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lunes, 25 de noviembre de 2019

Morena, responsable de la pobreza en México.


Columna Un Nuevo Comienzo

Morena, responsable de la pobreza en México.
                                                                                              
                                                                                               Alberto Jiménez Merino
                                                                  Director Centro de Innovaciones Agroalimentarias
                                                                                                               y Tecnológicas (CIAT) Puebla

Entre los grandes problemas nacionales podemos incluir la pobreza y desigualdad en la que viven casi dos tercios de la población mexicana.

Además, existen también grandes problemas de deterioro ambiental, aguas residuales, escasez de agua, residuos sólidos, ríos sucios y erosión del suelo que genera fuertes pérdidas de productividad agroalimentaria.

Pero también son significativos los problemas de salud como el sobrepeso y la obesidad, el cáncer, la diabetes y sus enfermedades asociadas que demandan importantes sumas en el presupuesto nacional.

Y, aunado a todo lo anterior, el mayor de todos los problemas es la inseguridad pública, en mucho, consecuencia de los preocupantes niveles de pobreza y desigualdad, así como de la ausencia de una educación que no prepara a la gente para la vida y el trabajo, una educación en la que los principales problemas y necesidades de las familias no se están incluyendo en los contenidos curriculares.

Todos estos problemas ya los eran desde hace décadas. No aparecieron en el 2018. En los últimos sexenios se han incrementado, lamentablemente, y no han distinguido colores partidistas; al revisar lo que han hecho todos los gobiernos no se encuentra a uno que en verdad haya trascendido.

Los grandes problemas nacionales no fueron creados en el sexenio de Morena, no son culpa de la administración que encabeza este partido. Los problemas ya estaban cuando llegaron, incluso algunos, como la inseguridad, se acrecentaron en los tres últimos sexenios.

Morena no es culpable de la pobreza ni de la inseguridad pública que tanto lastima la convivencia, la economía y, sobre todo, la tranquilidad de las familias.

Lo que amplios sectores cuestionan es el incumplimiento de promesas hechas a la ligera, sin ningún sustento ni conocimiento, utilizadas sólo para ganar la voluntad popular y, muchos de estos grupos han manifestado arrepentimiento prematuro.

No ha bajado la gasolina y no se ve para cuando pueda ocurrir, la inseguridad pública no se ha revertido. Se ha perdido mucho tiempo en echarle la culpa a administraciones pasadas y también se ha polarizado a la sociedad clasificándola entre “fifís” y “chairos”.

Por la forma en que ha conducido la administración, se observa un desmantelamiento de instituciones en nombre de la austeridad. Despedir personal que ha costado años formar y reducir los sueldos sólo conducen a parálisis de las instancias encargadas de atender los problemas de los ciudadanos.

La aplicación clientelar del presupuesto privilegiando programas de carácter asistencial que, está probado, no desarrollan a la gente en detrimento del fomento productivo que permita generar riqueza, es una prueba del desconocimiento del problema o de la falta de interés de resolver lo que tanto se ha criticado.

La reducción del presupuesto destinado al campo que en 2019 bajó de 82 mil millones de pesos a sólo 66 mil millones, y en 2020 a 46 mil millones, muestra un desconocimiento extremo de las necesidades del sector agroalimentario en materia de servicios técnicos, sanidad, de inocuidad, mecanización y tecnificación, acopio y comercialización. No obstante a la nueva banca propuesta, el problema persiste.

Por este y varios casos de abandono presupuestal y ausencia de fondo en los grandes problemas es que me atrevo a señalar que Morena no es culpable de éstos, pero es responsable y no se ve la voluntad para asumir su responsabilidad histórica.

martes, 8 de julio de 2014

Los Retos del Crecimiento Poblacional Por Alejandro Armenta Mier

Se estima que fue el 11 de julio de 1987 cuando la población mundial alcanzó la cifra de 5 mil millones de personas. A partir de esa fecha -y por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas- se celebra el Día Mundial de la Población.

