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martes, 2 de junio de 2020

Pobreza Infantil, Pandemia y Día Mundial de la Tierra.

Columna Un Nuevo Comienzo

Pobreza Infantil, Pandemia y Día Mundial de la Tierra.

                                                                                               Alberto Jiménez Merino

                                                                              Secretario Ejecutivo del Consejo Técnico
                                                                                                              Nacional Consultivo de la CNC

“Ya estoy hasta la madre de las clases en línea. Extraño convivir con mis compañeros; me estresa que a cada rato se vaya la señal y me cueste trabajo volver a conectarme”, me comentó Santiago, uno de los 25 millones de niños mexicanos que están en cuarentena para evitar contagios de COVID19.

Las secuelas del aislamiento no se pueden predecir aún, pero es muy evidente el aburrimiento, el estrés, la ansiedad, la preocupación, la tristeza, el miedo, el enojo y los cambios repentinos de ánimo en la mayoría de los niños que no pueden salir de sus casas.

Aunque, para una gran proporción, la vida transcurre con normalidad porque la pobreza de las familias los obliga a salir a buscar recursos para las necesidades diarias. Más del 62 por ciento de la población nacional se encuentra en pobreza de acuerdo con los datos oficiales.

Muchas son las razones de esta realidad socioeconómica. Desde aquellas que señalan un origen multifactorial de la pobreza, hasta las que la simplifican con la tan trillada existencia de corrupción que, por cierto, no pueden resolver y hasta la incrementan.

La pobreza tiene origen en las tareas que la escuela no ha podido hacer. Sin demérito de los grandes esfuerzos realizados por el estado mexicano, es claro que la pobreza, productividad, inseguridad pública, diabetes, sobrepeso, obesidad, desnutrición, el deterioro ambiental: basura, aguas residuales vertidas a barrancas y ríos, pérdida de suelo, escasez de agua, desaparición de especies de fauna  y pérdida de vegetación; son hoy parte importante de los grandes problemas nacionales.

No tuvimos ni tenemos aún una sólida Educación Financiera, Educación Ambiental, Educación Cívica y Ética, Educación Alimentaria y Nutricional.

Los problemas de las familias más pobres no forman parte de los contenidos del Sistema Educativo Nacional. No se forma a las personas para la vida y el trabajo, lo aprende cada quien por su cuenta como puede.  Las universidades enseñan unas cosas pero se necesitan otras. Y, sin embargo, se crean y derogan leyes como permisos de salida de almacén.

La verdadera reforma educativa debe pasar a revisar los grandes problemas nacionales y como atenderlos en el corto plazo y formar a los profesionistas que los resolverán en el futuro. Necesitamos líderes que abanderen cada uno de los problemas de hoy y prevean los de mañana.

Y si la cuarta parte de la población nacional que conforma el  sistema educativo básico hoy está encerrado en sus casas recibiendo en línea lo mismo que recibía en las aulas, puede ser el momento de modificar contenidos y prepararlos para enfrentar crisis; para resolver las consecuencias económicas que esto está generando; para atender las consecuencias ambientales como las nuevas basuras generadas.

No habíamos aprendido a no tirar basura, a separarla, clasificarla y reutilizarla; todavía cientos de pueblos tiran sus aguas residuales a barrancas y ríos, los residuos sólidos a tiraderos abiertos, y ya tenemos que lidiar con los filtros de respiradores y cubrebocas, muchos de estos ya tirados por las calles sin ningún cuidado.

A causa de la pandemia COVID19, por las tareas pendientes que no hemos hecho y  por las políticas equivocadas o ausentes, se estima que a finales de 2020 la mitad de la población infantil de América Latina y el Caribe vivirá en un hogar pobre, pasando de 71 millones de niños en 2018 a 87 millones en 2020, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que recomienda aplicar a gran escala programas de protección social. Es un retroceso de 10 años que se agrava con la reducción de 5.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) Regional estimado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), información recabada por la Agencia EFE y citada por El Universal, 30 Mayo 2020.

Si bien la pandemia ha tenido un impacto positivo en la recuperación del medio ambiente derivado de la baja actividad económica, el Día Mundial de la Tierra 2020 nos encuentra con grandes problemas de deterioro de los recursos naturales y un manifiesto cambio climático que ya empezó a mostrarse con ciclones como Amphon en la India y Bangladesh, tornados violentos en México y la depresión tropical en el pacifico con alto potencial ciclónico que se está formando frente a las costas de Chiapas.

Políticas educativas y ambientales que atiendan las necesidades nacionales, así como compromisos con la infancia y el entorno en que vivimos, ayudarán a crear mejores individuos, mejores condiciones de vida y revertir el deterioro ecológico que como el COVID19, hoy también amenaza a la humanidad

martes, 25 de febrero de 2020

Desarrollar una visión y construir el destino de nuestros jóvenes


Columna Un Nuevo Comienzo

Desarrollar una visión y construir el destino de nuestros jóvenes

                                                                                               Alberto Jiménez Merino

                                                                              Secretario Ejecutivo del Consejo Técnico        
                                                                                                              Nacional Consultivo de la CNC

En México, 4.1 millones de niños y adolescentes, entre 3 y 17 años no asisten a la escuela de acuerdo con un informe del Fondo de las Naciones Unidad para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) 2016.

Lo anterior incluye a 1.3 millones de niños de 3 años, equivalente a 60 de cada 100, que no fueron inscritos a preescolar al igual que otros 500 mil de 4 años de edad, según un estudio del Instituto Nacional de Evaluación para la educación (INEE) 2014.

Este último estudio, indica que 57 de cada 100 niños que se inscriben a preescolar, abandonan la escuela antes de terminar la preparatoria. Los más afectados son los de familias más pobres, indígenas, discapacitados o de zonas rurales.  

No obstante que existe una ley que hace obligatorio el preescolar, muchos padres se resisten a enviar a sus hijos porque aún están muy chiquitos y solo se va a jugar. Otros no lo hacen porque viven en poblados muy alejados y dispersos.

Muchos más no lo hacen por ignorancia y porque los niños deben ayudar en las tareas y trabajo que realizan los padres que tampoco cuentan con recursos económicos para enviarlos a la escuela. Además, ignoran la importancia de la convivencia y el desarrollo que aporta relacionarse con otros niños.

Estudios científicos confirman que el 90 por ciento de las capacidades de los niños se pierden antes de los 5 años por falta de estímulo. Otros  estudios aseguran que a los 5 años, 98 de cada 100 niños fueron considerados genios; pero a los 10 años sólo eran 60 y únicamente 37 a los 15 años. Esto es atribuido a acciones inhibidoras por parte de padres y maestros.

