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lunes, 22 de agosto de 2022

DIFICULTAD DE SENTIRSE MERECEDOR DE FELICIDAD, AMOR Y ÉXITO

 


COLUMNA: ESTAMOS EN CONEXIÓN

DIFICULTAD DE SENTIRSE MERECEDOR DE FELICIDAD, AMOR Y ÉXITO

Por: Jorge García D.

No permitas que cualquier emoción negativa...

Te haga lastimar a quien amas, incluyéndote a ti mismo...

 

Cuantas veces nos hemos encontrado en la dinámica de sentirnos indignos de merecer... Diciendo “No soy merecedor de cariño, de alcanzar mis sueños, obtener un logro y tener éxito”, sintiéndonos indignos de ser amados y tener todo aquello con lo que hemos soñado. Una de las cosas más difíciles para muchas personas es aprender a sentirme merecedores. Vivimos en la cultura del esfuerzo, que implica que las cosas, logros y aún la felicidad, para merecerlas, hay que ganárselas o simplemente creemos que es cuestión del destino, suerte o del universo, la causa de todas nuestras desgracias y desventuras.

 

Todos venimos con un sin fin de creencias limitantes desde nuestra niñez, condicionamientos sociales, familiares y del entorno; permeando, marcando y dando dirección a nuestro comportamiento y la manera de vernos a nosotros mismos... ¿basadas en qué?... En lo que nos dijeron, vivimos, interpretamos, en lo que conocimos, en cómo nos trataron y nos sentimos tratados, en cuanta atención, cariño y amor, nos dieron, etc. Dando todo ello forma a lo que creemos de nosotros, cómo nos vemos, auto reafirmamos y auto reconocemos.

 

Una de las creencias más limitantes en los seres humanos es precisamente la del merecimiento y la legitimidad. Porque gran parte de “las parálisis, miedos y sufrimientos” que experimentamos día a día vienen de no sentimos con la legitimidad o el merecimiento del: “lo merezco”, cambiando nuestra percepción y creencias por un “no lo merezco, no es para mí, no soy digno.” Sumando frases a nuestro día a día como: No me merezco ser feliz, el amor no se hizo para mí; No merezco un trabajo mejor; No me merezco una pareja que me haga feliz; No me merezco tener buenos amigos y buenas personas en mi vida que me quieran por quien soy; No me merezco una vida tranquila, feliz, plena, dichosa; No me merezco tener dinero, tranquilidad y estabilidad; No me merezco disfrutar de mi tiempo, la vida y los placeres.

 

Cuantas veces aún deseando que la vida cambia, que nosotros tengamos una nueva visión de nosotros mismo, no hacemos el menor esfuerzo por que suceda, el sentir que no se lo merece, llega a ser tan sutil, que a veces esta creencia la vivimos como normal; a tal grado que hay que trabajarla para ¡hacerla consciente! Pero ¿cuál es el límite? ¿Hasta dónde tenemos que llegar para poder sentir que merecemos algo sin tener que seguir esforzándonos eternamente?

En muchas familias, si alguien quiere algo, tiene que ganárselo aun sin la garantía de obtener una recompensa, porque, de hecho, se considera una obligación que las personas hagan las cosas por deber, sin importar si realmente quieren hacerlo, sin escuchar sus sueños, anhelos, deseos, aspiraciones, cometiendo una vez más el mismo error con quienes amamos.

 

El no sentirnos dignos o merecedores de amor o de cariño es una experiencia compleja, tratándose de una valoración que se hace del otro, a partir de la mala opinión acerca de uno mismo, a partir de una infancia carente de afecto, confianza y reconocimiento. Donde esa sensación de no merecer amor es consecuencia del maltrato, que tiene lugar desde la familia.

 

También habría que cuestionarnos si, para merecer, es necesario que dejemos de ver a los demás, sus logros, y compararnos una y otra vez, con lo que debí, no hice y no pude... No es extraño que, para no sentirse culpables, primero vean las necesidades y deseos del otro antes de ver las propias, si es que alguna vez llegan a permitirte ese derecho, de oírte a ti mismo.

