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lunes, 27 de enero de 2020

Seguridad Alimentaria y Proyectos Comunitarios contra la Pobreza.


Columna Un Nuevo Comienzo

Seguridad Alimentaria y Proyectos Comunitarios contra la Pobreza.

Alberto Jiménez Merino
                                        Director Centro de Innovaciones Agroalimentarias
                                                                        y Tecnológicas (CIAT) Puebla

Diversos estudios indican que en México,  80 de cada 100 personas que se dedican a la agricultura y ganadería lo hacen sólo para el autoconsumo y no alcanzan a cubrir sus necesidades anuales, debiendo comprar parte de los alimentos a precios más altos que como los vendieron durante la época de cosecha.

Los campesinos de autoconsumo venden una parte importante de su producción, muchas veces antes de cosecharla, por una grave descapitalización que los ha agobiado siempre y no ha tenido respuesta.

No existe un sistema de micro financiamiento, microcréditos para los pequeños productores, artesanos, comerciantes y todas aquellas actividades económicas de la microeconomía, tan menospreciada por gobiernos conservadores como liberales.

Este vacío es cubierto por la los usureros de las comunidades rurales y urbanas, y por aquellos que prestan para pagar en abonos chiquitos, que terminan siendo súper abonos que asfixian la economía de las familias. Los intereses promedian el 10 por ciento mensual en los pueblos. A la banca privada nunca le ha interesado el microcrédito.

Los campesinos venden también parte de la cosecha porque no aprendieron a hacer las cuentas de la vida y no saben planear sus necesidades anuales. Pero más grave aún es que venden, porque no tienen donde almacenar lo cosechado.

Al carecer de infraestructura para almacenar las escasas cosechas, los pequeños productores pierden hasta el 40 por ciento de lo obtenido, por problemas de plagas, con lo que se agrava aún más el problema de la seguridad alimentaria familiar.

La educación agropecuaria y la investigación han contribuido al agravamiento de la falta de alimentos para las familias más pobres en la medida que no tienen una vinculación real, no han incorporado estas necesidades de las familias a sus contenidos educativos, preparan profesionistas sólo para trabajar en condiciones favorables y continúa con la formación  fragmentada y teórica de los egresados.

La capacitación y la asesoría son lo más menospreciado de los apoyos técnicos, superados notoriamente por los apoyos materiales. La capacitación ha carecido de apoyo con medios de producción que permitan su aplicación por los receptores de conocimientos. 

La falta de tecnología y servicios logísticos para la agricultura familiar ha limitado que quienes la practican, puedan continuar cuando los apoyos gubernamentales se terminan. La gente ya no sabe qué hacer después porque no se desarrolló la siguiente etapa.

Hay un problema de pobreza y de inseguridad alimentaria que afecta a casi dos tercios de la población nacional misma que ha derivado en otros problemas mayores como la inseguridad pública que ya agobia a 9 de cada 10 mexicanos según diversas fuentes, aceptado o no oficialmente.

Y todavía vemos  que muchos gobernantes y legisladores traen como fórmula para resolver la pobreza el destinar apoyos a proyectos productivos, olvidando que hay un escalón faltante en la escalera del desarrollo que es garantizar la alimentación de las familias, lo que se ha atendido siempre con despensas y apoyos económicos asistenciales.

Sin asegurar la alimentación de las familias y algunas necesidades básicas, los proyectos productivos van a seguir fracasando porque sus recursos serán ocupados para llenar estos vacíos sin atención.

Los proyectos productivos han fracasado porque no han nacido de la necesidad de la gente, han sido parte de una oferta institucional como única opción que en muchos casos obliga a conjuntar grupos de trabajo como requisito para acceder al apoyo, pero sin un convencimiento real de la necesidad de trabajar en grupo.

Obligar a la gente a trabajar en forma colectiva ha tenido resultados negativos cuando no hay un proyecto surgido de una necesidad real, cuando no tiene un líder autentico, cuando no hay acompañamiento técnico, cuando no hay reglamento interno que regule las relaciones de sus miembros y cuando todos hacen de todo sin tener las capacidades necesarias. 

Un proyecto productivo comunitario funciona, según la experiencia, cuando se define claramente lo colectivo y lo individual. Y está probado que el trabajo y la atención de las unidades productivas deben ser individuales pero, la adquisición de insumos, los servicios técnicos y la comercialización de los productos deben ser, necesariamente colectivos. 

lunes, 12 de noviembre de 2018

Propuestas de Política Pública Agroalimentaria y Ambiental para el Campo Mexicano.



