viernes, 21 de septiembre de 2018

Gracias por el viaje (Dave Malto)



Cuando descubrí que es posible viajar en el tiempo, lo único que quise fue ir a ese día,
uno antes de que todo desapareciera, un día que parecía normal, pero que cambió
todo, mi presente y por supuesto cada día a partir de entonces, no es difícil regresar en
el tiempo, lo difícil es darse cuenta que los detalles que uno tenía en el recuerdo son
diferentes y más difícil aún es encontrarse a uno mismo, pero no como otra persona
sino en tu mismo lugar, sabiendo que estás dentro de ti mismo, es como si el viaje lo
hubiera hecho en alma y no en cuerpo y todo lo que pasó, no le pasó a ese Damir sino
a mí, porque lo difícil es darse cuenta que sigo siendo yo, que no he cambiado, que lo
único que parece diferente es la carcasa, pero todo lo demás sigue casi intacto y es
muy difícil entender que a pesar de todo, el tiempo aún en el pasado, no se detiene,
sigue su irremediable curso, como un presente único e irrepetible, sin embargo, volví a
abrazarte, volví a besarte, volví a tenerte, a estar ahí contigo, con los gatos, que
parecían reencontrarse con un extraño, que parecían conocerme pero sin reconocerme,
que parecían decirme ¿eres tú? ¿y que fue de ti? ¿por qué te fuiste? ¿por qué nos
dejaste? Y saber que aunque fue posible regresar en el tiempo, también es muy duro
darme cuenta que fue la única oportunidad que tuve, que fue un sueño hecho realidad y
que en ese sueño, parece que mi presente nunca me abandonó, porque la tristeza se
apoderó de mis ojos y como un imparable caudal brotaron de nuevo las lagrimas, esas
lagrimas de un presente que no me abandona, de un presente al que quiera o no debí
regresar.

Todo empezó ayer por la tarde, creí que si hacía de cuenta que este tiempo de vacío,
de ausencia, de dolor, de sufrimiento, no existía, era justamente como viajar al pasado
a donde no conocía este presente, lo imaginé tan fuertemente que entonces te busqué,
te pedí que me ayudaras a recordar y al principio pareciste reacio y hasta molesto, pero
conforme pasaba el tiempo pareciste ceder, me dijiste que es imposible regresar el
tiempo, me dijiste que no había marcha atrás y que eso no lo podías cambiar, pero yo
no quería cambiarlo, lo que quería era recordar, era volver a vivir, quería saber cuando
fue el último día que nos besamos, cuando fue que perdí mi vida y todo el sentido de la
misma y sólo tú podías ayudarme, entonces me dijiste:

– vamos, el destino así lo ha querido y aunque sé que no debo, vámonos ya.

– Pero yo no quiero que sea así.

– ¿Así cómo?

– Como a fuerza, como por obligarte.

– No me obligas, simplemente en el fondo también quiero...

Y subimos al autobús y comenzó el viaje, me declaraste tus infidelidades, me dijiste que
estás herido, te rehusaste a voltear a verme, pero el camino fue exactamente como lo
recordaba, tengo que decir que no me sorprendió lo que dijiste, de alguna manera lo
sabía, de alguna manera me dolió reconocer que yo soy tan responsable como tú, me
dolió que tú mismo te lastimaras de esa manera y saber que no pude ayudarte,
entonces también entendí que lo que tú quieres, lo que ansías, de lo que estás ávido es
de probar el mundo y tu juventud, entonces entendí que no puedo privarte ese derecho
y tampoco quiero hacerlo, entonces entendí que no es que no me amaras, es que crees
que eso no es amor, y me dí cuenta que me amas y entonces más que antes, más que
nunca, quise aferrarme a ti y no dejarte ir, pero tampoco me dejaste.

Llegamos entonces a ese día, y todo era exactamente como quería que fuera, tan igual
a mis recuerdos, que no pude sino lamentar que eso ya no existía y que tú no quieres
regresarmelo, ¿sabes? Duele, es un peso inmenso, una opresión sin igual en el
corazón, yo estaba convencido de hacerlo sabiendo que después de ese día, el pasado
no volvería, porque tú no lo quieres, queriendo aceptar que tal vez era mi última
oportunidad, lo que creo que nunca has entendido es que a mí, la vida se me acabó en
un instante, que a mí, la vida simplemente se me desvaneció y con ella toda mi
realidad, toda mi estabilidad, mi confianza, mi razón de ser y de seguir se acabaron ahí,
y quería saber si yendo al pasado podía encontrar una clave para recuperarlo todo, para
recuperarte a ti, pero no pude, busqué incansablemente, busqué entre mis cosas y me
encontré con que mis cosas ya muchas no estaban en el lugar que las dejé, busqué
entre mis papeles con la esperanza de encontrar algo, lo que sea, pero no hallé nada.