Yo ingresé a la escuela cuando tenía 7 años porque no había preescolar en mi pueblo y también porque debía ayudar en las labores de la casa y los trabajos del campo. De hecho, mis padres olvidaron inscribirme a los 6 años por falta de tiempo.

Es muy importante para un ser humano desarrollar una visión, ver con la mente, imaginar lo que va a suceder y hacer que se realice. Las grandes realizaciones humanas primero fueron un pensamiento. No se puede hacer lo que no se ha imaginado.

Y para desarrollar esta visión es muy importante tomar en cuenta los mensajes de la vida. Siempre están llegando aunque no nos demos cuenta. Algunos ejemplos de estos mensajes que recibí en la infancia giran en torno al rio mixteco. No los entendí.

Un 10 de mayo como a las 3 de la tarde, nos estábamos bañando para ir a la celebración del día de la madre y una mini avenida del río llegó y frente a nosotros provocó que se juntaran cientos de peces en la orilla por las aguas revueltas. Pescamos muchos, pero no captamos el mensaje de la riqueza del rio.

Otro día el rio subió su nivel, se desbordó y se metió a nuestro cultivo de maíz. Ya habían elotes. Los cosechamos mi padre y yo, mi mamá los hizo tamales y los fui a vender a donde los autos no podían pasar por la creciente y la gente requería alimentarse. No nos dimos cuenta del mensaje de aprovechar las circunstancias en futuros eventos.

De manera circunstancial aprendí a pescar, con un anzuelo viejo que mi abuelo guardaba. Conseguí varios peces que sirvieron para alimentarnos y uno de ellos, el más grande, lo fui a vender obteniendo así mis primeros ingresos. La pesca era marginal porque siempre había tareas que cumplir. No captamos el mensaje sobre la importancia de la pesca y ya desde entonces, de la acuacultura.

La visión debe ser alentada por la interrelación con otros, en un proceso de aprendizaje conjunto, en equipos. Nadie sabe todo, todos los días se aprende de todos. Necesitamos alentar a niños y jóvenes para lograrla.

Las enseñanzas de nuestros padres, la de nuestros maestros, los mensajes de vida que recibimos diariamente, la información de los libros y las experiencias de las personas que conocemos, son las fuentes más importantes de inspiración para crear una visión que solo surge del interior. No se puede comprar.

Sin una visión es imposible desarrollarse. Por eso, primero hay que asegurar que nuestros niños y jóvenes vayan a la escuela. Y en la escuela más que otra cosa, hay que enseñarlos a reconocer los problemas, a pensar, a imaginar, a fortalecer su carácter, a tomar decisiones, mostrarles casos de éxito y ejemplos de solución. Pero si nada de eso se puede, díganles lo que pueden llegar a ser y lo que pueden lograr. Hay que ayudarlos a desarrollar una visión clara de la vida. Establecer sus metas y hacer que las cosas sucedan.

Cada uno construye su destino, nuestra tarea es proporcionar la información y  las herramientas indispensables para decidirlo. Es una tarea de las familias, la escuela, pero fundamentalmente, es una tarea del gobierno y de la política pública.

La formación de nuestros niños y jóvenes no tiene colores partidistas. Sería  muy lamentable que alguien se los ponga.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Día Universal del Niño y la Niña (20 de noviembre) por Alejandro Armenta Mier .


La Asamblea General de las Naciones Unidas recomendó en 1954 que los Países Miembros instituyeran el Día Universal del Niño, para fomentar la fraternidad entre todos ellos y promover su bienestar con actividades, día que se celebra el 20 de noviembre, toda vez que se celebra la fecha en que la Asamblea aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.
En septiembre de 2000, durante la Cumbre del Milenio, los líderes mundiales elaboraron los ocho objetivos de desarrollo del Milenio (ODM), que incluyen la reducción a la mitad de la pobreza extrema, detener la propagación del VIH/SIDA y que la enseñanza primaria sea universal para el 2015. Aunque los ODM están dirigidos a toda la humanidad, seis de ellos incumben de forma directa a la infancia y los otros dos también contribuirán a mejorar las vidas de los niños y niñas.
En 2013, durante la Ceremonia de firma y depósito de instrumentos de ratificación o adhesión relacionados con tratados, que se celebró en Nueva York, funcionarios de la ONU instaron a aquellos Estados Miembros que aún no han ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño y sus tres Protocolos Facultativos a hacerlo, considerando que es una acción vital para proteger a la infancia contra el abuso y el maltrato.
El objetivo de los Derechos del Niño es que los niños puedan tener una infancia feliz, e instar a los padres, a los hombres y mujeres, y a las organizaciones particulares, autoridades locales y gobiernos nacionales a que reconozcan esos derechos y luchen por su observancia.

Es así que la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), a través de 54 artículos que recogen los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los niños; es el primer instrumento internacional que reconoce a los niños y niñas como agentes sociales y como titulares activos de sus propios derechos. Siendo que su aplicación es obligación de los gobiernos, también define las obligaciones y responsabilidades de padres, profesores, profesionales de la salud, investigadores y de los propios niños y niñas.
Si bien han transcurrido más de veinte años desde que se aprobó esta Convención sobre los Derechos del Niño, y  esta ha sido ratificada por casi todos los países del mundo, cada día se continúan vulnerando los derechos de millones de niños y niñas en todas las regiones del mundo, ya que muchos de ellos son los primeros en padecer ciertos hechos o actos, como la violencia, la explotación, la falta de acceso a la salud o  a la educación.
En México, el gobierno de la República y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) trabajarán coordinadamente para fortalecer el respeto y cumplimiento de los derechos de las niñas, niños, a través de un Convenio Marco de Colaboración.

