lunes, 21 de febrero de 2022

LA PODEROSA FUERZA QUE ES EL AMOR

COLUMNA: ESTAMOS EN CONECCION

LA PODEROSA FUERZA QUE ES EL AMOR

Por: Jorge García D.


Continuamos en Febrero un mes lleno de muestras de cariño, afecto y amor, sí bien el

amor está presente a cada momento de nuestra vida, pocas veces nos detenemos a

reflexionar lo qué es el amor, lo que significa, nos inspira, nos motiva, nos apasiona o

también nos decepciona o nos lleva a un estado de desolación, depresión, tristeza, dolor y

desesperación.

El Verdadero Amor proviene del alma. Y cuando dos almas se aman, en realidad no se

entregan una a la otra, sino que ambas se entregan a la magia, a ese milagro de existencia

sublime y divino, la poderosa fuerza que es el Amor.

Mahatma Gandhi, ampliamente reconocido alrededor del mundo como uno de los más

grandes líderes políticos y espirituales del siglo XX, quien con su frase histórica “No hay

camino hacia la paz, la paz es el camino” con la que pronunciaba uno de sus máximos

valores y por los que aún hoy es recordado, se pronuncia respecto al Amor como esa

emoción que nos nutre, ayuda a crecer, acompaña y haciéndonos parte de un todo: el

amor por así decirlo, nos sitúa en el mundo… “donde hay amor hay vida”.

Si bien el amor es un sentimiento de afecto universal que se tiene hacia una persona,

animal o cosa, también hace referencia a una atracción emocional, física y sexual con

quien se desea tener una relación más allá de la simple convivencia.

Cando estamos enamorados, sentimos algo que no se puede explicar en una simple

palabra, pero que en cambio semánticamente abarca todos los matices que somos

capaces de sentir, percibir y expresar; y cuando el amor nos elige es que hablamos de esa

elección que puede ser la apropiada, llevándonos a ese universo mágico y casi celestial o

por el contrario traernos pesares, sufrimientos o desdichas.

El amor, es una experiencia afectiva que se experimenta como esa explosión de fuegos

artificiales en nuestro interior, mezclada con una tormenta química conformada por

neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la oxitocina, sin dejar de lado todas

las influencias externas, como el sistema de creencias, impuesto por los padres, familia,

entorno, cultura, tradiciones y cultura, entre muchas otras.

El amor es una palabra que aunque es pequeña, encierra un gran significado, de ahí que

muchas veces la escribimos en mayúsculas tratando de contener toda su grandeza, sin


embargo guarda una fuerza misteriosa y con un poder inimaginable, capaz de hacer mil

cosas, dependiendo de la naturaleza del sentimiento y del contexto de quien lo siente.

Einstein definió al amor como la fuerza Universal y que explicó a su hija Lieserl en una

carta que le escribió justo antes de morir: “Hay una fuerza extremadamente poderosa que

incluye y gobierna a todas las otras. Esta fuerza Universal es el Amor, la fuerza que explica

todo y da sentido a la vida”.

Es así que podríamos definir al Amor como esa fuerza creadora que impulsa, une y

transforma, muy diferente al miedo que nos inmoviliza, paraliza, frena, separa y destruye.

Cualquier ser humano tendemos a buscar sensaciones de placer, plenitud y felicidad,

alejados de las que producen dolor, tristeza y depresión, colocando así al Amor en un

lugar prioritario en nuestras vidas.

Pero entonces como poder priorizar una felicidad sin el miedo y el dolor, sencillo,

debemos permitir que el amor guíe nuestras decisiones, siempre y cuando no hagamos un

daño afectando a otro, he ahí la pureza y la nobleza del sentimiento, no anteponiendo mi

acción ante el perjuicio del otro.

Marcel Proust, dice que: “El único verdadero viaje de descubrimiento consiste, no en

buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”.

Muchos de nosotros pasamos toda una existencia tratando de entender esta sencilla

frase; mientras somos jóvenes tardamos en entender el significado y el sentido de nuestra

vida y del cómo alcanzar nuestra propia felicidad, siendo jóvenes arriesgados,

arrebatados, aventureros, conquistando tierras, explorando nuevos paisajes, y al final

viviendo diferentes avatares sin entender y conocer quien verdaderamente somos.

Desde niños nos enseñaron a amarnos a nosotros mismos, sin entender el verdadero

significado de la palabra amor, haciéndonos seres egoístas, consintiendo nuestros propios

placeres e instintos, al paso del tiempo cuando vamos creciendo se nos inserta en nuestro

sistema de creencias que para ser aceptados en una sana convivencia, debemos ser

buenos, aprendiendo a pensar en los demás antes de nosotros mismos, creando una

confusión y lucha interna entre lo que se dice que se debe hacer y lo que yo creo que es,

anulándonos frente a los demás, siendo temerosos, miedosos, inseguros, sin autoestima y

valor.

