Columna Nuevos Horizontes
Día Mundial de la Agenda Política Ambiental
Alberto Jiménez Merino
Este 5 de junio se celebraron elecciones para elegir gobernador en 6 entidades
federativas de México y también, el Día Mundial del Medio Ambiente que cumple
50 años de buenas intenciones en promover la conciencia social, sin modificar la
actitud de ciudadanos ni la voluntad de gobernantes, alejados estos últimos de la
problemática que pone en riesgo el futuro de las nuevas generaciones.
En 2022 el lema conmemorativo es “Una sola Tierra”, y según Inger Andersen,
Directora Ejecutiva del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA), debemos tener presente la amenaza de las tres crisis planetarias
actuales más preocupantes: la crisis del cambio climático, la pérdida de la
biodiversidad y la contaminación y los desechos.
De acuerdo con Iberdrola.com (2022), además de su grave impacto sobre el
medio ambiente y las personas, el cambio climático también es una de las
mayores amenazas para la estabilidad económica. Las olas de calor merman la
capacidad de trabajo y la productividad. Los huracanes, ciclones y tifones dejan a
millones de personas en la más absoluta pobreza tras arrasar poblaciones.
En tanto, las sequías reducen las cosechas dificultando la tarea de alimentar a una
población mundial que, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU),
llegará a 10 mil millones de habitantes en 2050. El Banco Mundial estima que si no
se adoptan medidas urgentes, el cambio climático podría crear 100 millones de
nuevos pobres al 2030.
Reliefweb.int (2020) destaca que en los últimos 10 años, el 83 por ciento de los
desastres naturales se debieron a fenómenos meteorológicos y climáticos
extremos como inundaciones, tormentas y olas de calor; causaron 410 mil muertes
y afectaron a mil 700 millones de personas.
La batalla por detener un incremento de temperatura por debajo de 2 grados
centígrados antes de finales de siglo, se ha visto con pocas posibilidades debido a
la falta de compromiso de los gobiernos de los países desarrollados, responsables
del 80 por ciento de las emisiones de carbono.
El deterioro ambiental y la pérdida de la biodiversidad son una grave amenaza
para las futuras generaciones. Derivado de una cultura de aprovechamiento
extractivo de los recursos naturales realizada por los distintos asentamientos
humanos, hemos ido perdiendo aceleradamente la vegetación, el agua, el suelo y
la fauna para satisfacer necesidades inmediatas de vivienda, alimentación e
ingresos, con gran desconocimiento de los ciclos ecológicos y de los equilibrios
ambientales.
Así, desde 1950 a la fecha, México ha perdido más de la mitad del agua disponible
anualmente por cada mexicano, el 95 por ciento de los acuíferos se encuentran
agotados o con algún grado de contaminación, cada vez el agua se trae de
mayores distancias a los centros de población, y la contaminación de ríos y las
principales cuencas nacionales se toma ya como parte del paisaje natural, sin la
mayor intención ni voluntad de atención pública ni privada.
Hay datos que indican que en los últimos 50 años se ha perdido el 40 por ciento
de los mamíferos terrestres, se han extraído el 90 por ciento de las grandes
especies marinas y se han sustituido por desechos plásticos en grandes islas de
basura en los océanos.
La pesca ribereña de ríos, lagos y lagunas se ha disminuido en más del 90 por
ciento debido a la utilización de artes de pesca inadecuadas y prohibidas, así
como a la contaminación de ríos y la falta de respeto a las temporadas de
reproducción de las distintas especies que habían sido el sustento económico de
las comunidades ribereñas.
Cada día se recolectan en México más de 107 millones de kilogramos de basura,
según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI)
correspondiendo 865 gramos diarios a cada mexicano. Los rellenos sanitarios
están a toda su capacidad en las principales ciudades y centros urbanos, la cultura
de la separación aún no ha llegado por el doble costo que representa la
recolección y el reciclaje todavía debe esperar mejores tiempos.
Mientras tanto, mucha basura tiene como destino las barrancas y ríos, y los
plásticos de un solo uso, no obstante las prohibiciones legales, siguen
apareciendo en los rellenos sanitarios.
El Día Mundial del Medio Ambiente, más allá de discursos, eventos, foros o la
reposición de palmeras por ahuehuetes, debe servir para revisar las políticas que
integrarán una Agenda Ambiental real y viable, a corto y mediano pazo. Revisar la
educación ambiental que el estado mexicano y los gobiernos están impartiendo,
así como la legislación, y las políticas de fomento al restablecimiento y
conservación de equilibrios ecológicos.
Ocupamos acciones y compromisos en una Agenda Ambiental con Metas claras,
con plazos bien definidos.
Necesitamos poner en el centro de estas preocupaciones a las futuras
generaciones.



0 comentarios:
Publicar un comentario