A través de este convenio se concretarán acciones y programas, en el que participan las Secretarías de Gobernación (Segob), Desarrollo Social (Sedesol), Salud, Hacienda y Crédito Público (SHCP), Educación (SEP) y el SNDIF; un trabajo coordinado e integral en el que cada dependencia abordará con Unicef diversos asuntos relacionados con el pleno ejercicio de los derechos de los niños y las niñas de nuestro país, al establecer diversos ejes de acción con cada dependencia.
En el caso del DIF Nacional se trabaja en el desarrollo infantil temprano, protección especial de niños, niñas y adolescentes, migración infantil y adolescentes no acompañados, así como el tema de menores sin cuidados parentales y que estén albergados en diversas instituciones.
Entre los temas que aborda el plan de trabajo con la Secretaría de Gobernación está la estrategia de promoción del derecho a la identidad, registro de nacimiento universal gratuito y oportuno, migración de niñas, niños y adolescentes, además de prevenir la violencia social y el delito.
Con la Secretaría de Desarrollo Social se impulsarán políticas y se dará seguimiento a los programas de inclusión social de la infancia y adolescencia, con énfasis en acciones de promoción de igualdad y combate a la pobreza.
Respecto a la Secretaría de Educación Pública, se tiene como objetivo la colaboración recíproca para el desarrollo de ejes conjuntos que contribuyan al mejoramiento de la inclusión y calidad de la educación en México. Y finalmente, con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se busca desarrollar acciones conjuntas que permitan mejorar el diseño, operación, seguimiento, evaluación y resultados, así como la calidad de la información y los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas de la inversión pública en la infancia y la adolescencia en México.
Hoy, los recursos destinados a la infancia mexicana representan una importante inversión y compromiso, lo que permitirá orientar a nuestro país a la atención de lo más valioso que tiene, que es la niñez. Por lo tanto, tanto las instituciones como la sociedad civil deben responder a este reto y seguir trabajando para que los derechos de los niños y las niñas se conviertan en una realidad visible.

















martes, 2 de septiembre de 2014

La Beneficencia Como Eje De Vinculación Social.


Por Alejandro Armenta Mier

La beneficencia, como las nociones de voluntariado y filantropía, constituye una verdadera vinculación social y contribuye a la creación de sociedades inclusivas y más resistentes. De acuerdo con Naciones Unidas, la beneficencia puede aliviar los peores efectos de las crisis humanitarias al complementar los servicios públicos de atención de la salud, la educación, la vivienda y la protección de la infancia.
En reconocimiento del papel de la caridad a la hora de mitigar el sufrimiento humano, así como el de las organizaciones de beneficencia y el de los particulares, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió designar como el Día Internacional de la Beneficencia el 5 de septiembre, aniversario del fallecimiento de la Madre Teresa de Calcuta, monja y misionera de renombre que trabajo durante 45 años en la lucha por superar la pobreza y la angustia, por lo que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1979.
El objetivo se sustenta en la función de sensibilizar y movilizar a las personas, a las organizaciones no gubernamentales y a los grupos interesados de todo el mundo para ayudar a los demás a través de actividades voluntarias y filantrópicas.
Si bien la beneficencia se desestima porque se considera ineficaz, o incluso de alguna manera inapropiada o degradante para los que la reciben, verdaderamente es una noble causa encaminada a mejorar la condición humana; ayuda a promover la cultura, la ciencia, el deporte y la protección del patrimonio cultural y natural además de promover los derechos de los marginados y de los desfavorecidos.
Existen algunos órganos, como el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) que ofrecen medios para la participación de personas de todo el mundo, a través de las donaciones del público y de la generosidad de los gobiernos para proseguir su labor de salvar vidas en respuesta a desastres naturales, conflictos armados y otras situaciones de emergencia.
En ese contexto, el Gobierno de la República promueve diversas acciones para lograr un México con Responsabilidad Global; es decir, un país que muestre su respaldo y solidaridad con el resto del mundo, aportando lo mejor de sí en favor de las grandes causas de la humanidad.
Pero también consiente del compromiso y corresponsabilidad  social en el combate a la pobreza y la desigualdad de los sectores más vulnerables de la población, ha emprendido estrategias que permitan integrar una sociedad con equidad, cohesión social e igualdad de oportunidades y garantizar a la ciudadanía el goce del pleno ejercicio de sus derechos sociales.
Para ello será importante que como sociedad podamos adherirnos a este sentido de responsabilidad y caridad, dejando de lado la apatía, participando en los diversos actos que día a día pueden hacer la diferencia, ya que es un deber de la sociedad procurar a los desvalidos a través de  la comprensión, la solidaridad y el respeto mutuo entre las personas.

martes, 19 de agosto de 2014

Asistencia Humanitaria para la infancia Por Alejandro Armenta Mier


La asistencia humanitaria se basa en un conjunto de principios fundamentales que incluyen la humanidad, la imparcialidad, la neutralidad y la independencia.

En diciembre de 2008 la Asamblea General, decidió declarar el 19 de agosto Día Mundial de la Asistencia Humanitaria; coincidiendo con el aniversario del atentado terrorista contra la sede de las Naciones Unidas en Bagdad en 2003, el cual mató a 22 personas, entre ellas el enviado de la ONU, Sergio Vieira de Mello.

El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria rinde homenaje a todos aquellos que perdieron la vida en la prestación de servicios humanitarios y a todos aquellos que continúan prestando asistencia y socorro a millones de personas.

“Los trabajadores humanitarios y sus familias son los más afectados por estos crímenes. Pero también los sufren millones de personas más. [...] Honremos a los caídos protegiendo a los que continúan su labor y apoyando las operaciones de socorro humanitario en todo el mundo.” (BanKi-moon, Secretario General de la ONU)

Este día, también busca llamar la atención hacia las necesidades humanitarias en todo el mundo y la importancia de la cooperación internacional para satisfacerlas.

Todos los años los desastres causan un sufrimiento enorme para millones de personas, en especial los más pobres del mundo, impactando a los más marginados y los más vulnerables, entre ellos los niños.
Tormentas, inundaciones y sequías prolongadas agravan la inseguridad alimentaria en algunas zonas del mundo, ocasionando pérdida de vidas, medios de subsistencia y propiedades,  y poniendo en peligro el derecho de los niños a la educación, la salud y la protección.

A consecuencia de conflictos armados, niños y niñas son separados de sus familiares y cuidadores, mientras que otros huyen, solos, buscando lugares más seguros. Muchos otros son reclutados por grupos armados como soldados o trabajadores, o bien víctimas de la violencia.

Con frecuencia, estos desastres y conflictos ocurren en zonas ya sacudidas por sucesivos problemas económicos, climáticos, políticos y de seguridad, lo que compromete la capacidad de familias o cuidadores de alimentar y proteger a sus niños, e incluso de satisfacer sus necesidades básicas.

Estos factores causan la destrucción o degradación de casas, hospitales, escuelas, carreteras y otras infraestructuras públicas y sociales, redes y servicios, impidiendo que millones de niños puedan recibir tratamiento contra enfermedades, beber agua potable, ir a la escuela, o simplemente jugar.

UNICEF señala que los efectos combinados y acumulativos de conflictos armados, disturbios políticos y civiles, patrones climáticos erráticos y graves, actividad sísmica, brotes de enfermedades y la crisis económica global, llevaron a la muerte, la enfermedad, la privación, el desplazamiento y el dolor a un número significativo de niños, mujeres y hombres en muchas partes del mundo.

