías, así como un bajo contenido de otros nutrientes. Dentro de estas comidas chatarra se encuentran los snacks salados, golosinas, goma de mascar, los postres dulces, la comida frita y las bebidas azucaradas.

 

Dentro del sistema NOVA, aplicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el cual clasifica los alimentos según la naturaleza, la finalidad y el grado de procesamiento, se podría decir que la comida chatarra es parte de los productos denominados como “ultraprocesados”.

 

Estos son formulaciones industriales fabricadas íntegra o mayormente con sustancias extraídas de alimentos (aceites, grasas, azúcar, almidón, proteínas), derivadas de constituyentes de alimentos (grasas hidrogenadas, almidón modificado) o sintetizadas en laboratorios a partir de materias orgánicas como petróleo y carbón (colorantes, aromatizantes, resaltadores de sabor y diversos tipos de aditivos usados para dotar a los productos de propiedades sensoriales atractivas).

 

Un informe de la propia OPS revela que la venta per cápita de los productos ultraprocesados ha ido creciendo rápidamente en América Latina. Tan sólo entre el 2000 y el 2013, crecieron 26.7% en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Perú, Uruguay y Venezuela.

 

 

De acuerdo a la OPS la venta de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados en México es la más alta en toda América Latina, con una venta de 214 kg. de productos y bebidas per cápita, casi el doble del promedio de la región, lo que lo coloca a nuestro país en el cuarto escaño a nivel mundial en estas categorías.

 

Asimismo, en las últimas tres décadas, el consumo de ultraprocesados en el país se ha duplicado, por lo que casi un tercio de la ingesta diaria de energía de los mexicanos proviene de estos productos, con lo cual incluso se ha reemplazado el de alimentos tradicionales.

 

Este consumo se ha asociado con el aumento del peso corporal, lo que indica que estos productos son un impulsor de las crecientes tasas de sobrepeso y obesidad en la Región.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que el consumo frecuente de productos ultraprocesados aumenta el riesgo de sobrepeso, obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

 

Cabe destacar que se estima que actualmente en el mundo hay 2 mil millones de personas con sobrepeso u obesidad y los médicos vaticinan que para 2030 la mitad de la población mundial tendrá estos padecimientos.

 

Sin embargo, es muy importante tener presente que no sólo se trata del físico o la figura de las personas, ya que la obesidad disminuye la calidad de vida y es un grave problema de salud pública que está provocando un rápido aumento de la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

 

Es así que no extraña saber que más del 75% de los mexicanos adultos padezcan de sobrepeso u obesidad y que en el 2020 las enfermedades del corazón, relacionadas a la mala alimentación, fueron la principal causa de muerte en la población con 218 mil 704 pérdidas.

 

Aunado a ello, los productos ultraprocesados generan graves impactos en el medio ambiente, desde su producción hasta su desecho, ya que para su distribución y venta utilizan botellas, empaques y envolturas plásticas, la mayoría de un sólo uso.

 

Hoy, más que nunca, necesitamos hacer consciencia sobre qué es lo que le estamos dando a nuestro cuerpo, así como al de nuestras familias. Necesitamos preocuparnos de ello, pero sobre todo ocuparnos de que los alimentos que recibimos realmente nutran y fortalezcan nuestro organismo.

 

Tras la pandemia por COVID-19 a todos nos queda clara la importancia de cuidar la salud. No echemos en saco roto estas cifras y hagamos lo que corresponde para cuidar nuestra alimentación, que más allá de comida, se trata de calidad de vida.

miércoles, 25 de mayo de 2022

Proteger el medio ambiente es cuidar nuestro descanso

 


Proteger el medio ambiente es cuidar nuestro descanso

 

A raíz de la vorágine de cambios que ha provocado en el medio ambiente el calentamiento global, se ha modificado la forma de ser y estar de los propios seres vivos en el planeta.

 

Estas repercusiones no sólo están relacionadas con el propio ecosistema, sino que también tienen una incidencia muy importante en la salud integral de las personas.

 

Al respecto, estudios de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM, han mostrado evidencia sobre cómo el cambio climático nos está quitando el sueño, lo cual no aplica solo en un sentido figurado.

 

Porque si bien pudiéramos pensar que la degradación del medio ambiente puede provocar una gran preocupación entre la humanidad, lo cierto es que el aumento de la temperatura causada por este fenómeno impide a las personas conciliar el sueño por más de 6 horas continuas.

 

En este sentido, especialistas han determinado que el aumento de la temperatura causada por el cambio climático, repercute en la frecuencia cardiaca, la temperatura corporal y la oxigenación.

 

Esto es muy importante, ya que tener un sueño reparador y agradable no sólo es un placer para el ser humano, sino que es necesario para su salud y bienestar.

 

Dormir es un proceso fisiológico al cual dedicamos -o deberíamos dedicar- un tercio de nuestras vidas, y es una condición que nos permite pensar claramente, reaccionar rápido y afianzar la memoria.

 

De acuerdo con la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos, un joven adulto sano debe dormir un promedio de 7.5 horas, aunque esta cantidad puede variar, pues depende de factores internos del organismo. Por su parte un niño de preescolar puede dormir entre 11 o 12 horas y un adulto mayor entre 5 y 6 horas.

 

Hay estudios que enseñan que cuando una persona no duerme lo suficiente su habilidad de tomar decisiones y de asumir ciertos riesgos es diferente. Esto tiene implicaciones importantes en su trabajo y en su vida. Incluso tiene implicaciones directas para los estudiantes y su rendimiento académico.

 

El primer estudio que investigó y demostró que cuando hace mucho calor las personas no duermen bien, fue realizado por investigadores encabezados por Nick Obradovich, basado en unos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) que contaba con información de 765 mil estadounidenses, a quienes contactaron entre el 2002 y el 2011.

 

Este estudio fue publicado en la revista Science Advances y encontró que por cada aumento en un grado centígrado de temperatura, se producían tres noches adicionales de sueño insuficiente por cada 100 personas por mes. Lo que se traducía en 110 millones de noches adicionales de sueño insuficiente por cada grado de elevación cada año en todo Estados Unidos.

 

De acuerdo a proyecciones realizadas por NASA Earth Exchange, si esta relación entre el cambio climático y el trastorno del sueño persiste, el calor en el futuro podría causar seis noches adicionales de sueño insuficiente por cada 100 personas para el 2050, y 14 noches adicionales de sueño insuficiente por cada 100 personas para finales de este milenio.

 

Ya de por sí en nuestro país, los investigadores de la UNAM estiman que alrededor del 45% de la población adulta presenta mala calidad del sueño. Lo anterior se refleja en la dificultad que las personas tienen para levantarse, así como en constante somnolencia y cansancio durante las primeras horas de la mañana.

 

Sin embargo, el no dormir bien, con calidad y suficiencia, va más allá de simplemente sentirse descansado. Sin un sueño reparador se tiende a subir de peso, se debilita el sistema inmunológico y aumenta el riesgo de padecer diabetes, enfermedades cardiovasculares e hipertensión. Se es más vulnerable a la depresión y a la ansiedad, la función cognitiva se ve afectada y se acelera el proceso de envejecimiento.

 

Es así que se vuelve imperioso visualizar propuestas de solución ante este grave problema, sin embargo, la cuestión no es tan fácil como simplemente señalar la necesidad de que las personas cuenten con sistemas de aire acondicionado que mitiguen el calor durante sus horas de descanso, ya que sin importar el país, el acceso a estos aparatos es limitado, dado que su instalación y funcionamiento requiere recursos económicos adicionales que no todas las familias pueden costear.

 

No pasemos por alto que la raíz del problema es el daño al ecosistema, por lo que una verdadera propuesta que abone a la solución estará en adoptar nuevos hábitos que pongan freno a la imperante contaminación y explotación de los recursos.

