lunes, 17 de abril de 2023

Llevamos en el alma y el cuerpo las marcas de la vida. Marcas de las buenas y de las malas vivencias


 COLUMNA: ESTAMOS EN CONEXIÓN “SANAR LAS HERIDAS DEL PASADO ES EL PRIMER PASO PARA DISFRUTAR DEL PRESENTE” Por: Jorge García D. Llevamos en el alma y el cuerpo las marcas de la vida. Marcas de las buenas y de las malas vivencias, momentos y experiencias. Las cicatrices nos recuerdan que uno ha sido más fuerte que las heridas, y que tal vez lo que hoy sea difícil, mañana será solo un recuerdo, deja de vivir de tus recuerdos y de lo que no se logró o hiciste, y aprende a vivir en tu presente, con lo que eres y lo que tienes… Las experiencias dolorosas que desarrollamos a lo largo de nuestra vida conforman nuestras heridas emocionales. Estas heridas pueden ser múltiples y podemos llamarlas de muchas formas: traición, humillación, desconfianza, abandono, injusticia, estas heridas emocionales son lo que en muchas ocasiones llamamos: carencias afectivas. Estamos hechos de historias, de vivencias, y cada una de ellas está llena de emociones, y en definitiva muchas de ellas nos enganchan al pasado. Puedes cambiar la visión de cada vivencia, puedes lograr cambiar tu percepción, cambiar la mirada para que dejen de causar daño, puedes cambiar el obstáculo, pues salir de ese cuarto donde te privaron de tu libertad, donde sufriste dolos, angustia, o donde confundiste el dolor por amor, porque no conocías mas allá de golpes, maltrato, carencias, ausencias o desamor, todo deberá convertirse en tan solo una experiencia, aprendizaje, agradecimiento y seguir adelante. Sino evolucionamos ese dolor nos quedamos anclados en el miedo, la inseguridad y recriminación. Recuerda que lo importante no es lo que ocurrió, sino cómo tú lo vives ahora. El pasado ya no existe, lo que perdura es el recuerdo que guarda tu cerebro, que gracias a la investigación sabemos que nunca es fidedigno. Por lo tanto, no se trata de borrar el acontecimiento de tu mente, sino de que lo puedas integrar de otra forma, de manera que no te dañe. Como nuestro cuerpo cicatriza las heridas para que no nos duela, también nuestro cerebro, nos permite “reprocesar” el dolor emocional. Cómo nacen los complejos heridas emocionales: cómo sanar el pasado para vivir plenamente el presente. Hoy hablaremos sobre cómo sanar las heridas del pasado sanando nuestras heridas emocionales. Hay gente que opina que revisar el pasado es una pérdida de tiempo y que lo importante es concentrarse en el presente. Muchas veces este razonamiento nace del miedo al dolor que produce recordar el pasado. Esta huida hacia delante lo que produce es precisamente el efecto contrario de lo que se pretende lograr, ser feliz hoy, en este momento. Una metáfora que podría ilustrar este mecanismo sería como si un alérgico al polvo va metiendo debajo de la alfombra toda la suciedad para no verla y piensa que así no le afecta. Todas las decisiones que has tomado, cada camino que has dejado, los riegos que has sufrido, las relaciones que has cortado, los planes que no has concretado y cada experiencia que has vivido te han convertido en la persona que eres hoy. Algunas situaciones han propiciado aprendizajes valiosos, pero es probable que otros hechos te hayan lastimado y continúan determinando tu dirección, comportamiento y toma de decisiones, aunque no seas plenamente consciente de ello, ya que tu cerebro cubre esa herida emocional. En otras ocasiones el problema no radica en las experiencias traumáticas sino en las creencias que adquiriste durante la infancia y que no te permiten avanzar. Por eso es tan importante que mires atrás, revises tu pasado y te liberes del peso que representan tanto los problemas no resueltos como las creencias limitantes. De esta forma podrás concentrarte en vivir el presente, una