SIN LÍMITES 25 DE JULIO
Echeverría quiso cambiar a Toxqui y poner a H. Labastida
*Revelaciones de Alejandro Gallardo sobre la toma del
Edificio Carolino en abril de 1976
Por Raúl Torres Salmerón
Las épocas aciagas en Puebla en las que en un lapso de 12
años, de 1963 a 1975, el Estado tuvo seis gobernadores como fueron Antonio Nava
Castillo quien fue sustituido por Aarón Merino Fernández, después fue electo el
general Rafael Moreno Valle, --abuelo del fallecido ex gobernador Rafael Moreno
Valle Rosas--, que también pidió licencia y sucesivamente fueron mandatarios
Mario Mellado García, Gonzalo Bautista O’Farril y Guillermo Morales Blumenkron.
Con la frase, cancelemos odios y rencores, resultó electo después
el doctor Alfredo Toqui Fernández de Lara, quien gobernó de 1975 a 1981.
Después siguieron sexenios de tranquilidad hasta la caída del helicóptero en
diciembre de 2018.
Sin embargo, hubo un suceso poco conocido en el año 1976, cuando
se crearon las condiciones políticas y sociales que estuvieron a punto de
provocar la caída del doctor Toxqui con la intervención de la entonces
Dirección Federal de Seguridad.
Alejandro Gallardo Arroyo, quien tenía 24 años en 1976,
licenciado en Economía y Director de la Escuela Preparatoria Diurna Benito
Juárez García, habla del suceso:
-En 1976 en la Universidad de Puebla se instaló una
dictadura burocrática que combatió todo aquello que no procedía del comité
estatal del Partido Comunista Mexicano. El rector Luis Rivera Terrazas acalló
las críticas hasta llegar a las expulsiones sin derecho a ser oído. Los
empresarios, la iglesia y la derecha estaban del otro lado. Estaba fresca la
caída de varios gobernadores.
-Toxqui era incómodo a la Federación que por su parte, apoyaba
de manera irrestricta a la UAP.
-El conflicto de abril de 1976 con la toma del Carolino por
un grupo de estudiantes, se presentó por el abuso y la intransigencia de una
burocracia que no cumplió con el sueño de Reforma Universitaria.
-La disputa entre el Partido Comunista y la Rectoría a cargo
de Luis Rivera Terrazas contra el Frente Estudiantil Popular (FEP), fue por estas
razones:
1) El doble discurso del PCM ante los universitarios y su
relación con la Presidencia de la Republica.
2) Creció el movimiento
estudiantil, ajeno al control de la burocracia universitaria y destruía a las
escuelas opositoras. 3) Había manejo discrecional del presupuesto
universitario.
4) Existía constante provocación en las escuelas donde el
PCM no era mayoría y el estudiantado pedía cuentas claras como Medicina, Leyes
y Preparatoria diurna. 5) La expulsión del doctor Guillermo Cabrera Candia,
director de la Escuela de Medicina y opositor de Luis Rivera Terrazas.
-En ese contexto el FEP decidió tomar el Edificio Carolino,
para manifestar el desacuerdo estudiantil ante la cerrazón del PCM y el Consejo
Universitario.
El 27 de abril de 1976, los estudiantes toman las
instalaciones del edificio central y transcurren cuatro días sin enfrentamientos,
mientras se realizaban manifestaciones a favor y en contra de los hechos.
LA PRESENCIA DE LA DFS
El intento de “derrocar” a Toxqui, al calor del conflicto,
es cuando la Dirección Federal de Seguridad, comandada por Miguel Nazar Haro,
sigilosamente se acuartela en el Hotel Colonial y desde ahí orquesta un ataque
al edificio Carolino.
Los cuerpos policiales del Gobierno del Estado,
representados por los famosos militares Felipe Flores Narro y Luis Álvarez
Moguel, reportaron la presencia de los federales, enviada desde Los Pinos y sin
conocimiento del Gobierno del Estado.
La DFS venía a realizar acciones violentas que permitieran
justificar la desaparición de poderes, en el Estado de Puebla, acción que se
coronaria el 5 de mayo de 1976 durante la visita del Presidente Luis
Echeverría.
Ante las filtraciones tanto en el gobierno como en el FEP,
dirigentes estudiantiles se reunieron con el gobernador Toxqui. Así fue parte
de la conversación.
REUNIÓN TOXQUI Y LÍDERES DEL FEP
El encuentro se inició, con desconfianza, pero la fuerza de
los argumentos y la actitud del doctor Alfredo Toxqui, disipó la tensión.
Suave, pero firme, preguntó a Gallardo:
-¿Está enterado de la presencia de la Policía Federal de
Seguridad en el Hotel Colonial?
Le respondí que tenía cierta información y que el conflicto
no era con la Federación.
En un tono de mayor preocupación, volvió a cuestionar:
-¿Había algún compromiso con el Señor Presidente?
Contesté que no, pidiéndole que interviniera para evitar
otros riesgos.
Respondió puntualmente, el gobernador:
-Por indicaciones de México, se quitó el cinturón de
seguridad que rodeaba al edificio Carolino.
En ese momento estudiantes y gobernador estaban atrapados en
el mismo problema, ya que el Presidente estaba manipulando actuaciones.
Faltaban 36 horas para el histórico desfile y la esperada
visita presidencial. Hubo riesgos, las presiones arreciaron y optamos por no
prestarnos a un letal enfrentamiento. Esa decisión cambio nuestras vidas para
siempre.