 

El calentamiento global requiere de acciones decididas que, literalmente, nos regresen el sueño y sobre todo contribuyan a mejorar la calidad de vida y un estado general de salud física, cognitiva y emocional estables. Hoy preguntémonos ¿Qué cambios podemos emprender para mejorar el ecosistema? y sobre todo llevémoslo a la práctica.

 

miércoles, 18 de mayo de 2022

Reciclaje, punta del iceberg de la economía circular

 


Reciclaje, punta del iceberg de la economía circular

 

El 17 de mayo a nivel global se celebró el Día Internacional del Reciclaje, una fecha instaurada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) con el fin de generar conciencia y promover el reciclaje de todo tipo de residuos, reducir los volúmenes de desechos generados y reutilizar los materiales para minimizar el impacto de la huella de carbono.

 

Para muchos de nosotros, que crecimos con la “regla de las tres R”: reducir, reutilizar y reciclar, queda clara la importancia del reciclaje, un proceso por el cual una materia o producto ya utilizado, en principio destinado al desecho, se somete a un tratamiento para obtener una materia prima o un nuevo producto.

 

Este proceso contribuye a disminuir uno de los problemas más graves a los que se enfrenta actualmente la sociedad como es de la contaminación por basura. Tan solo en Latinoamérica, cada persona produce un kilo de basura al día y la región en su conjunto, aproximadamente 541 mil toneladas diarias, lo que representa alrededor de un 10% de la basura mundial.

 

Tenemos que tener presente que la contaminación es uno de los claros detonantes de la crisis climática que, de acuerdo a la propia ONU, es el mayor desafío de nuestro tiempo no sólo contra el planeta, sino sobre todo contra todos los que lo habitamos.

 

Los efectos del llamado cambio climático tienen un alcance mundial con sucesos meteorológicos abruptos y se manifiestan a través de huracanes, sequías, temperaturas extremas y lluvias torrenciales, así como inundaciones e incendios, que día a día cobran altos costos económicos y sociales, además de la vida de cientos de seres vivos, entre ellos de personas.

 

Es por ello que el reciclaje se ha vuelto vital en nuestro tiempo y una práctica que día a día cobra un mayor auge. De acuerdo a datos de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC), en el país existen 363 empresas dedicadas al reciclaje de productos.

 

La propia ANIPAC da cuenta que tan sólo en 2021 se reciclaron en México un millón 913 mil toneladas de residuos plásticos, acción que colocó a la nación como una de las principales en acciones de economía circular en América Latina.

 

Precisamente hace algunos días escribía en este mismo espacio sobre la “economía circular” que, aunque no es un concepto nuevo, ha ganado gran popularidad en los últimos años como estrategia para reducir el daño ambiental y promover el desarrollo sustentable al utilizar y aprovechar al máximo los recursos.

 

Esta práctica en nuestro país está sustentada en la recién aprobada Ley General de Economía Circular, a través de la cual se busca que el valor de los productos, materiales y recursos se mantengan vigentes dentro del ciclo económico durante el mayor tiempo posible, para así reducir al mínimo la generación de residuos.

 

Si bien el reciclaje no es suficiente para conseguir un modelo productivo respetuoso con el medio ambiente, sí significa un gran paso en este proceso que abarca -según algunos conservacionistas-, “nueve R”: repensar, rediseñar, refabricar, reparar, redistribuir, reducir, reutilizar, reciclar y recuperar energía.

 

Es por ello que la economía circular, de la mano del propio reciclaje, tiene la capacidad de cambiar la realidad de millones de personas en nuestro entorno más cercano y, por supuesto en todo el planeta.

 

Incluso la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), ha recalcado que mejorar la eficiencia y la vida útil de materiales en nuestra región llevaría a la creación de cinco millones de empleos.  

 

Algunos pronósticos más positivos de la firma            Dow México, apuntan hasta 6 millones de empleos en América Latina con una oportunidad de negocio que ronda los 4.5 billones de dólares.

 

Tengamos presente que el reciclaje es la punta del iceberg de toda una serie de movimientos que se pueden hacer no sólo para apuntalar una industria y con ello la propia economía de millones de personas, sino sobre todo para actuar ante la urgente crisis climática.

 

Promovamos el reciclaje desde nuestros hogares, también exijámoslo en todas las industrias bajo un consumo responsable y desde luego actuemos a favor del cuidado del medioambiente, lo cual nos permitirá poder disfrutar de una mejor calidad de vida para nosotros y para las nuevas generaciones. 

miércoles, 11 de mayo de 2022

Apostar al comercio justo, una oportuna alternativa

 



Apostar al comercio justo, una oportuna alternativa

miércoles, 27 de abril de 2022

Urgente activar las alarmas por el cambio climático

 

Urgente activar las alarmas por el cambio climático

 

Hace algunos días un científico de la NASA se hizo viral por su conmovedora protesta tras encadenarse con algunos de sus colegas a un edificio del banco JPMorgan Chase en Los Ángeles. El objetivo de la manifestación fue llamar la atención sobre el cambio climático en el mundo.

 

Se trata de Peter Kalmus, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA quien, con lágrimas en los ojos, pide a la gente que les escuche, diciendo: “Hemos tratado de advertirles por muchas décadas que nos estamos acercando a una catástrofe y hemos sido ignorados, los científicos del mundo han sido ignorados y eso tiene que parar”.

 

Estas escenas, que circularon en un corto video en redes como Twitter o TikTok llaman mucho la atención y no sólo porque se asemejan a la trama de la película “Don´t Look Up”, en la que dos astrónomos intentan sin éxito advertir a la humanidad a través de los medios de comunicación, del peligro que se avecina tras descubrir que un meteorito destruirá el planeta Tierra en pocos meses. Más allá de ello, esta protesta se vuelve relevante por la evidencia que la investigación científica ha aportado para no subestimar la gravedad del asunto.

 

El propio Kalmus, en una publicación titulada “Climate Change: Humanity at a Crossroads”, da cuenta de los peligros a los que como humanidad estamos expuestos por el cambio climático, provocado principalmente por las emisiones de dióxido de carbono, el cual es producido por el propio ser humano al utilizar combustibles fósiles y por la deforestación.

 

La cifra de dióxido de carbono (CO2) ha incrementado de forma exponencial y constante a un ritmo del 2.2% anual desde aproximadamente 1790, partiendo de un nivel preindustrial de 280 ppm. En junio de 2018, la cifra de CO2 atmosférico que se midió en el observatorio hawaiano de Mauna Loa fue de 411 ppm, frente a las 388 ppm de junio de 2008.

 

Para muestra de ello, la última década incluyó siete de los diez años más cálidos de los que se tiene constancia. Estudios vaticinan que si la temperatura global continúa subiendo a este ritmo, en torno al año 2035 se alcanzará un incremento del 1.5°C y de 2°C para el año 2060.

 

Este cambio tan sólo en la última década ha producido el deshielo de los glaciares de montaña, el incremento de los días de calor extremo, el adelanto de la primavera y la mayor frecuencia de fenómenos como la sequía, los incendios forestales y otras transformaciones ecológicas, como los ciclones tropicales y las inundaciones.

Asimismo, las proyecciones indican que el nivel del mar habrá subido entre 26 y 77 cm en el año 2100 si el calentamiento es de 1.5°C y 10 cm más si es de 2°C. Aunque este aumento parezca escaso, es probable que obligue el desplazamiento de 10 millones de personas en todo el mundo.

Desde el punto de vista alimentario, se calcula que las pérdidas económicas se situarán en 10 billones de dólares con un calentamiento de 1.5 °C y de 12 billones si es de 2 °C.

Los riesgos sanitarios aumentan con la temperatura. Se cree que la proclividad de las zonas secas a la trasmisión de la malaria aumentará en el 19% con un calentamiento de 1.5°C y el 27% con un calentamiento de 2°C. Cuanto más aumenten las temperaturas, más proliferarán los mosquitos Aedes, con lo que se acrecentará la incidencia del dengue, la chikungunya, la fiebre amarilla y el virus del Zika.