Día que tiene por objeto primordial centrar la atención en la importancia de los problemas demográficos, que afectan gravemente a los planes de desarrollo de muchos países.

La población mundial ascendió en el 2011 a 7 mil millones de habitantes, y la mayor parte (82.2%) se concentró en las regiones menos desarrolladas del mundo. Creciendo a un ritmo de 80 millones de personas al año, se estima que para el año 2050 llegará de 9 a 10 mil millones.

Este rápido crecimiento de la población provoca grandes dificultades, especialmente con los recursos disponibles -agua, tierras de cultivo, alimentos, atención sanitaria y educativa-, y el deterioro del medio ambiente.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía  (INEGI, 2010) señalan que en México residen 112.3 millones de personas, monto que lo coloca como el onceavo país más poblado del mundo.

En donde, 6.5 millones de personas se consideran vulnerables por ingreso, en tanto que 46% de la población se encuentra en situación de pobreza multidimensional.

De acuerdo a las Proyecciones de la Población de México 2010-2050 del Consejo Nacional de Población (CONAPO), se espera que para el 2020 la población total ascienda a 127.1 millones y para el 2030 alcance los 137.5 millones de habitantes.

Para los próximos años no se prevén cambios significativos en la relación de hombres y mujeres, ya que se estima que para el 2020 será el mismo que en el 2013. Estimando que más de la mitad de las mujeres -54%- se encuentran en edad fértil, y que la tercera parte de ellas -33.2%- lo conforman mujeres adolescentes entre los 15 y los 19 años.

La tasa global de fecundidad (TGF) en el 2013 -entendida como el número promedio de hijos que tienen las mujeres en su vida-  es de 2.22 hijos por mujer a nivel nacional, y se espera que para el 2030 sea de 2.08. Encontrando la mayor tasa de fecundidad entre el grupo de mujeres entre los 20 a 24 años.

Los estados con la menor tasa global de fertilidad, son el Distrito Federal (1.79), Baja California Sur (1.95) y Baja California (1.99). En contraste, los estados de mayor tasa global de fertilidad son Chiapas (2.53), Guerrero (2.51) y Oaxaca (2.45).

La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID, 2009) nos revela que seis de cada diez adolescentes no utilizan ningún método anticonceptivo, hasta después de su primer hijo. Además identifica que una de cada cuatro adolescentes se encuentra en una situación de demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos, ya que a pesar del deseo expreso de querer limitar o espaciar su descendencia, está expuesta a un embarazo no deseado. Exponiendo a esta situación a un 17.8 por ciento para las mujeres de 20 a 24 años, y de 14.4 por ciento para las de 25 a 29 años.

Los métodos anticonceptivos modernos siguen siendo inasequibles para millones de personas en nuestro país, en donde las barreras económicas, sociales y culturales siguen siendo un obstáculo, generando situaciones de discriminación y violencia contra las y los jóvenes, que se ven limitados en las opciones en el pleno ejercicio de sus derechos y en su desarrollo.

Satisfacer las necesidades actuales y futuras de las personas representa un enorme desafío global.

Por lo que se deben adoptar acciones, siendo las más urgentes: reducir de manera sustancial la tasa de nacimientos; detener la contaminación ambiental; proteger y aumentar los recursos naturales, cuidar el agua y construir plantas de agua potable, utilizando para ello el agua de los mares y tratarla y distribuirla a donde sea necesaria además de avanzar en materia de producción de alimentos, economía, salud, educación, política y bienestar social.

Para ello será fundamental concientizar a las personas, gobiernos e instituciones sobre la importancia de los asuntos de población y el impacto que tiene en los indicadores de desarrollo en cada país.

Toda vez que las oportunidades o las opciones que tengan los y las adolescentes, pueden generar adultos productivos, con plenas facultades, y que ejerzan efectivamente sus derechos humanos.

