lunes, 6 de marzo de 2017

¡QUE EL SANTO NIÑO HUACHICOLERO NOS AMPARE! Por LAS PERVERSIONES DE THEMIS


Huachicol, un término de cuño reciente.

Hace algunas décadas dicho vocablo no existía siquiera en el lenguaje cotidiano de los mexicanos en general y de los poblanos en lo particular.
Recuerdo como si fuera ayer cómo un día fui a visitar en una población de Yucatán a una prima lejana de mi difunto padre.

Corría el año de mil novecientos setenta y seis y quien esto escribe estaba por cumplir los ocho años de edad, empero, jamás olvidaré la emoción que me causó conocer a mi tía porque su esposo tenía fama –bien ganada, por cierto- de “contrabandista”.
Ansiaba ver a aquél hombre que burlando a las autoridades hacendarias podía ingresar a nuestro país grandes cantidades de mercancía de “contrabando”.

Es más, todavía tengo presente cómo se le pidió a aquél tío incómodo por parte de mis progenitores que les consiguiera un reproductor de tracks (que eran unos casetes enormes que jamás permearon en el gusto del público) así como un par de vajillas de porcelana china.

En mi tierna mente infantil conceptualizaba a aquél personaje como el “capo di tutti  capi” o sea, el mafioso más importante de todos los tiempos.
Sin embargo, en la actualidad dicho individuo sería considerado como un hombre “decente” comparado con quienes lideran las organizaciones criminales dedicadas al trasunto de drogas, a la trata de personas, al secuestro y a la extorsión, entre otros delitos de alto impacto cuya sola mención conmocionan en lo más profundo a las buenas conciencias mexicanas.

Y a esa lamentable lista de delitos hoy por hoy se le suma el robo y tráfico de combustible de Petróleos Mexicanos (PEMEX), que dejó de ser la empresa paraestatal que era el motor de la economía nacional para convertirse en un lastimoso lastre  que debemos mantener la mayoría de los habitantes de la República.

Responsables de ese ilícito lo son tanto quienes desde PEMEX no verifican que la presión en un punto en particular de la red de oleoductos ha disminuido –síntoma inequívoco de la existencia de una toma clandestina- así como quienes lo cometen y, sobre todo, quienes los protegen desde las altas esferas del poder público.
Desgraciadamente, nuestra amada Entidad Federativa se ha convertido en el paradigma del robo de combustible a nivel nacional.

El tristemente célebre “tríangulo rojo” conformado por los municipios de Tepeaca, Amozoc y Quecholac, es tierra de nadie.

De manera francamente inexplicable el gobierno que encabezo Rafael Moreno Valle Rosas poco o nada hizo al respecto, omisión que ha dado pie a graves especulaciones que afirman que durante el mandato del “Gober Bala” los hhuachicoleros no eran solo tolerados sino incluso protegidos desde la oficina principal del CIS.
La detención del entonces director de la Policía Estatal Preventiva así como de algunos mandos medios que cobijaban descaradamente a los ladrones de combustible robado a Pemex, dejó muy mal parada la imagen de Puebla y de los poblanos ante el resto de la Unión.

-“Es un asunto de carácter federal, el Estado no tiene competencia, es la Procuraduría General de la República la que debe intervenir en este caso” fue el pretexto utilizado durante más de sesenta meses por parte del otrora “Señor de los Cerros” a guisa de tratar de justificar su inacción en este asunto tan delicado que pone en riesgo la seguridad de miles de familias ´poblanas.

Sólo el escándalo mediático internacional hizo caer al hasta entonces poderoso e intocable Facundo Rosas como Secretario de Seguridad Pública Estatal.
Vaya, ni el terrible caso de Chalchihuapan –en el que falleció un menor de edad a manos de las fuerzas policiacas estatales, ni mella le hizo a don Facundo.

Pero el tema del huachicol si logró que por fin Moreno Valle ordenara –tardíamente, por cierto- el cambio del responsable de velar por la seguridad de todos los habitantes del Estado.