Con un calentamiento de 1.5°C, es probable que sufran estrés térmico el doble de megalópolis que ahora, con lo que en año 2050 otros 350 millones de personas podrían sufrir olas de calor mortales.

En el año 2100 las cosechas de maíz del mundo se habrán reducido el 6% con un calentamiento de 1.5 °C y el 9% con un calentamiento de 2 °C. En este sentido se prevé que la pobreza global aumente por la situación climática.

Lo anterior son sólo algunos datos que muestran la gran relevancia del llamado que realiza Kalmus y sus colegas científicos, exhortando a la humanidad a convertir la acción climática en la principal prioridad y ponerla incluso por delante del crecimiento económico.

Hoy por hoy esta encrucijada pone en nuestras manos el dilema, no sólo de analizar lo que están haciendo los gobiernos o el sector privado al respecto, sino sobre todo a cuestionarnos si nuestro estilo de vida está abonando o no a combatir esta crisis que tiene en jaque la supervivencia de todos los seres que habitamos la Tierra.

Hagamos un balance al respecto y tomemos conciencia de que el clima está cambiando y, por lo mismo, nosotros también deberíamos hacerlo.

miércoles, 6 de abril de 2022

El bienestar integral empieza por la salud

 


El bienestar integral empieza por la salud

 

Ya está en puerta la celebración del Día Mundial de la Salud el próximo 7 de abril. Una fecha que fue instituida en el marco de la conmemoración de la fundación de la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) y que este año nos recuerda la importancia de tomar medidas urgentes para mantener la salud de las personas y del planeta, así como incentivar un cambio para que las sociedades se preocupen del bienestar.

 

En ocasiones anteriores, dentro de este mismo espacio, he tocado el tema del bienestar integral, aquella condición que nos permite estar y sentirnos bien a través del cuidado de los diferentes ámbitos de la persona, como son el físico, mental, emocional y espiritual.

 

Queda claro que es importante trabajar en todos estos aspectos, ante lo cual puede surgir la duda sobre cómo podemos empezar a materializar este bienestar. Desde mi perspectiva un aspecto vital es el cuidado de la propia salud física y muy en concreto apostarle a la prevención de las enfermedades.

 

De manera consciente sabemos que la salud es uno de los temas más importantes de la vida, sin embargo en la práctica, muchas personas no se ocupan de ella hasta que no se presenta un malestar, o como dice el dicho: “Después del niño ahogado, tapan el pozo”.

 

Como ejemplo de lo anterior, es muy desafortunado que en nuestro país, desde hace varios años, la mayoría de las causas de muerte sean las enfermedades prevenibles, con la salvedad que después de la llegada de la pandemia las defunciones por covid-19 se colocaron en el primer sitio. 

 

Sin embargo, tan sólo en 2021, afectaciones prevenibles como las enfermedades del corazón fueron la segunda causa de muerte en México, tan solo después de las causadas por el virus y seguidas de las provocadas por la diabetes mellitus, tanto en hombres como para mujeres.

 

De acuerdo a las cifras oficiales, las enfermedades cardiovasculares, provocaron en 2020 más de 218 mil 885 decesos. De ese total, el 76.3% se debieron a enfermedades isquémicas del corazón, es decir a la reducción del flujo sanguíneo al corazón por bloqueo parcial o total de las arterias por la acumulación de grasa.

 

La propia Organización Panamericana de la Salud (OPS) informa que el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular (ECV) aumenta por una alimentación poco saludable, la cual se caracteriza por un bajo consumo de frutas y verduras y un consumo elevado de sal, azúcares y grasas. Esto contribuye a la obesidad y el sobrepeso, los cuales a su vez son factores de riesgo para las ECV.

 

Aunado a ello, las personas que no hacen actividad física suficiente tienen entre un 20% y un 30% más de probabilidades de morir prematuramente que aquellas que hacen actividad física suficiente. Por tanto, la inactividad física es un factor de riesgo clave para la aparición de las ECV, cáncer y diabetes. Asimismo. se estima que la exposición a productos derivados del tabaco es la responsable del 10% de todas las muertes ocasionadas por ECV.

 

Además de todos los estragos en el organismo, la falta de atención en el cuidado de la salud, afecta el ámbito económico y productivo. Se calcula que en México las enfermedades cardíacas tiene un costo total de 6.1 mil millones de dólares y ocupan el 4% de todo el gasto en salud.

 

Sobre los pacientes con diabetes, el Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO) calcula que los costos sociales hacienden a más de 85 mil millones de pesos al año. De esta cifra, 73% corresponde a gastos por tratamiento médico, 15% a pérdidas de ingreso por ausentismo laboral y 12% a pérdidas de ingreso por mortalidad prematura.

 

No echemos en saco roto esta información, mejor apostemos a la salud desde la prevención de estas enfermedades a través de tres ejes prioritarios: comer bien, moverse más y cuidar los pensamientos.

 

Para ello, procuremos comer alimentos altos en fibra y bajos en colesterol como son las verduras y las frutas, en general cuidar una adecuada nutrición. También hagamos actividad física de forma regular y por supuesto cuidemos las emociones para evitar situaciones de estrés, dentro de lo cual resultará ideal explorar nuestra propia espiritualidad. Asimismo, no sacrifiquemos las horas de descanso, como es dormir las horas suficientes, ya que un adecuado sueño permite al cuerpo renovarse y reponerse.

 

No menospreciemos que el bienestar integral empieza por la salud y su cuidado está en nuestras manos.

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miércoles, 20 de julio de 2022

cubrebocas mejor aliado en estás vacaciones


Cubrebocas, el mejor aliado en estas vacaciones

Las vacaciones de verano están en puerta. Para muchas familias, un momento idóneo para salir a pasear y dejar atrás, al menos por un momento, la rutina diaria. Sin embargo, nuevamente, esta temporada se ve ensombrecida por la persistencia del virus del COVID-19. 

Si bien, a más de dos años de vivir en pandemia, las circunstancias han cambiado mucho en comparación con las del 2020 o 2021, tampoco eso significa que hayan vuelto a la normalidad. Hoy por hoy, a pesar de que la combinación de vacunación y tratamientos efectivos para el COVID-19 ha mermado los efectos negativos del virus, el peligro sigue latente. 

Con la aparición de la variante Ómicron y sus ya múltiples subvariantes, el número de casos activos en el país y el mundo han ido en aumento y ya se habla de que estamos transitando la quinta ola de la pandemia.

En las últimas horas, México reportó 8 mil 861 contagios y 13 muertes por coronavirus, con lo cual se llegaron a los 6 millones 448 mil 477 casos positivos y 326 mil 504 defunciones a causa del virus, de acuerdo con la Secretaría de Salud. 

Incluso, esta dependencia retomó, a partir del 7 de junio, el informe diario sobre contagios, ocupación hospitalaria y muertes a causa del virus, ante el evidente incremento de casos en el país.

Este aumento en los contagios ha sido gradual en esta nueva ola. Se empezó con semanas en las que los casos rondaban los 10 mil diarios, después los 20 mil y la semana pasada llegaron hasta los 37 mil casos reportados en un día.

En este sentido es que 15 estados del país como Baja California Sur, San Luis Potosí, Nayarit o Tamaulipas, adelantaron el fin de las clases que estaba previsto en el calendario de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para el próximo 28 de julio, con el fin de mitigar el aumento de los casos positivos, e incluso las afectaciones climáticas como las altas temperaturas y la temporada de lluvias.

Es por ello que en esta temporada, comúnmente utilizada para vacacionar y disfrutar de una salida, nos depara un gran reto. Y no solo me refieron al tema económico, derivado de la creciente inflación, el cual, sin lugar a dudas, afectará a la industria turística. 

Sino, sobre todo, a no bajar la guardia y seguir cuidando la salud. Necesitamos recordar que el uso de medidas de prevención de contagios, como la utilización de la mascarilla o la distancia social, deben ser parte cotidiana de nuestra vida diaria.