vez que hayas liberado tu cerebro de la carga del pasado. Heridas emocionales: Cuando el pasado aún es presente. Es cierto que no puedes cambiar el pasado, muchas de las decisiones que has tomado no tienen vuelta atrás y no tienes el poder para borrar las experiencias que ya has vivido. Sin embargo, puedes cambiar la visión que tienes de esos hechos, puedes lograr que dejen de causarte daño y, sobre todo, puedes impedir que se conviertan en un obstáculo que te impida seguir adelante. En muchas ocasiones, cuando se vive una experiencia particularmente dolorosa, las emociones toman el mando y dificultan pensar con claridad. Ese bloqueo emocional te impide analizar la situación con objetividad, es como si borrase de un plumazo todos los posibles aspectos positivos haciendo que te centres solo en los negativos, lo cual desencadena sentimientos de impotencia, rabia y tristeza. En algunos casos, cuando sientes que la situación te sobrepasa, simplemente eres incapaz de aceptarla y ese recuerdo continúa generando emociones negativas que condicionan las relaciones que estableces con los demás o contigo mismo y se refleja en problemas de autoestima y amor propio. Creo que merece la pena dedicarle un tiempo a “limpiar de basura emocional” de nuestro cerebro, precisamente para poder concentrarnos en este presente sin los lastres del pasado. Ahora bien, pregúntate: ¿Cómo estás viviendo ahora aquello que ocurrió? El cómo lo vives, marca tu percepción, el sentimiento, la culpa y la aceptación. Acepta la herida como parte de ti mismo, mírala, observa directamente, siente su mensaje. Forma parte de la experiencia del ser humano saber que tiene que resolver para su crecimiento y desarrollo personal; y decide salir de ese cuarto. Pero por qué protegemos aquello que nos hace daño, es instinto humano, de sobrevivencia, construir tu propia protección, de amor propio, y de resiliencia, de sacar la fuerza en la adversidad emocional, construyéndote bloques, barreras, máscaras, todo lo que te haga estar “entero” ante tu dolor. En el proceso de la sanación de las heridas emocionales, te invito a romper esa coraza de protección, salir de ese cuarto emocional, dejar atrás el pasado, para poder sanar la herida. Nuestro ego crea una barrera de protección bastante eficaz para ocultar nuestros problemas. Tememos ser nosotros mismos, mostrar nuestra herida, vivirnos desde nuestra vulnerabilidad, esto nos hace ponernos máscaras, escudos y barreras emocionales con nosotros mismos y con las relaciones. Date un tiempo, en tu observación, en tu toma de conciencia. Ante las máscaras, escudos y protecciones que te hayas puesto a causa de esa herida emocional, sin juzgamiento, sin críticas.  Acepta la herida, y veras el espejo que te hace, veras lo que temes o reprochas.  Ninguna transformación es posible, si no aceptamos nuestras heridas emocionales.  Ninguna transformación es posible, si no recogemos el aprendizaje, y tomamos conciencia de ello.  Toma la decisión de dejarlo ir: aprende a soltar  Es una decisión desde el subconsciente. Si no haces esta decisión te saboteas a ti mismo anclándote más a la herida del pasado. ¿Estás dispuesto a seguir anclando al dolor, con tu máscara y escudo? ¿Estás dispuesto a seguir desconectado de tu esencia? ¿Cómo sanar el pasado para que no nos haga daño? Todos nos hemos sentido dañados en algún momento de nuestra vida. Tengas la edad que tengas, alguna vez has experimentado algún dolor emocional y sabes lo que son las heridas del pasado. Duelen…. Pero lo que haces con esa herida es probablemente más importante que el propio dolor. ¿Cómo dejar de lado las heridas del pasado y seguir adelante? Culpar a otros por nuestro dolor es lo que la mayoría de nosotros hacemos en un principio. Alguien nos hizo algo malo o nos ofendieron de alguna manera que