                                                                                                                       2ª. parte

                                                                                              Alberto Jiménez Merino

                                                                                Ex Rector de la Universidad Autónoma Chapingo


En la pasada entrega describí un poco de la problemática que se vive en el campo y de lo que afecta a medio ambiente.

Hoy, me permito compartir las propuestas que presenté en el pasado Congreso Nacional sobre Políticas, Programas y Apoyos para el Rescate del Campo Mexicano, realizado en la Universidad Autónoma Chapingo.

El apoyo a la capacitación y asesoría técnica municipal, debe ser al menos con 5  profesionistas por cada municipio para que se puedan atender las 5 actividades productivas predominantes y mejorar la alimentación, la productividad sustentable y los ingresos de productores.

Se debe promover la creación y/o fortalecimiento de centros demostrativos de capacitación práctica con centrales comunitarias de  maquinaria agropecuaria  y servicios técnicos especializados insumos, semillas mejoradas, abonos y fertilizantes, material vegetativo, crías, semen y embriones de ganado y peces,  propiedad de los productores, todo con apoyo del gobierno y la administración profesional, que permitan brindar los servicios en lugar de otorgar apoyos individuales.

El servicio social universitario remunerado debe ser establecido con el objetivo de  que fortalezca la vinculación de instituciones con la sociedad, apoye la innovación, forme mejores profesionistas que guíen el desarrollo comunitario y eleven la productividad sustentable.

De igual forma, se debe garantizar el tratamiento de las aguas residuales de las comunidades para tener barrancas y ríos limpios, cuidar la salud de la población, así como para reutilizar el agua en usos secundarios y bajar la presión de la actual  demanda.

El impulso a la reforestación con drones para la siembra aérea de semillas recubiertas y la recuperar los bosques son medidas que ayudarán a mejorar su productividad y así como a fortalecer la recarga natural de acuíferos.

También se debe promover el desarrollo de la agricultura de conservación en zonas de temporal y riego para mejorar la productividad lo que permitirá apoyar la certeza alimentaria de los pequeños productores de autoconsumo.

El establecimiento de programas de huertos y granjas familiares en zonas  urbanas y periurbanas, con apoyo logístico y tecnológico que permita a los participantes continuar produciendo después del primer ciclo, así como atender las necesidades de autoconsumo y empezar a generar excedentes en hortalizas, productos pecuarios y medicinales, es también parte de mis propuestas.

Se debería también otorgar capacitación y asesoría técnica a todos los beneficiarios del PROAGRO que, anualmente reciben más de 14 mil millones de pesos.

A los servicios técnicos agroalimentarios, capacitación y asesoría técnica,  se tendría que destinar al menos el 10 por ciento de lo destinado a los programas de fomento ya que, sin este apoyo,  el otro  90 por ciento se pierde lamentablemente.

Otra propuesta es crear bosques productivos de corto plazo, con especies de mayor rapidez de crecimiento tales como el bambú, así como la obtención de productos celulósicos alternos y la promoción de la vivienda e infraestructura sustentables en beneficio del desarrollo regional de las cuencas hidrológicas y la mitigación de fenómenos naturales.

El apoyo a programas de captación de lluvia para el abasto urbano directo y  para la recarga artificial de acuíferos en las partes altas de las cuencas debe ser mayor, lo que permitiría reducir problemas de inundaciones  durante la época de lluvias y mantener los niveles de agua para las comunidades durante la época seca.

Asimismo, se debe promover un Plan Nacional de Formación de Líderes, jóvenes de los últimos semestres del nivel medio y superior que hagan estancias profesionales de 2 a 3 meses en instituciones o empresas nacionales o extranjeras que ya están a la vanguardia.

Apoyar y fomentar del uso eficiente de agua en los distintos sistemas productivos; privilegiar la recarga de acuíferos y vincular la reforestación con la protección y conservación de las fuentes de agua; lograr ríos limpios para los mexicanos y recuperar cuerpos de agua hoy contaminados para cuidar la salud de la población son tareas que deben plantearse quienes generan y desarrollan las políticas públicas de nuestro país.

Los apoyos a la tecnificación del riego agrícola deben ser mayores ya que esto permitiría ahorrar agua, reducir consumo de energía, bajar costos y elevar la productividad agroalimentaria.

Finalmente, se debe promover el entubamiento del agua en las presas, pues ayudaría a  modernizar el riego,  reducir pérdidas hídricas y aprovechar la presión natural para la tecnificación lo cual no puede hacerse con los actuales canales. 