Entendiendo que el amor para que pueda subsistir pleno, autentico y valioso deberá nacer

sin egoísmos mal sanos, teniendo la capacidad y la buena disposición para permitir que los


demás sean lo que ellos elijan ser, sin insistir que sean como uno desea o quiere que sean,

amándose, reconociéndose, y ubicándose en un espacio propio y natural.

Sí yo te pidiera que señales una parte de tu cuerpo que represente el Amor la mayoría de

nosotros dirigiría las manos hacia su corazón, como aquel motor de vida que bombea esta

fuerza vital a todo nuestro cuerpo, tomando las riendas de todas nuestras emociones,

sentimientos, así como de activar o inhibir determinadas partes de nuestro cuerpo, ante

cualquier situación externa.

El amor, es un impulso repentino de emociones, sensaciones, y un sinfín de reacciones

químicas y neuronales que ocurren dentro de nosotros. Y he ahí lo importante, el

“nosotros” por ello debemos priorizar el amarnos a nosotros mismos.

Y cómo lo hacemos, destruyendo primeramente el mito del concepto que tenemos de

nosotros mismos, conociéndonos y reconociéndonos en todas y cada una de nuestras

facetas, categorizando lo que nos gusta y nos disgusta, los defectos, virtudes, lo que

aceptas y también lo que rechazas, siendo tu mejor juez. Donde TÚ puedes escoger el ser

valioso para contigo, y de ahí emprender la tarea de crear la propia concepción que

quieres de ti mismo.

El amor propio, el amarse así mismo, implica aceptarse a sí mismo valioso, conociéndose

en profundidad, y en todos los aspectos. Es la aceptación, el respeto, el reconocimiento, la

percepción de uno, el valor, el reconocimiento de nuestros pensamientos, la confianza, así

como las consideraciones que tenemos hacia nosotros mismo y hacia los demás.

Más allá del amor de pareja, se deberá concebir el amor propio como prioritario, más allá

del afecto que le dedicamos a las demás personas, aprendiendo a amarse a uno mismo

podremos mejorar nuestras relaciones interpersonales con las personas que nos rodean.

El amor a uno mismo es necesario se dé antes, durante y después de un noviazgo o

cualquier tipo de relación afectiva u amorosa, reflexionemos que no podemos dar lo que

no tenemos. Por ello en mucha ocasiones las relaciones amorosas fracasan, sintiéndonos

incapaces de entrar en una dinámica que no entendemos y no conocemos.

El amarse a uno mismo viene desde el momento en el que aprendemos a cuidar de

nosotros, procurando nuestro bienestar y seguridad. El amor a nosotros mismos es parte

de toda nuestra vida, y hay que aprender a mantenerlo.

Sin embargo, es importante resaltar, que el amor propio puede ser tomado como una

herramienta para nuestro beneficio o como un arma para nuestro daño, convirtiéndonos


en personas egoístas y narcisistas, es decir, cuando un individuo se cree merecedor de

recibir el amor de todos, no estando dispuesto a compartir del suyo.

La mejor manera de llegar al amor propio es que te conozcas y experimentes acerca de tus

gustos y preferencias. Que tomes tus propias lecciones, decisiones, y elecciones,

reconociendo tus logros, tus fracasos como parte del mismo aprendizaje de vida, dándole

una dirección al rumbo que deseas tomar, de ahora en adelante.

Aprende a escuchar tu corazón, mente y cuerpo, te mostrarán realmente, lo que sientes,

sueñas, deseas y anhelas, definiendo el rumbo de tu vida en amor hacia ti y el que

compartes hacia los demás.

Conócete, reconócete, valórate, disfruta de ti mismo, aprovecha tu libertad. Haz cosas

para ti, en la dimensión en que tú seas más feliz contigo mismo, serás más feliz con los

demás, y sobre todo antes de relacionarte conócete, escúchate y observa a todos aquellos

que te rodean, crea relaciones afectivas valiosas, entrégate en plenitud, pero seguro de

quien eres y de que pase lo que pase tienes un valor como persona y un amor que te hace

diferente a todos, donde no existe temo, ni miedo porque sabes quién eres.

Amate, abre tu mente y vive a cada momento en plenitud… el amor puede encontrarte en

el lugar menos esperado.