Por lo que esta organización para poder prestar asistencia a millones de niños, mujeres y hombres, proporcionándoles apoyo nutricional, atención sanitaria, agua, saneamiento, espacios y materiales educativos, y servicios de protección, refugio e información, hace un llamamiento de alrededor de 1.400 millones de dólares anuales (2013).

Apoyo que tiene como fin no solo salvar vidas, sino también para reforzar los sistemas de prevención de cada país y fomentar la capacidad de resistencia  a nivel comunitario, subregional y nacional, para prevenir enfermedades y muertes evitables y para que se puedan recuperar a los afectados.

La respuesta de UNICEF en 2012 logró, entre otros, los siguientes resultados: 38,3 millones de niños fueron vacunados; se proporcionó acceso a agua para beber, cocinar y lavarse, para 12,4 millones de personas; Protección infantil a 2,4 millones de niños; 3 millones de niños tuvieron acceso a mejores servicios educativos, incluyendo el uso espacios temporales; Un millón de personas tuvieron acceso a servicios de análisis, asesoramiento y derivación para tratamiento del VIH y SIDA.

Todo esto, gracias a millones de trabajadores de asistencia humanitaria se esfuerzan por brindar ayuda que salva vidas y rehabilitación a largo plazo a las comunidades golpeadas por desastres sin importar en qué lugar del mundo estén y sin discriminar debido a la nacionalidad, grupo social, religión, sexo, raza o cualquier otro factor.

Por lo que, en este Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, rendimos homenaje a los heroicos trabajadores humanitarios que acuden con valentía a ayudar a las personas necesitadas en todo el mundo,  gracias a los que millones de niños logran ser rescatados.

Recordamos sus sacrificios y reconocemos el esfuerzo de los gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y otras agencias de Naciones Unidas, quienes trabajan en algunos de los entornos más difíciles del mundo para conseguir resultados para millones de niños y mujeres amenazados por desastres naturales o complicadas emergencias.

martes, 29 de abril de 2014

Por Una Infancia Plena Por Alejandro Armenta Mier



Lo que ocurre con los niños y niñas en los primeros años de vida tiene una importancia fundamental tanto para su bienestar inmediato como para su futuro.
“Si en los primeros años de vida un niño recibe el mejor comienzo, probablemente crecerá sano, desarrollará capacidades verbales y de aprendizaje, asistirá a la escuela y llevará una vida productiva y gratificante”. (UNICEF)
Alrededor del mundo, a millones de niñas y niños se les niega el derecho a alcanzar todas sus posibilidades. De acuerdo a datos de UNICEF, cada año mueren cerca de 10 millones de menores de cinco años de edad y más, de los cuales 200 millones no desarrollan todo su potencial, simplemente porque ellos o sus cuidadores carecen de las condiciones básicas necesarias para sobrevivir y prosperar, siendo la causa subyacente de todos estos problemas la pobreza.
Las consecuencias de esto no se limitan a las vidas individuales de esos niños y niñas sino que afectan a familias, comunidades y naciones. Por lo que es necesario que cada infante reciba este comienzo de su vida de forma integral, y que pueda tener mayores oportunidades.
Para la ONU, los niños son primero y están por encima de cualquier otra consideración. Por lo que en el año 2000, los países miembros de las Naciones Unidas acordaron los Objetivos del Milenio (ODM). Los cuales establecen metas claras y tangibles con respecto a la lucha contra la pobreza y el mejoramiento de los niveles de vida de la población mundial para el año 2015.
Siendo uno de los componentes que contribuyen a la conquista de esos objetivos, el desarrollo en la primera infancia, ya que siete de los ocho objetivos de desarrollo del milenio se relacionan directamente con la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo de los niños y niñas.
En México viven 39 millones de niños, niñas y adolescentes, lo que significa que el 35% de la población del país tiene menos de 18 años.
De acuerdo con los datos proporcionados por UNICEF, México ocupa el decimocuarto lugar entre los países con mayor índice de mortalidad infantil absoluta -menores de cinco años de edad-. Cada año mueren en México un total de 183 mil niños menores de cinco años.
Algunas causas de mortalidad son las relativas a ciertas afecciones originadas en el periodo perinatal provocadas en la madre principalmente por mala alimentación, 2.6 millones de niños presentan síntomas de desnutrición, la mitad de estos tienen problemas de peso y de talla.
La situación de millones de niños y niñas se agrava cuando los padres y madres viven en condiciones de marginación y pobreza, pues los niños adquieren responsabilidades ajenas a ellos, renunciando a medios y recursos que son imprescindibles para aumentar sus oportunidades futuras, como lo es la educación.
Más de tres millones de niños entre 3 y 17 años que no asisten a la escuela, ya que dejan de ir a la escuela porque tienen que comenzar a trabajar a una edad muy joven. Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) sobre el trabajo infantil, 36% de los niños indígenas entre 6 y 14 años de edad trabajan, el doble que el promedio nacional calculado en 15.7%.
Además, datos estadísticos nos muestran un panorama preocupante sobre la situación de la infancia en México; no sólo por el hecho de que los niños tengan que trabajar sino por las condiciones en las que se lleva a cabo el trabajo. Estas condiciones son la mayoría de las veces injustas, y existen en ellas claros signos de explotación.
Según cifras del Centro Mexicano para la Defensa de la Infancia (CEMEDIN), un millar de niñas y jovencitas, cuyas edades fluctúan entre 14 y 16 años, se prostituyen en la ciudad de México a cambio de cantidades de dinero que oscilan entre los 15 y 25 dólares.
Es evidente que la población infantil mexicana es deteriorada por problemas graves y que enfrenta una clara situación de vulnerabilidad en sus garantías y derechos.
Lo que suceda en la infancia tendrá trascendencia en el resto de su existencia y, en este sentido, en el futuro de nuestra nación. Por ello, promover un ambiente de desarrollo donde existe la igualdad de oportunidades, de acceso a la educación, la salud y el esparcimiento para los niños y las niñas mexicanos, será particularmente importantes.
En las últimas décadas, se ha mantenido una inversión relevante de sus recursos en políticas públicas hacia la infancia. Sin embargo, todavía es necesario aumentar las partidas dirigidas a políticas de protección a la niñez y adolescencia, y a la restitución de sus derechos.
Es por ello que el Gobierno de la República consciente de que cuidar los derechos de la infancia es una responsabilidad, ha planteado desarrollar y ejecutar políticas eficaces que alcancen a todos los niños y niñas y familias.
Además del incremento en la inversión para articular políticas que atiendan de manera específica cada etapa del ciclo de vida de la población –especialmente la infancia- y que permitirán lograr avances mucho más significativos y duraderos que en casi cualquier otra esfera del desarrollo de nuestra nación.


