Creencias
falsas y subdesarrollo humano
Alberto
Jiménez Merino
La pobreza es un fenómeno que
ha persistido durante décadas, afectando a millones de personas en el país y a
pesar de los esfuerzos realizados en los últimos 40 años, sigue siendo un gran
desafío. (Jeannette Arriola Sánchez, Universidad Anáhuac, 2023)
Pero, además de la pobreza,
está el deterioro ambiental, las importaciones alimentarias, el abasto de agua,
los residuos sólidos, las aguas residuales, el alto costo de electricidad, la deserción
escolar, y, la inseguridad pública. Algunos
de estos problemas tienen explicación en creencias
y conceptos erróneos que han sobrevivido al tiempo, creando miedo para
actuar y no hemos podido comprobar y/o desmentir.
El
coco, la bruja y el nahual, son seres mitológicos que desde que nací
han espantado a más de uno, pero que nadie ha visto. Sin embargo, los niños se
tienen que dormir porque si no, el coco vendrá y se los comerá.
El
diablo necesita almas para que las obras duren. Esta
afirmación era muy común en los años 60’s del siglo pasado cuando empezó a
mencionarse también, en Tecomatlán, Puebla, el concepto de “robachicos”. “Se
roban a los niños para meterlos en los puentes o las grandes obras”. Muchas
veces lo escuché en las pláticas de adultos, y por varios años lo creí.
“No
quiero que gane dinero porque le va a gustar y va a dejar la escuela”; así
decían y dicen aún muchos padres, porque todos quieren lo mejor para sus hijos,
pero muchos no saben cómo lograrlo. Dennis Waitley, en su libro Para ser el
mejor, recomienda ayudarlos a identificar en qué son buenos y orientarlos
para que se dediquen a eso. Sin embargo, no ha habido una adecuada orientación
vocacional ni apoyo para identificar los talentos de nuestros jóvenes, mucho
menos para ayudarlos a construir una visión personal. Ser universitario es, aún,
una ilusión de padres e hijos, porque no siempre se tienen los recursos y el
estado no tiene la capacidad para admitir a todos los que buscan estudiar.
Para
qué separo la basura, si en el camión la revuelven. Esta
ha sido la mejor justificación para seguir enviando todos nuestros desechos a
contaminar a otros, a las calles, drenajes, barrancas y ríos. Porque muchos
piensan que solo sacando la basura de la casa ya somos limpios. La mitad de la
basura que generamos es orgánica, se puede reintegrar al suelo, y otros
productos como papel, cartón, vidrio, metales, plástico y envases de PET se
pueden reciclar y alargar su vida, evitando contaminación ambiental.
El camión recolector de basura
está trabajando doble y los centros de recepción están llenos porque estamos
enviando todo. Suecia, procesa toda su basura y tiene que importar para
sostener sus sistemas de calefacción y generación eléctrica. En San Sebastián
Tutla, Oaxaca, hay una gran experiencia municipal de acopio y reciclado; y, en
Azcapotzalco, Ciudad de México, una recicladora de basura que procesa 1,000
toneladas diarias. A Sajonia del sur, Alemania, le costó 40 años llegar a tener
calles limpias y una cultura de separación, acopio, clasificación y
reutilización. ¿Nosotros cuándo vamos a empezar?
Si
podamos los árboles se van a secar. Una de las mejores formas de
rehabilitar y rejuvenecer árboles, es la poda. La mayoría de los árboles tienen
yemas vegetativas en la base y al cortarlos vuelven a rebrotar. Así eliminamos
ramas enfermas, chuecas, secas, sobrepuestas y le damos al árbol la forma que
queramos. La Comisión Federal de Electricidad lo hace para proteger sus
cableados.
También lo hacen los japoneses
con su técnica Daisugi, consistente
en podar sus bosques para obtener varias cosechas periódicas de madera del
mismo árbol, hasta por 700 años. En Tanzanía también lo hacen con la técnica Tocón Vivo, para reforestar miles de
hectáreas a partir de los rebrotes de árboles cortados.
Las
cabras se entumen si no salen a brincar y secan todas las plantas que muerden. Muchos años se ha creído que las cabras son
animales malvados que arrasan con toda vegetación que se encuentran. Su saliva
es muy caliente -decían en el pueblo-, y lo que muerden se muere. Estos
animales tienen gran capacidad de escoger lo que comen y sobreviven en
ambientes más difíciles que otras especies. Son una maravilla para producir
leche y carne, son el ganado de los pobres. Es mayor el daño por pisoteo cuando
las plantas empiezan a nacer al inicio de las lluvias, que lo que se puedan
comer, y producen más en corrales, que en los grandes paseos a los que las
seguimos sometiendo.
La
quema de la caña de azúcar y de residuos agrícolas. La
caña de azúcar tiene hojas filosas y aguates que hacen muy difícil su cosecha
manual y se ha hecho tradicional la quema para facilitarla. La contaminación
por CO₂ y el calor generado, debería
ser motivo de revisar este proceso. Brasil, Tailandia, India, China y muchos
países ya cosechan sin quemar, lo hacen en forma mecanizada. Actualmente, no se
ha podido convencer a los campesinos de no quemar sus residuos agrícolas, estos
residuos son el fertilizante de los ciclos futuros. Ha prevalecido más la
dificultad para trabajar la siguiente siembra y la presunción de que un terreno
limpio se ve bien trabajado. Y sí, queda limpio de residuos, de tierra fértil, de
microbios benéficos y de beneficios económico-ecológicos.
Finalmente,
la creencia de que los animales están acostumbrados al sol, aguantan sin tomar
agua y pueden estar todo el tiempo en los pastizales.
Falso. El sol se come mucha producción de carne y leche, reduce la vida
productiva. El agua se requiere todos los días. Los pastizales requieren de
periodos de descanso. Puede haber mucho ganado en un momento, pero solo en un
tiempo corto. Sombra, agua permanente y periodos de pastoreo cortos y adecuados
periodos de descanso de las áreas de pastoreo, son indispensables para la
productividad.



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