Como ejemplo de ello, en Europa, donde la sociedad y los gobiernos transitaron de manera más rápida al abandono de restricciones por la pandemia, las cosas parecen estar cambiando.

El ministro de Justicia de Alemania, Marco Buschmann, anunció que las mascarillas volverán al país a partir del próximo mes de septiembre en todos los espacios públicos interiores. Y es que a pesar de las vacunas, ha quedado claro que el coronavirus es capaz de mutar cada vez con mayor frecuencia y ser más contagioso. 

Sin embargo, el peligro en la actualidad parece ser mayor. El Dr. Eric Feigl-Ding, epidemiólogo y economista de la salud, ha vaticinado como un gran error y como una gran falta de comunicación con consecuencias pandémicas, el que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estén advirtiendo al personal de los hospitales que usen mascarillas contra la viruela del mono, pero no lo estén haciendo a la ciudadanía en general.

Y es que científicos han determinado que este nuevo virus, del cual se reportó el primer brote a mediados de mayo en la Unión Americana, puede transmitirse por el aire, al menos en distancias cortas.

En entrevistas a The New York Times, los expertos han asegurado que la transmisión aérea es solo un pequeño factor en la propagación general, aunque no cuenta con estimaciones sólidas sobre cuánto contribuye.

Sin embargo, se supone que la viruela del mono se comporta como su prima viral, la viruela. En una revisión de 2012 sobre la transmisión de la viruela, Donald Milton, experto en virus de la Universidad de Maryland, describió varios casos de transmisión aérea.

En este sentido, considero prioritario retomar lo aprendido de la pandemia por Covid-19 y aplicar que mientras se investiga y sabe más de este virus, no hay medida que sobre. 

Hoy que tenemos en puerta las vacaciones, mi recomendación es ser muy prudentes y no dejar de usar cubrebocas. Si el coronavirus, ni la viruela del mono se van de vacaciones ¿Por qué nosotros nos tendríamos que ir de viaje sin cubrebocas?

miércoles, 29 de junio de 2022

Cuidar los árboles es calidad de vida

 


Cuidar los árboles es calidad de vida

 

Hace algunos días leía sobre un programa de reforestación que se está implementando en nuestro país, a través del cual se contempla la siembra de un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables.

 

Lo que me pareció más importante de esta iniciativa es que se habla de que estos ejemplares permitirán la absorción de casi 4 millones de toneladas de dióxido de carbono, lo cual es muy relevante, dado el grave contexto del deterioro medioambiental que atravesamos a nivel regional y mundial.

 

Precisamente, el próximo 28 de junio se conmemora el Día Mundial del Árbol, con el propósito de recordar y resaltar la importancia que tienen estos ejemplares en nuestra vida y en la conservación del medio ambiente, al tiempo de crear conciencia sobre el cuidado de los recursos provenientes de esta fuente natural.

 

Los árboles tienen múltiples funciones con las que participan en el ciclo de la naturaleza. Desde generar oxígeno hasta ser nuestro mejor aliado contra la crisis climática. Y es que los árboles son la base de la supervivencia de los seres vivos que habitan en la Tierra, además de ser el entorno natural perfecto donde se alojan miles de especies de animales y plantas.

 

La Comisión Nacional Forestal (Conafor), ha destacado la importancia de los árboles, ya que de ellos se obtiene madera y celulosa para crear papel, combustible como leña y carbón, además de que proporcionan medicina natural.

 

Pero más allá de ello, los árboles captan y recargan las fuentes de agua, liberan el oxígeno y capturan el dióxido de carbono, al tiempo que permiten conservar energía y disminuir la contaminación.

 

Un árbol, en un año, inhala un promedio de 12 kilogramos de bióxido de carbono (CO2) y exhala oxígeno suficiente para una familia de cuatro personas. Una hectárea de árboles puede absorber 6 toneladas de bióxido de carbono al año.

 

Es así que, junto con los océanos, proteger los bosques supone conservar el método más potente para absorber CO2. No por nada se les conoce como los pulmones del planeta, incluso hay estimaciones que establecen que un árbol almacena en promedio unos 22 kilos de CO2 al año. Las selvas tropicales retienen 250 mil millones de toneladas de dióxido de carbono, solo en los árboles, lo que equivale a 90 años de emisiones globales.

 

Sin embargo, la acción humana ha destruido ya cerca del 78% de los bosques primarios del planeta y el 22% restante ya se ha visto afectado por la extracción de madera.

 

Por ello, todas y todos tenemos en nuestras manos sumarnos a la causa de la reforestación y por supuesto en la conservación de los recursos naturales.

 

Sembrar un árbol no es una cuestión menor, ya que el impacto de esta acción es muy grande. Un ejemplo de ello es la medición que biólogos y ambientalistas de la Universidad de California hicieron de los beneficios de que cada persona en el planeta pudiera sembrar árboles. Al respecto determinaron que si se lograra uno por persona cada año, en dos décadas tendríamos 160 mil millones de ejemplares nuevos, reduciendo el impacto ecológico de la actividad humana.

 

Esto se traduciría en hojas, tallos y plantas nuevas, que transforman el dióxido de carbono en carbohidratos para mantenerse fuertes e incluso se podría liberar aire purificado a la atmósfera.

 

Por ello, además de tomar acción inculquemos en las nuevas generaciones el cuidado a los recursos naturales y al medio ambiente.

 

Tengamos presente que plantar un árbol es cultivar la esperanza de una vida mejor por los beneficios que representa para quienes habitamos este planeta.

 

miércoles, 22 de junio de 2022

El cambio climático y las lluvias, un gran reto

 


El cambio climático y las lluvias, un gran reto

Es normal que, como cada año, inicie en México la temporada de lluvias, la cual de la mano de la de huracanes trae consigo precipitaciones pluviales que llaman a actuar de manera preventiva para evitar contingencias y situaciones que pongan en peligro a la sociedad.

 

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se esperan entre 30 y 40 huracanes en esta temporada. En este sentido, se estima que en el Océano Pacífico se formen alrededor de 14 a 19 ciclones, mientras que en el Atlántico se esperan de 16 a 21 fenómenos climáticos de este tipo.

 

En este sentido es que Protección Civil, a nivel federal, ha vaticinado que los meses de agosto y septiembre serán los de mayor lluvia, por lo que Agatha, Blas y Celia sólo han sido los primeros huracanes de la temporada 2022.

 

Sin embargo, a diferencia de otros años, la situación se complica dado el peligro que representan para la sociedad fenómenos que se podrían presentar de manera adyacente.

 

Al respecto, los meteorólogos especializados aseguran que dentro de este mismo año habrá una mayor actividad de lluvias en comparación con los demás años, por lo que será necesario poner mayor atención a las poblaciones que se puedan ver afectadas.

 

Hay que considerar que la manera de llover está cambiando y con ello los riesgos a los que están expuestas las personas y las comunidades. Se estima que durante este 2022 habrá hasta un 50% más de actividad fluvial.

 

Una investigación dirigida por la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia (UNSW) examinó los efectos que el cambio climático tendrá en el desarrollo de tormentas con granizo, y cómo estas varían notablemente según la región.

 

Los investigadores señalan que la gravedad en cuanto a la peligrosidad del granizo puede aumentar en la mayoría de las regiones del mundo.

 

Este estudio, publicado en Nature Reviews Earth & Environment, muestra un resumen global de las tendencias del granizo con observaciones pasadas y las tendencias futuras proyectadas en modelos con varias simulaciones.

 

Es así que se determinó que factores que cambiarían con un clima más cálido y que afectan al granizo, como una atmósfera inestable, la cantidad de granizo que se derrite y la cizalladura del viento, darían lugar a tormentas de granizo probablemente menos frecuentes, pero más intensas.