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martes, 2 de junio de 2020

Pobreza Infantil, Pandemia y Día Mundial de la Tierra.

Columna Un Nuevo Comienzo

Pobreza Infantil, Pandemia y Día Mundial de la Tierra.

                                                                                               Alberto Jiménez Merino

                                                                              Secretario Ejecutivo del Consejo Técnico
                                                                                                              Nacional Consultivo de la CNC

“Ya estoy hasta la madre de las clases en línea. Extraño convivir con mis compañeros; me estresa que a cada rato se vaya la señal y me cueste trabajo volver a conectarme”, me comentó Santiago, uno de los 25 millones de niños mexicanos que están en cuarentena para evitar contagios de COVID19.

Las secuelas del aislamiento no se pueden predecir aún, pero es muy evidente el aburrimiento, el estrés, la ansiedad, la preocupación, la tristeza, el miedo, el enojo y los cambios repentinos de ánimo en la mayoría de los niños que no pueden salir de sus casas.

Aunque, para una gran proporción, la vida transcurre con normalidad porque la pobreza de las familias los obliga a salir a buscar recursos para las necesidades diarias. Más del 62 por ciento de la población nacional se encuentra en pobreza de acuerdo con los datos oficiales.

Muchas son las razones de esta realidad socioeconómica. Desde aquellas que señalan un origen multifactorial de la pobreza, hasta las que la simplifican con la tan trillada existencia de corrupción que, por cierto, no pueden resolver y hasta la incrementan.

La pobreza tiene origen en las tareas que la escuela no ha podido hacer. Sin demérito de los grandes esfuerzos realizados por el estado mexicano, es claro que la pobreza, productividad, inseguridad pública, diabetes, sobrepeso, obesidad, desnutrición, el deterioro ambiental: basura, aguas residuales vertidas a barrancas y ríos, pérdida de suelo, escasez de agua, desaparición de especies de fauna  y pérdida de vegetación; son hoy parte importante de los grandes problemas nacionales.

No tuvimos ni tenemos aún una sólida Educación Financiera, Educación Ambiental, Educación Cívica y Ética, Educación Alimentaria y Nutricional.

Los problemas de las familias más pobres no forman parte de los contenidos del Sistema Educativo Nacional. No se forma a las personas para la vida y el trabajo, lo aprende cada quien por su cuenta como puede.  Las universidades enseñan unas cosas pero se necesitan otras. Y, sin embargo, se crean y derogan leyes como permisos de salida de almacén.

La verdadera reforma educativa debe pasar a revisar los grandes problemas nacionales y como atenderlos en el corto plazo y formar a los profesionistas que los resolverán en el futuro. Necesitamos líderes que abanderen cada uno de los problemas de hoy y prevean los de mañana.

Y si la cuarta parte de la población nacional que conforma el  sistema educativo básico hoy está encerrado en sus casas recibiendo en línea lo mismo que recibía en las aulas, puede ser el momento de modificar contenidos y prepararlos para enfrentar crisis; para resolver las consecuencias económicas que esto está generando; para atender las consecuencias ambientales como las nuevas basuras generadas.

No habíamos aprendido a no tirar basura, a separarla, clasificarla y reutilizarla; todavía cientos de pueblos tiran sus aguas residuales a barrancas y ríos, los residuos sólidos a tiraderos abiertos, y ya tenemos que lidiar con los filtros de respiradores y cubrebocas, muchos de estos ya tirados por las calles sin ningún cuidado.

A causa de la pandemia COVID19, por las tareas pendientes que no hemos hecho y  por las políticas equivocadas o ausentes, se estima que a finales de 2020 la mitad de la población infantil de América Latina y el Caribe vivirá en un hogar pobre, pasando de 71 millones de niños en 2018 a 87 millones en 2020, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que recomienda aplicar a gran escala programas de protección social. Es un retroceso de 10 años que se agrava con la reducción de 5.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) Regional estimado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), información recabada por la Agencia EFE y citada por El Universal, 30 Mayo 2020.

Si bien la pandemia ha tenido un impacto positivo en la recuperación del medio ambiente derivado de la baja actividad económica, el Día Mundial de la Tierra 2020 nos encuentra con grandes problemas de deterioro de los recursos naturales y un manifiesto cambio climático que ya empezó a mostrarse con ciclones como Amphon en la India y Bangladesh, tornados violentos en México y la depresión tropical en el pacifico con alto potencial ciclónico que se está formando frente a las costas de Chiapas.

Políticas educativas y ambientales que atiendan las necesidades nacionales, así como compromisos con la infancia y el entorno en que vivimos, ayudarán a crear mejores individuos, mejores condiciones de vida y revertir el deterioro ecológico que como el COVID19, hoy también amenaza a la humanidad

martes, 25 de febrero de 2020

Desarrollar una visión y construir el destino de nuestros jóvenes


Columna Un Nuevo Comienzo

Desarrollar una visión y construir el destino de nuestros jóvenes

                                                                                               Alberto Jiménez Merino

                                                                              Secretario Ejecutivo del Consejo Técnico        
                                                                                                              Nacional Consultivo de la CNC

En México, 4.1 millones de niños y adolescentes, entre 3 y 17 años no asisten a la escuela de acuerdo con un informe del Fondo de las Naciones Unidad para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) 2016.

Lo anterior incluye a 1.3 millones de niños de 3 años, equivalente a 60 de cada 100, que no fueron inscritos a preescolar al igual que otros 500 mil de 4 años de edad, según un estudio del Instituto Nacional de Evaluación para la educación (INEE) 2014.

Este último estudio, indica que 57 de cada 100 niños que se inscriben a preescolar, abandonan la escuela antes de terminar la preparatoria. Los más afectados son los de familias más pobres, indígenas, discapacitados o de zonas rurales.  

No obstante que existe una ley que hace obligatorio el preescolar, muchos padres se resisten a enviar a sus hijos porque aún están muy chiquitos y solo se va a jugar. Otros no lo hacen porque viven en poblados muy alejados y dispersos.

Muchos más no lo hacen por ignorancia y porque los niños deben ayudar en las tareas y trabajo que realizan los padres que tampoco cuentan con recursos económicos para enviarlos a la escuela. Además, ignoran la importancia de la convivencia y el desarrollo que aporta relacionarse con otros niños.

Estudios científicos confirman que el 90 por ciento de las capacidades de los niños se pierden antes de los 5 años por falta de estímulo. Otros  estudios aseguran que a los 5 años, 98 de cada 100 niños fueron considerados genios; pero a los 10 años sólo eran 60 y únicamente 37 a los 15 años. Esto es atribuido a acciones inhibidoras por parte de padres y maestros.

