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lunes, 4 de julio de 2022

LOS CELOS

 


COLUMNA: ESTAMOS EN CONEXIÓN

LOS CELOS

Por: Jorge García D.

 

“Los Celos en el romance son como sal en los alimentos. Una pizca nunca viene mal, un toque, talvez mejore el sabor de los alimentos, sin embargo, abusar de ella puede estropear el placer del paladar y, bajo ciertas circunstancias, puede poner en peligro la vida” -Maya Ángelo-

 

Los celos son un sentimiento de malestar causados por la sospecha o temor que la persona amada, le sea infiel de manera sexual, emocional o en pensamiento, es esa sensación de malestar al sentir que el amor, la pasión, el afecto, cariño y atenciones se trasladan a otra persona; creándose en nosotros como consecuencia, esa necesidad de reafirmar que la persona que celamos es nuestra y nos pertenece, surgiendo un exagerado afán de posesión de forma exclusiva. Los celos, por lo tanto, son una respuesta emocional que pretende proteger ese elemento que se considera bajo amenaza o perdida. Los celos no son un sentimiento exclusivo de las relaciones de pareja, existen celos con los padres, entre hermanos, miembros de la familia, amigos, compañeros, colegas, en lo profesional y social.

 

Los celos, como el resto de las emociones (tristeza, alegría, frustración, enojo, miedo, ira) forman parte del ser humano. Sentir celos de forma moderada no es sinónimo de estar trastornado, pero se convierte en algo patológico cuando la sensación de malestar es tan absorbente que interfiere negativamente en nuestras relaciones afectivas, amorosas, y en el bienestar personal.

 

PERO, ¿QUÉ SON LOS CELOS? Los celos son una señal que me informa subconscientemente del peligro latente de perder el cariño del ser amado, por la presencia de un tercero, junto con la sensación de sentirse excluido y abandonado, y perder esa exclusividad que no poseemos.

 

¿CUÁLES SON LAS CONDUCTAS DE LAS PERSONAS CELOSAS? Los celos comienzan con una sutil desconfianza de que la pareja o la persona amada sea infiel. Esta duda produce tal angustia que lleva a un estado de vigilancia o desconfianza constante.

 

Al principio la conducta más frecuente es hacer una serie de preguntas que parecen inocentes, para averiguar qué hizo la pareja cuando él o ella no estaba, no se vieron, o están distanciados por diversas causas, surgiendo diversos cuestionamientos, cómo: ¿Qué hiciste? ¿Con quién estuviste, ¿A dónde fuiste?, ¿Con quién hablaste?... Y es en esta primera etapa, que la pareja se esfuerza en explicar con detalle todas sus acciones para convencer y despejar las dudas totalmente infundadas, siendo un error, lo cual sería mejor tomarse el tiempo para hablarlo y discutir de dónde o por qué surge esta desconfianza, pues raramente se llega a convencer y las dudas persisten con del paso del tiempo.

 

Donde el celoso comienza una nueva conducta de atención y vigilancia: registro de bolsillos, constantes llamadas telefónicas, mensajes, visualización, stalkeo o hasta hackeo de cuentas personales, redes sociales, correos, horarios, seguimientos, revisión de la ropa, aromas, etc., todo en busca de signos de infidelidad; conductas comprobatorias que tienen como objetivo reducir la angustia provocada por los celos, logrando un alivio transitorio, volviendo repetirse el malestar, iniciando el mismo proceso y quizá más severo, con el paso del tiempo o situación.

 

Creando un clima emocional de angustia, donde el celoso dedica parte de su tiempo a comprobar la veracidad de sus sospechas, que en la mayoría son infundadas, llegando a interferir en el desarrollo de su vida personal, cotidiana, de pareja, familiar, laboral, de armonía, amor, y confianza; provocando desconfianza, tristeza, depresión, angustia, ira, enojo, situaciones insostenibles que terminan por desintegrar la relación de pareja, con pensamientos distorsionados e irracionales; miedos que llevan a intentar controlar la pareja, pretendiendo alcanzar una seguridad que reafirme la relación.

