31 DE MARZO DEL 2017
Agradar a los demás en ocasiones parece una condición para pertenecer a una familia, una sociedad, una cultura. Esta “necesidad” es riesgosa y seguramente te conducirá al fracaso de tu proyecto personal, y al cabo de haber hecho todo para agradar, te puedes encontrar con la noticia de que aun así no pudiste agradar a todos.
Estamos
sujetos a muchas creencias, dichos y mandatos familiares, que en ocasiones no
tienen fundamento cuando las analizamos, pertenecen a generaciones anteriores y/o
actualmente no tienen vigencia.
En
nuestras familias encontramos a veces ideas o indicaciones que hacen que
hagamos cosas que en realidad no queremos o que si no las realizamos nos crean
culpa porque parecería que no tuviéramos derecho a hacer de nuestra vida lo que
realmente queremos y nos limitan para autorealizarnos.
En
la consulta es frecuente encontrar mujeres de 30 a 40 años que están en un
conflicto interior porque su familia les dice que ya se casen o que sino por lo
menos tengan un hijo para que “no se queden solas” y ellas llegan a consulta en
confusión, porque no encuentran una pareja adecuada, no está en sus planes
tener hijos e incluso dudan de su vocacion a la maternidad. Pero es tanta la
presion familiar o cultural que estan considerando conseguir un papá para su
hijo aunque no sea una pareja. Tomemos en cuenta que en este caso estamos
hablando de traer un ser al mundo que “cubra nuestras necesidades” o las creencias familiares o sociales, porque
tener un hijo tampoco es una garantía de compañia.
En
otros casos veo chicos o chicas gays que se sienten abrumados por no decirle a
su familia que su plan de vida es formar una pareja con una persona de su mismo
sexo. Pues escuchan a sus familias decir que hay esquemas establecidos que se
deben de cumplir como “todas las personas deben casarse con alguien del sexo
contrario”.
En
ambos casos el temor a manifestar sus planes personales y tomar decisiones,
hacen que vivan en confusion, caen en depresión, ansiedad y se sienten
rechazados o presionados a hacer lo que se espera de ellos.
Una
presion común de encontran es que los papás tienen expectativas sobre sus hijos
incluso antes de que nazcan, por ejemplo están
esperando que sean ingenieros, doctores... y rechazan la idea de que su hijo
decida elegir como carrera: musico,
diseñador de interiores, artes plásticas, baile, entre otros... porque las
creencias son que “con esa carrera se morirán de hambre, tendran un estilo de
vida inestable y vivirán restringidos económicamente.” Cuando habría que
preguntarle a quien elige una carrera si estudiar la carrera “permitida por la
familia” lo hará feliz. Pues como todos sabemos elegir una carrera requiere más
que solo el gusto de la familia, ya que implica un gusto por el tema, una vocación,
habilidades, recursos y facilidad para desarrollar una profesión.
Por
otro lado, la sociedad actual consumista nos exige adquirir ciertas marcas,
visitar el restaurante de moda, ir a Cancún por lo menos 2 veces al año, tener
pareja, estar actualizado en cine, acudir a las mejores salas de cine, ir a
todos los conciertos y pagar los mejores lugares... y claro que no falte la
selfie del restaurante, concierto en el mejor lugar y es muy importante mostrar
las “marcas” para que te puedan incluir en el grupo, todos te admiren y te
acepten. Mientras las tarjetas de crédito están hasta el
tope y no pueden ni pagar los intereses.
En
terapia no es raro encontrarme con parejas que sufren violencia y no les
preocupa la violencia ni poner limites, sino el qué dirán cuando les gritan en
frente de los demás o incluso de los hijos. ¿Qué van
a decir los vecinos? ¿Y si se entera mi mamá? “Lo hago por conservar a mi
familia y que mis hijos vivan con ambos padres” Cuando en realidad hay que preguntarles
si ese ejemplo de pareja es de beneficio o no.
Hacer
lo que te dicen los demás no tiene ninguna garantía, porque ¿Acaso los demás
tienen sabiduría de lo que te hará feliz o será lo mejor en tu vida?
Antes
de tomar este tipo de decisiones es importante preguntarte si es lo que
realmente quieres, en donde te visualizas y te sentiras bien si funciona como
tu lo esperabas y si en caso de que no funcione seguirás pensando que fue la
mejor decisión para tí.
Todos
sabemos que elegir una carrera y una pareja, implica un riesgo y por ello es
importante tomar decisiones con responsabilidad, asumiendo la posibilidad de
que las cosas salgan bien o se dificulten. Pero como siempre les digo a las
parejas en terapia, mientras haya voluntad por estar juntos, la relación tiene
mas posibilidades de funcionar.
Podemos
ver a nuestro alrededor personas que fingen amar a su pareja cuando no hay
amor, me encuentro incluso con personas gays que “se sintieron forzados a
formar una pareja hombre-mujer “ y se sienten frustrados por haberlo hecho por
exigencia de la familia. Tambien vemos doctores que eligieron esa carrera por
ser “bien vistos” en su familia, cuando les molesta ver sangre, les provoca
asco ciertos olores del cuerpo, escuchar quejidos cuando tratan a un paciente
enfermo, etc... Y los escuchamos decir:
“es que yo nunca quise ser doctor”.
Elegir
una carrera es para toda la vida y alguien que elije una profesion que no es de
su agrado, dificilmente encontrará exito profesional y casi nunca se siente
realizado. Por el contrario, si una persona elige una carrera “mal vista para
su familia”, pero que le gusta, le interesa y le apasiona facilmente encontrará
realizacion profesional.
Dejarnos
llevar por el “que dirán” nos lleva a que otros decidan por nosotros, pero cada
uno de nosotros tenemos la posibilidad de darles el poder de decision o no.
Debemos tomar las riendas de nuestra vida con sus beneficios y consecuencias,
tu vida te pertenece.
Despues
de leer este tema, te invito a que te preguntes: ¿Tu qué haces por agradar a
los demás?
Psicóloga Mayra Cuanalo
Gómez
Terapia Individual y
Terapia de Pareja
Consulta Previa Cita:
044 2221 83 83 07
Facebook: Psicóloga
Mayra Cuanalo Gómez



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