Yo ingresé a la escuela cuando tenía 7 años porque no había preescolar en mi pueblo y también porque debía ayudar en las labores de la casa y los trabajos del campo. De hecho, mis padres olvidaron inscribirme a los 6 años por falta de tiempo.

Es muy importante para un ser humano desarrollar una visión, ver con la mente, imaginar lo que va a suceder y hacer que se realice. Las grandes realizaciones humanas primero fueron un pensamiento. No se puede hacer lo que no se ha imaginado.

Y para desarrollar esta visión es muy importante tomar en cuenta los mensajes de la vida. Siempre están llegando aunque no nos demos cuenta. Algunos ejemplos de estos mensajes que recibí en la infancia giran en torno al rio mixteco. No los entendí.

Un 10 de mayo como a las 3 de la tarde, nos estábamos bañando para ir a la celebración del día de la madre y una mini avenida del río llegó y frente a nosotros provocó que se juntaran cientos de peces en la orilla por las aguas revueltas. Pescamos muchos, pero no captamos el mensaje de la riqueza del rio.

Otro día el rio subió su nivel, se desbordó y se metió a nuestro cultivo de maíz. Ya habían elotes. Los cosechamos mi padre y yo, mi mamá los hizo tamales y los fui a vender a donde los autos no podían pasar por la creciente y la gente requería alimentarse. No nos dimos cuenta del mensaje de aprovechar las circunstancias en futuros eventos.

De manera circunstancial aprendí a pescar, con un anzuelo viejo que mi abuelo guardaba. Conseguí varios peces que sirvieron para alimentarnos y uno de ellos, el más grande, lo fui a vender obteniendo así mis primeros ingresos. La pesca era marginal porque siempre había tareas que cumplir. No captamos el mensaje sobre la importancia de la pesca y ya desde entonces, de la acuacultura.

La visión debe ser alentada por la interrelación con otros, en un proceso de aprendizaje conjunto, en equipos. Nadie sabe todo, todos los días se aprende de todos. Necesitamos alentar a niños y jóvenes para lograrla.

Las enseñanzas de nuestros padres, la de nuestros maestros, los mensajes de vida que recibimos diariamente, la información de los libros y las experiencias de las personas que conocemos, son las fuentes más importantes de inspiración para crear una visión que solo surge del interior. No se puede comprar.

Sin una visión es imposible desarrollarse. Por eso, primero hay que asegurar que nuestros niños y jóvenes vayan a la escuela. Y en la escuela más que otra cosa, hay que enseñarlos a reconocer los problemas, a pensar, a imaginar, a fortalecer su carácter, a tomar decisiones, mostrarles casos de éxito y ejemplos de solución. Pero si nada de eso se puede, díganles lo que pueden llegar a ser y lo que pueden lograr. Hay que ayudarlos a desarrollar una visión clara de la vida. Establecer sus metas y hacer que las cosas sucedan.

Cada uno construye su destino, nuestra tarea es proporcionar la información y  las herramientas indispensables para decidirlo. Es una tarea de las familias, la escuela, pero fundamentalmente, es una tarea del gobierno y de la política pública.

La formación de nuestros niños y jóvenes no tiene colores partidistas. Sería  muy lamentable que alguien se los ponga.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Día Universal del Niño y la Niña (20 de noviembre) por Alejandro Armenta Mier .


La Asamblea General de las Naciones Unidas recomendó en 1954 que los Países Miembros instituyeran el Día Universal del Niño, para fomentar la fraternidad entre todos ellos y promover su bienestar con actividades, día que se celebra el 20 de noviembre, toda vez que se celebra la fecha en que la Asamblea aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.
En septiembre de 2000, durante la Cumbre del Milenio, los líderes mundiales elaboraron los ocho objetivos de desarrollo del Milenio (ODM), que incluyen la reducción a la mitad de la pobreza extrema, detener la propagación del VIH/SIDA y que la enseñanza primaria sea universal para el 2015. Aunque los ODM están dirigidos a toda la humanidad, seis de ellos incumben de forma directa a la infancia y los otros dos también contribuirán a mejorar las vidas de los niños y niñas.
En 2013, durante la Ceremonia de firma y depósito de instrumentos de ratificación o adhesión relacionados con tratados, que se celebró en Nueva York, funcionarios de la ONU instaron a aquellos Estados Miembros que aún no han ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño y sus tres Protocolos Facultativos a hacerlo, considerando que es una acción vital para proteger a la infancia contra el abuso y el maltrato.
El objetivo de los Derechos del Niño es que los niños puedan tener una infancia feliz, e instar a los padres, a los hombres y mujeres, y a las organizaciones particulares, autoridades locales y gobiernos nacionales a que reconozcan esos derechos y luchen por su observancia.

Es así que la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), a través de 54 artículos que recogen los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los niños; es el primer instrumento internacional que reconoce a los niños y niñas como agentes sociales y como titulares activos de sus propios derechos. Siendo que su aplicación es obligación de los gobiernos, también define las obligaciones y responsabilidades de padres, profesores, profesionales de la salud, investigadores y de los propios niños y niñas.
Si bien han transcurrido más de veinte años desde que se aprobó esta Convención sobre los Derechos del Niño, y  esta ha sido ratificada por casi todos los países del mundo, cada día se continúan vulnerando los derechos de millones de niños y niñas en todas las regiones del mundo, ya que muchos de ellos son los primeros en padecer ciertos hechos o actos, como la violencia, la explotación, la falta de acceso a la salud o  a la educación.
En México, el gobierno de la República y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) trabajarán coordinadamente para fortalecer el respeto y cumplimiento de los derechos de las niñas, niños, a través de un Convenio Marco de Colaboración.