 

Si bien, algunas consecuencias esperadas dentro de esta temporada son las rachas de viento, deslaves, brotes de dengue, deslaves, crecidas de ríos y arroyos, entre otras, uno de los efectos más graves es que puede haber inundaciones, mismas que son resultado del incremento del nivel del agua en superficies donde usualmente no la hay.

 

Es por ello que desafortunadamente, en nuestro país, durante cada temporada de lluvias tenemos conocimiento de historias lamentables de deslaves, comunidades incomunicadas, casas que se inundan, cosechas e incluso vidas que se pierden.

 

Aunado a ello, la pandemia aún no termina por lo que no debemos dejar de trabajar juntos, sociedad y gobierno, en las labores preventivas, como son rutas de evacuación, preparación de albergues, implementación de protocolos de higiene y sana distancia, con el fin de proporcionar refugio seguro y atención integral a las familias más vulnerables.

 

Pero más allá de ello, debemos en apostarnos como sociedad en mitigar la contaminación y, por supuesto, el cambio climático. No sólo se trata de no tirar basura en la calle para evitar que se tape el drenaje, sino de un cambio integral de hábitos que nos lleve a bajar la producción de basura y por supuesto a disminuir la utilización de combustibles fósiles que tanto dañan la capa de ozono.

 

No debemos ver como separados los fenómenos climáticos y la contaminación, ya que el impacto ambiental del cambio climático aumenta la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, así como la degradación de hábitats y la extinción de especies.  

 

Siempre habrá en nuestras manos algo por hacer. Necesitamos urgentemente empezar hoy, mañana podría ser demasiado tarde e implicar daños irreversibles al planeta y, sin duda, a nuestra calidad de vida.

miércoles, 15 de junio de 2022

Falta de agua, crisis latente en México

 


Falta de agua, crisis latente en México

 

Actualmente el mundo atraviesa por diversas crisis que ponen en jaque a la humanidad. Se habla de crisis económicas, ambientales, de seguridad e incluso de valores, las cuales sin duda son muy importantes. Sin embargo, muchas veces las naciones pasan por alto una de las crisis más importante y latente para los seres humanos como es la de la falta del agua, un líquido vital para la propia vida.

 

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNICEF, al menos 2 mil 200 millones de personas en el planeta carecen del acceso a servicios de agua potable, gestionados de forma segura.

 

Desafortunadamente en nuestro país la situación no es distinta.  Hace algunos días, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó el V Informe Anual de la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) 2021 en el cual advirtió su preocupación por los elevados índices de falta de agua en México, ya que estima puede provocar una “crisis social sin precedentes”.

 

La Relatoría Especial ha tomado nota de un estudio elaborado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en 2019, que precisa que más del 80% de 95 sitios de monitoreo de la calidad superficial del agua en el estado de Puebla, que incluye ríos, cuencas y presas, se encuentran en semáforo rojo por “fuerte contaminación” y “contaminación” provocada por la presencia de altas concentraciones de metales pesados, químicos tóxicos y materia fecal.

 

En este mismo sentido, cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmaron que sólo la tercera parte de las viviendas (471 mil 226) reciben agua a diario; 302 mil 709, cada tercer día; 259 mil 200, dos veces por semana; 222 mil 851, una vez por semana; 92 mil 005, de vez en cuando, y más de 170 mil 352 hogares no reciben agua. Situación que se ve exacerbada en las comunidades rurales.

 

Es importante destacar que México ha enfrentado en 2021 una de las sequías más severas y extendidas en décadas. Más de 50 millones de personas experimentan algún tipo de escasez, según investigadores científicos de dentro y fuera de México.

 

En concreto, en el país, entre 12.5 y 15 millones de habitantes no tienen acceso a agua potable, esto representa aproximadamente al 10% de la población, sin embargo, entre quienes sí acceden, casi un 30% no cuenta con la cantidad ni la calidad suficiente.

 

Por otra parte, es relevante que México es uno de los 25 países del mundo que enfrenta un mayor estrés hídrico, según el Instituto de Recursos Mundiales.

 

Tomando en consideración este marco, la Relatoría Especial ha manifestado que el derecho a la vida, a la alimentación, a la vivienda, a la salud, al agua y a un ambiente sano se están viendo y se verán cada vez más impactados por la emergencia climática, provocando una crisis social sin precedentes, que además se suma a la generada por la pandemia.

 

Es así que este organismo mira con preocupación que, dado los elevados índices de falta de dotación de agua en varios lugares del país, esto pueda verse exacerbado con el incremento de temperaturas, poniendo en riesgo la garantía de derechos y la posibilidad de tener una vida digna de millones de personas.

 

Recordemos que hace un poco más de una década, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el derecho de todos los seres humanos a tener acceso a una cantidad de agua suficiente para el uso doméstico y personal, segura, aceptable y asequible, así como accesible físicamente.

 

Como lo he mencionado en el pasado en este mismo espacio, es necesario que tengamos presente que sin agua no hay vida.

 

Es por ello que insisto en que el llamado es a actuar y sumar esfuerzos entre todos los sectores: público, privado, social, académico, especialistas y la ciudadanía en general, para generar mecanismos que abonen a una estrategia integral a favor de la adecuada conservación del agua.

 

 

miércoles, 8 de junio de 2022

Hambruna, tormenta perfecta dentro de la tormenta perfecta

 


Hambruna, tormenta perfecta dentro de la tormenta perfecta

 

Hace algunos meses expresaba que el país y el mundo enfrentaban una “tormenta perfecta”, derivada de la recesión económica y las expectativas negativas en este rubro, lo cual se vio gravemente complicado por la crisis sanitaria en la que nos sumergió la pandemia por Covid-19. Parecería que nada más podría sumarse a este pésimo escenario ¿o sí?

 

Teniendo como marco el Foro Económico Mundial de Davos, el propio director del Programa Mundial de Alimentos de la Naciones Unidas, David Beasley, manifestó que el mundo se enfrenta a una "tormenta perfecta... dentro de una tormenta perfecta", al advertir una inminente crisis alimentaria a nivel global. En este sentido, dio a conocer que hay 49 millones de personas en 43 países en la puerta del hambre y que el mundo se enfrentará a hambrunas, desestabilización y migraciones masivas si no nos adelantamos al problema.

 

Hay diversos factores que nos han colocado en esta grave situación, como son la crisis climática, la pandemia, el aumento en los costos de los alimentos, fertilizantes y el combustible, sin embargo la guerra entre Rusia y Ucrania ha contribuido notablemente a complicar la ya convulsionada etapa en la que estamos. El presidente del Comité de Seguridad Alimentaria de Naciones Unidas, Gabriel Ferrero, vaticina que incluso podríamos estar ante la crisis alimentaria "más grave desde la II Guerra Mundial".

 

Antes de la guerra, la exportación conjunta de Rusia y Ucrania suponía el 30% del comercio mundial. Tan sólo Ucrania podía alimentar a unos 400 millones de personas con su producción de granos. Esto lo colocaba como quinto exportador mundial de trigo y otros cereales con el 10% del mercado global, lo que representa unas 20 millones de toneladas. Sin embargo, a raíz de los conflictos, Rusia ha bloqueado la salida de estos insumos a países de África, Medio Oriente y Europa. Asimismo, se habla de que las fuerzas rusas están robando miles de toneladas de granos ucranianos e incluso la maquinaria agrícola de las granjas y almacenes que van conquistando.

 

Aunado a ello, Rusia ha atacado a Odesa, el principal puerto exportador de Ucrania, lo cual lo hace totalmente inaccesible para que pueda salir el grano y coloca a millones de personas de diversas naciones al borde de la inanición, un problema que se ha agravado en los últimos años.

 

Un estudio interagencial de la ONU revela que la crisis económica de 2020, derivada en gran parte de la pandemia de COVID-19, detonó uno de los mayores aumentos del hambre en el mundo en décadas, afectando a casi todos los países de renta baja y media. Fue así que cerca de 193 millones de personas de 53 países sufrieron hambre en “niveles de crisis o peores”, lo que supone un aumento de 40 millones en el año transcurrido entre 2020 y 2021.