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lunes, 25 de noviembre de 2019

Morena, responsable de la pobreza en México.


Columna Un Nuevo Comienzo

Morena, responsable de la pobreza en México.
                                                                                              
                                                                                               Alberto Jiménez Merino
                                                                  Director Centro de Innovaciones Agroalimentarias
                                                                                                               y Tecnológicas (CIAT) Puebla

Entre los grandes problemas nacionales podemos incluir la pobreza y desigualdad en la que viven casi dos tercios de la población mexicana.

Además, existen también grandes problemas de deterioro ambiental, aguas residuales, escasez de agua, residuos sólidos, ríos sucios y erosión del suelo que genera fuertes pérdidas de productividad agroalimentaria.

Pero también son significativos los problemas de salud como el sobrepeso y la obesidad, el cáncer, la diabetes y sus enfermedades asociadas que demandan importantes sumas en el presupuesto nacional.

Y, aunado a todo lo anterior, el mayor de todos los problemas es la inseguridad pública, en mucho, consecuencia de los preocupantes niveles de pobreza y desigualdad, así como de la ausencia de una educación que no prepara a la gente para la vida y el trabajo, una educación en la que los principales problemas y necesidades de las familias no se están incluyendo en los contenidos curriculares.

Todos estos problemas ya los eran desde hace décadas. No aparecieron en el 2018. En los últimos sexenios se han incrementado, lamentablemente, y no han distinguido colores partidistas; al revisar lo que han hecho todos los gobiernos no se encuentra a uno que en verdad haya trascendido.

Los grandes problemas nacionales no fueron creados en el sexenio de Morena, no son culpa de la administración que encabeza este partido. Los problemas ya estaban cuando llegaron, incluso algunos, como la inseguridad, se acrecentaron en los tres últimos sexenios.

Morena no es culpable de la pobreza ni de la inseguridad pública que tanto lastima la convivencia, la economía y, sobre todo, la tranquilidad de las familias.

Lo que amplios sectores cuestionan es el incumplimiento de promesas hechas a la ligera, sin ningún sustento ni conocimiento, utilizadas sólo para ganar la voluntad popular y, muchos de estos grupos han manifestado arrepentimiento prematuro.

No ha bajado la gasolina y no se ve para cuando pueda ocurrir, la inseguridad pública no se ha revertido. Se ha perdido mucho tiempo en echarle la culpa a administraciones pasadas y también se ha polarizado a la sociedad clasificándola entre “fifís” y “chairos”.

Por la forma en que ha conducido la administración, se observa un desmantelamiento de instituciones en nombre de la austeridad. Despedir personal que ha costado años formar y reducir los sueldos sólo conducen a parálisis de las instancias encargadas de atender los problemas de los ciudadanos.

La aplicación clientelar del presupuesto privilegiando programas de carácter asistencial que, está probado, no desarrollan a la gente en detrimento del fomento productivo que permita generar riqueza, es una prueba del desconocimiento del problema o de la falta de interés de resolver lo que tanto se ha criticado.

La reducción del presupuesto destinado al campo que en 2019 bajó de 82 mil millones de pesos a sólo 66 mil millones, y en 2020 a 46 mil millones, muestra un desconocimiento extremo de las necesidades del sector agroalimentario en materia de servicios técnicos, sanidad, de inocuidad, mecanización y tecnificación, acopio y comercialización. No obstante a la nueva banca propuesta, el problema persiste.

Por este y varios casos de abandono presupuestal y ausencia de fondo en los grandes problemas es que me atrevo a señalar que Morena no es culpable de éstos, pero es responsable y no se ve la voluntad para asumir su responsabilidad histórica.

martes, 8 de julio de 2014

Los Retos del Crecimiento Poblacional Por Alejandro Armenta Mier

Se estima que fue el 11 de julio de 1987 cuando la población mundial alcanzó la cifra de 5 mil millones de personas. A partir de esa fecha -y por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas- se celebra el Día Mundial de la Población.