 

Nosotros tenemos la capacidad de construir nuestra realidad por medio de nuestros pensamientos y, por tanto, los pensamientos que generamos en la mente son los que nos hacen ver la realidad tal y como la percibimos.

 

La actitud que asumimos ante la vida es algo fundamental. “Los pensamientos construyen realidades y así como pensamos, somos”. Las creencias que hemos adquirido durante la vida respecto al merecimiento van a tener una fuerte influencia en relación a qué tan merecedores o no nos sentimos de recibir de otros, amor, respeto, dignidad, éxito, reconocimiento y aceptación.

 

¿Cómo se relaciona el merecimiento con la autoestima? Cuando una persona cuenta con una sana autoestima (en equilibrio), es más fácil que se sienta merecedor de una buena vida, pues es alguien que tiene mucho que ofrecer y, al sentir que merece lo mejor y que es capaz de recibirlo, agradecerlo y disfrutarlo, esta actitud, a la vez, aumenta su autoestima.

 

La conciencia de merecimiento y la autoestima están muy ligadas. Cuando una persona tiene una alta autoestima, siente que se merece lo mejor porque ella también tiene muchas cosas buenas que ofrecer a la vida, agradeciendo y disfrutándolo, comprendiendo que simplemente por el hecho de existir, merecemos: el amor, la salud, la prosperidad y el bienestar que estemos dispuestos a recibir, siempre y cuando sintamos que lo merecemos.

 

Pero que es aquello que nos cuesta sentirnos merecedores: -Cosas materiales: dinero, regalos u obsequios, -Éxito y reconocimiento, -Amor, -Respeto y trato digno, -Descanso y tiempo para el esparcimiento, familia y uno mismo, -Espacios para compartir con los amigos o la pareja sin dejar de sentirnos culpables.

 

El primer paso consiste en que tomes conciencia de que te mereces lo mejor. Así que empieza a comportarte en consecuencia del merecer, y dime... ¿Qué sería lo primero que cambiarías en tu vida, hoy mismo, si supieras que te mereces lo mejor? ¿Qué te concederías? ¿Para qué te darías permiso? ¿Qué te regalarías? ¿A qué o a quién le dirías que “sí”? ¿Qué harías ahora mismo si creyeras de verdad que te lo mereces? ¿Un viaje? ¿Un sueño? ¿Dar amor, recibirlo?... Sea lo que sea hazlo sin miedo...

 

El sentirse merecedor, también te otorga la posibilidad de dar y recibir sin miedos, lo importante es que exista un punto medio entre el dar y el recibir, dado que ambas acciones son importantes y generan un sano y necesario equilibrio.

 

Así que, si te sientes merecedor de amor, cariño, felicidad y éxito, otórgate también la oportunidad y el habito de dar, si tu no recibiste esa enseñanza y afecto de niño, nada te impide expresarlo, darlo y compartirlo. Aunque te cueste trabajo, intenta practicar lo que menos acostumbras (dar o recibir). Es cuestión de practicar el nuevo hábito para hacerte consciente de que está bien sentirse merecedor y está bien hacer sentir merecedores a los demás de amor, felicidad, gratitud, reconocimiento... donde el dar y el recibir son experiencias igual de agradables.

 

«Expresar amor es curativo por partida doble para quien lo da y para quien lo recibe – Walter Riso»

 

No dejen de escribir que queremos conocer sus comentarios, recuerden que tenemos una cita en: #EstamosEnConexión #RadioEnRedes

Todos los Lunes de 17:00 a 19 horas, a través de: www.radioenredes.com

lunes, 18 de julio de 2022

MIEDO AL COMPROMISO EN LA PAREJA

COLUMNA: ESTAMOS EN CONEXIÓN

MIEDO AL COMPROMISO EN LA PAREJA

Por: Jorge García D.

 

“La libertad no es la ausencia de compromisos, sino la habilidad de elegir, y comprometerme yo mismo con lo que es mejor para mi” -Anónimo-

 

Cuantos de nosotros en algún momento de nuestra vida afectiva o amorosa, cuando sentimos que hemos avanzado a ese momento tan crucial de nuestra vida de dar ese siguiente paso, hemos querido huir de esa situación que nos rebaza, queriendo escondernos, cancelar una cita, una reunión o tal vez una salida, sintiendo dentro de nosotros una sensación un poco indescriptible, talvez de malestar, incomodidad, nerviosismo, frustración, ansiedad o agobio, que nos confunde, porque aunque lo queramos, anhelemos y deseemos, estando  plenamente seguros de amar a nuestro pareja, sentimos un terrible “miedo al compromiso”.

