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lunes, 7 de julio de 2014

Una reforma a medias Por Octavio Islas

A finales del primer año de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto dio a conocer la Iniciativa de Reformas a la Constitución en materia de Telecomunicaciones y Competencia Económica, definiendo tres objetivos generales:

  1.     El fortalecimiento de los derechos vinculados con la libertad de expresión e información y el establecimiento del derecho de acceso a nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluida la banda ancha.
  2.     La adopción de las medidas de fomento a la competencia a televisión abierta y restringida, radio, telefonía fija y móvil, servicios de datos y telecomunicaciones en general, para asegurar la competencia en todos los segmento.
  3.     La generación de condiciones para incrementar sustantivamente la infraestructura y la obligación de hacer más eficiente su uso, lo cual tiene un impacto directo en la caída de los precios y en el aumento de la calidad de los servicios.

Después de tres meses de difíciles negociaciones entre los partidos políticos, el jueves 3 de julio, en una sesión en la cual no se dio lugar a la discusión de las reservas del dictamen, finalmente fue aprobada, en lo general, en comisiones del Senado, la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, por 25 votos a favor, cinco en contra y cerca de un centenar de reservas. La Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión debe reglamentar la reforma constitucional en la materia, promulgada en 2013.

Durante la sesión, integrantes del “Colectivo por el Derecho a la Comunicación” (Codec), “Radio Ajusco”, “Revista Hashtag” y “El Grito más fuerte,” al interior del Salón de Plenos de la Comisión Permanente del Congreso, manifestaron sus objeciones a la referida ley.

El siguiente paso será la discusión, en lo particular, de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, en el pleno del Senado. Si las leyes secundarias de la reforma en telecomunicaciones resultan aprobadas, tendrán que pasar por un proceso similar en la Cámara de Diputados. Para el análisis y discusión de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados acordó solicitar a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, convocar a un periodo extraordinario de sesiones, a partir del 8 de julio.

El senador Javier Corral, miembro de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía, ha denunciado que la legislación es contraria a la reforma constitucional como a los objetivos generales de la Iniciativa de Reformas a la Constitución en materia de Telecomunicaciones y Competencia.

Resulta contraria al fortalecimiento de los derechos vinculados con la libertad de expresión e información. Un ejemplo de ello son los artículos relativos a la geolocalización en tiempo real de un teléfono celular, o que las empresas guarden un registro de las comunicaciones de sus usuarios hasta por dos años.

Además resulta contraria al propósito de estimular la competencia en la televisión restringida, asegurando la competencia en todos los segmentos. Más allá de razonamientos legaloides, en los hechos el declarar empresas preponderantes por sector y no por servicios, impide toda posibilidad de competencia en la televisión restringida, pues Televisa no podría ser declarada preponderante en radiodifusión como sí las empresas de Carlos Slim en el sector de telecomunicaciones.

Por lo anterior, el senador Javier Corral concluye que el proyecto “no confirma sólo la batalla ganada por las televisoras, confirma el fracaso del Estado para imponerse sobre los poderes fácticos".

Los gobiernos de los presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, sencillamente decidieron postergar la indispensable reforma de los sistemas de radiodifusión y telecomunicaciones. Quizá pensaban que la continuidad del panismo dependía de no afectar los intereses de los llamados “poderes fácticos”. Su equivocación fue tan rotunda como su fracaso.

Efectivamente resulta loable contener y limitar el monopolio de Carlos Slim. ¿Cuándo el Estado procederá de forma similar con Televisa?

lunes, 14 de abril de 2014

La NetMundial vs la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión. Por Octavio Islas




Desde su creación -18 de septiembre de 1998, por Jon Postel, durante el gobierno del presidente Bill Clinton-, la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers, ICANN), organización privada, sin fines de lucro, responsable de administrar los nombres de dominio y protocolos de Internet, o IP, direcciones asignadas, ha dependido del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

La principal responsabilidad de la ICANN es garantizar que cualquier persona que ingrese una dirección de Internet, en cualquier parte del mundo, sea efectivamente remitida al sitio apropiado. Ello es posible mediante la asignación y coordinación de los identificadores únicos (direcciones IP y URLs), que enlazan las computadoras juntas, asegurando así que la Web sea una red mundial.

Además de ICANN contribuyen a la gestión de la Web el Grupo de Trabajo en Ingeniería de Internet, la Junta de Arquitectura de Internet y el World Wide Web Consortium. ICANN, sin embargo, admite ser considerado como el gobierno de Internet, y el gobierno implica el manejo de la arquitectura técnica del ciberespacio, el cual fue concebido por sus diseñadores originales con una infraestructura abierta con estándares no propietarios.

