Columna Un Nuevo Comienzo
La
participación política, base fundamental del desarrollo social.
Alberto
Jiménez Merino
Director
Centro de Innovaciones Agroalimentarias
y Tecnológicas (CIAT) Puebla
La política es el arte de
unir a las personas para alcanzar un propósito personal, para alcanzar un
propósito común que generalmente mejora la situación actual y crea escenarios
de esperanza de un mejor porvenir.
Por esta razón, toda
actividad humana conlleva a hacer política, algunas veces buena, otras no
tanto, pero todo es política.
La participación en esta
actividad requiere disciplina, dedicación, tiempo y recursos para que sea
efectiva. Requiere de lealtad y compromiso con uno mismo, para serlo con los
demás.
La tarea de convocar es el
punto de partida de la política; luego hacer un diagnóstico de la situación y
proponer soluciones y, finalmente, es indispensable pasar a la acción, hacer
que las cosas sucedan.
Sólo la participación garantiza
un adecuado diagnóstico de la situación y la posible integración de políticas
públicas; atender los problemas públicos con la participación de los
interesados.
Y no es por lo tanto “lo
que diga mi dedito” o levanten la mano los que quieren esto o aquello.
La política pública requiere
de un diagnóstico serio y la obtención ordenada y fundada de propuestas de
solución.
Hay
una grave confusión entre programas de gobierno y políticas públicas, lo cual
ha llevado a la imposición de caprichos o necedades que afectan el desarrollo
de las comunidades.
Es
cierto que la gente sabe lo que hay que hacer, pero hay que diferenciar
claramente entre deseos y necesidades reales. Hay que conducir ordenadamente
las soluciones. Hay que diferenciar aspectos como apoyo al ingreso o
mejoramiento de los ingresos. Separar aquellos apoyos que la gente consigue
mejor y ayudar en aquello que los ciudadanos no pueden obtener.
La
participación política requiere de líderes que la promuevan, que inviten a los
ciudadanos a la acción para tener un mejor entorno de vida.
Por
ello adquiere relevancia el ejercicio democrático que este fin de semana llevó
a cabo el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para la renovación de la
dirigencia nacional.
Este
partido que ha formado líderes que hoy son activos importantes en otros
institutos políticos, ha contribuido a dar estabilidad social a México y ha
creado las instituciones que hoy rigen la vida nacional.
Reprobables
acciones de corrupción de algunos de sus militantes han provocado que la
sociedad le de la espalda y lo haya enviado al tercer lugar de importancia
entre las fuerzas políticas.
Pero
en el PRI no todos somos corruptos y hoy durante este proceso de renovación de
dirigencia hay una gran oportunidad para reorientar el actuar partidario,
volver al origen y retomar las banderas de las causas sociales, a estar
nuevamente cerca y entre la gente para recuperar la confianza de los mexicanos.
Con
Alejandro Moreno Cárdenas y Carolina Giggiano Austria, militantes que iniciaron
desde abajo y cuentan con una gran trayectoria y experiencia, no hay duda que
el PRI podrá resurgir para seguir siendo una real y efectiva opción para el
desarrollo de México.
La
política todavía sigue siendo la mejor estrategia para resolver los problemas
sociales y el PRI renovado seguirá siendo la fuerza impulsora de la sociedad.
Nos
guste o no la política, siempre hay que estar cerca de donde se toman las
decisiones para poder influir.



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