Cenamos al lado de tu mamá, así, justamente como me hubiera gustado que fuera, un
deseo más que se me cumplió, y subí a tu cuarto, a nuestro cuarto, al cuarto que fue
mío mientras estuve y que ahora ya no quieres regresarme, subí y abracé a los
hermosos gatos a los que extraño y extrañaré por siempre, y al acostarnos sabía que
quería abrazarte y no soltarte nunca más, sabía que quería que ese falso viaje al
pasado, fuera un presente constante e inacabable, un momento eterno, una mentira
piadosa que se apiadara de mi amor por ti, más que de mí, que se apiadara y me
devolviera todo, pero no fue así.

Y entonces, volvimos a amarnos como nos amamos en ese pasado, me entregué con
todo el corazón con la esperanza de quedarme para siempre, me entregué queriendo
tatuarme en tu piel, en tu hermoso cuerpo, en tus increíbles labios, pero difícilmente me
permitiste hacerlo, sencillamente sentiste como si fuera otro más en la cama contigo,
como si fuera uno de esos amoríos que quieres para aprovechar tu vida, sentí tu muro y
a pesar de eso, no quise dejar de intentarlo, al final, terminaste imaginándote a otro,
porque este que ahora soy, ya no te gusta, al final terminaste tú sólo porque yo ya no
puedo lograrlo, ya no quisiste hacerlo conmigo, al final me lastimó darme cuenta que no
estaba en ese pasado ilusorio al que creí llegar, sino en este presente donde estoy
acabado y maltrecho, donde estoy cansado y adolorido, donde ya ni yo mismo me
reconozco.

No pude sino dormir poco, porque deseaba con toda el alma que el tiempo se detuviera,
que la vida se acabara de verdad ahí, pero no, la vida sigue y tú la quieres seguir sin mí,
y yo no sé como seguir sin ti y regresé al presente, éste donde no estás y a donde te
estaré esperando todos y cada uno de los días de mi vida; no puedo ahora mismo sino
estar inmensamente agradecido por el viaje, porque sí, tú Nolar eres el hombre de mi
vida, porque sí, tú, Nolar Pesut eres mi “pleine lune” y eres el amor de mi vida, porque
sí, tú puedes volver cuando así lo quieras... y yo siempre, todos y cada uno de mis días,
te estaré esperando, porque tengo la seguridad en el corazón de que nuestro viaje
juntos no ha terminado, porque quiero con el alma, que no se acabe nunca.

Atte: tu “pleine lune”, Damir.


0 comentarios:

Publicar un comentario

viernes, 21 de septiembre de 2018

Gracias por el viaje (Dave Malto)



Cuando descubrí que es posible viajar en el tiempo, lo único que quise fue ir a ese día,
uno antes de que todo desapareciera, un día que parecía normal, pero que cambió
todo, mi presente y por supuesto cada día a partir de entonces, no es difícil regresar en
el tiempo, lo difícil es darse cuenta que los detalles que uno tenía en el recuerdo son
diferentes y más difícil aún es encontrarse a uno mismo, pero no como otra persona
sino en tu mismo lugar, sabiendo que estás dentro de ti mismo, es como si el viaje lo
hubiera hecho en alma y no en cuerpo y todo lo que pasó, no le pasó a ese Damir sino
a mí, porque lo difícil es darse cuenta que sigo siendo yo, que no he cambiado, que lo
único que parece diferente es la carcasa, pero todo lo demás sigue casi intacto y es
muy difícil entender que a pesar de todo, el tiempo aún en el pasado, no se detiene,
sigue su irremediable curso, como un presente único e irrepetible, sin embargo, volví a
abrazarte, volví a besarte, volví a tenerte, a estar ahí contigo, con los gatos, que
parecían reencontrarse con un extraño, que parecían conocerme pero sin reconocerme,
que parecían decirme ¿eres tú? ¿y que fue de ti? ¿por qué te fuiste? ¿por qué nos
dejaste? Y saber que aunque fue posible regresar en el tiempo, también es muy duro
darme cuenta que fue la única oportunidad que tuve, que fue un sueño hecho realidad y
que en ese sueño, parece que mi presente nunca me abandonó, porque la tristeza se
apoderó de mis ojos y como un imparable caudal brotaron de nuevo las lagrimas, esas
lagrimas de un presente que no me abandona, de un presente al que quiera o no debí
regresar.

Todo empezó ayer por la tarde, creí que si hacía de cuenta que este tiempo de vacío,
de ausencia, de dolor, de sufrimiento, no existía, era justamente como viajar al pasado
a donde no conocía este presente, lo imaginé tan fuertemente que entonces te busqué,
te pedí que me ayudaras a recordar y al principio pareciste reacio y hasta molesto, pero
conforme pasaba el tiempo pareciste ceder, me dijiste que es imposible regresar el
tiempo, me dijiste que no había marcha atrás y que eso no lo podías cambiar, pero yo
no quería cambiarlo, lo que quería era recordar, era volver a vivir, quería saber cuando
fue el último día que nos besamos, cuando fue que perdí mi vida y todo el sentido de la
misma y sólo tú podías ayudarme, entonces me dijiste:

– vamos, el destino así lo ha querido y aunque sé que no debo, vámonos ya.