En el mes de marzo, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos anunció planes para terminar su contrato con ICANN, el cual expira en 2015, expresando, además, disposición a transitar a "un modelo multilateral global", cuyos detalles todavía se están desarrollando.  Al entregar el control de ICANN, el gobierno de Barack Obama pretende restar presión a los señalamientos de quienes han denunciado las prácticas de espionaje que ha venido realizado el gobierno de Estados Unidos a través de la Agencia Nacional de Seguridad (National Security Agency, NSA).

Las prácticas de espionaje realizadas por la NSA y similares organismos de inteligencia en otras naciones despojaron a millones de usuarios en el mundo de la ingenua inocencia depositada en internet. La magnitud del daño es incuantificable. Brasil y Alemania, por ejemplo, han considerado viable emprender la nacionalización de piezas fundamentales de la infraestructura de internet. La Unión Europea se ha unido a los críticos que quieren internacionalizar la ICANN. Ello definitivamente complica la transición en la gobernanza de Internet, que efectivamente podría correr el riesgo de balcanizarse. 

El 23 y 24 de abril, en Sao Paulo, Brasil, se llevará a cabo la NetMundial -Global Multistakeholder Meeting on the Future of Internet Governance-. El propósito del mencionado foro es analizar y discutir dos temas de enorme trascendencia para el futuro de Internet: los principios de la gobernanza de internet, y el plan de trabajo para la futura evolución del ecosistema de gobernanza de internet.

En el mencionado foro podrá identificarse el peso específico de dos grandes corrientes antagónicas que pretenden determinar el posible futuro de Internet: la primera, aquella que afirma una Internet abierta, unida y transparente; la segunda, la que apuesta por internet cerrado y su consecuente balcanización.

El Comité Multisectorial Ejecutivo –que de facto es el órgano responsable de organización del referido foro- ha elaborado un documento en el cual fueron identificados un conjunto de principios comunes y valores que deben sustentar los principios de gobernanza de Internet.

Los derechos que tienen las personas en línea también deben ser protegidos en línea. Estos derechos incluyen, pero no se limitan al acceso a la información y el libre flujo de información, la libertad de asociación, la libertad de expresión. Toda persona tiene el derecho a tener y expresar opiniones y de buscar, recibir y difundir información en Internet sin interferencias arbitrarias. 

En materia de internet, el contenido de la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que el Ejecutivo Federal presentó al Congreso de la Unión el 24 de marzo, representa la rotunda negación de los principios comunes y valores que deben sustentar los principios de gobernanza de Internet. En los hechos, la apuesta del actual gobierno sería por internet cerrado, favoreciendo, para propósitos de vigilancia al detalle de los ciudadanos y su efectivo control, la consecuente balcanización.


Doctor en Ciencias Sociales. Investigador y consultor en la Dirección Adjunta de Innovación y Conocimiento de INFOTEC (octavio.islas@infotec.com.mx). Catedrático en el Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México.

lunes, 7 de abril de 2014

1984 hoy Por Octavio Islas



La iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que el Ejecutivo Federal presentó al Congreso de la Unión el 24 de marzo, se aparta significativamente del espíritu de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones y radiodifusión, que fue publicada el 11 de julio de 2013 en el Diario Oficial de la Federación. 

Además, como atinadamente se indica en el documento “Necesario diálogo y cambios a la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión para una legislación convergente, democrática e incluyente”, elaborado por la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación A.C., (AMIC), la referida iniciativa: “resulta contraria a algunos de los principios rectores de la Constitución, en términos de servicio público de interés general, derecho de acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), competencia, convergencia, pluralidad, cobertura universal y acceso libre y sin injerencias a las tecnologías y redes de comunicación”.

La iniciativa ni siquiera ha recibido el beneplácito de las grandes empresas de telecomunicaciones, destacando, por supuesto, aquéllas que fueron consideradas preponderantes por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL): América Móvil (Telmex y Telcel), y Televisa. Incluso la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) demandó que en el Senado se modifique la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto.

Debemos tener presente que el 30 de abril concluirá el actual periodo de sesiones en el Congreso de la Unión. Ese día es la fecha límite para que los legisladores aprueben la ley convergente en la materia, la cual fue presentada al Congreso de la Unión meses después de la fecha definida. En este momento las Comisiones Unidas de Comunicaciones y Transportes; Estudios Legislativos; y Radio, Televisión y Cinematografía, presididas por Javier Lozano Alarcón (PAN), Graciela Ortiz González (PRI) y Alejandra Barrales, respectivamente, “discuten” la referida iniciativa en el Senado de la República.