 

Pero que podemos decir del miedo al compromiso, lo primero que diremos es que si esta situación o emoción, no se expresa y se dialoga con nuestra pareja puede llegar a provocar infelicidad, inseguridad en nuestra relación, o puede terminar por generar una crisis de pareja y tal vez hasta una separación.

 

Pero para ello, primeramente hablaremos que el amor es, sin duda, uno de los términos más atractivos para todo los seres humanos, donde poetas, escritores, artistas, músicos, filósofos, cineastas, entre muchos otros, han tratado de expresar o representar este sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común; donde para los psicólogos, neuropsicólogos, médicos, guías y maestros ascendidos de las diversas creencias alrededor del mundo, han identificado que el amor no es uno más de los temas humanos, sino uno de los que más nos identifica.

 

La complejidad del amor está indudablemente relacionada con la riqueza del mundo de las emociones y de los pensamientos, pero también, con nuestra educación, nuestras creencias, y que está altamente influido, además, por el contexto familiar, cultural y social en el que hemos vivido. Por ello el concepto que tenemos del amor es propio e individual de cada ser humano, determinado en gran medida por nuestra forma de entender la relación de pareja, y, sobre todo, el significado que le damos en relación al compromiso.

 

Abriendo de explicar las diferencias básicas entre amor, enamoramiento y relación de pareja:

El enamoramiento es un estado fugaz producto de nuestro entorno sociocultural y compuesto por una serie de reacciones bioquímicas.

El amor es un sentimiento de vivo afecto e intensa inclinación de atracción emocional y sexual hacia una persona, influenciado por el entorno sociocultural y compuesto por reacciones bioquímicas diferentes a las que se generan en la fase de enamoramiento.

Relación de pareja es una relación donde predomina el amor hacia el otro y que conlleva expectativas, normas, roles, deseo y compromiso.

Sternberg, 1986, dice que para que exista una relación de amor completo y pleno, en pareja, deberá existir: intimidad + pasión+ compromiso, en una dimensión equilibrada; o nos en la mezcla de estas o al variar las dimensiones de estas tres premisas podremos tener un amor romántico: donde solo existe intimidad + pasión, un amor de compañeros, donde existe tan solo intimidad y compromiso, o un amor fatuo o loco, donde existe solo pasión y compromiso.

 

El Compromiso, se refiere a la decisión de amar y mantener el amor con la otra persona, con la intención de “apostar” por la relación y conseguir mantenerla en el tiempo, aun por encima de distintos tipos de obstáculos o dificultades. En una relación de pareja, es normal que, si progresa, avanza y se hace más sólida, en algún momento llegue el compromiso, en el uso pleno de ambas partes a través de un acta, ceremonia o votos de amor, que son las promesas que se hacen las parejas y que sellan su compromiso el uno con el otro.

 

Es importante identificar que el miedo es una emoción que aparece ante innumerables hechos. Básicamente es un mecanismo que nos alerta de un peligro y que pone en marcha procesos seguridad, sin embargo, puede activarse sin motivo. El miedo se relaciona con diferentes aspectos de nuestra personalidad, conducta y forma de pensamiento, relacionado con autoestima, autoconfianza, auto reafirmación, gestión de las emociones, entre otros.

 

El miedo, sin embargo, también es una barrera que puede interponerse en el disfrute de una persona y en caso de que sea excesivo, puede llegar a bloquear y a impedir el transcurso de una vida normal. De hecho, muchos de los trastornos más habituales tienen como origen el miedo la ansiedad, las fobias o los ataques de pánico.