#EstamosEnConexión #RadioEnRedes

Todos los lunes de 17:00 a 19:00 horas, a través de www.radioenredes.com

0 comentarios:

Publicar un comentario

lunes, 21 de febrero de 2022

LA PODEROSA FUERZA QUE ES EL AMOR

COLUMNA: ESTAMOS EN CONECCION

LA PODEROSA FUERZA QUE ES EL AMOR

Por: Jorge García D.


Continuamos en Febrero un mes lleno de muestras de cariño, afecto y amor, sí bien el

amor está presente a cada momento de nuestra vida, pocas veces nos detenemos a

reflexionar lo qué es el amor, lo que significa, nos inspira, nos motiva, nos apasiona o

también nos decepciona o nos lleva a un estado de desolación, depresión, tristeza, dolor y

desesperación.

El Verdadero Amor proviene del alma. Y cuando dos almas se aman, en realidad no se

entregan una a la otra, sino que ambas se entregan a la magia, a ese milagro de existencia

sublime y divino, la poderosa fuerza que es el Amor.

Mahatma Gandhi, ampliamente reconocido alrededor del mundo como uno de los más

grandes líderes políticos y espirituales del siglo XX, quien con su frase histórica “No hay

camino hacia la paz, la paz es el camino” con la que pronunciaba uno de sus máximos

valores y por los que aún hoy es recordado, se pronuncia respecto al Amor como esa

emoción que nos nutre, ayuda a crecer, acompaña y haciéndonos parte de un todo: el

amor por así decirlo, nos sitúa en el mundo… “donde hay amor hay vida”.

Si bien el amor es un sentimiento de afecto universal que se tiene hacia una persona,

animal o cosa, también hace referencia a una atracción emocional, física y sexual con

quien se desea tener una relación más allá de la simple convivencia.

Cando estamos enamorados, sentimos algo que no se puede explicar en una simple

palabra, pero que en cambio semánticamente abarca todos los matices que somos

capaces de sentir, percibir y expresar; y cuando el amor nos elige es que hablamos de esa

elección que puede ser la apropiada, llevándonos a ese universo mágico y casi celestial o

por el contrario traernos pesares, sufrimientos o desdichas.

El amor, es una experiencia afectiva que se experimenta como esa explosión de fuegos

artificiales en nuestro interior, mezclada con una tormenta química conformada por

neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la oxitocina, sin dejar de lado todas

las influencias externas, como el sistema de creencias, impuesto por los padres, familia,

entorno, cultura, tradiciones y cultura, entre muchas otras.

El amor es una palabra que aunque es pequeña, encierra un gran significado, de ahí que

muchas veces la escribimos en mayúsculas tratando de contener toda su grandeza, sin


embargo guarda una fuerza misteriosa y con un poder inimaginable, capaz de hacer mil

cosas, dependiendo de la naturaleza del sentimiento y del contexto de quien lo siente.

Einstein definió al amor como la fuerza Universal y que explicó a su hija Lieserl en una

carta que le escribió justo antes de morir: “Hay una fuerza extremadamente poderosa que

incluye y gobierna a todas las otras. Esta fuerza Universal es el Amor, la fuerza que explica

todo y da sentido a la vida”.

Es así que podríamos definir al Amor como esa fuerza creadora que impulsa, une y

transforma, muy diferente al miedo que nos inmoviliza, paraliza, frena, separa y destruye.

Cualquier ser humano tendemos a buscar sensaciones de placer, plenitud y felicidad,

alejados de las que producen dolor, tristeza y depresión, colocando así al Amor en un

lugar prioritario en nuestras vidas.

Pero entonces como poder priorizar una felicidad sin el miedo y el dolor, sencillo,

debemos permitir que el amor guíe nuestras decisiones, siempre y cuando no hagamos un

daño afectando a otro, he ahí la pureza y la nobleza del sentimiento, no anteponiendo mi

acción ante el perjuicio del otro.

Marcel Proust, dice que: “El único verdadero viaje de descubrimiento consiste, no en

buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”.

Muchos de nosotros pasamos toda una existencia tratando de entender esta sencilla

frase; mientras somos jóvenes tardamos en entender el significado y el sentido de nuestra

vida y del cómo alcanzar nuestra propia felicidad, siendo jóvenes arriesgados,

arrebatados, aventureros, conquistando tierras, explorando nuevos paisajes, y al final

viviendo diferentes avatares sin entender y conocer quien verdaderamente somos.

Desde niños nos enseñaron a amarnos a nosotros mismos, sin entender el verdadero

significado de la palabra amor, haciéndonos seres egoístas, consintiendo nuestros propios

placeres e instintos, al paso del tiempo cuando vamos creciendo se nos inserta en nuestro

sistema de creencias que para ser aceptados en una sana convivencia, debemos ser

buenos, aprendiendo a pensar en los demás antes de nosotros mismos, creando una

confusión y lucha interna entre lo que se dice que se debe hacer y lo que yo creo que es,

anulándonos frente a los demás, siendo temerosos, miedosos, inseguros, sin autoestima y

valor.

