A los mexicanos nos encanta la fiesta y más cuando se trata de dar el grito, pues aunque todo el año te la hayas pasado mentando madres de lo mal que ves al país, ese día amaneces y por arte de magia eres la reencarnación Miguel Hidalgo. Más que una fecha histórica yo lo llamaría “una peda histórica”, ya que nos suele entrar el orgullo por nuestras raíces y tomamos tequilas y mezcales como si fueran Boings de guayaba. Al día siguiente (16 de septiembre), sales a la calle y esta parece un cementerio gigante, el espíritu nacional se ha ido dejándonos únicamente a nuestra amiga “la cruda”. A mí en lo personal me gusta mucho esta fecha, pero he aquí mis cinco recomendaciones para no convertir este día en un martirio para los demás.
- “Halloween por adela”: Si, con esto me refiero a todos aquellos emotions que se cuelgan hasta el molcajete, un bigotito, sombrero, reboso, carrilleras (pa quien no sepa como yo: cinturones de bala, así lo busqué en Google), o unas trencitas está bien, pero ya todo junto y parecer pariente de Pancho Villa es muy estresante.
- ¡Cállense por favor!: Si estás pensando llevar tu “Vuvuzela” a la fiesta, procura no tocarla constantemente ni cerca de los oídos de tus amigos, pues al otro día aparte de cruda le deberás de por vida el tímpano de alguien.
- ¡Vivvaaa México cabriionneshh!: Si eres de los mala copa que repite esta frase durante todo el festejo, no te asustes si alguien a tu alrededor decide ganarle al tequila y noquearte antes de tiempo.
- Alcoholímetro: No por ser día festivo las autoridades perderán la oportunidad de llevarte al Torito, así que se prevenido y no te conviertas a la mera hora en la nueva “Lady de YouTube”.
- Brrrrpppp: No te olvides que este día todo mundo te ofrecerá tacos, chalupas, tostadas, elotes, tortas y todo tipo de antojito mexicano, así que mi recomendación es: carga contigo un sal de uvas y por si las moscas un Pepto Bismol, así no habrá necesidad de salir huyendo de tu festejo.



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