 

¿Cuáles son las causas del miedo al compromiso? Estas pueden ser las experiencias afectivas, amorosas o románticas anteriores de una persona, donde las vivencias anteriores y la manera de entender las relaciones personales, pueden frenar el comprometerse. Estas experiencias, creencias o patología personal, pueden originar el miedo al rechazo, temor a tomar una decisión equivocada, miedo al abandono, frustración, traición, falsas creencias, etc.

 

En muchas ocasiones “el miedo al compromiso” está basado en el temor de poder perder a la persona que amas, pensando, no ser lo suficiente para el otro, no cumplir con expectativas, el no saber afrontar responsabilidades, miedo a traicionarse o simplemente miedo a sufrir.

 

Pero esta preocupación no es algo real. La persona magnifica las consecuencias negativas de algo que no ha pasado y solo es una anticipación de aquello que podría ocurrir y del estado emocional que se produciría si esto o eso llegara a pasar.

 

Razones de por qué una persona puede tener miedo al compromiso:

·         Una ruptura (reciente o de tiempo) no asumida y dolorosa.

·         No sentirse preparado para tomar esta decisión.

·         Tener antecedentes de relaciones difíciles y sentirse vulnerable a sufrir de nuevo.

·         Ser soltero por convicción, pero por los valores del entorno social decide tener pareja estable.

·         No estar con la pareja adecuada (y percibirlo de manera inconsciente).

·         Sentirse más cómodo solo, después de mucho tiempo de soltero.

·         Miedo a perder la libertad personal y sentirse atado a alguien.

 

Algunos rasgos característicos de la persona con miedo al compromiso:

·         Tener problemas para tomar decisiones.

·         Tener dificultades de expresar y gestionar los sentimientos.

·         Genera fácilmente pensamientos negativos sobre la relación y piensa más en lo que pierde por estar con la pareja, que en lo que le aporta. Pensamientos que derivan en rupturas.

·         Le cuesta hablar sobre planes de futuro en pareja.

·         Puede tener problemas de madurez.

·         Encontrarse inseguro a la hora de involucrarse con su pareja y prefiere romper la relación.

·         Puede ser más posesivo y controlador con su pareja.

·         Miedo de ser abandonado.

 

Recomendaciones que ayudan a perder el miedo al compromiso:

·         Ponle nombre a tu miedo. Pregúntate a ti mismo por qué estás asustado, de qué tienes miedo. Piensa en lo que realmente significa comprometerse y concéntrate en qué es lo que temes. Piensa a qué tienes que renunciar realmente y qué te vas a llevar a cambio, en qué quieres para ti en el futuro. No olvides que una relación sana debe satisfacer tus necesidades de libertad e independencia como parte de la relación.

·         Trabaja tu autoestima y aprende a tomar decisiones sobre las cosas, a pensar en lo que vas a hacer, y no simplemente dejarte llevar, caminando sin rumbo.

·         Piensa en tu vida sin miedo al compromiso. Piensa en cómo sería tu vida a medio y largo plazo, en lo que puedes conseguir y en los muchos beneficios de estar con esa persona elegida y que amas, una relación saludable centrada en el compromiso.

·         Siempre es importante hablar de nuestros sentimientos para evitar malentendidos.

·         Analiza porqué puedes tener miedo al compromiso y valóralo.

·         Valora lo positivo que aporta la relación y reflexiona sobre ello.

·         Piensa cómo será la vida con y sin esta persona a medio y largo plazo.

·         Los pensamientos irracionales son parte de tu malestar personal y no de la relación que tienes.

·         Es importante aprender a tomar decisiones sobre situaciones importantes.

·         Piensa cómo sería la vida al comprometerte, cómo sería si no lo haces, sin dejarte llevar por el miedo. Si tienes miedo al abandono es importante dialogarlo en pareja.

·         Date la oportunidad de madurar en la relación. Vive sin miedo y ama con todo.

 

La vida está compuesta de momentos presentes y solo podrás saber si algo funciona cuando lo pones a prueba, así que atrévete.

 

“El compromiso abre las puertas de la imaginación, permite una mejor visión y nos proporciona las cosas y herramientas correctas pata convertir nuestros sueños en realidad.”

James Womack

 

No dejen de escribir que queremos conocer sus comentarios, recuerden que tenemos una cita en: #EstamosEnConexión #RadioEnRedes

Todos los Lunes de 17:00 a 19:00 horas, a través de: www.radioenredes.com

 

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lunes, 22 de agosto de 2022

DIFICULTAD DE SENTIRSE MERECEDOR DE FELICIDAD, AMOR Y ÉXITO

 


COLUMNA: ESTAMOS EN CONEXIÓN

DIFICULTAD DE SENTIRSE MERECEDOR DE FELICIDAD, AMOR Y ÉXITO

Por: Jorge García D.

No permitas que cualquier emoción negativa...

Te haga lastimar a quien amas, incluyéndote a ti mismo...

 

Cuantas veces nos hemos encontrado en la dinámica de sentirnos indignos de merecer... Diciendo “No soy merecedor de cariño, de alcanzar mis sueños, obtener un logro y tener éxito”, sintiéndonos indignos de ser amados y tener todo aquello con lo que hemos soñado. Una de las cosas más difíciles para muchas personas es aprender a sentirme merecedores. Vivimos en la cultura del esfuerzo, que implica que las cosas, logros y aún la felicidad, para merecerlas, hay que ganárselas o simplemente creemos que es cuestión del destino, suerte o del universo, la causa de todas nuestras desgracias y desventuras.

 

Todos venimos con un sin fin de creencias limitantes desde nuestra niñez, condicionamientos sociales, familiares y del entorno; permeando, marcando y dando dirección a nuestro comportamiento y la manera de vernos a nosotros mismos... ¿basadas en qué?... En lo que nos dijeron, vivimos, interpretamos, en lo que conocimos, en cómo nos trataron y nos sentimos tratados, en cuanta atención, cariño y amor, nos dieron, etc. Dando todo ello forma a lo que creemos de nosotros, cómo nos vemos, auto reafirmamos y auto reconocemos.

 

Una de las creencias más limitantes en los seres humanos es precisamente la del merecimiento y la legitimidad. Porque gran parte de “las parálisis, miedos y sufrimientos” que experimentamos día a día vienen de no sentimos con la legitimidad o el merecimiento del: “lo merezco”, cambiando nuestra percepción y creencias por un “no lo merezco, no es para mí, no soy digno.” Sumando frases a nuestro día a día como: No me merezco ser feliz, el amor no se hizo para mí; No merezco un trabajo mejor; No me merezco una pareja que me haga feliz; No me merezco tener buenos amigos y buenas personas en mi vida que me quieran por quien soy; No me merezco una vida tranquila, feliz, plena, dichosa; No me merezco tener dinero, tranquilidad y estabilidad; No me merezco disfrutar de mi tiempo, la vida y los placeres.

 

Cuantas veces aún deseando que la vida cambia, que nosotros tengamos una nueva visión de nosotros mismo, no hacemos el menor esfuerzo por que suceda, el sentir que no se lo merece, llega a ser tan sutil, que a veces esta creencia la vivimos como normal; a tal grado que hay que trabajarla para ¡hacerla consciente! Pero ¿cuál es el límite? ¿Hasta dónde tenemos que llegar para poder sentir que merecemos algo sin tener que seguir esforzándonos eternamente?

En muchas familias, si alguien quiere algo, tiene que ganárselo aun sin la garantía de obtener una recompensa, porque, de hecho, se considera una obligación que las personas hagan las cosas por deber, sin importar si realmente quieren hacerlo, sin escuchar sus sueños, anhelos, deseos, aspiraciones, cometiendo una vez más el mismo error con quienes amamos.

 

El no sentirnos dignos o merecedores de amor o de cariño es una experiencia compleja, tratándose de una valoración que se hace del otro, a partir de la mala opinión acerca de uno mismo, a partir de una infancia carente de afecto, confianza y reconocimiento. Donde esa sensación de no merecer amor es consecuencia del maltrato, que tiene lugar desde la familia.

 

También habría que cuestionarnos si, para merecer, es necesario que dejemos de ver a los demás, sus logros, y compararnos una y otra vez, con lo que debí, no hice y no pude... No es extraño que, para no sentirse culpables, primero vean las necesidades y deseos del otro antes de ver las propias, si es que alguna vez llegan a permitirte ese derecho, de oírte a ti mismo.