Con base en lo anterior y por el bien de México, deseo a Víctor Villalobos Arámbula, a Josefa González Blanco Garrido, a León Jorge Castaños Martínez y a Blanca Jiménez Cisneros, futuros titulares de SAGARPA, SEMARNAT, CONAFOR y CONAGUA, el mayor éxito al frente de sus  responsabilidades asignadas por el Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador.

martes, 1 de septiembre de 2015

Cada más más viviendas y menos parcelas Por Mauricio Santamaría Nava

 Que tal, en esta ocasión les comento sobre el fenómenos sociodemográfico que se ha dado en la colindancia entre Puebla capital, las Cholulas y Cuautlancingo.

En esta parte de la mega Angelópolis se ha dado desde hace unos veinte años un crecimiento no solo comercial, sino habitacional. Ya sea por el parque industrial FINSA, la planta automotriz Volkswagen o por otras empresas. La cuestión es que mucha gente que habitó toda su vida en la capital poblana, ahora vive en los fraccionamientos o unidades habitacionales de la zona es cuestión. Las razones son obvias, por comodidad para ir al trabajo o porque sus relaciones comerciales se dan ahí o simplemente porque le tocó su casa de INFONAVIT ahí, cada vez es más frecuente encontrar de vecino a quien fue tu amigo de la infancia, compañero en algún empleo o que vivía por el rumbo de tus abuelos o tus tíos… en Puebla.

… Y es que la región de San Pedro, San Andrés y San Juan Cuautlancingo, ha sufrido una transformación notable, lo que antes era campos de cultivo, milpas por todos lados, ahora son casas y casas, cada vez más planchas de cemento y pavimento que sustituyen el verdor.

Y bueno, por una parte, se responde a la demanda de vivienda, pero por otra, se está sacrificando una zona muy, muy fértil en muchos kilómetros a la redonda. Una persona que sabe de esto es Mauricio Mora Pérez, gerente de la Fundación Produce Puebla. Me comentó en alguna ocasión que la mayoría los suelos tienen en promedio tres centímetros de profundidad de tierra cultivable, tierra buena para cultivar nuestros alimentos, lo que se hace en cada ciclo agrícola es “voltear” las capas de suelo para volver a sembrar, sin embargo en las Cholulas y en Cuautlancingo, la profundidad de tierra fértil, rica, es hasta de OCHO centímetros, lo cual permite o permitía que no se tenga que “voltear” las capas de suelo, aguanta varios ciclos por ser tan noble.

Sin embargo, lo que antes eran hectáreas completas, ahora se han reducido a unos cuantos lotes, rodeados por los cuatro costados de caseríos, eso si, hasta con albercas comunales, - es lo que está de moda -. Lo cual es otro problema en el futuro inmediato, será la misma cantidad de agua para más y más población.

A esto le debemos agregar que pese a ser una de las zonas de la entidad económicamente solvente, se podría decir, los campesinos de la región están tan limitados como los de la Sierra Norte o de otros lugares, se limitan a cultivos de temporal, dependen de las lluvias y no han implementado tantos recursos que hay como el riego por goteo, los invernaderos, construir jagueyes para almacenar el agua de lluvia y tantos otros. Es curioso ver estacionados tantos automóviles +ultimo modelo y junto a ellos pasa una yunta con un par de bueyes flacos… sin contar a quien los guía, por supuesto.

A estos productores, sino los apoya el gobierno federal o el estatal, por lo menos los ayuntamientos que recaudan tantos impuestos a tantos comercios que se han establecido… ellos deberían ayudarlos. Para otorgar una licencia de funcionamiento, cobran por metro cuadrado, cobran cursos de protección civil, no solo al dueño $2, 800 pesos y por cada empleado que tenga, la misma cantidad, y eso es cada año… no importa si abre en septiembre, en enero el comerciante en pequeño o grande tiene que volver a pagar hasta la risa. Y todo ese dinero no se ve reflejado, las calles que no son céntricas, siguen llenas e baches, incluso ni banquetas existen y volviendo a los campesinos, solo cuatro o cinco meses tienen a sus tierras produciendo, por ejemplo en esta época se ven sus terrenos bien verdes, con las milpas crecidas, pero el resto del año la tierra está ociosa, toda pelona, solo se ve un horizonte gris y terregozo. Ese fue mi comentario de esta ocasión, hasta la próxima.

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lunes, 27 de enero de 2020

Seguridad Alimentaria y Proyectos Comunitarios contra la Pobreza.


Columna Un Nuevo Comienzo

Seguridad Alimentaria y Proyectos Comunitarios contra la Pobreza.

Alberto Jiménez Merino
                                        Director Centro de Innovaciones Agroalimentarias
                                                                        y Tecnológicas (CIAT) Puebla

Diversos estudios indican que en México,  80 de cada 100 personas que se dedican a la agricultura y ganadería lo hacen sólo para el autoconsumo y no alcanzan a cubrir sus necesidades anuales, debiendo comprar parte de los alimentos a precios más altos que como los vendieron durante la época de cosecha.

Los campesinos de autoconsumo venden una parte importante de su producción, muchas veces antes de cosecharla, por una grave descapitalización que los ha agobiado siempre y no ha tenido respuesta.

No existe un sistema de micro financiamiento, microcréditos para los pequeños productores, artesanos, comerciantes y todas aquellas actividades económicas de la microeconomía, tan menospreciada por gobiernos conservadores como liberales.

Este vacío es cubierto por la los usureros de las comunidades rurales y urbanas, y por aquellos que prestan para pagar en abonos chiquitos, que terminan siendo súper abonos que asfixian la economía de las familias. Los intereses promedian el 10 por ciento mensual en los pueblos. A la banca privada nunca le ha interesado el microcrédito.

Los campesinos venden también parte de la cosecha porque no aprendieron a hacer las cuentas de la vida y no saben planear sus necesidades anuales. Pero más grave aún es que venden, porque no tienen donde almacenar lo cosechado.

Al carecer de infraestructura para almacenar las escasas cosechas, los pequeños productores pierden hasta el 40 por ciento de lo obtenido, por problemas de plagas, con lo que se agrava aún más el problema de la seguridad alimentaria familiar.

La educación agropecuaria y la investigación han contribuido al agravamiento de la falta de alimentos para las familias más pobres en la medida que no tienen una vinculación real, no han incorporado estas necesidades de las familias a sus contenidos educativos, preparan profesionistas sólo para trabajar en condiciones favorables y continúa con la formación  fragmentada y teórica de los egresados.

La capacitación y la asesoría son lo más menospreciado de los apoyos técnicos, superados notoriamente por los apoyos materiales. La capacitación ha carecido de apoyo con medios de producción que permitan su aplicación por los receptores de conocimientos. 

La falta de tecnología y servicios logísticos para la agricultura familiar ha limitado que quienes la practican, puedan continuar cuando los apoyos gubernamentales se terminan. La gente ya no sabe qué hacer después porque no se desarrolló la siguiente etapa.

Hay un problema de pobreza y de inseguridad alimentaria que afecta a casi dos tercios de la población nacional misma que ha derivado en otros problemas mayores como la inseguridad pública que ya agobia a 9 de cada 10 mexicanos según diversas fuentes, aceptado o no oficialmente.

Y todavía vemos  que muchos gobernantes y legisladores traen como fórmula para resolver la pobreza el destinar apoyos a proyectos productivos, olvidando que hay un escalón faltante en la escalera del desarrollo que es garantizar la alimentación de las familias, lo que se ha atendido siempre con despensas y apoyos económicos asistenciales.

Sin asegurar la alimentación de las familias y algunas necesidades básicas, los proyectos productivos van a seguir fracasando porque sus recursos serán ocupados para llenar estos vacíos sin atención.

Los proyectos productivos han fracasado porque no han nacido de la necesidad de la gente, han sido parte de una oferta institucional como única opción que en muchos casos obliga a conjuntar grupos de trabajo como requisito para acceder al apoyo, pero sin un convencimiento real de la necesidad de trabajar en grupo.

Obligar a la gente a trabajar en forma colectiva ha tenido resultados negativos cuando no hay un proyecto surgido de una necesidad real, cuando no tiene un líder autentico, cuando no hay acompañamiento técnico, cuando no hay reglamento interno que regule las relaciones de sus miembros y cuando todos hacen de todo sin tener las capacidades necesarias. 

Un proyecto productivo comunitario funciona, según la experiencia, cuando se define claramente lo colectivo y lo individual. Y está probado que el trabajo y la atención de las unidades productivas deben ser individuales pero, la adquisición de insumos, los servicios técnicos y la comercialización de los productos deben ser, necesariamente colectivos. 

lunes, 12 de noviembre de 2018

Propuestas de Política Pública Agroalimentaria y Ambiental para el Campo Mexicano.