– Pero yo no quiero que sea así.

– ¿Así cómo?

– Como a fuerza, como por obligarte.

– No me obligas, simplemente en el fondo también quiero...

Y subimos al autobús y comenzó el viaje, me declaraste tus infidelidades, me dijiste que
estás herido, te rehusaste a voltear a verme, pero el camino fue exactamente como lo
recordaba, tengo que decir que no me sorprendió lo que dijiste, de alguna manera lo
sabía, de alguna manera me dolió reconocer que yo soy tan responsable como tú, me
dolió que tú mismo te lastimaras de esa manera y saber que no pude ayudarte,
entonces también entendí que lo que tú quieres, lo que ansías, de lo que estás ávido es
de probar el mundo y tu juventud, entonces entendí que no puedo privarte ese derecho
y tampoco quiero hacerlo, entonces entendí que no es que no me amaras, es que crees
que eso no es amor, y me dí cuenta que me amas y entonces más que antes, más que
nunca, quise aferrarme a ti y no dejarte ir, pero tampoco me dejaste.

Llegamos entonces a ese día, y todo era exactamente como quería que fuera, tan igual
a mis recuerdos, que no pude sino lamentar que eso ya no existía y que tú no quieres
regresarmelo, ¿sabes? Duele, es un peso inmenso, una opresión sin igual en el
corazón, yo estaba convencido de hacerlo sabiendo que después de ese día, el pasado
no volvería, porque tú no lo quieres, queriendo aceptar que tal vez era mi última
oportunidad, lo que creo que nunca has entendido es que a mí, la vida se me acabó en
un instante, que a mí, la vida simplemente se me desvaneció y con ella toda mi
realidad, toda mi estabilidad, mi confianza, mi razón de ser y de seguir se acabaron ahí,
y quería saber si yendo al pasado podía encontrar una clave para recuperarlo todo, para
recuperarte a ti, pero no pude, busqué incansablemente, busqué entre mis cosas y me
encontré con que mis cosas ya muchas no estaban en el lugar que las dejé, busqué
entre mis papeles con la esperanza de encontrar algo, lo que sea, pero no hallé nada.

Cenamos al lado de tu mamá, así, justamente como me hubiera gustado que fuera, un
deseo más que se me cumplió, y subí a tu cuarto, a nuestro cuarto, al cuarto que fue
mío mientras estuve y que ahora ya no quieres regresarme, subí y abracé a los
hermosos gatos a los que extraño y extrañaré por siempre, y al acostarnos sabía que
quería abrazarte y no soltarte nunca más, sabía que quería que ese falso viaje al
pasado, fuera un presente constante e inacabable, un momento eterno, una mentira
piadosa que se apiadara de mi amor por ti, más que de mí, que se apiadara y me
devolviera todo, pero no fue así.

Y entonces, volvimos a amarnos como nos amamos en ese pasado, me entregué con
todo el corazón con la esperanza de quedarme para siempre, me entregué queriendo
tatuarme en tu piel, en tu hermoso cuerpo, en tus increíbles labios, pero difícilmente me
permitiste hacerlo, sencillamente sentiste como si fuera otro más en la cama contigo,
como si fuera uno de esos amoríos que quieres para aprovechar tu vida, sentí tu muro y
a pesar de eso, no quise dejar de intentarlo, al final, terminaste imaginándote a otro,
porque este que ahora soy, ya no te gusta, al final terminaste tú sólo porque yo ya no
puedo lograrlo, ya no quisiste hacerlo conmigo, al final me lastimó darme cuenta que no
estaba en ese pasado ilusorio al que creí llegar, sino en este presente donde estoy
acabado y maltrecho, donde estoy cansado y adolorido, donde ya ni yo mismo me
reconozco.

No pude sino dormir poco, porque deseaba con toda el alma que el tiempo se detuviera,
que la vida se acabara de verdad ahí, pero no, la vida sigue y tú la quieres seguir sin mí,
y yo no sé como seguir sin ti y regresé al presente, éste donde no estás y a donde te
estaré esperando todos y cada uno de los días de mi vida; no puedo ahora mismo sino
estar inmensamente agradecido por el viaje, porque sí, tú Nolar eres el hombre de mi
vida, porque sí, tú, Nolar Pesut eres mi “pleine lune” y eres el amor de mi vida, porque
sí, tú puedes volver cuando así lo quieras... y yo siempre, todos y cada uno de mis días,
te estaré esperando, porque tengo la seguridad en el corazón de que nuestro viaje
juntos no ha terminado, porque quiero con el alma, que no se acabe nunca.

Atte: tu “pleine lune”, Damir.


No hay comentarios:

Publicar un comentario