Afortunadamente, durante la gestión del Gobernador José Antonio Gali Fayad se están empezando a ver resultados en la materia, mismos que nos hacen renacer nuestras esperanzas de que este ilícito va a ser combatido con todo rigor por parte de las autoridades poblanas.
Ya lo dijo el General Cienfuegos, brillante Secretario de Defensa Nacional, que el combate al delito es UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA entre los tres niveles de gobierno y que ninguna autoridad puede excusarse bajo el absurdo argumento de que es “responsabilidad de la federación”.

 Los números no mienten, durante la gestión de Moreno Valle no se combatió el robo de combustible de PEMEX.

Es más, hasta en gasolineras bien establecidas se vendía combustible robado a bajo costo.
-“Las complicidades son más fuertes que las amistades”, decía mi abuelita y, como siempre, el tiempo le dio la razón.
Sinceramente quien esto escribe tenía dudas del actuar de la nueva administración estatal en la materia.

La designación del inefable Jesús Morales como Secretario de Seguridad Pública Estatal dejó mucho que desear.
Aunque dicen los que saben que quien maneja en realidad la Secretaría en mención en es un alto mando militar y que “Chuchito” tan sólo aparece en las fotos.
Es pronto para hacer una afirmación sobre el tema pero los resultados hasta esta data parecen alentadores.

Sobre todo por el número de ejecuciones efectuadas por las bandas del crimen organizado que se disputan la plaza del robo de combustible ya tiene harta a la sociedad poblana.
No queremos más complicidades en este tema sino un ataque frontal con todo el poder del Estado para poner fin a este delito que tanto daño hace al tejido colectivo.
Pero, veremos y diremos,
Mientras tanto, yo ya le prendí un cirio pascual al Santo Niño Huachicolero para solicitar su intervención divina.


La próxima semana Themis regresará más perversa que nunca sólo, por supuesto, 

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lunes, 6 de marzo de 2017

¡QUE EL SANTO NIÑO HUACHICOLERO NOS AMPARE! Por LAS PERVERSIONES DE THEMIS


Huachicol, un término de cuño reciente.

Hace algunas décadas dicho vocablo no existía siquiera en el lenguaje cotidiano de los mexicanos en general y de los poblanos en lo particular.
Recuerdo como si fuera ayer cómo un día fui a visitar en una población de Yucatán a una prima lejana de mi difunto padre.

Corría el año de mil novecientos setenta y seis y quien esto escribe estaba por cumplir los ocho años de edad, empero, jamás olvidaré la emoción que me causó conocer a mi tía porque su esposo tenía fama –bien ganada, por cierto- de “contrabandista”.
Ansiaba ver a aquél hombre que burlando a las autoridades hacendarias podía ingresar a nuestro país grandes cantidades de mercancía de “contrabando”.

Es más, todavía tengo presente cómo se le pidió a aquél tío incómodo por parte de mis progenitores que les consiguiera un reproductor de tracks (que eran unos casetes enormes que jamás permearon en el gusto del público) así como un par de vajillas de porcelana china.

En mi tierna mente infantil conceptualizaba a aquél personaje como el “capo di tutti  capi” o sea, el mafioso más importante de todos los tiempos.
Sin embargo, en la actualidad dicho individuo sería considerado como un hombre “decente” comparado con quienes lideran las organizaciones criminales dedicadas al trasunto de drogas, a la trata de personas, al secuestro y a la extorsión, entre otros delitos de alto impacto cuya sola mención conmocionan en lo más profundo a las buenas conciencias mexicanas.

Y a esa lamentable lista de delitos hoy por hoy se le suma el robo y tráfico de combustible de Petróleos Mexicanos (PEMEX), que dejó de ser la empresa paraestatal que era el motor de la economía nacional para convertirse en un lastimoso lastre  que debemos mantener la mayoría de los habitantes de la República.