                                                                                                                       2ª. parte

                                                                                              Alberto Jiménez Merino

                                                                                Ex Rector de la Universidad Autónoma Chapingo


En la pasada entrega describí un poco de la problemática que se vive en el campo y de lo que afecta a medio ambiente.

Hoy, me permito compartir las propuestas que presenté en el pasado Congreso Nacional sobre Políticas, Programas y Apoyos para el Rescate del Campo Mexicano, realizado en la Universidad Autónoma Chapingo.

El apoyo a la capacitación y asesoría técnica municipal, debe ser al menos con 5  profesionistas por cada municipio para que se puedan atender las 5 actividades productivas predominantes y mejorar la alimentación, la productividad sustentable y los ingresos de productores.

Se debe promover la creación y/o fortalecimiento de centros demostrativos de capacitación práctica con centrales comunitarias de  maquinaria agropecuaria  y servicios técnicos especializados insumos, semillas mejoradas, abonos y fertilizantes, material vegetativo, crías, semen y embriones de ganado y peces,  propiedad de los productores, todo con apoyo del gobierno y la administración profesional, que permitan brindar los servicios en lugar de otorgar apoyos individuales.

El servicio social universitario remunerado debe ser establecido con el objetivo de  que fortalezca la vinculación de instituciones con la sociedad, apoye la innovación, forme mejores profesionistas que guíen el desarrollo comunitario y eleven la productividad sustentable.

De igual forma, se debe garantizar el tratamiento de las aguas residuales de las comunidades para tener barrancas y ríos limpios, cuidar la salud de la población, así como para reutilizar el agua en usos secundarios y bajar la presión de la actual  demanda.

El impulso a la reforestación con drones para la siembra aérea de semillas recubiertas y la recuperar los bosques son medidas que ayudarán a mejorar su productividad y así como a fortalecer la recarga natural de acuíferos.

También se debe promover el desarrollo de la agricultura de conservación en zonas de temporal y riego para mejorar la productividad lo que permitirá apoyar la certeza alimentaria de los pequeños productores de autoconsumo.

El establecimiento de programas de huertos y granjas familiares en zonas  urbanas y periurbanas, con apoyo logístico y tecnológico que permita a los participantes continuar produciendo después del primer ciclo, así como atender las necesidades de autoconsumo y empezar a generar excedentes en hortalizas, productos pecuarios y medicinales, es también parte de mis propuestas.

Se debería también otorgar capacitación y asesoría técnica a todos los beneficiarios del PROAGRO que, anualmente reciben más de 14 mil millones de pesos.

A los servicios técnicos agroalimentarios, capacitación y asesoría técnica,  se tendría que destinar al menos el 10 por ciento de lo destinado a los programas de fomento ya que, sin este apoyo,  el otro  90 por ciento se pierde lamentablemente.

Otra propuesta es crear bosques productivos de corto plazo, con especies de mayor rapidez de crecimiento tales como el bambú, así como la obtención de productos celulósicos alternos y la promoción de la vivienda e infraestructura sustentables en beneficio del desarrollo regional de las cuencas hidrológicas y la mitigación de fenómenos naturales.

El apoyo a programas de captación de lluvia para el abasto urbano directo y  para la recarga artificial de acuíferos en las partes altas de las cuencas debe ser mayor, lo que permitiría reducir problemas de inundaciones  durante la época de lluvias y mantener los niveles de agua para las comunidades durante la época seca.

Asimismo, se debe promover un Plan Nacional de Formación de Líderes, jóvenes de los últimos semestres del nivel medio y superior que hagan estancias profesionales de 2 a 3 meses en instituciones o empresas nacionales o extranjeras que ya están a la vanguardia.

Apoyar y fomentar del uso eficiente de agua en los distintos sistemas productivos; privilegiar la recarga de acuíferos y vincular la reforestación con la protección y conservación de las fuentes de agua; lograr ríos limpios para los mexicanos y recuperar cuerpos de agua hoy contaminados para cuidar la salud de la población son tareas que deben plantearse quienes generan y desarrollan las políticas públicas de nuestro país.

Los apoyos a la tecnificación del riego agrícola deben ser mayores ya que esto permitiría ahorrar agua, reducir consumo de energía, bajar costos y elevar la productividad agroalimentaria.

Finalmente, se debe promover el entubamiento del agua en las presas, pues ayudaría a  modernizar el riego,  reducir pérdidas hídricas y aprovechar la presión natural para la tecnificación lo cual no puede hacerse con los actuales canales. 