De ninguna manera resulta factible esperar modificaciones sustanciales a la iniciativa. Como en los tiempos de la “Presidencia Imperial”, los actuales diputados y senadores del PRI se encargan de poder garantizar la efectiva aprobación de cada una de las iniciativas que presenta el Ejecutivo. Si bien el PRI hoy no dispone de una mayoría automática, en términos prácticos solo requiere de un reducido número de votos de legisladores de otros partidos, así como oportunas “ausencias” y “abstenciones” al momento de la votación.

En materia de Internet, algunos artículos de la iniciativa –el 145, por ejemplo-, imponen delicadas restricciones a la libre circulación de información y contenidos en Internet, justificando formas de censura que se antojaban históricamente superadas: “Los concesionarios y autorizados que presten el servicio de acceso a Internet (…) Podrán bloquear el acceso a determinados contenidos, aplicaciones o servicios a petición expresa del usuario, cuando medie orden de autoridad o sean contrarios a alguna normatividad…”.

Los artículos 192 y 194 legitiman el panoptismo digital que podría practicar el gobierno, a partir de la retención de datos e información de los usuarios, al obligar a los proveedores de acceso a Internet a mantener un registro y control sobre sus comunicaciones. El derecho a la privacidad se diluye. Los proveedores de acceso a internet representarían la efectiva materialización de la “policía del pensamiento” (George Orwell, 1984 ).

La fracción VII del artículo 197 faculta al gobierno federal y a los gobiernos estatales a interrumpir las señales de Internet y, en general, las telecomunicaciones, al amparo de una vaga mención de los términos “seguridad pública y nacional”. Tal disposición pasa por alto los derechos relativos a la inviolabilidad de las comunicaciones privadas: “… Bloquear, inhibir o anular de manera temporal las señales de telecomunicaciones en eventos y lugares críticos para la seguridad pública nacional a solicitud de las autoridades competentes...”.

Posiblemente de facto ya ocurra. Sin embargo, la iniciativa dará legitimidad jurídic a la intervención de comunicaciones privadas, la geolocalización en tiempo real de equipos móviles y la retención de datos sin control judicial y sin considerar el derecho de notificación posterior al afectado.
En México 1984 llegó 30 años después. Las ventajas de nuestro crónico surrealismo.

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lunes, 7 de julio de 2014

Una reforma a medias Por Octavio Islas

A finales del primer año de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto dio a conocer la Iniciativa de Reformas a la Constitución en materia de Telecomunicaciones y Competencia Económica, definiendo tres objetivos generales:

  1.     El fortalecimiento de los derechos vinculados con la libertad de expresión e información y el establecimiento del derecho de acceso a nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluida la banda ancha.
  2.     La adopción de las medidas de fomento a la competencia a televisión abierta y restringida, radio, telefonía fija y móvil, servicios de datos y telecomunicaciones en general, para asegurar la competencia en todos los segmento.
  3.     La generación de condiciones para incrementar sustantivamente la infraestructura y la obligación de hacer más eficiente su uso, lo cual tiene un impacto directo en la caída de los precios y en el aumento de la calidad de los servicios.

Después de tres meses de difíciles negociaciones entre los partidos políticos, el jueves 3 de julio, en una sesión en la cual no se dio lugar a la discusión de las reservas del dictamen, finalmente fue aprobada, en lo general, en comisiones del Senado, la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, por 25 votos a favor, cinco en contra y cerca de un centenar de reservas. La Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión debe reglamentar la reforma constitucional en la materia, promulgada en 2013.

Durante la sesión, integrantes del “Colectivo por el Derecho a la Comunicación” (Codec), “Radio Ajusco”, “Revista Hashtag” y “El Grito más fuerte,” al interior del Salón de Plenos de la Comisión Permanente del Congreso, manifestaron sus objeciones a la referida ley.

El siguiente paso será la discusión, en lo particular, de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, en el pleno del Senado. Si las leyes secundarias de la reforma en telecomunicaciones resultan aprobadas, tendrán que pasar por un proceso similar en la Cámara de Diputados. Para el análisis y discusión de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados acordó solicitar a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, convocar a un periodo extraordinario de sesiones, a partir del 8 de julio.

El senador Javier Corral, miembro de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía, ha denunciado que la legislación es contraria a la reforma constitucional como a los objetivos generales de la Iniciativa de Reformas a la Constitución en materia de Telecomunicaciones y Competencia.

Resulta contraria al fortalecimiento de los derechos vinculados con la libertad de expresión e información. Un ejemplo de ello son los artículos relativos a la geolocalización en tiempo real de un teléfono celular, o que las empresas guarden un registro de las comunicaciones de sus usuarios hasta por dos años.

