Balaceras en calles de
Puebla ¿Planes o acciones en materia de seguridad?
La delincuencia está desatada en la
ciudad de Puebla. Precisamente, la semana pasada escribí sobre la urgencia de
desplegar un operativo de seguridad en el centro de la ciudad para
contrarrestar los frecuentes asaltos y actos delictivos en esta zona; sin
embargo, parecería que la inseguridad sigue creciendo a lo largo y ancho de la
capital sin el menor reparo.
Y es que en días pasados se suscitaron
diversas balaceras en diferentes zonas de la ciudad, las cuales prenden las
alarmas sobre la creciente violencia que ejercen los delincuentes sobre sus
víctimas, con el fin de materializar sus fechorías.
Uno de ellos aconteció en la colonia
La Paz donde, de acuerdo con lo reportado por los medios de comunicación, una
serie de detonaciones de arma de fuego alertaron a los vecinos del
enfrentamiento.
En este caso, las versiones policiales
apuntan a que el incidente derivó de un intento de asalto, en el cual tres
personas resultaron heridas: dos custodios de una empresa de valores y un
presunto criminal.
Sin embargo, éste no es un caso
aislado, ya que cada día son más los hechos en los que las calles se convierten
en el campo de batalla de delincuentes y ciudadanos.
Como ejemplo podemos citar otra
balacera que se registró en días pasados en la Calzada Alfredo Toxqui con
dirección a San Miguel Canoa, a la altura de San Sebastián Aparicio; así como
otra acontecida en Santa María Xonacatepec, donde presuntos huachigaseros
atacaron a balazos a personal de Pemex.
Sin importar el contexto o si es en el
centro de la ciudad o en las juntas auxiliares, podemos observar que día a día
los delincuentes hacen uso de armas de fuego y equipamiento más sofisticado, el
cual no tienen reparo para utilizar en contra de la ciudadanía.
Esto vislumbra un reto muy importante
para las propias autoridades, pues demanda actuar urgentemente para ponerle un
freno a la que parecería una competencia armamentística, en la que claramente el
crimen lleva ventaja.
Y es que es una realidad que para el
gobierno las necesidades son múltiples y los recursos deben diversificarse para
la atención de todas éstas; sin embargo, se deben plantear inversiones
estratégicas en los cuerpos de seguridad, más allá de sólo hacerlo en uniformes
o unidades.
Se requiere que los recursos
destinados a los cuerpos de seguridad les permitan estar verdaderamente
preparados para afrontar a una delincuencia que no sólo está mejor equipada,
sino que tampoco duda en usar sus recursos para alcanzar sus objetivos
criminales.
Es así que se debe estructurar un
modelo que permita contar con células de respuesta inmediata a estos casos, que
cuenten con un mejor equipamiento y que tengan una mayor coordinación con los
sistemas de alertamiento y denuncia.
Desde luego, es necesario apostar a
una capacitación integral de los cuerpos de seguridad, para que su actuación se
refleje en mayores oportunidades de éxito, pero que al mismo tiempo disminuya
los riesgos a la población.
Asimismo, será necesario trabajar de
manera coordinada con los diferentes niveles de gobierno y corporaciones de
seguridad, así como en recuperar la confianza de la ciudadanía, quien sin duda
es el mejor aliado para que estos hechos vayan disminuyendo.
Insisto, necesitamos, dejar atrás
viejos modelos gubernamentales en los que las autoridades consideran que están
actuando en la materia simplemente por darle uniformes a los policías, quienes
ya de por sí se enfrentan a múltiples carencias en su labor, además de que las
mismas trascienden al aspecto laboral.
Aún estamos a tiempo de actuar en
Puebla para evitar que la delincuencia siga ganando terreno y que estas
balaceras alcancen a los sectores más sensibles de nuestra sociedad. Ojalá
exista la voluntad para hacerlo y, sobre todo, para no dejar simplemente en
papel las acciones que urge materializar y poner en práctica hoy.



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