nos hirió mucho, buscando se disculpen y reconozcan que lo que hicieron estuvo mal. Pero culpar a otros por nuestro dolor puede ser contraproducente. El problema de culpar a los demás es que, a menudo, te puede dejar sin poder. Por ejemplo, te enfrentas a esa persona (tu jefe, tu cónyuge, tus padres, tu hijo…), y dicen: “No, no lo hice”, o peor aún, “Y sí lo hice, qué. ¿Y qué si lo hice?; Pues hecho esta y ahora. Sí no te quiero, eso querías oí. Si, es mejor que tú, y…”. Entonces acumularás ira, dolor y ninguna resolución. Por ello es importante valorar cómo deseamos superar nuestras propias heridas. Todos tus sentimientos son legítimos. Es importante sentirlos, permitir que fluyan y luego seguir adelante. Acumular el dolor es un mal hábito, las personas que se aferran a estas heridas del pasado, a menudo, reviven el dolor una y otra vez. ¿Qué hacer?, ¿Cómo de curar el dolor del pasado? La mejor manera de dejar las heridas en el pasado es aceptar que la alegría y la felicidad pueden volver a tu vida. Si tu corazón está lleno de dolor, ¿cómo puedes estar abierto a cualquier cosa nueva?  Toma la decisión de dejarlo ir: aprende a soltar. Las cosas no desaparecen por sí solas. Tienes que comprometerte a “dejarlo ir”. Si no haces esta elección consciente por adelantado, podrías terminar auto-saboteándote y no dejando pasar ese dolor pasado.  Aprender a soltar es totalmente esencial. Lo que pasó, ha de quedar atrás. No haciendo como que nunca ha pasado, sino aprendiendo de él y evolucionando, pero no reviviendo una y otra vez lo que ocurrió. Eso es solamente echarle aún más leña al fuego. Así pues ¿de qué nos sirve realmente seguir fustigándonos? Sólo para sentirnos peor.  Expresar tu dolor y tu responsabilidad. Decir lo que el dolor te hace sentir es útil. Y esto se puede realizar hablando directamente con la otra persona involucrada, escribiendo a modo de desahogo un diario o redactando una carta que nunca enviarás a su remitente.  Pero simplemente expresarlo hace que lo liberes de lo más profundo de ti. Te aliviará. Y te ayudará a conocerte más a ti mismo, por ello es importante, preguntarse: ¿Qué podrás hacer de manera diferente la próxima vez?, ¿Eres un participante activo en tu propia vida, o simplemente una víctima sin esperanza?, ¿Vas a dejar que tu dolor se convierta en tu identidad? ¿O eres alguien más profundo y más complejo que eso?  El dolor, es bueno expresarlo en su justa medida. Háblalo, no lo alargues mucho tiempo, sino sólo estarás reviviendo una y otra vez lo mismo. Hablar mucho tiempo de ello hará que la herida permanezca abierta más tiempo de lo necesario.  Dejar de ser la víctima y culpar a otros. Ser víctima te hacer sentirte bien, es como estar en el equipo ganador contra el mundo. Pero, ¿sabes qué? Al mundo, en gran parte, no le importa si tú, eres especial o tus sentimientos son importantes. Pero no te confundas tus sentimientos son sólo una parte de esta gran cosa que llamamos vida. Necesitas tomar la responsabilidad de tu propia felicidad y no poner tanto poder en manos de otra persona. ¿Por qué dejar que la persona que te hizo daño en el pasado tenga poder?  Centrarse en el presente y la alegría. Ahora es el momento de dejar ir lo que te duele. Deja ir el pasado y deja de revivirlo. No se puede deshacer, por lo que todo lo que puedes hacer, es convertir hoy en el mejor día de tu vida. Cuando te enfocas en el aquí y ahora, tienes menos tiempo para pensar en el pasado. Cuando los recuerdos del pasado se deslizan en tu conciencia (ya que están “obligados” a aparecer de vez en cuando), identifícalos, obsérvalos pero no los juzgues. Después céntrate de nuevo en el presente. Recuerda, si apretamos nuestros cerebros y vidas con sentimientos de dolor, hay poco espacio para algo positivo. Es una decisión que debes tomar: dar la bienvenida a la alegría de nuevo en tu vida.  