Entendiendo que el amor para que pueda subsistir pleno, autentico y valioso deberá nacer

sin egoísmos mal sanos, teniendo la capacidad y la buena disposición para permitir que los


demás sean lo que ellos elijan ser, sin insistir que sean como uno desea o quiere que sean,

amándose, reconociéndose, y ubicándose en un espacio propio y natural.

Sí yo te pidiera que señales una parte de tu cuerpo que represente el Amor la mayoría de

nosotros dirigiría las manos hacia su corazón, como aquel motor de vida que bombea esta

fuerza vital a todo nuestro cuerpo, tomando las riendas de todas nuestras emociones,

sentimientos, así como de activar o inhibir determinadas partes de nuestro cuerpo, ante

cualquier situación externa.

El amor, es un impulso repentino de emociones, sensaciones, y un sinfín de reacciones

químicas y neuronales que ocurren dentro de nosotros. Y he ahí lo importante, el

“nosotros” por ello debemos priorizar el amarnos a nosotros mismos.

Y cómo lo hacemos, destruyendo primeramente el mito del concepto que tenemos de

nosotros mismos, conociéndonos y reconociéndonos en todas y cada una de nuestras

facetas, categorizando lo que nos gusta y nos disgusta, los defectos, virtudes, lo que

aceptas y también lo que rechazas, siendo tu mejor juez. Donde TÚ puedes escoger el ser

valioso para contigo, y de ahí emprender la tarea de crear la propia concepción que

quieres de ti mismo.

El amor propio, el amarse así mismo, implica aceptarse a sí mismo valioso, conociéndose

en profundidad, y en todos los aspectos. Es la aceptación, el respeto, el reconocimiento, la

percepción de uno, el valor, el reconocimiento de nuestros pensamientos, la confianza, así

como las consideraciones que tenemos hacia nosotros mismo y hacia los demás.

Más allá del amor de pareja, se deberá concebir el amor propio como prioritario, más allá

del afecto que le dedicamos a las demás personas, aprendiendo a amarse a uno mismo

podremos mejorar nuestras relaciones interpersonales con las personas que nos rodean.

El amor a uno mismo es necesario se dé antes, durante y después de un noviazgo o

cualquier tipo de relación afectiva u amorosa, reflexionemos que no podemos dar lo que

no tenemos. Por ello en mucha ocasiones las relaciones amorosas fracasan, sintiéndonos

incapaces de entrar en una dinámica que no entendemos y no conocemos.

El amarse a uno mismo viene desde el momento en el que aprendemos a cuidar de

nosotros, procurando nuestro bienestar y seguridad. El amor a nosotros mismos es parte

de toda nuestra vida, y hay que aprender a mantenerlo.

Sin embargo, es importante resaltar, que el amor propio puede ser tomado como una

herramienta para nuestro beneficio o como un arma para nuestro daño, convirtiéndonos


en personas egoístas y narcisistas, es decir, cuando un individuo se cree merecedor de

recibir el amor de todos, no estando dispuesto a compartir del suyo.

La mejor manera de llegar al amor propio es que te conozcas y experimentes acerca de tus

gustos y preferencias. Que tomes tus propias lecciones, decisiones, y elecciones,

reconociendo tus logros, tus fracasos como parte del mismo aprendizaje de vida, dándole

una dirección al rumbo que deseas tomar, de ahora en adelante.

Aprende a escuchar tu corazón, mente y cuerpo, te mostrarán realmente, lo que sientes,

sueñas, deseas y anhelas, definiendo el rumbo de tu vida en amor hacia ti y el que

compartes hacia los demás.

Conócete, reconócete, valórate, disfruta de ti mismo, aprovecha tu libertad. Haz cosas

para ti, en la dimensión en que tú seas más feliz contigo mismo, serás más feliz con los

demás, y sobre todo antes de relacionarte conócete, escúchate y observa a todos aquellos

que te rodean, crea relaciones afectivas valiosas, entrégate en plenitud, pero seguro de

quien eres y de que pase lo que pase tienes un valor como persona y un amor que te hace

diferente a todos, donde no existe temo, ni miedo porque sabes quién eres.

Amate, abre tu mente y vive a cada momento en plenitud… el amor puede encontrarte en

el lugar menos esperado.

#EstamosEnConexión #RadioEnRedes

Todos los lunes de 17:00 a 19:00 horas, a través de www.radioenredes.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario