Centro
de ecotecnias y diseño de modelos sociales
Alberto
Jiménez Merino
Para
andar mil kilómetros, hay que dar el primer paso.
Lao-Tsé
Como era en el principio, un
asentamiento humano requería de agua, luz, materiales de construcción de
vivienda y alojamiento de animales, muebles básicos, combustibles, alimentos,
calzado y ropa, depósitos para residuos y aguas sucias, obtener ingresos para
las necesidades básicas.
Hace apenas seis décadas, en
el sur de Puebla, la vivienda requería de postes para estructura, materiales
para techos y paredes. El agua venía de manantiales. El piso era de tierra;
para dormir, un petate de palma en el piso o sobre una cama de otates con
bancos de madera, era suficiente. La luz provenía de petróleo queroseno: un
bote con una mecha de algodón que por capilaridad encendía una flama.
Los alimentos se obtenían de
la agricultura poco tecnificada, la ganadería, caza y pesca. El ganado pastaba
donde hubiera forrajes. Los combustibles eran leña obtenida del monte,
principalmente ramas secas, pero también frescas. La basura se llevaba a
barrancas, ahí donde también se hacían las necesidades humanas pues no había
baños. Las aguas sucias solo se conducían a donde se alejaran. Ante la falta de
corrales, los animales se amarraban a árboles o a postes sin sombra. Las aves
dormían en árboles y era común el ataque de coyotes y zorros: el coyote desde
abajo mareaba a las gallinas, el zorro trepaba.
Los primeros impactos
ambientales de un asentamiento humano son los que satisfacen necesidades
primarias de agua, alimentación, ingresos y combustibles, y para hacerlo, lo
más inmediato son los recursos naturales agua, suelo, vegetación y fauna.
Vender leña, frutos o animales ha sido fuente de ingresos desde la antigüedad. Sin
embargo, donde hay asentamientos humanos ya no hay bosques, ni animales, ni
peces, ni manantiales; y, la satisfacción de necesidades secundarias ha
afectado el entorno con residuos sólidos, aguas sucias, principalmente.
Aunque la modernidad avanzó,
los problemas persistieron y se agregaron otros. Hoy seguimos enlistando como
grandes problemas nacionales la pobreza, la falta de agua para centros urbanos,
alto costo de la energía eléctrica, reducido aprovechamiento de energía solar,
aguas residuales sin tratamiento, residuos sólidos sin manejo, deforestación,
inundaciones y sequías, pérdida de fauna terrestre y acuícola o baja
productividad agroalimentaria.
Pero, también es un problema
nacional, la desvinculación entre lo que se enseña, lo que se investiga y lo
que se necesita para el mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad.
Hay mucha teoría y poca práctica. Aunque hay muchos esfuerzos individuales no
se han identificado, reconocido, ni socializado para beneficio de los demás.
Hemos revisado y documentado muy poco lo ya existente.
Esta situación ha limitado la
capacitación práctica y dificultado la integración de modelos de solución que puedan
transitar a políticas públicas, con el sustento básico para su adopción. Y, aunque todos sabemos que los problemas son
multifactoriales, multidimensionales, no los creamos nosotros y no son nuestra
responsabilidad, al final algo podemos hacer. Al menos sugerir e intentar dar
los primeros pasos.
Un día vi a un sastre tomar
medidas a una persona para hacer un pantalón. Luego las dibujó en papel y lo
puso sobre la tela para ir cortando. Ya cortada la tela la unió con hilo en
forma provisional y la sobrepuso en el cliente para hacer ajustes. Es mi experiencia
del “como traje a la medida” tan escuchado. Otra ocasión, para hacer la
propuesta de praderas para la Mixteca Poblana, primero sembré 15 m² en el jardín de mis papás, en
1990, después 7 hectáreas (has), luego 25 y 32 has. Con esto datos y
experiencias se integró en 1994 una propuesta de 1000 has que, finalmente,
terminó en 15 mil has, en 1999.
En los principales problemas
nacionales de México hace falta identificar, validar y transferir modelos sociales replicables a las
comunidades a través de líderes innovadores. Y dónde no existan, hay que
integrarlos con el mismo fin. La gente
solo cree cuando ve que alguien ya lo hizo. El 50% del nuevo conocimiento de
una persona lo obtiene viendo de otros.
Por estas razones, en El
Colegio de Puebla, con el liderazgo del gobernador, Alejandro Armenta Mier,
creamos el Centro de Ecotecnias
Sustentables, que nos permitirá fortalecer la formación práctica de capital
humano y reorientar la investigación para crear, validar y transferir modelos sociales replicables y escalables
en la solución de la problemática ambiental y socioeconómica de 6 mil 900
comunidades, 217 municipios y 31 microrregiones del Estado de Puebla.
Este Centro Sustentable, cuenta
con 9 ecotecnias básicas para la economía
comunitaria, entre las que se encuentran: paneles solares, captación y potabilización de agua de lluvia, tratamiento
de aguas residuales, concentrador de energía y calentador solar en la economía
doméstica, manejo y clasificación de residuos sólidos, jardines polinizadores y
estufas ahorradoras de leña en el medio rural.
La estrategia operativa del
Centro de Ecotecnias Sustentables se complementa con una red de Centros Demostrativos Cooperantes y la Red Estatal de Amigos Innovadores, con
cobertura en las 31 microrregiones y los 217 municipios del estado.
La
ciencia pública debe estar al servicio de los problemas públicos.



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