 

Nosotros tenemos la capacidad de construir nuestra realidad por medio de nuestros pensamientos y, por tanto, los pensamientos que generamos en la mente son los que nos hacen ver la realidad tal y como la percibimos.

 

La actitud que asumimos ante la vida es algo fundamental. “Los pensamientos construyen realidades y así como pensamos, somos”. Las creencias que hemos adquirido durante la vida respecto al merecimiento van a tener una fuerte influencia en relación a qué tan merecedores o no nos sentimos de recibir de otros, amor, respeto, dignidad, éxito, reconocimiento y aceptación.

 

¿Cómo se relaciona el merecimiento con la autoestima? Cuando una persona cuenta con una sana autoestima (en equilibrio), es más fácil que se sienta merecedor de una buena vida, pues es alguien que tiene mucho que ofrecer y, al sentir que merece lo mejor y que es capaz de recibirlo, agradecerlo y disfrutarlo, esta actitud, a la vez, aumenta su autoestima.

 

La conciencia de merecimiento y la autoestima están muy ligadas. Cuando una persona tiene una alta autoestima, siente que se merece lo mejor porque ella también tiene muchas cosas buenas que ofrecer a la vida, agradeciendo y disfrutándolo, comprendiendo que simplemente por el hecho de existir, merecemos: el amor, la salud, la prosperidad y el bienestar que estemos dispuestos a recibir, siempre y cuando sintamos que lo merecemos.

 

Pero que es aquello que nos cuesta sentirnos merecedores: -Cosas materiales: dinero, regalos u obsequios, -Éxito y reconocimiento, -Amor, -Respeto y trato digno, -Descanso y tiempo para el esparcimiento, familia y uno mismo, -Espacios para compartir con los amigos o la pareja sin dejar de sentirnos culpables.

 

El primer paso consiste en que tomes conciencia de que te mereces lo mejor. Así que empieza a comportarte en consecuencia del merecer, y dime... ¿Qué sería lo primero que cambiarías en tu vida, hoy mismo, si supieras que te mereces lo mejor? ¿Qué te concederías? ¿Para qué te darías permiso? ¿Qué te regalarías? ¿A qué o a quién le dirías que “sí”? ¿Qué harías ahora mismo si creyeras de verdad que te lo mereces? ¿Un viaje? ¿Un sueño? ¿Dar amor, recibirlo?... Sea lo que sea hazlo sin miedo...

 

El sentirse merecedor, también te otorga la posibilidad de dar y recibir sin miedos, lo importante es que exista un punto medio entre el dar y el recibir, dado que ambas acciones son importantes y generan un sano y necesario equilibrio.

 

Así que, si te sientes merecedor de amor, cariño, felicidad y éxito, otórgate también la oportunidad y el habito de dar, si tu no recibiste esa enseñanza y afecto de niño, nada te impide expresarlo, darlo y compartirlo. Aunque te cueste trabajo, intenta practicar lo que menos acostumbras (dar o recibir). Es cuestión de practicar el nuevo hábito para hacerte consciente de que está bien sentirse merecedor y está bien hacer sentir merecedores a los demás de amor, felicidad, gratitud, reconocimiento... donde el dar y el recibir son experiencias igual de agradables.

 

«Expresar amor es curativo por partida doble para quien lo da y para quien lo recibe – Walter Riso»

 

No dejen de escribir que queremos conocer sus comentarios, recuerden que tenemos una cita en: #EstamosEnConexión #RadioEnRedes

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lunes, 18 de julio de 2022

MIEDO AL COMPROMISO EN LA PAREJA

COLUMNA: ESTAMOS EN CONEXIÓN

MIEDO AL COMPROMISO EN LA PAREJA

Por: Jorge García D.