Además resulta contraria al propósito de estimular la competencia en la televisión restringida, asegurando la competencia en todos los segmentos. Más allá de razonamientos legaloides, en los hechos el declarar empresas preponderantes por sector y no por servicios, impide toda posibilidad de competencia en la televisión restringida, pues Televisa no podría ser declarada preponderante en radiodifusión como sí las empresas de Carlos Slim en el sector de telecomunicaciones.

Por lo anterior, el senador Javier Corral concluye que el proyecto “no confirma sólo la batalla ganada por las televisoras, confirma el fracaso del Estado para imponerse sobre los poderes fácticos".

Los gobiernos de los presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, sencillamente decidieron postergar la indispensable reforma de los sistemas de radiodifusión y telecomunicaciones. Quizá pensaban que la continuidad del panismo dependía de no afectar los intereses de los llamados “poderes fácticos”. Su equivocación fue tan rotunda como su fracaso.

Efectivamente resulta loable contener y limitar el monopolio de Carlos Slim. ¿Cuándo el Estado procederá de forma similar con Televisa?

lunes, 14 de abril de 2014

La NetMundial vs la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión. Por Octavio Islas




Desde su creación -18 de septiembre de 1998, por Jon Postel, durante el gobierno del presidente Bill Clinton-, la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers, ICANN), organización privada, sin fines de lucro, responsable de administrar los nombres de dominio y protocolos de Internet, o IP, direcciones asignadas, ha dependido del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

La principal responsabilidad de la ICANN es garantizar que cualquier persona que ingrese una dirección de Internet, en cualquier parte del mundo, sea efectivamente remitida al sitio apropiado. Ello es posible mediante la asignación y coordinación de los identificadores únicos (direcciones IP y URLs), que enlazan las computadoras juntas, asegurando así que la Web sea una red mundial.

Además de ICANN contribuyen a la gestión de la Web el Grupo de Trabajo en Ingeniería de Internet, la Junta de Arquitectura de Internet y el World Wide Web Consortium. ICANN, sin embargo, admite ser considerado como el gobierno de Internet, y el gobierno implica el manejo de la arquitectura técnica del ciberespacio, el cual fue concebido por sus diseñadores originales con una infraestructura abierta con estándares no propietarios.

En el mes de marzo, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos anunció planes para terminar su contrato con ICANN, el cual expira en 2015, expresando, además, disposición a transitar a "un modelo multilateral global", cuyos detalles todavía se están desarrollando.  Al entregar el control de ICANN, el gobierno de Barack Obama pretende restar presión a los señalamientos de quienes han denunciado las prácticas de espionaje que ha venido realizado el gobierno de Estados Unidos a través de la Agencia Nacional de Seguridad (National Security Agency, NSA).

Las prácticas de espionaje realizadas por la NSA y similares organismos de inteligencia en otras naciones despojaron a millones de usuarios en el mundo de la ingenua inocencia depositada en internet. La magnitud del daño es incuantificable. Brasil y Alemania, por ejemplo, han considerado viable emprender la nacionalización de piezas fundamentales de la infraestructura de internet. La Unión Europea se ha unido a los críticos que quieren internacionalizar la ICANN. Ello definitivamente complica la transición en la gobernanza de Internet, que efectivamente podría correr el riesgo de balcanizarse. 

El 23 y 24 de abril, en Sao Paulo, Brasil, se llevará a cabo la NetMundial -Global Multistakeholder Meeting on the Future of Internet Governance-. El propósito del mencionado foro es analizar y discutir dos temas de enorme trascendencia para el futuro de Internet: los principios de la gobernanza de internet, y el plan de trabajo para la futura evolución del ecosistema de gobernanza de internet.

En el mencionado foro podrá identificarse el peso específico de dos grandes corrientes antagónicas que pretenden determinar el posible futuro de Internet: la primera, aquella que afirma una Internet abierta, unida y transparente; la segunda, la que apuesta por internet cerrado y su consecuente balcanización.

El Comité Multisectorial Ejecutivo –que de facto es el órgano responsable de organización del referido foro- ha elaborado un documento en el cual fueron identificados un conjunto de principios comunes y valores que deben sustentar los principios de gobernanza de Internet.

Los derechos que tienen las personas en línea también deben ser protegidos en línea. Estos derechos incluyen, pero no se limitan al acceso a la información y el libre flujo de información, la libertad de asociación, la libertad de expresión. Toda persona tiene el derecho a tener y expresar opiniones y de buscar, recibir y difundir información en Internet sin interferencias arbitrarias. 