 

El Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, elaborado de manera conjunta por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cifra en 811 millones el número de personas subalimentadas en 2020, cerca de la décima parte de la población mundial.

 

Del número total de personas desnutridas en 2020, más de la mitad (418 millones) vive en Asia y más de un tercio (282 millones) en África, mientras que en América Latina y el Caribe habita el 8% (60 millones). Aun en América del Norte y Europa, donde se encuentran las tasas más bajas de inseguridad alimentaria, la incidencia del lastre aumentó por primera vez.

 

Es así que, hoy más que nunca, debemos sentir cercano y nuestro el conflicto Rusia-Ucrania, así como la interconexión y fragilidad de los sistemas alimentarios mundiales, ya que de manera ineludible acarreará consecuencias para la seguridad alimentaria y nutricional global.

 

Es necesario cambiar la óptica con que se aborda el problema. Ninguna nación se puede sentir ajena a estos conflictos, porque tarde o temprano sufrirá las repercusiones. La paz en el mundo es urgente, no sólo para vivir en un mejor mundo, sino porque la necesitamos para, incluso, sobrevivir.

miércoles, 1 de junio de 2022

La embestida de los ultraprocesados en la salud

 


La embestida de los ultraprocesados en la salud

 

Comer es uno de los grandes placeres del mundo. Es una actividad que se disfruta por la amplia variedad de la gastronomía, pero también es una necesidad ya que es a través de ésta que el cuerpo obtiene los nutrimentos necesarios para su correcto funcionamiento.

 

Es por ello que el comer para el ser humano se convierte en algo vital, pues más allá de la cantidad, está supeditado a la calidad de los alimentos, debido al impacto que estos tienen en el organismo y por ende en la salud.

 

Desafortunadamente, en la actualidad, el mundo se encuentra en alerta por la embestida que la llamada “comida chatarra” está teniendo en el ser humano, un ataque que merma su salud y su calidad de vida.

 

De acuerdo a la Encyclopedia of Junk and Fast Food, la comida chatarra es una denominación del argot para los alimentos con valor nutricional limitado. Por lo general, ofrecen poco en términos de proteínas, vitaminas o minerales y en cambio aportan una gran cantidad de calorías de azúcar o grasa, lo que se ha denominado con el término de “calorías vacías”.

 

Los alimentos chatarra tienen un alto contenido de sal, azúcar, grasas o calorías, así como un bajo contenido de otros nutrientes. Dentro de estas comidas chatarra se encuentran los snacks salados, golosinas, goma de mascar, los postres dulces, la comida frita y las bebidas azucaradas.

 

Dentro del sistema NOVA, aplicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el cual clasifica los alimentos según la naturaleza, la finalidad y el grado de procesamiento, se podría decir que la comida chatarra es parte de los productos denominados como “ultraprocesados”.

 

Estos son formulaciones industriales fabricadas íntegra o mayormente con sustancias extraídas de alimentos (aceites, grasas, azúcar, almidón, proteínas), derivadas de constituyentes de alimentos (grasas hidrogenadas, almidón modificado) o sintetizadas en laboratorios a partir de materias orgánicas como petróleo y carbón (colorantes, aromatizantes, resaltadores de sabor y diversos tipos de aditivos usados para dotar a los productos de propiedades sensoriales atractivas).

 

Un informe de la propia OPS revela que la venta per cápita de los productos ultraprocesados ha ido creciendo rápidamente en América Latina. Tan sólo entre el 2000 y el 2013, crecieron 26.7% en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Perú, Uruguay y Venezuela.

 

 

De acuerdo a la OPS la venta de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados en México es la más alta en toda América Latina, con una venta de 214 kg. de productos y bebidas per cápita, casi el doble del promedio de la región, lo que lo coloca a nuestro país en el cuarto escaño a nivel mundial en estas categorías.

 

Asimismo, en las últimas tres décadas, el consumo de ultraprocesados en el país se ha duplicado, por lo que casi un tercio de la ingesta diaria de energía de los mexicanos proviene de estos productos, con lo cual incluso se ha reemplazado el de alimentos tradicionales.

 

Este consumo se ha asociado con el aumento del peso corporal, lo que indica que estos productos son un impulsor de las crecientes tasas de sobrepeso y obesidad en la Región.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que el consumo frecuente de productos ultraprocesados aumenta el riesgo de sobrepeso, obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

 

Cabe destacar que se estima que actualmente en el mundo hay 2 mil millones de personas con sobrepeso u obesidad y los médicos vaticinan que para 2030 la mitad de la población mundial tendrá estos padecimientos.

 

Sin embargo, es muy importante tener presente que no sólo se trata del físico o la figura de las personas, ya que la obesidad disminuye la calidad de vida y es un grave problema de salud pública que está provocando un rápido aumento de la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

 

Es así que no extraña saber que más del 75% de los mexicanos adultos padezcan de sobrepeso u obesidad y que en el 2020 las enfermedades del corazón, relacionadas a la mala alimentación, fueron la principal causa de muerte en la población con 218 mil 704 pérdidas.

 

Aunado a ello, los productos ultraprocesados generan graves impactos en el medio ambiente, desde su producción hasta su desecho, ya que para su distribución y venta utilizan botellas, empaques y envolturas plásticas, la mayoría de un sólo uso.

 

Hoy, más que nunca, necesitamos hacer consciencia sobre qué es lo que le estamos dando a nuestro cuerpo, así como al de nuestras familias. Necesitamos preocuparnos de ello, pero sobre todo ocuparnos de que los alimentos que recibimos realmente nutran y fortalezcan nuestro organismo.

 

Tras la pandemia por COVID-19 a todos nos queda clara la importancia de cuidar la salud. No echemos en saco roto estas cifras y hagamos lo que corresponde para cuidar nuestra alimentación, que más allá de comida, se trata de calidad de vida.

miércoles, 25 de mayo de 2022

Proteger el medio ambiente es cuidar nuestro descanso

 


Proteger el medio ambiente es cuidar nuestro descanso

 

A raíz de la vorágine de cambios que ha provocado en el medio ambiente el calentamiento global, se ha modificado la forma de ser y estar de los propios seres vivos en el planeta.

 

Estas repercusiones no sólo están relacionadas con el propio ecosistema, sino que también tienen una incidencia muy importante en la salud integral de las personas.

 

Al respecto, estudios de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM, han mostrado evidencia sobre cómo el cambio climático nos está quitando el sueño, lo cual no aplica solo en un sentido figurado.

 

Porque si bien pudiéramos pensar que la degradación del medio ambiente puede provocar una gran preocupación entre la humanidad, lo cierto es que el aumento de la temperatura causada por este fenómeno impide a las personas conciliar el sueño por más de 6 horas continuas.

 

En este sentido, especialistas han determinado que el aumento de la temperatura causada por el cambio climático, repercute en la frecuencia cardiaca, la temperatura corporal y la oxigenación.

 

Esto es muy importante, ya que tener un sueño reparador y agradable no sólo es un placer para el ser humano, sino que es necesario para su salud y bienestar.

 

Dormir es un proceso fisiológico al cual dedicamos -o deberíamos dedicar- un tercio de nuestras vidas, y es una condición que nos permite pensar claramente, reaccionar rápido y afianzar la memoria.

 

De acuerdo con la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos, un joven adulto sano debe dormir un promedio de 7.5 horas, aunque esta cantidad puede variar, pues depende de factores internos del organismo. Por su parte un niño de preescolar puede dormir entre 11 o 12 horas y un adulto mayor entre 5 y 6 horas.

 

Hay estudios que enseñan que cuando una persona no duerme lo suficiente su habilidad de tomar decisiones y de asumir ciertos riesgos es diferente. Esto tiene implicaciones importantes en su trabajo y en su vida. Incluso tiene implicaciones directas para los estudiantes y su rendimiento académico.