A través de este convenio se concretarán acciones y programas, en el que participan las Secretarías de Gobernación (Segob), Desarrollo Social (Sedesol), Salud, Hacienda y Crédito Público (SHCP), Educación (SEP) y el SNDIF; un trabajo coordinado e integral en el que cada dependencia abordará con Unicef diversos asuntos relacionados con el pleno ejercicio de los derechos de los niños y las niñas de nuestro país, al establecer diversos ejes de acción con cada dependencia.
En el caso del DIF Nacional se trabaja en el desarrollo infantil temprano, protección especial de niños, niñas y adolescentes, migración infantil y adolescentes no acompañados, así como el tema de menores sin cuidados parentales y que estén albergados en diversas instituciones.
Entre los temas que aborda el plan de trabajo con la Secretaría de Gobernación está la estrategia de promoción del derecho a la identidad, registro de nacimiento universal gratuito y oportuno, migración de niñas, niños y adolescentes, además de prevenir la violencia social y el delito.
Con la Secretaría de Desarrollo Social se impulsarán políticas y se dará seguimiento a los programas de inclusión social de la infancia y adolescencia, con énfasis en acciones de promoción de igualdad y combate a la pobreza.
Respecto a la Secretaría de Educación Pública, se tiene como objetivo la colaboración recíproca para el desarrollo de ejes conjuntos que contribuyan al mejoramiento de la inclusión y calidad de la educación en México. Y finalmente, con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se busca desarrollar acciones conjuntas que permitan mejorar el diseño, operación, seguimiento, evaluación y resultados, así como la calidad de la información y los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas de la inversión pública en la infancia y la adolescencia en México.
Hoy, los recursos destinados a la infancia mexicana representan una importante inversión y compromiso, lo que permitirá orientar a nuestro país a la atención de lo más valioso que tiene, que es la niñez. Por lo tanto, tanto las instituciones como la sociedad civil deben responder a este reto y seguir trabajando para que los derechos de los niños y las niñas se conviertan en una realidad visible.

















martes, 2 de septiembre de 2014

La Beneficencia Como Eje De Vinculación Social.


Por Alejandro Armenta Mier

La beneficencia, como las nociones de voluntariado y filantropía, constituye una verdadera vinculación social y contribuye a la creación de sociedades inclusivas y más resistentes. De acuerdo con Naciones Unidas, la beneficencia puede aliviar los peores efectos de las crisis humanitarias al complementar los servicios públicos de atención de la salud, la educación, la vivienda y la protección de la infancia.
En reconocimiento del papel de la caridad a la hora de mitigar el sufrimiento humano, así como el de las organizaciones de beneficencia y el de los particulares, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió designar como el Día Internacional de la Beneficencia el 5 de septiembre, aniversario del fallecimiento de la Madre Teresa de Calcuta, monja y misionera de renombre que trabajo durante 45 años en la lucha por superar la pobreza y la angustia, por lo que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1979.
El objetivo se sustenta en la función de sensibilizar y movilizar a las personas, a las organizaciones no gubernamentales y a los grupos interesados de todo el mundo para ayudar a los demás a través de actividades voluntarias y filantrópicas.
Si bien la beneficencia se desestima porque se considera ineficaz, o incluso de alguna manera inapropiada o degradante para los que la reciben, verdaderamente es una noble causa encaminada a mejorar la condición humana; ayuda a promover la cultura, la ciencia, el deporte y la protección del patrimonio cultural y natural además de promover los derechos de los marginados y de los desfavorecidos.
Existen algunos órganos, como el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) que ofrecen medios para la participación de personas de todo el mundo, a través de las donaciones del público y de la generosidad de los gobiernos para proseguir su labor de salvar vidas en respuesta a desastres naturales, conflictos armados y otras situaciones de emergencia.
En ese contexto, el Gobierno de la República promueve diversas acciones para lograr un México con Responsabilidad Global; es decir, un país que muestre su respaldo y solidaridad con el resto del mundo, aportando lo mejor de sí en favor de las grandes causas de la humanidad.
Pero también consiente del compromiso y corresponsabilidad  social en el combate a la pobreza y la desigualdad de los sectores más vulnerables de la población, ha emprendido estrategias que permitan integrar una sociedad con equidad, cohesión social e igualdad de oportunidades y garantizar a la ciudadanía el goce del pleno ejercicio de sus derechos sociales.
Para ello será importante que como sociedad podamos adherirnos a este sentido de responsabilidad y caridad, dejando de lado la apatía, participando en los diversos actos que día a día pueden hacer la diferencia, ya que es un deber de la sociedad procurar a los desvalidos a través de  la comprensión, la solidaridad y el respeto mutuo entre las personas.

martes, 19 de agosto de 2014

Asistencia Humanitaria para la infancia Por Alejandro Armenta Mier


La asistencia humanitaria se basa en un conjunto de principios fundamentales que incluyen la humanidad, la imparcialidad, la neutralidad y la independencia.

En diciembre de 2008 la Asamblea General, decidió declarar el 19 de agosto Día Mundial de la Asistencia Humanitaria; coincidiendo con el aniversario del atentado terrorista contra la sede de las Naciones Unidas en Bagdad en 2003, el cual mató a 22 personas, entre ellas el enviado de la ONU, Sergio Vieira de Mello.

El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria rinde homenaje a todos aquellos que perdieron la vida en la prestación de servicios humanitarios y a todos aquellos que continúan prestando asistencia y socorro a millones de personas.

“Los trabajadores humanitarios y sus familias son los más afectados por estos crímenes. Pero también los sufren millones de personas más. [...] Honremos a los caídos protegiendo a los que continúan su labor y apoyando las operaciones de socorro humanitario en todo el mundo.” (BanKi-moon, Secretario General de la ONU)

Este día, también busca llamar la atención hacia las necesidades humanitarias en todo el mundo y la importancia de la cooperación internacional para satisfacerlas.

Todos los años los desastres causan un sufrimiento enorme para millones de personas, en especial los más pobres del mundo, impactando a los más marginados y los más vulnerables, entre ellos los niños.
Tormentas, inundaciones y sequías prolongadas agravan la inseguridad alimentaria en algunas zonas del mundo, ocasionando pérdida de vidas, medios de subsistencia y propiedades,  y poniendo en peligro el derecho de los niños a la educación, la salud y la protección.

A consecuencia de conflictos armados, niños y niñas son separados de sus familiares y cuidadores, mientras que otros huyen, solos, buscando lugares más seguros. Muchos otros son reclutados por grupos armados como soldados o trabajadores, o bien víctimas de la violencia.

Con frecuencia, estos desastres y conflictos ocurren en zonas ya sacudidas por sucesivos problemas económicos, climáticos, políticos y de seguridad, lo que compromete la capacidad de familias o cuidadores de alimentar y proteger a sus niños, e incluso de satisfacer sus necesidades básicas.

Estos factores causan la destrucción o degradación de casas, hospitales, escuelas, carreteras y otras infraestructuras públicas y sociales, redes y servicios, impidiendo que millones de niños puedan recibir tratamiento contra enfermedades, beber agua potable, ir a la escuela, o simplemente jugar.

UNICEF señala que los efectos combinados y acumulativos de conflictos armados, disturbios políticos y civiles, patrones climáticos erráticos y graves, actividad sísmica, brotes de enfermedades y la crisis económica global, llevaron a la muerte, la enfermedad, la privación, el desplazamiento y el dolor a un número significativo de niños, mujeres y hombres en muchas partes del mundo.