Día que tiene por objeto primordial centrar la atención en la importancia de los problemas demográficos, que afectan gravemente a los planes de desarrollo de muchos países.

La población mundial ascendió en el 2011 a 7 mil millones de habitantes, y la mayor parte (82.2%) se concentró en las regiones menos desarrolladas del mundo. Creciendo a un ritmo de 80 millones de personas al año, se estima que para el año 2050 llegará de 9 a 10 mil millones.

Este rápido crecimiento de la población provoca grandes dificultades, especialmente con los recursos disponibles -agua, tierras de cultivo, alimentos, atención sanitaria y educativa-, y el deterioro del medio ambiente.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía  (INEGI, 2010) señalan que en México residen 112.3 millones de personas, monto que lo coloca como el onceavo país más poblado del mundo.

En donde, 6.5 millones de personas se consideran vulnerables por ingreso, en tanto que 46% de la población se encuentra en situación de pobreza multidimensional.

De acuerdo a las Proyecciones de la Población de México 2010-2050 del Consejo Nacional de Población (CONAPO), se espera que para el 2020 la población total ascienda a 127.1 millones y para el 2030 alcance los 137.5 millones de habitantes.

Para los próximos años no se prevén cambios significativos en la relación de hombres y mujeres, ya que se estima que para el 2020 será el mismo que en el 2013. Estimando que más de la mitad de las mujeres -54%- se encuentran en edad fértil, y que la tercera parte de ellas -33.2%- lo conforman mujeres adolescentes entre los 15 y los 19 años.

La tasa global de fecundidad (TGF) en el 2013 -entendida como el número promedio de hijos que tienen las mujeres en su vida-  es de 2.22 hijos por mujer a nivel nacional, y se espera que para el 2030 sea de 2.08. Encontrando la mayor tasa de fecundidad entre el grupo de mujeres entre los 20 a 24 años.

Los estados con la menor tasa global de fertilidad, son el Distrito Federal (1.79), Baja California Sur (1.95) y Baja California (1.99). En contraste, los estados de mayor tasa global de fertilidad son Chiapas (2.53), Guerrero (2.51) y Oaxaca (2.45).

La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID, 2009) nos revela que seis de cada diez adolescentes no utilizan ningún método anticonceptivo, hasta después de su primer hijo. Además identifica que una de cada cuatro adolescentes se encuentra en una situación de demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos, ya que a pesar del deseo expreso de querer limitar o espaciar su descendencia, está expuesta a un embarazo no deseado. Exponiendo a esta situación a un 17.8 por ciento para las mujeres de 20 a 24 años, y de 14.4 por ciento para las de 25 a 29 años.

Los métodos anticonceptivos modernos siguen siendo inasequibles para millones de personas en nuestro país, en donde las barreras económicas, sociales y culturales siguen siendo un obstáculo, generando situaciones de discriminación y violencia contra las y los jóvenes, que se ven limitados en las opciones en el pleno ejercicio de sus derechos y en su desarrollo.

Satisfacer las necesidades actuales y futuras de las personas representa un enorme desafío global.

Por lo que se deben adoptar acciones, siendo las más urgentes: reducir de manera sustancial la tasa de nacimientos; detener la contaminación ambiental; proteger y aumentar los recursos naturales, cuidar el agua y construir plantas de agua potable, utilizando para ello el agua de los mares y tratarla y distribuirla a donde sea necesaria además de avanzar en materia de producción de alimentos, economía, salud, educación, política y bienestar social.

Para ello será fundamental concientizar a las personas, gobiernos e instituciones sobre la importancia de los asuntos de población y el impacto que tiene en los indicadores de desarrollo en cada país.

Toda vez que las oportunidades o las opciones que tengan los y las adolescentes, pueden generar adultos productivos, con plenas facultades, y que ejerzan efectivamente sus derechos humanos.