Con base en lo anterior y por el bien de México, deseo a Víctor Villalobos Arámbula, a Josefa González Blanco Garrido, a León Jorge Castaños Martínez y a Blanca Jiménez Cisneros, futuros titulares de SAGARPA, SEMARNAT, CONAFOR y CONAGUA, el mayor éxito al frente de sus  responsabilidades asignadas por el Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador.

martes, 1 de septiembre de 2015

Cada más más viviendas y menos parcelas Por Mauricio Santamaría Nava

 Que tal, en esta ocasión les comento sobre el fenómenos sociodemográfico que se ha dado en la colindancia entre Puebla capital, las Cholulas y Cuautlancingo.

En esta parte de la mega Angelópolis se ha dado desde hace unos veinte años un crecimiento no solo comercial, sino habitacional. Ya sea por el parque industrial FINSA, la planta automotriz Volkswagen o por otras empresas. La cuestión es que mucha gente que habitó toda su vida en la capital poblana, ahora vive en los fraccionamientos o unidades habitacionales de la zona es cuestión. Las razones son obvias, por comodidad para ir al trabajo o porque sus relaciones comerciales se dan ahí o simplemente porque le tocó su casa de INFONAVIT ahí, cada vez es más frecuente encontrar de vecino a quien fue tu amigo de la infancia, compañero en algún empleo o que vivía por el rumbo de tus abuelos o tus tíos… en Puebla.

… Y es que la región de San Pedro, San Andrés y San Juan Cuautlancingo, ha sufrido una transformación notable, lo que antes era campos de cultivo, milpas por todos lados, ahora son casas y casas, cada vez más planchas de cemento y pavimento que sustituyen el verdor.

Y bueno, por una parte, se responde a la demanda de vivienda, pero por otra, se está sacrificando una zona muy, muy fértil en muchos kilómetros a la redonda. Una persona que sabe de esto es Mauricio Mora Pérez, gerente de la Fundación Produce Puebla. Me comentó en alguna ocasión que la mayoría los suelos tienen en promedio tres centímetros de profundidad de tierra cultivable, tierra buena para cultivar nuestros alimentos, lo que se hace en cada ciclo agrícola es “voltear” las capas de suelo para volver a sembrar, sin embargo en las Cholulas y en Cuautlancingo, la profundidad de tierra fértil, rica, es hasta de OCHO centímetros, lo cual permite o permitía que no se tenga que “voltear” las capas de suelo, aguanta varios ciclos por ser tan noble.

Sin embargo, lo que antes eran hectáreas completas, ahora se han reducido a unos cuantos lotes, rodeados por los cuatro costados de caseríos, eso si, hasta con albercas comunales, - es lo que está de moda -. Lo cual es otro problema en el futuro inmediato, será la misma cantidad de agua para más y más población.

A esto le debemos agregar que pese a ser una de las zonas de la entidad económicamente solvente, se podría decir, los campesinos de la región están tan limitados como los de la Sierra Norte o de otros lugares, se limitan a cultivos de temporal, dependen de las lluvias y no han implementado tantos recursos que hay como el riego por goteo, los invernaderos, construir jagueyes para almacenar el agua de lluvia y tantos otros. Es curioso ver estacionados tantos automóviles +ultimo modelo y junto a ellos pasa una yunta con un par de bueyes flacos… sin contar a quien los guía, por supuesto.

A estos productores, sino los apoya el gobierno federal o el estatal, por lo menos los ayuntamientos que recaudan tantos impuestos a tantos comercios que se han establecido… ellos deberían ayudarlos. Para otorgar una licencia de funcionamiento, cobran por metro cuadrado, cobran cursos de protección civil, no solo al dueño $2, 800 pesos y por cada empleado que tenga, la misma cantidad, y eso es cada año… no importa si abre en septiembre, en enero el comerciante en pequeño o grande tiene que volver a pagar hasta la risa. Y todo ese dinero no se ve reflejado, las calles que no son céntricas, siguen llenas e baches, incluso ni banquetas existen y volviendo a los campesinos, solo cuatro o cinco meses tienen a sus tierras produciendo, por ejemplo en esta época se ven sus terrenos bien verdes, con las milpas crecidas, pero el resto del año la tierra está ociosa, toda pelona, solo se ve un horizonte gris y terregozo. Ese fue mi comentario de esta ocasión, hasta la próxima.