Por lo que esta organización para poder prestar asistencia a millones de niños, mujeres y hombres, proporcionándoles apoyo nutricional, atención sanitaria, agua, saneamiento, espacios y materiales educativos, y servicios de protección, refugio e información, hace un llamamiento de alrededor de 1.400 millones de dólares anuales (2013).

Apoyo que tiene como fin no solo salvar vidas, sino también para reforzar los sistemas de prevención de cada país y fomentar la capacidad de resistencia  a nivel comunitario, subregional y nacional, para prevenir enfermedades y muertes evitables y para que se puedan recuperar a los afectados.

La respuesta de UNICEF en 2012 logró, entre otros, los siguientes resultados: 38,3 millones de niños fueron vacunados; se proporcionó acceso a agua para beber, cocinar y lavarse, para 12,4 millones de personas; Protección infantil a 2,4 millones de niños; 3 millones de niños tuvieron acceso a mejores servicios educativos, incluyendo el uso espacios temporales; Un millón de personas tuvieron acceso a servicios de análisis, asesoramiento y derivación para tratamiento del VIH y SIDA.

Todo esto, gracias a millones de trabajadores de asistencia humanitaria se esfuerzan por brindar ayuda que salva vidas y rehabilitación a largo plazo a las comunidades golpeadas por desastres sin importar en qué lugar del mundo estén y sin discriminar debido a la nacionalidad, grupo social, religión, sexo, raza o cualquier otro factor.

Por lo que, en este Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, rendimos homenaje a los heroicos trabajadores humanitarios que acuden con valentía a ayudar a las personas necesitadas en todo el mundo,  gracias a los que millones de niños logran ser rescatados.

Recordamos sus sacrificios y reconocemos el esfuerzo de los gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y otras agencias de Naciones Unidas, quienes trabajan en algunos de los entornos más difíciles del mundo para conseguir resultados para millones de niños y mujeres amenazados por desastres naturales o complicadas emergencias.

martes, 29 de abril de 2014

Por Una Infancia Plena Por Alejandro Armenta Mier



Lo que ocurre con los niños y niñas en los primeros años de vida tiene una importancia fundamental tanto para su bienestar inmediato como para su futuro.
“Si en los primeros años de vida un niño recibe el mejor comienzo, probablemente crecerá sano, desarrollará capacidades verbales y de aprendizaje, asistirá a la escuela y llevará una vida productiva y gratificante”. (UNICEF)
Alrededor del mundo, a millones de niñas y niños se les niega el derecho a alcanzar todas sus posibilidades. De acuerdo a datos de UNICEF, cada año mueren cerca de 10 millones de menores de cinco años de edad y más, de los cuales 200 millones no desarrollan todo su potencial, simplemente porque ellos o sus cuidadores carecen de las condiciones básicas necesarias para sobrevivir y prosperar, siendo la causa subyacente de todos estos problemas la pobreza.
Las consecuencias de esto no se limitan a las vidas individuales de esos niños y niñas sino que afectan a familias, comunidades y naciones. Por lo que es necesario que cada infante reciba este comienzo de su vida de forma integral, y que pueda tener mayores oportunidades.
Para la ONU, los niños son primero y están por encima de cualquier otra consideración. Por lo que en el año 2000, los países miembros de las Naciones Unidas acordaron los Objetivos del Milenio (ODM). Los cuales establecen metas claras y tangibles con respecto a la lucha contra la pobreza y el mejoramiento de los niveles de vida de la población mundial para el año 2015.
Siendo uno de los componentes que contribuyen a la conquista de esos objetivos, el desarrollo en la primera infancia, ya que siete de los ocho objetivos de desarrollo del milenio se relacionan directamente con la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo de los niños y niñas.
En México viven 39 millones de niños, niñas y adolescentes, lo que significa que el 35% de la población del país tiene menos de 18 años.
De acuerdo con los datos proporcionados por UNICEF, México ocupa el decimocuarto lugar entre los países con mayor índice de mortalidad infantil absoluta -menores de cinco años de edad-. Cada año mueren en México un total de 183 mil niños menores de cinco años.
Algunas causas de mortalidad son las relativas a ciertas afecciones originadas en el periodo perinatal provocadas en la madre principalmente por mala alimentación, 2.6 millones de niños presentan síntomas de desnutrición, la mitad de estos tienen problemas de peso y de talla.
La situación de millones de niños y niñas se agrava cuando los padres y madres viven en condiciones de marginación y pobreza, pues los niños adquieren responsabilidades ajenas a ellos, renunciando a medios y recursos que son imprescindibles para aumentar sus oportunidades futuras, como lo es la educación.
Más de tres millones de niños entre 3 y 17 años que no asisten a la escuela, ya que dejan de ir a la escuela porque tienen que comenzar a trabajar a una edad muy joven. Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) sobre el trabajo infantil, 36% de los niños indígenas entre 6 y 14 años de edad trabajan, el doble que el promedio nacional calculado en 15.7%.
Además, datos estadísticos nos muestran un panorama preocupante sobre la situación de la infancia en México; no sólo por el hecho de que los niños tengan que trabajar sino por las condiciones en las que se lleva a cabo el trabajo. Estas condiciones son la mayoría de las veces injustas, y existen en ellas claros signos de explotación.
Según cifras del Centro Mexicano para la Defensa de la Infancia (CEMEDIN), un millar de niñas y jovencitas, cuyas edades fluctúan entre 14 y 16 años, se prostituyen en la ciudad de México a cambio de cantidades de dinero que oscilan entre los 15 y 25 dólares.
Es evidente que la población infantil mexicana es deteriorada por problemas graves y que enfrenta una clara situación de vulnerabilidad en sus garantías y derechos.
Lo que suceda en la infancia tendrá trascendencia en el resto de su existencia y, en este sentido, en el futuro de nuestra nación. Por ello, promover un ambiente de desarrollo donde existe la igualdad de oportunidades, de acceso a la educación, la salud y el esparcimiento para los niños y las niñas mexicanos, será particularmente importantes.
En las últimas décadas, se ha mantenido una inversión relevante de sus recursos en políticas públicas hacia la infancia. Sin embargo, todavía es necesario aumentar las partidas dirigidas a políticas de protección a la niñez y adolescencia, y a la restitución de sus derechos.
Es por ello que el Gobierno de la República consciente de que cuidar los derechos de la infancia es una responsabilidad, ha planteado desarrollar y ejecutar políticas eficaces que alcancen a todos los niños y niñas y familias.
Además del incremento en la inversión para articular políticas que atiendan de manera específica cada etapa del ciclo de vida de la población –especialmente la infancia- y que permitirán lograr avances mucho más significativos y duraderos que en casi cualquier otra esfera del desarrollo de nuestra nación.