Responsables de ese ilícito lo son tanto quienes desde PEMEX no verifican que la presión en un punto en particular de la red de oleoductos ha disminuido –síntoma inequívoco de la existencia de una toma clandestina- así como quienes lo cometen y, sobre todo, quienes los protegen desde las altas esferas del poder público.
Desgraciadamente, nuestra amada Entidad Federativa se ha convertido en el paradigma del robo de combustible a nivel nacional.

El tristemente célebre “tríangulo rojo” conformado por los municipios de Tepeaca, Amozoc y Quecholac, es tierra de nadie.

De manera francamente inexplicable el gobierno que encabezo Rafael Moreno Valle Rosas poco o nada hizo al respecto, omisión que ha dado pie a graves especulaciones que afirman que durante el mandato del “Gober Bala” los hhuachicoleros no eran solo tolerados sino incluso protegidos desde la oficina principal del CIS.
La detención del entonces director de la Policía Estatal Preventiva así como de algunos mandos medios que cobijaban descaradamente a los ladrones de combustible robado a Pemex, dejó muy mal parada la imagen de Puebla y de los poblanos ante el resto de la Unión.

-“Es un asunto de carácter federal, el Estado no tiene competencia, es la Procuraduría General de la República la que debe intervenir en este caso” fue el pretexto utilizado durante más de sesenta meses por parte del otrora “Señor de los Cerros” a guisa de tratar de justificar su inacción en este asunto tan delicado que pone en riesgo la seguridad de miles de familias ´poblanas.

Sólo el escándalo mediático internacional hizo caer al hasta entonces poderoso e intocable Facundo Rosas como Secretario de Seguridad Pública Estatal.
Vaya, ni el terrible caso de Chalchihuapan –en el que falleció un menor de edad a manos de las fuerzas policiacas estatales, ni mella le hizo a don Facundo.

Pero el tema del huachicol si logró que por fin Moreno Valle ordenara –tardíamente, por cierto- el cambio del responsable de velar por la seguridad de todos los habitantes del Estado.

Afortunadamente, durante la gestión del Gobernador José Antonio Gali Fayad se están empezando a ver resultados en la materia, mismos que nos hacen renacer nuestras esperanzas de que este ilícito va a ser combatido con todo rigor por parte de las autoridades poblanas.
Ya lo dijo el General Cienfuegos, brillante Secretario de Defensa Nacional, que el combate al delito es UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA entre los tres niveles de gobierno y que ninguna autoridad puede excusarse bajo el absurdo argumento de que es “responsabilidad de la federación”.

 Los números no mienten, durante la gestión de Moreno Valle no se combatió el robo de combustible de PEMEX.

Es más, hasta en gasolineras bien establecidas se vendía combustible robado a bajo costo.
-“Las complicidades son más fuertes que las amistades”, decía mi abuelita y, como siempre, el tiempo le dio la razón.
Sinceramente quien esto escribe tenía dudas del actuar de la nueva administración estatal en la materia.

La designación del inefable Jesús Morales como Secretario de Seguridad Pública Estatal dejó mucho que desear.
Aunque dicen los que saben que quien maneja en realidad la Secretaría en mención en es un alto mando militar y que “Chuchito” tan sólo aparece en las fotos.
Es pronto para hacer una afirmación sobre el tema pero los resultados hasta esta data parecen alentadores.

Sobre todo por el número de ejecuciones efectuadas por las bandas del crimen organizado que se disputan la plaza del robo de combustible ya tiene harta a la sociedad poblana.
No queremos más complicidades en este tema sino un ataque frontal con todo el poder del Estado para poner fin a este delito que tanto daño hace al tejido colectivo.
Pero, veremos y diremos,
Mientras tanto, yo ya le prendí un cirio pascual al Santo Niño Huachicolero para solicitar su intervención divina.


La próxima semana Themis regresará más perversa que nunca sólo, por supuesto, 

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