 

Sin embargo, los celos en algunas ocasiones o en medida, pueden ayudar a gestionar la relación de pareja, dar una actitud de jugueteo, que enfocada de una manera que pueda ser aceptable no llega a ser nociva. De hecho, tener un poco de celos puede ser indicativo de que alguien se preocupa por su pareja; que verdaderamente le interesa cómo este o si le haya pasado algo, si pudiera ayudar o apoyar en cualquier tipo de circunstancia, como un indicativo de “Estoy aquí para ti, a la hora que sea, sabes que cuentas conmigo”, en este sentido, pueden ser positivos, ya que nos estimulan a cuidar nuestra relación, procurar a nuestra pareja, y ser compañero/a de vida. Tener celos no es necesariamente malo en sí mismo, pero sino se controla puede ser perjudicial.

 

QUÉ HACER, SI SIENTES CELOS O SE RECONOCEN CELOS EN LA PAREJA. Primeramente, debemos asumir que sentir celos es lo más natural entre los seres humanos, porque son parte de nuestras emociones, decir que -sientes celos- y abrir este tema con mi pareja, sin duda no es tarea fácil y mucho menos un momento grato, porque significa abrirnos y mostrar nuestra fragilidad o vulnerabilidad, pero siempre es muy necesario y parte de la confianza que se vera fortalecida con la pareja, y decir las causas de esa angustia, d ese estado o de ese tipo de situación, la cual ayudara a ambos a entablar una relación de comprensión, entendimiento y confianza. Si ambos estamos en condiciones de hablarlo y entablar este dialogo, hacerlo, nos permitirá conducir la mirada a un balance global de la relación; es decir podremos pensar en qué es lo que está faltando entre nosotros, qué hemos descuidado, o qué se ha perdido... desembocando en un restablecer quienes somos dentro de nuestra relación, reconstruir y fortalecer o decidir qué hacer, y pedir ayuda profesional, siempre en búsqueda de estar mejor, felices, plenos y en armonía y sobre todo en pareja, estable, en amor y confianza.

 

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS QUE ORIGINAN LOS CELOS? Todas las personas, en un momento dado, hemos sentido celos que pueden ser más o menos intensos, en función de diversos factores, pero principalmente de lo que los motiva. Algunos pueden ser:

·         Sentimiento de posesión hacia la pareja.

·         Miedo a perder a la persona amada.

·         Temor a estar solo o a no encontrar otra pareja.

·         Miedo real a no poder tener otra pareja.

·         Baja autoestima.

·         Problemas de apego en la infancia, ausencia de atención y escases de cariño.

·         Experiencias previas de engaños e infidelidades, mentiras y más.

·         Patrones afectivos mal aprendidos.

·         Desconfiar y compararse con las personas que rodean a la pareja o tienen contacto.

·         Considerar las relaciones o acciones anteriores de la pareja como amenaza constante.

 

RASGOS DE PERSONALIDAD DE LA PERSONA CELOSA Las personas celosas sufren un gran malestar emocional fruto de la desconfianza y de un exagerado afán de posesión, teniendo estos ciertos rasgos de personalidad característicos:

Son inseguros. Son muy desconfiados. Tienen baja autoestima. Suelen ser introvertidos, reprimir sentimientos, emociones o externar su malestar. Experiencias malas recurrentes.

 

EXISTEN TRES TIPOS MUY DIFERENCIADOS DE CELOS:

·         Celos reactivos: son los que se producen como respuesta a un estímulo externo de amigos, ex parejas, familia, comentarios o hasta por la misma pareja, con comentarios o acciones.

·         Celos ansiosos: son celos basados en un temor infundado. Son los más comunes, y generan una sensación de suspicacia y falta de confianza en la pareja.

·         Celos posesivos: basados en la creencia que la pareja nos pertenece. Son especialmente perjudiciales, ya que se limita la libertad de la pareja, derivando en actitudes hostiles.