 

El primer estudio que investigó y demostró que cuando hace mucho calor las personas no duermen bien, fue realizado por investigadores encabezados por Nick Obradovich, basado en unos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) que contaba con información de 765 mil estadounidenses, a quienes contactaron entre el 2002 y el 2011.

 

Este estudio fue publicado en la revista Science Advances y encontró que por cada aumento en un grado centígrado de temperatura, se producían tres noches adicionales de sueño insuficiente por cada 100 personas por mes. Lo que se traducía en 110 millones de noches adicionales de sueño insuficiente por cada grado de elevación cada año en todo Estados Unidos.

 

De acuerdo a proyecciones realizadas por NASA Earth Exchange, si esta relación entre el cambio climático y el trastorno del sueño persiste, el calor en el futuro podría causar seis noches adicionales de sueño insuficiente por cada 100 personas para el 2050, y 14 noches adicionales de sueño insuficiente por cada 100 personas para finales de este milenio.

 

Ya de por sí en nuestro país, los investigadores de la UNAM estiman que alrededor del 45% de la población adulta presenta mala calidad del sueño. Lo anterior se refleja en la dificultad que las personas tienen para levantarse, así como en constante somnolencia y cansancio durante las primeras horas de la mañana.

 

Sin embargo, el no dormir bien, con calidad y suficiencia, va más allá de simplemente sentirse descansado. Sin un sueño reparador se tiende a subir de peso, se debilita el sistema inmunológico y aumenta el riesgo de padecer diabetes, enfermedades cardiovasculares e hipertensión. Se es más vulnerable a la depresión y a la ansiedad, la función cognitiva se ve afectada y se acelera el proceso de envejecimiento.

 

Es así que se vuelve imperioso visualizar propuestas de solución ante este grave problema, sin embargo, la cuestión no es tan fácil como simplemente señalar la necesidad de que las personas cuenten con sistemas de aire acondicionado que mitiguen el calor durante sus horas de descanso, ya que sin importar el país, el acceso a estos aparatos es limitado, dado que su instalación y funcionamiento requiere recursos económicos adicionales que no todas las familias pueden costear.

 

No pasemos por alto que la raíz del problema es el daño al ecosistema, por lo que una verdadera propuesta que abone a la solución estará en adoptar nuevos hábitos que pongan freno a la imperante contaminación y explotación de los recursos.

 

El calentamiento global requiere de acciones decididas que, literalmente, nos regresen el sueño y sobre todo contribuyan a mejorar la calidad de vida y un estado general de salud física, cognitiva y emocional estables. Hoy preguntémonos ¿Qué cambios podemos emprender para mejorar el ecosistema? y sobre todo llevémoslo a la práctica.

 

miércoles, 18 de mayo de 2022

Reciclaje, punta del iceberg de la economía circular

 


Reciclaje, punta del iceberg de la economía circular

 

El 17 de mayo a nivel global se celebró el Día Internacional del Reciclaje, una fecha instaurada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) con el fin de generar conciencia y promover el reciclaje de todo tipo de residuos, reducir los volúmenes de desechos generados y reutilizar los materiales para minimizar el impacto de la huella de carbono.

 

Para muchos de nosotros, que crecimos con la “regla de las tres R”: reducir, reutilizar y reciclar, queda clara la importancia del reciclaje, un proceso por el cual una materia o producto ya utilizado, en principio destinado al desecho, se somete a un tratamiento para obtener una materia prima o un nuevo producto.

 

Este proceso contribuye a disminuir uno de los problemas más graves a los que se enfrenta actualmente la sociedad como es de la contaminación por basura. Tan solo en Latinoamérica, cada persona produce un kilo de basura al día y la región en su conjunto, aproximadamente 541 mil toneladas diarias, lo que representa alrededor de un 10% de la basura mundial.

 

Tenemos que tener presente que la contaminación es uno de los claros detonantes de la crisis climática que, de acuerdo a la propia ONU, es el mayor desafío de nuestro tiempo no sólo contra el planeta, sino sobre todo contra todos los que lo habitamos.

 

Los efectos del llamado cambio climático tienen un alcance mundial con sucesos meteorológicos abruptos y se manifiestan a través de huracanes, sequías, temperaturas extremas y lluvias torrenciales, así como inundaciones e incendios, que día a día cobran altos costos económicos y sociales, además de la vida de cientos de seres vivos, entre ellos de personas.

 

Es por ello que el reciclaje se ha vuelto vital en nuestro tiempo y una práctica que día a día cobra un mayor auge. De acuerdo a datos de la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC), en el país existen 363 empresas dedicadas al reciclaje de productos.

 

La propia ANIPAC da cuenta que tan sólo en 2021 se reciclaron en México un millón 913 mil toneladas de residuos plásticos, acción que colocó a la nación como una de las principales en acciones de economía circular en América Latina.

 

Precisamente hace algunos días escribía en este mismo espacio sobre la “economía circular” que, aunque no es un concepto nuevo, ha ganado gran popularidad en los últimos años como estrategia para reducir el daño ambiental y promover el desarrollo sustentable al utilizar y aprovechar al máximo los recursos.

 

Esta práctica en nuestro país está sustentada en la recién aprobada Ley General de Economía Circular, a través de la cual se busca que el valor de los productos, materiales y recursos se mantengan vigentes dentro del ciclo económico durante el mayor tiempo posible, para así reducir al mínimo la generación de residuos.

 

Si bien el reciclaje no es suficiente para conseguir un modelo productivo respetuoso con el medio ambiente, sí significa un gran paso en este proceso que abarca -según algunos conservacionistas-, “nueve R”: repensar, rediseñar, refabricar, reparar, redistribuir, reducir, reutilizar, reciclar y recuperar energía.

 

Es por ello que la economía circular, de la mano del propio reciclaje, tiene la capacidad de cambiar la realidad de millones de personas en nuestro entorno más cercano y, por supuesto en todo el planeta.

 

Incluso la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), ha recalcado que mejorar la eficiencia y la vida útil de materiales en nuestra región llevaría a la creación de cinco millones de empleos.  

 

Algunos pronósticos más positivos de la firma            Dow México, apuntan hasta 6 millones de empleos en América Latina con una oportunidad de negocio que ronda los 4.5 billones de dólares.

 

Tengamos presente que el reciclaje es la punta del iceberg de toda una serie de movimientos que se pueden hacer no sólo para apuntalar una industria y con ello la propia economía de millones de personas, sino sobre todo para actuar ante la urgente crisis climática.

 

Promovamos el reciclaje desde nuestros hogares, también exijámoslo en todas las industrias bajo un consumo responsable y desde luego actuemos a favor del cuidado del medioambiente, lo cual nos permitirá poder disfrutar de una mejor calidad de vida para nosotros y para las nuevas generaciones. 

miércoles, 11 de mayo de 2022

miércoles, 27 de abril de 2022

Urgente activar las alarmas por el cambio climático

 

Urgente activar las alarmas por el cambio climático

 

Hace algunos días un científico de la NASA se hizo viral por su conmovedora protesta tras encadenarse con algunos de sus colegas a un edificio del banco JPMorgan Chase en Los Ángeles. El objetivo de la manifestación fue llamar la atención sobre el cambio climático en el mundo.

 

Se trata de Peter Kalmus, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA quien, con lágrimas en los ojos, pide a la gente que les escuche, diciendo: “Hemos tratado de advertirles por muchas décadas que nos estamos acercando a una catástrofe y hemos sido ignorados, los científicos del mundo han sido ignorados y eso tiene que parar”.

 

Estas escenas, que circularon en un corto video en redes como Twitter o TikTok llaman mucho la atención y no sólo porque se asemejan a la trama de la película “Don´t Look Up”, en la que dos astrónomos intentan sin éxito advertir a la humanidad a través de los medios de comunicación, del peligro que se avecina tras descubrir que un meteorito destruirá el planeta Tierra en pocos meses. Más allá de ello, esta protesta se vuelve relevante por la evidencia que la investigación científica ha aportado para no subestimar la gravedad del asunto.