 

“La libertad no es la ausencia de compromisos, sino la habilidad de elegir, y comprometerme yo mismo con lo que es mejor para mi” -Anónimo-

 

Cuantos de nosotros en algún momento de nuestra vida afectiva o amorosa, cuando sentimos que hemos avanzado a ese momento tan crucial de nuestra vida de dar ese siguiente paso, hemos querido huir de esa situación que nos rebaza, queriendo escondernos, cancelar una cita, una reunión o tal vez una salida, sintiendo dentro de nosotros una sensación un poco indescriptible, talvez de malestar, incomodidad, nerviosismo, frustración, ansiedad o agobio, que nos confunde, porque aunque lo queramos, anhelemos y deseemos, estando  plenamente seguros de amar a nuestro pareja, sentimos un terrible “miedo al compromiso”.

 

Pero que podemos decir del miedo al compromiso, lo primero que diremos es que si esta situación o emoción, no se expresa y se dialoga con nuestra pareja puede llegar a provocar infelicidad, inseguridad en nuestra relación, o puede terminar por generar una crisis de pareja y tal vez hasta una separación.

 

Pero para ello, primeramente hablaremos que el amor es, sin duda, uno de los términos más atractivos para todo los seres humanos, donde poetas, escritores, artistas, músicos, filósofos, cineastas, entre muchos otros, han tratado de expresar o representar este sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común; donde para los psicólogos, neuropsicólogos, médicos, guías y maestros ascendidos de las diversas creencias alrededor del mundo, han identificado que el amor no es uno más de los temas humanos, sino uno de los que más nos identifica.

 

La complejidad del amor está indudablemente relacionada con la riqueza del mundo de las emociones y de los pensamientos, pero también, con nuestra educación, nuestras creencias, y que está altamente influido, además, por el contexto familiar, cultural y social en el que hemos vivido. Por ello el concepto que tenemos del amor es propio e individual de cada ser humano, determinado en gran medida por nuestra forma de entender la relación de pareja, y, sobre todo, el significado que le damos en relación al compromiso.

 

Abriendo de explicar las diferencias básicas entre amor, enamoramiento y relación de pareja:

El enamoramiento es un estado fugaz producto de nuestro entorno sociocultural y compuesto por una serie de reacciones bioquímicas.

El amor es un sentimiento de vivo afecto e intensa inclinación de atracción emocional y sexual hacia una persona, influenciado por el entorno sociocultural y compuesto por reacciones bioquímicas diferentes a las que se generan en la fase de enamoramiento.

Relación de pareja es una relación donde predomina el amor hacia el otro y que conlleva expectativas, normas, roles, deseo y compromiso.

Sternberg, 1986, dice que para que exista una relación de amor completo y pleno, en pareja, deberá existir: intimidad + pasión+ compromiso, en una dimensión equilibrada; o nos en la mezcla de estas o al variar las dimensiones de estas tres premisas podremos tener un amor romántico: donde solo existe intimidad + pasión, un amor de compañeros, donde existe tan solo intimidad y compromiso, o un amor fatuo o loco, donde existe solo pasión y compromiso.

 

El Compromiso, se refiere a la decisión de amar y mantener el amor con la otra persona, con la intención de “apostar” por la relación y conseguir mantenerla en el tiempo, aun por encima de distintos tipos de obstáculos o dificultades. En una relación de pareja, es normal que, si progresa, avanza y se hace más sólida, en algún momento llegue el compromiso, en el uso pleno de ambas partes a través de un acta, ceremonia o votos de amor, que son las promesas que se hacen las parejas y que sellan su compromiso el uno con el otro.

 

Es importante identificar que el miedo es una emoción que aparece ante innumerables hechos. Básicamente es un mecanismo que nos alerta de un peligro y que pone en marcha procesos seguridad, sin embargo, puede activarse sin motivo. El miedo se relaciona con diferentes aspectos de nuestra personalidad, conducta y forma de pensamiento, relacionado con autoestima, autoconfianza, auto reafirmación, gestión de las emociones, entre otros.

 

El miedo, sin embargo, también es una barrera que puede interponerse en el disfrute de una persona y en caso de que sea excesivo, puede llegar a bloquear y a impedir el transcurso de una vida normal. De hecho, muchos de los trastornos más habituales tienen como origen el miedo la ansiedad, las fobias o los ataques de pánico.