Concluye Gallardo Arroyo: Obviamente un cruento resultado,
habría propiciado el pretexto ideal, para culpar y derribar sin juicio alguno
al presunto responsable de los actos violentos.
Los riesgos para ambas partes en nuestro caso eran jugarse
la vida por una causa inútil y del otro lado la estabilidad del gobierno de
Toxqui, que se había ganado la animadversión presidencial por ser amigo del ex
Presidente Gustavo Díaz Ordaz.
Considera Gallardo que entonces se hubiera impuesto como
gobernador al entonces Senador de la República Horacio Labastida Muñoz, ex
rector de la UAP vinculado a los comunistas.
Años después, comenta Gallardo se encontró con el doctor
Toxqui ya fortalecido en las postrimerías de su mandato en la Ciudad de México.
Platicaron entonces sobre lo que hubiese significado, no haber salido del
Carolino ese 4 de mayo de 1976.
“Era impredecible lo
que podía suceder con nuestro amigo el presidente Echeverría. Yo había dado
indicaciones a mis cercanos colaboradores de estar preparados para abandonar el
gobierno”, le dijo Toxqui.
Hasta aquí el dicho del universitario. Sin embargo, otras
fuentes cercanas al doctor Toxqui, señalaron que tal vez la imposición de un
gobernador favorecería a otra familia cercana al echeverrismo, en este caso el
interinato hubiera recaído en el ingeniero Rodolfo Sánchez Cruz.
CRONICA DE LOS HECHOS
En la revista de la BUAP, Tiempo Universitario, Año 7,
número 11 con fecha de 17 de junio de 2004, con el título: Desde el poder:
agresión a la UAP, Walter Fernando Vallejo Romero, en base a una investigación
hemerográfica, resume así el conflicto de abril y mayo de 1976:
A finales de abril de 1976, un grupo equipado con armas de
alto poder, tras herir gravemente a diversas personas y ocasionar la muerte de
otra, se posesionó del edificio Carolino, tomó a profesores, funcionarios y
estudiantes como rehenes y exigió la renuncia de Rivera Terrazas.
Antes, el 10 de septiembre de 1975, rindió protesta como
rector de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) el ingeniero Luis Rivera
Terrazas, miembro del PCM.
Respecto a la relación de la rectoría con el gobierno
federal, Rivera Terrazas afirmaba: “Echeverría nos empezó a hacer el amor... En
esa época yo iba a Los Pinos cada quince días o cada mes, para hablar horas
enteras con el señor presidente... Pero, en el fondo ¿Adónde quería llegar? A
que le invitásemos a venir un día a la Universidad, para hacer aquí un gran
discurso, para presentarse como un hombre de izquierda, como un gran
progresista apoyado por la universidad más de izquierda, más revolucionaria del
país. Pero jamás lo invitamos...”
Desde 1974 Echeverría auspició la creación del Partido
Socialista de los Trabajadores (PST) con el objetivo de restarle presencia
nacional al PCM. Como en la universidad poblana los comunistas eran
hegemónicos, Puebla fue de las primeras entidades en las que el PST fue
fundado. Sus principales dirigentes estatales fueron Alejandro del Castillo
Saavedra, Carlos Talavera Pérez, Genaro Piñeiro López y otros jóvenes. Una de
las primeras acciones del PST en Puebla fue la de crear el denominado Frente
Estudiantil Popular (FEP), como su filial universitaria.
El FEP-PST tenía influencia en algunas escuelas. En las
elecciones rectorales de 1975, el FEP postuló como candidato al doctor
Guillermo Cabrera Candia, padre de Enrique Cabrera Barroso. Los resultados
fueron apretados, quedando electo Rivera Terrazas, sumamente cuestionado.
Al mediodía del 27 de abril de 1976, el FEP, encabezado por
Carlos Talavera, Genaro Piñeiro, Ángel Valerdi Cortés, Héctor Ampudia, Miguel
Hernández Delgado y otros, ocupó el edificio Carolino. Los asaltantes portaban
armas largas.
El rector decidió
responder por la vía política: demandó del gobierno estatal la intervención de
la fuerza pública para desalojar a los asaltantes, señalando que la Universidad
no consideraría esto como violación a su autonomía.
Por su parte, el procurador del Estado, Jorge Luis Rosales
Peimbert, se limitó a acordonar el edificio con las policías Judicial y de
Tránsito. Hubo dos manifestaciones en apoyo a las autoridades de la Universidad.
La primera el 28 de abril y la otra, el 1° de mayo.
Después de múltiples negociaciones y de que algunos rehenes
fueron liberados de manera paulatina, a las 3 de la madrugada del 4 de mayo,
los miembros del FEP, portando sus armas y bajo protección policíaca,
desalojaron el Carolino.
El 6 de mayo, el Carolino fue devuelto a las autoridades
universitarias. El día 7 se realizó una manifestación.
El 21 de mayo, el consejo universitario expulsó de la
institución a 22 de los asaltantes del Carolino; suspendió de sus derechos
universitarios a otros 23 y amonestó a ocho, en función de su grado de
responsabilidad en los acontecimientos.
En fin, como dice la copla española:
Cuando
recordar no pueda,
¿dónde mi
recuerdo irá?
Una cosa es
el recuerdo
y otra cosa
recordar.




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