COLUMNA: ESTAMOS EN CONEXIÓN
RESILIENCIA – CAPACIDAD DE AFRONTAR LA ADVERSIDAD
Por: Jorge García D.
“En medio de la dificultad reside la oportunidad” - Albert Einstein -
En la actualidad vivimos en un mundo caótico, donde la aceleración y la inmediatez nos
provoca vivir a contra tiempo, en un estrés continuo, donde las grandes victimas somos
todos los que estamos inmersos en una vorágine donde se nos exige continuamente cumplir
con los cánones sociales, presiones, obligaciones y toda serie de condicionamientos que
debemos cumplir para no solo ser aceptados sino sentirnos inmersos en el tiempo en que
nos tocó vivir.
Las siglas V.I.C.A. que significa Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo, buscan sintetizar el
estado actual de las cosas en el mundo, y de nosotros dentro del momento donde vivimos,
convivimos y nos desarrollamos; términos que todos experimentamos, sentimos y
padecemos en el día a día. Y que el sociólogo Zygmunt Bauman, acuña como el termino de
modernidad liquida en los tiempos actuales, basados en los conceptos de fluidez, cambio,
flexibilidad y adaptación, en el que se han desvanecido historias sólidas como aquellos que
marcaron y asignaron un: – para toda la vida, - hasta que la muerte nos separe, - el trabajo
en el que me desarrollé e hice carrera para toda la vida, y del cual obtuve frutos para mis
futuras generaciones, - el amor dura para siempre, - forjando mi futuro para tener una vida
tranquila.
Lo que nos muestra que hoy estamos inmersos en un mundo más veloz y ansioso por las
novedades, por permanecer en el espacio virtual donde la mayoría de las cosas son
desechable, incluido nuestro valor y espacio, donde las aspiraciones son más una presión
que un anhelo, tiempo de precariedad respecto a la estabilidad de las cosas, incluido los
sentimientos, los afectos y las emociones, vertiginoso por los constantes cambios y una
transformaciones, agotador por la ansiedad que significa adaptarse diariamente a todo esto
y sometidos a un número cada vez más creciente de situaciones y acontecimientos
estresantes y traumáticos que nos impiden vivir en condiciones de bienestar y felicidad.
Evidentemente la solución, no está en reducir o desaparecer los “problemas” (esos siempre
se presentan), sino más bien en el poder desarrollar esa capacidad que nos brinda tener
recursos y herramientas cuando necesitamos enfrentar dificultades.
La resiliencia muestra la infinita capacidad de superación que tiene un ser humano, siendo
capaz de sobreponerse ante circunstancias de adversidad sin perder por ello su capacidad
para ser feliz. Se trata de tener la capacidad emocional de experimentar situaciones de
dificultad buscando un sentido positivo a esas vivencias.
Como bien explicó Victor Frankl, en su libro “El hombre en busca de sentido“, menciona que
todo hombre siempre busca un sentido en un determinado momento de su vida, ante
cualquier circunstancia adversa, logrando enfrentar ésta de la mejor manera. Siendo ahí
donde la resiliencia muestra que la realidad es única, sin embargo, las múltiples
interpretaciones y posibilidades que podamos hacer ante la adversidad, a partir de dicha
realidad son variadas e infinitas, donde solo basta mirar con otros ojos.
Conviene puntualizar que ser resiliente no es sinónimo de no experimentar dolor ante
diversas causas de sufrimiento. Una persona resiliente es aquella que diferencia entre
aquello que depende de su voluntad, de su pensar, hacer y quehacer, así como de todo
aquello que está fuera de su control, con el único objetivo de poner atención en aquello que
abre la puerta o da la luz a una nueva posibilidad, donde está esa oportunidad de poder
modificar y hacer una diferencia (con una nueva actitud y un nuevo modo de vivir esa
situación).
Existen situaciones muy humanas en las que se debe optimizar los recursos para continuar
avanzando y cambiar de página ante un desamor, fracaso, perdida, abuso, desilusión,
decepción personal, problemas económicos, escases, frustración, enfermedad, muerte de un
ser querido, accidente, divorcio, abandono, separación, y un sin número de circunstancias
difíciles, que duelen, entristecen, modifican y transforman…
Ante todo, ese caos, la resiliencia es una cualidad que se puede desarrollar y siempre se
puede trabajar, desarrollar y mantener. A continuación, comparto “5” factores a considerar:
1. Reduce el estrés innecesario, es importante identificar las causas que nos generan
estrés en nuestro día a día siendo capaces de reducirlas en medida de lo posible.
2. Aprende a adaptarte mejor a la situación adversa sea cual sea, cualidad importante
que puede ser aprendida y cultivada, haciendo cambios significativos.
3. Aprende a ver la vida con otros ojos y cambia tu punto de vista, en la mayoría de las
situaciones somos nosotros mismos los que no reaccionamos favorablemente, así
que cambia y transforma la forma de ver, pensar y actuar desde el origen del
problema.
4. Mantén una relación de apoyo, tener alguien externo que no solo nos apoyé, sino
que desde su óptica nos situé, influyendo y generando confort, confianza y
seguridad.
5. Cultiva emociones positivas, realizar actividades que favorezcan emociones como el
amor, afectividad, alegría, gratitud, serenidad, diversión, asombro, humildad,
oportunidad, etc., es una de las formas más eficaces para incrementar la resiliencia.
Recuerda que desarrollar resiliencia requiere práctica y esfuerzo continuo, conectando con
nuestra esencia y nuestras áreas de oportunidad, estableciendo una nueva perspectiva,
aprendiendo y corrigiendo nuestro actuar, pensar y sentir; equilibrando y fortaleciendo
todos aquello que necesitamos para salir adelante, entendiendo que se tiene un proceso y
tiempo.
“Solo a través de pruebas y sufrimiento se puede fortalecer el alma”- Helen Keller -
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