 

¿CÓMO SE PUEDEN TRATAR LOS PROBLEMAS DE CELOS EN LA PAREJA? Cuando los celos empiezan a deteriorar la relación de pareja, es necesario acudir con un profesional que nos ayude, determinando cuál es su causa; solo así podremos empezar a buscar una solución efectiva que nos permita ponerles fin o, al menos, controlarlos. Trabajar la autoestima, tener una buena comunicación, fortalecer la confianza y edificar una nueva relación basada en el amor, confianza, plenitud, convivencia, comunicación, sexo, cariño, aceptación del otro, toma de decisiones compartidas, y atención.

“En los hombres y en las mujeres la respuesta emocional que causan los celos exclusivamente por el ser amado es tan parecido a lo que podemos ver y sentir cuando un rio fluye, no lo vamos a podemos detener nunca, simplemente podemos apreciar su belleza, disfrutar de la abundancia de sus emociones y aprender a fluir a su lado. “RESPIRA, ADMIRA SU BELLEZA; AMA, DISFRUTA DE VIVIRLO, SIENTE CADA MOVIMIENTO Y CADA CARICIA, ESCUCHA CADA SUSURRO QUE ES MUSICA Y ARRULLO, EXTASIATE, DEJATE ENVOLVER; VUELVETE A ENAMORAR Y SE CREATIVO.”-Anónimo-

lunes, 14 de marzo de 2022

MIEDO AL CONFRONTAMIENTO


 COLUMNA: ESTAMOS EN CONEXIÓN

MIEDO AL CONFRONTAMIENTO

¿Es bueno o malo poner límites al expresarnos?

Por: Jorge García D.

“La vida es maravillosa, sea como sea si no se le tiene miedo” -Charles Chaplin-

¿Cuántas veces hemos pensado o sentido algo y para evitar la confrontación o la

incomodidad preferimos no decirlo? ¿Cuántas veces hemos sentido que no hemos

comunicado del todo con nuestra pareja afectiva? ¿Cuántas veces hemos preferido

quedarnos callados a enfrentar nuestros miedos de decir algo que nos pesa, no nos gusta o

nos incomoda de la pareja o de los demás? ¿Acaso no has preferido quedarte callado, por no

atreverte a decir un te quiero, me interesas, quiero un compromiso, deseo algo más contigo, o un

no me gusta y me desagrada?

Esto nos refleja una clara distinción entre las cosas que pensamos y las que verdaderamente

llegamos a decir y que en algunas ocasiones son completamente distantes a las llegamos a

sentir. La diferencia entre todas ellas puede ser significativa, y precisamente es en esa

brecha diferencial en donde podríamos conseguir un aprendizaje de gran valor, que nos

brinde un crecimiento personal, familiar, de pareja y hasta profesional. Esta forma de actuar

se produce por miedos que buscamos evitar, y muchas veces, esto, genera una gran carga de

emociones internas, que luego terminamos somatizando a través de cualquier malestar,

incomodidad, o enojo.

Nos han enseñado directa o indirectamente, a quedarnos callados antes de decir lo que

pensamos y mucho más lo que sentimos, nuestro sistema de creencias se ha visto plagado

de “no lo hagas “, “calladito te ves más bonito”, “para qué se lo dices el/ella ya lo sabe”, “no

seas intenso”, “no seas toxico”, sin mencionar todos esas voces internas que nos acallan a

todo momento, “no intensées”, y nos pasamos toda una vida elogiar y diciendo lo bueno de

las personas para quedar bien con los demás; por lo que está socialmente aceptado hacerlo,

como dijeran siempre es mejor llevar la fiesta en paz...