 

El propio Kalmus, en una publicación titulada “Climate Change: Humanity at a Crossroads”, da cuenta de los peligros a los que como humanidad estamos expuestos por el cambio climático, provocado principalmente por las emisiones de dióxido de carbono, el cual es producido por el propio ser humano al utilizar combustibles fósiles y por la deforestación.

 

La cifra de dióxido de carbono (CO2) ha incrementado de forma exponencial y constante a un ritmo del 2.2% anual desde aproximadamente 1790, partiendo de un nivel preindustrial de 280 ppm. En junio de 2018, la cifra de CO2 atmosférico que se midió en el observatorio hawaiano de Mauna Loa fue de 411 ppm, frente a las 388 ppm de junio de 2008.

 

Para muestra de ello, la última década incluyó siete de los diez años más cálidos de los que se tiene constancia. Estudios vaticinan que si la temperatura global continúa subiendo a este ritmo, en torno al año 2035 se alcanzará un incremento del 1.5°C y de 2°C para el año 2060.

 

Este cambio tan sólo en la última década ha producido el deshielo de los glaciares de montaña, el incremento de los días de calor extremo, el adelanto de la primavera y la mayor frecuencia de fenómenos como la sequía, los incendios forestales y otras transformaciones ecológicas, como los ciclones tropicales y las inundaciones.

Asimismo, las proyecciones indican que el nivel del mar habrá subido entre 26 y 77 cm en el año 2100 si el calentamiento es de 1.5°C y 10 cm más si es de 2°C. Aunque este aumento parezca escaso, es probable que obligue el desplazamiento de 10 millones de personas en todo el mundo.

Desde el punto de vista alimentario, se calcula que las pérdidas económicas se situarán en 10 billones de dólares con un calentamiento de 1.5 °C y de 12 billones si es de 2 °C.

Los riesgos sanitarios aumentan con la temperatura. Se cree que la proclividad de las zonas secas a la trasmisión de la malaria aumentará en el 19% con un calentamiento de 1.5°C y el 27% con un calentamiento de 2°C. Cuanto más aumenten las temperaturas, más proliferarán los mosquitos Aedes, con lo que se acrecentará la incidencia del dengue, la chikungunya, la fiebre amarilla y el virus del Zika.

Con un calentamiento de 1.5°C, es probable que sufran estrés térmico el doble de megalópolis que ahora, con lo que en año 2050 otros 350 millones de personas podrían sufrir olas de calor mortales.

En el año 2100 las cosechas de maíz del mundo se habrán reducido el 6% con un calentamiento de 1.5 °C y el 9% con un calentamiento de 2 °C. En este sentido se prevé que la pobreza global aumente por la situación climática.

Lo anterior son sólo algunos datos que muestran la gran relevancia del llamado que realiza Kalmus y sus colegas científicos, exhortando a la humanidad a convertir la acción climática en la principal prioridad y ponerla incluso por delante del crecimiento económico.

Hoy por hoy esta encrucijada pone en nuestras manos el dilema, no sólo de analizar lo que están haciendo los gobiernos o el sector privado al respecto, sino sobre todo a cuestionarnos si nuestro estilo de vida está abonando o no a combatir esta crisis que tiene en jaque la supervivencia de todos los seres que habitamos la Tierra.

Hagamos un balance al respecto y tomemos conciencia de que el clima está cambiando y, por lo mismo, nosotros también deberíamos hacerlo.

miércoles, 6 de abril de 2022

El bienestar integral empieza por la salud

 


El bienestar integral empieza por la salud

 

Ya está en puerta la celebración del Día Mundial de la Salud el próximo 7 de abril. Una fecha que fue instituida en el marco de la conmemoración de la fundación de la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) y que este año nos recuerda la importancia de tomar medidas urgentes para mantener la salud de las personas y del planeta, así como incentivar un cambio para que las sociedades se preocupen del bienestar.

 

En ocasiones anteriores, dentro de este mismo espacio, he tocado el tema del bienestar integral, aquella condición que nos permite estar y sentirnos bien a través del cuidado de los diferentes ámbitos de la persona, como son el físico, mental, emocional y espiritual.

 

Queda claro que es importante trabajar en todos estos aspectos, ante lo cual puede surgir la duda sobre cómo podemos empezar a materializar este bienestar. Desde mi perspectiva un aspecto vital es el cuidado de la propia salud física y muy en concreto apostarle a la prevención de las enfermedades.

 

De manera consciente sabemos que la salud es uno de los temas más importantes de la vida, sin embargo en la práctica, muchas personas no se ocupan de ella hasta que no se presenta un malestar, o como dice el dicho: “Después del niño ahogado, tapan el pozo”.

 

Como ejemplo de lo anterior, es muy desafortunado que en nuestro país, desde hace varios años, la mayoría de las causas de muerte sean las enfermedades prevenibles, con la salvedad que después de la llegada de la pandemia las defunciones por covid-19 se colocaron en el primer sitio. 

 

Sin embargo, tan sólo en 2021, afectaciones prevenibles como las enfermedades del corazón fueron la segunda causa de muerte en México, tan solo después de las causadas por el virus y seguidas de las provocadas por la diabetes mellitus, tanto en hombres como para mujeres.

 

De acuerdo a las cifras oficiales, las enfermedades cardiovasculares, provocaron en 2020 más de 218 mil 885 decesos. De ese total, el 76.3% se debieron a enfermedades isquémicas del corazón, es decir a la reducción del flujo sanguíneo al corazón por bloqueo parcial o total de las arterias por la acumulación de grasa.

 

La propia Organización Panamericana de la Salud (OPS) informa que el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular (ECV) aumenta por una alimentación poco saludable, la cual se caracteriza por un bajo consumo de frutas y verduras y un consumo elevado de sal, azúcares y grasas. Esto contribuye a la obesidad y el sobrepeso, los cuales a su vez son factores de riesgo para las ECV.

 

Aunado a ello, las personas que no hacen actividad física suficiente tienen entre un 20% y un 30% más de probabilidades de morir prematuramente que aquellas que hacen actividad física suficiente. Por tanto, la inactividad física es un factor de riesgo clave para la aparición de las ECV, cáncer y diabetes. Asimismo. se estima que la exposición a productos derivados del tabaco es la responsable del 10% de todas las muertes ocasionadas por ECV.

 

Además de todos los estragos en el organismo, la falta de atención en el cuidado de la salud, afecta el ámbito económico y productivo. Se calcula que en México las enfermedades cardíacas tiene un costo total de 6.1 mil millones de dólares y ocupan el 4% de todo el gasto en salud.

 

Sobre los pacientes con diabetes, el Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO) calcula que los costos sociales hacienden a más de 85 mil millones de pesos al año. De esta cifra, 73% corresponde a gastos por tratamiento médico, 15% a pérdidas de ingreso por ausentismo laboral y 12% a pérdidas de ingreso por mortalidad prematura.

 

No echemos en saco roto esta información, mejor apostemos a la salud desde la prevención de estas enfermedades a través de tres ejes prioritarios: comer bien, moverse más y cuidar los pensamientos.

 

Para ello, procuremos comer alimentos altos en fibra y bajos en colesterol como son las verduras y las frutas, en general cuidar una adecuada nutrición. También hagamos actividad física de forma regular y por supuesto cuidemos las emociones para evitar situaciones de estrés, dentro de lo cual resultará ideal explorar nuestra propia espiritualidad. Asimismo, no sacrifiquemos las horas de descanso, como es dormir las horas suficientes, ya que un adecuado sueño permite al cuerpo renovarse y reponerse.

 

No menospreciemos que el bienestar integral empieza por la salud y su cuidado está en nuestras manos.