 

¿Cuáles son las causas del miedo al compromiso? Estas pueden ser las experiencias afectivas, amorosas o románticas anteriores de una persona, donde las vivencias anteriores y la manera de entender las relaciones personales, pueden frenar el comprometerse. Estas experiencias, creencias o patología personal, pueden originar el miedo al rechazo, temor a tomar una decisión equivocada, miedo al abandono, frustración, traición, falsas creencias, etc.

 

En muchas ocasiones “el miedo al compromiso” está basado en el temor de poder perder a la persona que amas, pensando, no ser lo suficiente para el otro, no cumplir con expectativas, el no saber afrontar responsabilidades, miedo a traicionarse o simplemente miedo a sufrir.

 

Pero esta preocupación no es algo real. La persona magnifica las consecuencias negativas de algo que no ha pasado y solo es una anticipación de aquello que podría ocurrir y del estado emocional que se produciría si esto o eso llegara a pasar.

 

Razones de por qué una persona puede tener miedo al compromiso:

·         Una ruptura (reciente o de tiempo) no asumida y dolorosa.

·         No sentirse preparado para tomar esta decisión.

·         Tener antecedentes de relaciones difíciles y sentirse vulnerable a sufrir de nuevo.

·         Ser soltero por convicción, pero por los valores del entorno social decide tener pareja estable.

·         No estar con la pareja adecuada (y percibirlo de manera inconsciente).

·         Sentirse más cómodo solo, después de mucho tiempo de soltero.

·         Miedo a perder la libertad personal y sentirse atado a alguien.

 

Algunos rasgos característicos de la persona con miedo al compromiso:

·         Tener problemas para tomar decisiones.

·         Tener dificultades de expresar y gestionar los sentimientos.

·         Genera fácilmente pensamientos negativos sobre la relación y piensa más en lo que pierde por estar con la pareja, que en lo que le aporta. Pensamientos que derivan en rupturas.

·         Le cuesta hablar sobre planes de futuro en pareja.

·         Puede tener problemas de madurez.

·         Encontrarse inseguro a la hora de involucrarse con su pareja y prefiere romper la relación.

·         Puede ser más posesivo y controlador con su pareja.

·         Miedo de ser abandonado.

 

Recomendaciones que ayudan a perder el miedo al compromiso:

·         Ponle nombre a tu miedo. Pregúntate a ti mismo por qué estás asustado, de qué tienes miedo. Piensa en lo que realmente significa comprometerse y concéntrate en qué es lo que temes. Piensa a qué tienes que renunciar realmente y qué te vas a llevar a cambio, en qué quieres para ti en el futuro. No olvides que una relación sana debe satisfacer tus necesidades de libertad e independencia como parte de la relación.

·         Trabaja tu autoestima y aprende a tomar decisiones sobre las cosas, a pensar en lo que vas a hacer, y no simplemente dejarte llevar, caminando sin rumbo.

·         Piensa en tu vida sin miedo al compromiso. Piensa en cómo sería tu vida a medio y largo plazo, en lo que puedes conseguir y en los muchos beneficios de estar con esa persona elegida y que amas, una relación saludable centrada en el compromiso.

·         Siempre es importante hablar de nuestros sentimientos para evitar malentendidos.

·         Analiza porqué puedes tener miedo al compromiso y valóralo.

·         Valora lo positivo que aporta la relación y reflexiona sobre ello.

·         Piensa cómo será la vida con y sin esta persona a medio y largo plazo.

·         Los pensamientos irracionales son parte de tu malestar personal y no de la relación que tienes.

·         Es importante aprender a tomar decisiones sobre situaciones importantes.

·         Piensa cómo sería la vida al comprometerte, cómo sería si no lo haces, sin dejarte llevar por el miedo. Si tienes miedo al abandono es importante dialogarlo en pareja.

·         Date la oportunidad de madurar en la relación. Vive sin miedo y ama con todo.

 

La vida está compuesta de momentos presentes y solo podrás saber si algo funciona cuando lo pones a prueba, así que atrévete.

 

“El compromiso abre las puertas de la imaginación, permite una mejor visión y nos proporciona las cosas y herramientas correctas pata convertir nuestros sueños en realidad.”

James Womack

 

No dejen de escribir que queremos conocer sus comentarios, recuerden que tenemos una cita en: #EstamosEnConexión #RadioEnRedes

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