El miedo a la confrontación tiene que ver con temer a un enfrentamiento, conflicto,

discusión o simplemente un desacuerdo con una persona de nuestro entorno, sea afectiva o

profesional, que pudiera ser la pareja, familia, algún amigo, jefe, compañero de trabajo o

estudio, y estas pueden surgir en muchos momentos, sin embargo no solo el miedo a la

confrontación es un sinónimo de conflicto, sino sencillamente cuando deseamos externar

algo (comunicar, opinar, decidir, gusto propio, necesidad, querencia...) o en una

conversación incomoda (desacuerdo, malentendido, decepción, duda, miedo...).

Y ciertamente, a nadie le gusta confrontarse con otros, porque eso supone tener que alterar

el estado de anímico del otro y el suyo propio, además de permitir al otro tener la libertad

para debatir sobre el tema o la situación en particular, en defesa de su postura, es decir


defender sus propios ideales con "uñas y dientes", lo que llevaría a una situación de

malestar, y como dijeran “para qué hacer olas”.

Sin embargo, la confrontación no tiene por qué ser agresiva, violenta, competitiva o

combativa, sencillamente es expresar lo que uno siente y su postura ante una situación, que

si se deja avanzar pudiera provocar más daño que un beneficio; con empatía y asertividad se

puede decir lo que se piensa sin necesidad de herir al otro, marcando de manera sencilla los

límites necesarios para la buena relación, comunicación y sobre todo resolución de

conflictos, hablando de aquello que nos pesa o tenemos ahí dentro sintiendo que nos

aprisiona y hasta nos asfixia, así que simple y sencillamente debemos dejarlo salir y fluir, de

la mejor manera.

Desde la otra trinchera, la falta total de confrontación puede sonar como una existencia

pacífica, pero quienes sufren de miedo a la confrontación saben que puede haber momentos

llenos de infelicidad, insatisfacción, duda, desasosiego, incertidumbre y principalmente una

falta de autoafirmación. Si sufres de miedo a la confrontación, la idea de afirmarte puede ser

perturbadora y aterradora, y también puede evitar que vivas la vida que deseas. Supera tu

miedo a la confrontación aprendiendo la forma correcta de confrontar a alguien de manera

armoniosa, empática, asertiva y adecuada para obtener los mejores resultados posibles.

Una formula adecuada para enfrentar una confrontación es estar en la total disposición de

no debatir y enfrentar una discusión sin fin, hablando con argumentos innecesarios,

simplemente es hacer una declaración positiva, tal como "Sé que has estado trabajando

duro últimamente y aprecio tus esfuerzos, pero...”, a partir de ahí, haz la declaración que

necesitas hacer y luego dale a la otra persona la oportunidad de responder, siempre

buscando ese dialogo, honrando el amor, la amistad o el sentimiento que prevalezca para

con el otro.

No tomes represalias ni hagas afirmaciones sin fundamento, ni digas nada despectivo como

“claro, te vale, te importo nada... podrías haberme llamado...”. Simplemente muestra tu

punto de vista o pide en el caso que sea necesario, que la otra persona se tome un tiempo

para pensarlo. Esto le permite mantener el control de la confrontación para que tenga

menos miedo y más tiempo para pensar, no te dejes llevar por las emociones sin

fundamento.

En primer lugar, escribe la situación que te molesta, incomoda, afecta, tienes duda o

incertidumbre, después expresa cómo te siente ante esa situación “me siento..., yo

necesito..., yo me siento..., cuando eres así, yo...” y por último propón el cambio necesario

“me gustaría..., deseo…, yo siento..., nos convendría..., la próxima vez deberíamos…”.

Recuerda que estamos en continuo crecimiento y evolución en todos los sentidos, cualquier

tipo de relación avanza con los conflictos, pensemos que, si no hay un cambio después de un

rato, puede que sea necesario revisar nuestra relación, analizando y evaluando que se puede

mejorar y de que manera podremos solucionar, siempre en comunicación y armonía.


