Las piñatas, posadas y pastorelas son sólo algunas tradiciones navideñas
que han pasado de generación en generación durante años. Pero son pocos
los que realmente conocen el significado de las mismas y la historia
detrás de estas tradiciones que nos caracterizan como mexicanos.
Para los mexicanos la piñata, el nacimiento, las posadas, los reyes
magos, las pastorelas, la cena de Navidad y los villancicos son sólo
algunas de las costumbres que se implantaron en el periodo Virreinal.
Las cuales, aunque pertenecen enteramente a la tradición cristiana,
adoptaron rasgos y elementos indígenas que permanecen hasta nuestros
días.
El término Navidad viene del latín Nativitas, que significa nacimiento,
el nacimiento de Jesucristo. Siendo una de las festividades más
importantes del cristianismo, esta solemnidad que -de acuerdo al
calendario juliano que reformó el Papa Gregorio XIII- se celebra el 25
de diciembre en la Iglesia Católica, en la Iglesia Anglicana, en algunas
comunidades protestantes y en la Iglesia Ortodoxa Rumana.
Las posadas, fueron la forma en que las órdenes religiosas aprovechan el
fuerte potencial teatral de la cultura Náhuatl, para propagar en forma
didáctica la religión cristiana. Y aunque al principio las pastorelas
tuvieron una finalidad evangelizadora, se convirtieron en una costumbre
que acogió el pueblo como parte de su cultura y costumbres.
Se dice que las posadas surgieron de las celebraciones de las iglesias
para instalarse en las calles y plazas –al anochecer se acostumbra
orar- donde se formaba la gente con cantos y velas detrás de los
santos peregrinos José y María, continuando con letanías para luego
pasar al patio a romper la piñata. La piñata como una costumbre que
adquiere en México su propia simbología; personificando de la lira de
David, la estrella de Belén o la rosa de Jericó, todo con vistosos
colores representando la vanidad, la fe representada en la venda en los
ojos y el palo, la virtud que vence el mal.
Sin olvidar las pastorelas como escenificaciones que según historiadores
datan de 1527, siendo los primeros títulos “La comedia de los Reyes” y
“La batalla entre San Miguel y Lucifer” -obra escrita en náhuatl- han
sido las mismas a lo largo más de cuatrocientos años, escritas por lo
regular en verso, tienen la misma trama, sus personajes son ingenuos
pastores, o varios demonios, arcángeles, ángeles, los reyes Magos y la
Sagrada Familia. En nuestro país, la pastorela incorpora cantos y música
tradicionales de cada región.
El nacimiento, representación de Jesús, María, José, los pastores, los
ángeles, el burro, la vaca y el pesebre, se celebra desde la llegada de
los primeros misioneros. Siendo la destreza artesanal la que proporciona
el toque mexicano, al elaborar exquisitas obras de arte, tanto de
tamaño natural como miniaturas o figuras de arte popular, en donde cada
región tiene su muy particular forma de elaboración.
Los reyes magos, también de la época virreinal, se celebran en la
víspera del 6 de enero y, a diferencia de Santa Claus que también
obsequia regalos a los niños, se les celebra porque se consideran los
visitantes que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde
países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran
riqueza simbólica: oro, incienso y mirra; acompañados de otra costumbre
que es la rosca de Reyes.
La rosca sugiere una corona real con ornamentos que simbolizan las joyas
de la misma y que en su interior se encuentra un muñequito que
representa al niño Jesús. Cada uno de sus componentes tiene un
significado: el higo representa la posteridad, el dátil la alegría, el
durazno la cordialidad, la pera la fertilidad, la manzana la amistad y
la cereza la paz. Quien obtiene el muñequito, deberá - según la
costumbre - invitar a los comensales de ese día, unos tamales el 2 de
febrero, fiesta de la Candelaria o de la presentación del niño Jesús al
Templo.
Es así que, la piñata, la posada, las pastorelas, los alimentos; son
todas costumbres que nos traen recuerdos de tiempos no tan pasados;
tradiciones que forman parte de nuestro país, cultura e historia, y que
tienen características distintivas a las de otros países, ya que tienen
un fuerte componente prehispánico que nace con la fusión de dos
culturas: la indígena y la española.
Por lo que compartirlas con nuestra comunidad y en especial con la
familia, refuerza nuestros lazos y nos da un sentido de pertenencia.
México es un lugar de hermosas tradiciones y costumbres, seamos parte
de ellas y celebremos esta navidad en paz, amor, esperanza y compromiso
en seguir trabajando por el México que todos queremos. Felices fiestas y
próspero año nuevo para todos.



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