En materia de internet, el contenido de la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que el Ejecutivo Federal presentó al Congreso de la Unión el 24 de marzo, representa la rotunda negación de los principios comunes y valores que deben sustentar los principios de gobernanza de Internet. En los hechos, la apuesta del actual gobierno sería por internet cerrado, favoreciendo, para propósitos de vigilancia al detalle de los ciudadanos y su efectivo control, la consecuente balcanización.


Doctor en Ciencias Sociales. Investigador y consultor en la Dirección Adjunta de Innovación y Conocimiento de INFOTEC (octavio.islas@infotec.com.mx). Catedrático en el Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México.

lunes, 7 de abril de 2014

1984 hoy Por Octavio Islas



La iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que el Ejecutivo Federal presentó al Congreso de la Unión el 24 de marzo, se aparta significativamente del espíritu de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones y radiodifusión, que fue publicada el 11 de julio de 2013 en el Diario Oficial de la Federación. 

Además, como atinadamente se indica en el documento “Necesario diálogo y cambios a la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión para una legislación convergente, democrática e incluyente”, elaborado por la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación A.C., (AMIC), la referida iniciativa: “resulta contraria a algunos de los principios rectores de la Constitución, en términos de servicio público de interés general, derecho de acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), competencia, convergencia, pluralidad, cobertura universal y acceso libre y sin injerencias a las tecnologías y redes de comunicación”.

La iniciativa ni siquiera ha recibido el beneplácito de las grandes empresas de telecomunicaciones, destacando, por supuesto, aquéllas que fueron consideradas preponderantes por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL): América Móvil (Telmex y Telcel), y Televisa. Incluso la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) demandó que en el Senado se modifique la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto.

Debemos tener presente que el 30 de abril concluirá el actual periodo de sesiones en el Congreso de la Unión. Ese día es la fecha límite para que los legisladores aprueben la ley convergente en la materia, la cual fue presentada al Congreso de la Unión meses después de la fecha definida. En este momento las Comisiones Unidas de Comunicaciones y Transportes; Estudios Legislativos; y Radio, Televisión y Cinematografía, presididas por Javier Lozano Alarcón (PAN), Graciela Ortiz González (PRI) y Alejandra Barrales, respectivamente, “discuten” la referida iniciativa en el Senado de la República.

De ninguna manera resulta factible esperar modificaciones sustanciales a la iniciativa. Como en los tiempos de la “Presidencia Imperial”, los actuales diputados y senadores del PRI se encargan de poder garantizar la efectiva aprobación de cada una de las iniciativas que presenta el Ejecutivo. Si bien el PRI hoy no dispone de una mayoría automática, en términos prácticos solo requiere de un reducido número de votos de legisladores de otros partidos, así como oportunas “ausencias” y “abstenciones” al momento de la votación.

En materia de Internet, algunos artículos de la iniciativa –el 145, por ejemplo-, imponen delicadas restricciones a la libre circulación de información y contenidos en Internet, justificando formas de censura que se antojaban históricamente superadas: “Los concesionarios y autorizados que presten el servicio de acceso a Internet (…) Podrán bloquear el acceso a determinados contenidos, aplicaciones o servicios a petición expresa del usuario, cuando medie orden de autoridad o sean contrarios a alguna normatividad…”.

Los artículos 192 y 194 legitiman el panoptismo digital que podría practicar el gobierno, a partir de la retención de datos e información de los usuarios, al obligar a los proveedores de acceso a Internet a mantener un registro y control sobre sus comunicaciones. El derecho a la privacidad se diluye. Los proveedores de acceso a internet representarían la efectiva materialización de la “policía del pensamiento” (George Orwell, 1984 ).

La fracción VII del artículo 197 faculta al gobierno federal y a los gobiernos estatales a interrumpir las señales de Internet y, en general, las telecomunicaciones, al amparo de una vaga mención de los términos “seguridad pública y nacional”. Tal disposición pasa por alto los derechos relativos a la inviolabilidad de las comunicaciones privadas: “… Bloquear, inhibir o anular de manera temporal las señales de telecomunicaciones en eventos y lugares críticos para la seguridad pública nacional a solicitud de las autoridades competentes...”.

Posiblemente de facto ya ocurra. Sin embargo, la iniciativa dará legitimidad jurídic a la intervención de comunicaciones privadas, la geolocalización en tiempo real de equipos móviles y la retención de datos sin control judicial y sin considerar el derecho de notificación posterior al afectado.
En México 1984 llegó 30 años después. Las ventajas de nuestro crónico surrealismo.