“La gente que le tiene miedo a enfrentar el conflicto, en realidad le tiene miedo a no sentirse

querida y aceptada”. -David Fischman-

#EstamosEnConexión #RadioEnRedes

Todos los Lunes de 17:00 a 19 horas, a través de www.radioenredes.com

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lunes, 4 de julio de 2022

LOS CELOS

 


COLUMNA: ESTAMOS EN CONEXIÓN

LOS CELOS

Por: Jorge García D.

 

“Los Celos en el romance son como sal en los alimentos. Una pizca nunca viene mal, un toque, talvez mejore el sabor de los alimentos, sin embargo, abusar de ella puede estropear el placer del paladar y, bajo ciertas circunstancias, puede poner en peligro la vida” -Maya Ángelo-

 

Los celos son un sentimiento de malestar causados por la sospecha o temor que la persona amada, le sea infiel de manera sexual, emocional o en pensamiento, es esa sensación de malestar al sentir que el amor, la pasión, el afecto, cariño y atenciones se trasladan a otra persona; creándose en nosotros como consecuencia, esa necesidad de reafirmar que la persona que celamos es nuestra y nos pertenece, surgiendo un exagerado afán de posesión de forma exclusiva. Los celos, por lo tanto, son una respuesta emocional que pretende proteger ese elemento que se considera bajo amenaza o perdida. Los celos no son un sentimiento exclusivo de las relaciones de pareja, existen celos con los padres, entre hermanos, miembros de la familia, amigos, compañeros, colegas, en lo profesional y social.

 

Los celos, como el resto de las emociones (tristeza, alegría, frustración, enojo, miedo, ira) forman parte del ser humano. Sentir celos de forma moderada no es sinónimo de estar trastornado, pero se convierte en algo patológico cuando la sensación de malestar es tan absorbente que interfiere negativamente en nuestras relaciones afectivas, amorosas, y en el bienestar personal.

 

PERO, ¿QUÉ SON LOS CELOS? Los celos son una señal que me informa subconscientemente del peligro latente de perder el cariño del ser amado, por la presencia de un tercero, junto con la sensación de sentirse excluido y abandonado, y perder esa exclusividad que no poseemos.

 

¿CUÁLES SON LAS CONDUCTAS DE LAS PERSONAS CELOSAS? Los celos comienzan con una sutil desconfianza de que la pareja o la persona amada sea infiel. Esta duda produce tal angustia que lleva a un estado de vigilancia o desconfianza constante.

 

Al principio la conducta más frecuente es hacer una serie de preguntas que parecen inocentes, para averiguar qué hizo la pareja cuando él o ella no estaba, no se vieron, o están distanciados por diversas causas, surgiendo diversos cuestionamientos, cómo: ¿Qué hiciste? ¿Con quién estuviste, ¿A dónde fuiste?, ¿Con quién hablaste?... Y es en esta primera etapa, que la pareja se esfuerza en explicar con detalle todas sus acciones para convencer y despejar las dudas totalmente infundadas, siendo un error, lo cual sería mejor tomarse el tiempo para hablarlo y discutir de dónde o por qué surge esta desconfianza, pues raramente se llega a convencer y las dudas persisten con del paso del tiempo.

 

Donde el celoso comienza una nueva conducta de atención y vigilancia: registro de bolsillos, constantes llamadas telefónicas, mensajes, visualización, stalkeo o hasta hackeo de cuentas personales, redes sociales, correos, horarios, seguimientos, revisión de la ropa, aromas, etc., todo en busca de signos de infidelidad; conductas comprobatorias que tienen como objetivo reducir la angustia provocada por los celos, logrando un alivio transitorio, volviendo repetirse el malestar, iniciando el mismo proceso y quizá más severo, con el paso del tiempo o situación.

 

Creando un clima emocional de angustia, donde el celoso dedica parte de su tiempo a comprobar la veracidad de sus sospechas, que en la mayoría son infundadas, llegando a interferir en el desarrollo de su vida personal, cotidiana, de pareja, familiar, laboral, de armonía, amor, y confianza; provocando desconfianza, tristeza, depresión, angustia, ira, enojo, situaciones insostenibles que terminan por desintegrar la relación de pareja, con pensamientos distorsionados e irracionales; miedos que llevan a intentar controlar la pareja, pretendiendo alcanzar una seguridad que reafirme la relación.

 

Sin embargo, los celos en algunas ocasiones o en medida, pueden ayudar a gestionar la relación de pareja, dar una actitud de jugueteo, que enfocada de una manera que pueda ser aceptable no llega a ser nociva. De hecho, tener un poco de celos puede ser indicativo de que alguien se preocupa por su pareja; que verdaderamente le interesa cómo este o si le haya pasado algo, si pudiera ayudar o apoyar en cualquier tipo de circunstancia, como un indicativo de “Estoy aquí para ti, a la hora que sea, sabes que cuentas conmigo”, en este sentido, pueden ser positivos, ya que nos estimulan a cuidar nuestra relación, procurar a nuestra pareja, y ser compañero/a de vida. Tener celos no es necesariamente malo en sí mismo, pero sino se controla puede ser perjudicial.

 

QUÉ HACER, SI SIENTES CELOS O SE RECONOCEN CELOS EN LA PAREJA. Primeramente, debemos asumir que sentir celos es lo más natural entre los seres humanos, porque son parte de nuestras emociones, decir que -sientes celos- y abrir este tema con mi pareja, sin duda no es tarea fácil y mucho menos un momento grato, porque significa abrirnos y mostrar nuestra fragilidad o vulnerabilidad, pero siempre es muy necesario y parte de la confianza que se vera fortalecida con la pareja, y decir las causas de esa angustia, d ese estado o de ese tipo de situación, la cual ayudara a ambos a entablar una relación de comprensión, entendimiento y confianza. Si ambos estamos en condiciones de hablarlo y entablar este dialogo, hacerlo, nos permitirá conducir la mirada a un balance global de la relación; es decir podremos pensar en qué es lo que está faltando entre nosotros, qué hemos descuidado, o qué se ha perdido... desembocando en un restablecer quienes somos dentro de nuestra relación, reconstruir y fortalecer o decidir qué hacer, y pedir ayuda profesional, siempre en búsqueda de estar mejor, felices, plenos y en armonía y sobre todo en pareja, estable, en amor y confianza.

 

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS QUE ORIGINAN LOS CELOS? Todas las personas, en un momento dado, hemos sentido celos que pueden ser más o menos intensos, en función de diversos factores, pero principalmente de lo que los motiva. Algunos pueden ser:

·         Sentimiento de posesión hacia la pareja.

·         Miedo a perder a la persona amada.

·         Temor a estar solo o a no encontrar otra pareja.

·         Miedo real a no poder tener otra pareja.

·         Baja autoestima.

·         Problemas de apego en la infancia, ausencia de atención y escases de cariño.

·         Experiencias previas de engaños e infidelidades, mentiras y más.

·         Patrones afectivos mal aprendidos.

·         Desconfiar y compararse con las personas que rodean a la pareja o tienen contacto.

·         Considerar las relaciones o acciones anteriores de la pareja como amenaza constante.

 

RASGOS DE PERSONALIDAD DE LA PERSONA CELOSA Las personas celosas sufren un gran malestar emocional fruto de la desconfianza y de un exagerado afán de posesión, teniendo estos ciertos rasgos de personalidad característicos:

Son inseguros. Son muy desconfiados. Tienen baja autoestima. Suelen ser introvertidos, reprimir sentimientos, emociones o externar su malestar. Experiencias malas recurrentes.

 

EXISTEN TRES TIPOS MUY DIFERENCIADOS DE CELOS:

·         Celos reactivos: son los que se producen como respuesta a un estímulo externo de amigos, ex parejas, familia, comentarios o hasta por la misma pareja, con comentarios o acciones.

·         Celos ansiosos: son celos basados en un temor infundado. Son los más comunes, y generan una sensación de suspicacia y falta de confianza en la pareja.

·         Celos posesivos: basados en la creencia que la pareja nos pertenece. Son especialmente perjudiciales, ya que se limita la libertad de la pareja, derivando en actitudes hostiles.

 

¿CÓMO SE PUEDEN TRATAR LOS PROBLEMAS DE CELOS EN LA PAREJA? Cuando los celos empiezan a deteriorar la relación de pareja, es necesario acudir con un profesional que nos ayude, determinando cuál es su causa; solo así podremos empezar a buscar una solución efectiva que nos permita ponerles fin o, al menos, controlarlos. Trabajar la autoestima, tener una buena comunicación, fortalecer la confianza y edificar una nueva relación basada en el amor, confianza, plenitud, convivencia, comunicación, sexo, cariño, aceptación del otro, toma de decisiones compartidas, y atención.

“En los hombres y en las mujeres la respuesta emocional que causan los celos exclusivamente por el ser amado es tan parecido a lo que podemos ver y sentir cuando un rio fluye, no lo vamos a podemos detener nunca, simplemente podemos apreciar su belleza, disfrutar de la abundancia de sus emociones y aprender a fluir a su lado. “RESPIRA, ADMIRA SU BELLEZA; AMA, DISFRUTA DE VIVIRLO, SIENTE CADA MOVIMIENTO Y CADA CARICIA, ESCUCHA CADA SUSURRO QUE ES MUSICA Y ARRULLO, EXTASIATE, DEJATE ENVOLVER; VUELVETE A ENAMORAR Y SE CREATIVO.”-Anónimo-

lunes, 14 de marzo de 2022

MIEDO AL CONFRONTAMIENTO


 COLUMNA: ESTAMOS EN CONEXIÓN

MIEDO AL CONFRONTAMIENTO

¿Es bueno o malo poner límites al expresarnos?

Por: Jorge García D.

“La vida es maravillosa, sea como sea si no se le tiene miedo” -Charles Chaplin-

¿Cuántas veces hemos pensado o sentido algo y para evitar la confrontación o la

incomodidad preferimos no decirlo? ¿Cuántas veces hemos sentido que no hemos

comunicado del todo con nuestra pareja afectiva? ¿Cuántas veces hemos preferido

quedarnos callados a enfrentar nuestros miedos de decir algo que nos pesa, no nos gusta o

nos incomoda de la pareja o de los demás? ¿Acaso no has preferido quedarte callado, por no

atreverte a decir un te quiero, me interesas, quiero un compromiso, deseo algo más contigo, o un

no me gusta y me desagrada?

Esto nos refleja una clara distinción entre las cosas que pensamos y las que verdaderamente

llegamos a decir y que en algunas ocasiones son completamente distantes a las llegamos a

sentir. La diferencia entre todas ellas puede ser significativa, y precisamente es en esa

brecha diferencial en donde podríamos conseguir un aprendizaje de gran valor, que nos

brinde un crecimiento personal, familiar, de pareja y hasta profesional. Esta forma de actuar

se produce por miedos que buscamos evitar, y muchas veces, esto, genera una gran carga de

emociones internas, que luego terminamos somatizando a través de cualquier malestar,

incomodidad, o enojo.

Nos han enseñado directa o indirectamente, a quedarnos callados antes de decir lo que

pensamos y mucho más lo que sentimos, nuestro sistema de creencias se ha visto plagado

de “no lo hagas “, “calladito te ves más bonito”, “para qué se lo dices el/ella ya lo sabe”, “no

seas intenso”, “no seas toxico”, sin mencionar todos esas voces internas que nos acallan a

todo momento, “no intensées”, y nos pasamos toda una vida elogiar y diciendo lo bueno de

las personas para quedar bien con los demás; por lo que está socialmente aceptado hacerlo,

como dijeran siempre es mejor llevar la fiesta en paz...

El miedo a la confrontación tiene que ver con temer a un enfrentamiento, conflicto,

discusión o simplemente un desacuerdo con una persona de nuestro entorno, sea afectiva o

profesional, que pudiera ser la pareja, familia, algún amigo, jefe, compañero de trabajo o

estudio, y estas pueden surgir en muchos momentos, sin embargo no solo el miedo a la

confrontación es un sinónimo de conflicto, sino sencillamente cuando deseamos externar

algo (comunicar, opinar, decidir, gusto propio, necesidad, querencia...) o en una

conversación incomoda (desacuerdo, malentendido, decepción, duda, miedo...).

Y ciertamente, a nadie le gusta confrontarse con otros, porque eso supone tener que alterar

el estado de anímico del otro y el suyo propio, además de permitir al otro tener la libertad

para debatir sobre el tema o la situación en particular, en defesa de su postura, es decir


defender sus propios ideales con "uñas y dientes", lo que llevaría a una situación de

malestar, y como dijeran “para qué hacer olas”.

Sin embargo, la confrontación no tiene por qué ser agresiva, violenta, competitiva o

combativa, sencillamente es expresar lo que uno siente y su postura ante una situación, que

si se deja avanzar pudiera provocar más daño que un beneficio; con empatía y asertividad se

puede decir lo que se piensa sin necesidad de herir al otro, marcando de manera sencilla los

límites necesarios para la buena relación, comunicación y sobre todo resolución de

conflictos, hablando de aquello que nos pesa o tenemos ahí dentro sintiendo que nos

aprisiona y hasta nos asfixia, así que simple y sencillamente debemos dejarlo salir y fluir, de

la mejor manera.

Desde la otra trinchera, la falta total de confrontación puede sonar como una existencia

pacífica, pero quienes sufren de miedo a la confrontación saben que puede haber momentos

llenos de infelicidad, insatisfacción, duda, desasosiego, incertidumbre y principalmente una

falta de autoafirmación. Si sufres de miedo a la confrontación, la idea de afirmarte puede ser

perturbadora y aterradora, y también puede evitar que vivas la vida que deseas. Supera tu

miedo a la confrontación aprendiendo la forma correcta de confrontar a alguien de manera

armoniosa, empática, asertiva y adecuada para obtener los mejores resultados posibles.

Una formula adecuada para enfrentar una confrontación es estar en la total disposición de

no debatir y enfrentar una discusión sin fin, hablando con argumentos innecesarios,

simplemente es hacer una declaración positiva, tal como "Sé que has estado trabajando

duro últimamente y aprecio tus esfuerzos, pero...”, a partir de ahí, haz la declaración que

necesitas hacer y luego dale a la otra persona la oportunidad de responder, siempre

buscando ese dialogo, honrando el amor, la amistad o el sentimiento que prevalezca para

con el otro.

No tomes represalias ni hagas afirmaciones sin fundamento, ni digas nada despectivo como

“claro, te vale, te importo nada... podrías haberme llamado...”. Simplemente muestra tu

punto de vista o pide en el caso que sea necesario, que la otra persona se tome un tiempo

para pensarlo. Esto le permite mantener el control de la confrontación para que tenga

menos miedo y más tiempo para pensar, no te dejes llevar por las emociones sin

fundamento.

En primer lugar, escribe la situación que te molesta, incomoda, afecta, tienes duda o

incertidumbre, después expresa cómo te siente ante esa situación “me siento..., yo

necesito..., yo me siento..., cuando eres así, yo...” y por último propón el cambio necesario

“me gustaría..., deseo…, yo siento..., nos convendría..., la próxima vez deberíamos…”.

Recuerda que estamos en continuo crecimiento y evolución en todos los sentidos, cualquier

tipo de relación avanza con los conflictos, pensemos que, si no hay un cambio después de un

rato, puede que sea necesario revisar nuestra relación, analizando y evaluando que se puede

mejorar y de que manera podremos solucionar, siempre en comunicación y armonía.


“La gente que le tiene miedo a enfrentar el conflicto, en realidad le tiene miedo a no sentirse

querida y aceptada”. -David Fischman-

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