Perdónalos. Puede que no tengamos que olvidar los malos comportamientos de otra persona, pero casi todo el mundo merece nuestro perdón. A veces, nos quedamos atascados entre nuestro dolor y nuestra terquedad, y ni siquiera podemos imaginar ese “te perdono”. Erróneamente, creemos que perdonar es sinónimo de “estoy de acuerdo con lo que hiciste.” Nada más lejos de la realidad. el perdón no es signo de debilidad. Es querer seguir adelante en la vida y sentir la alegría de nuevo en ella. Yo no puedo hacer eso por completo hasta que deje ir el dolor”.  Perdónate. Si no puedes perdonarte a ti mismo, ¿Cómo vas a ser capaz de vivir en paz y con felicidad en el futuro?  Deja a un lado pensamientos erróneos. Mucha gente posee un pensamiento distorsionado sobre las heridas del pasado: “si dejo de pensar en ello le estoy quitando importancia, y lo que pasó fue muy importante”. Esto se puede traducir en la creencia de que debemos darle relevancia a algo negativo que ocurrió, porque al ser negativo no podemos dejarlo pasar por alto. Pensamos que debemos regocijarnos en el dolor y machacar a otra persona en caso de que creamos que nos tienen que pedir perdón. Por muy negativo que fuera lo que pasó, si nos quedamos estancados en aquel acontecimiento, no podremos avanzar. Si alguien no nos pide el perdón que queremos, no deberíamos esperar ese perdón para ser felices. La vida siempre nos presenta retos nuevos. Aquello que ocurrió ya no se puede modificar, así que aceptemos lo que ocurrió, aprendamos de ello y mirados hacia adelante. Cada día que eliges aferrarte al dolor, es otro día en que todo el mundo alrededor de ti, tiene que vivir con esa decisión y sentir sus consecuencias. Deja ir el dolor. Haz algo diferente hoy y la felicidad vendrá de nuevo en tu vida. No dejen de escribir que queremos conocer sus comentarios, recuerden que tenemos una cita en: #EstamosEnConexión #RadioEnRedes Todos los Lunes de 17:00 a 19 horas, a través de: www.radioenredes.com

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Llevamos en el alma y el cuerpo las marcas de la vida. Marcas de las buenas y de las malas vivencias


 COLUMNA: ESTAMOS EN CONEXIÓN “SANAR LAS HERIDAS DEL PASADO ES EL PRIMER PASO PARA DISFRUTAR DEL PRESENTE” Por: Jorge García D. Llevamos en el alma y el cuerpo las marcas de la vida. Marcas de las buenas y de las malas vivencias, momentos y experiencias. Las cicatrices nos recuerdan que uno ha sido más fuerte que las heridas, y que tal vez lo que hoy sea difícil, mañana será solo un recuerdo, deja de vivir de tus recuerdos y de lo que no se logró o hiciste, y aprende a vivir en tu presente, con lo que eres y lo que tienes… Las experiencias dolorosas que desarrollamos a lo largo de nuestra vida conforman nuestras heridas emocionales. Estas heridas pueden ser múltiples y podemos llamarlas de muchas formas: traición, humillación, desconfianza, abandono, injusticia, estas heridas emocionales son lo que en muchas ocasiones llamamos: carencias afectivas. Estamos hechos de historias, de vivencias, y cada una de ellas está llena de emociones, y en definitiva muchas de ellas nos enganchan al pasado. Puedes cambiar la visión de cada vivencia, puedes lograr cambiar tu percepción, cambiar la mirada para que dejen de causar daño, puedes cambiar el obstáculo, pues salir de ese cuarto donde te privaron de tu libertad, donde sufriste dolos, angustia, o donde confundiste el dolor por amor, porque no conocías mas allá de golpes, maltrato, carencias, ausencias o desamor, todo deberá convertirse en tan solo una experiencia, aprendizaje, agradecimiento y seguir adelante. Sino evolucionamos ese dolor nos quedamos anclados en el miedo, la inseguridad y recriminación. Recuerda que lo importante no es lo que ocurrió, sino cómo tú lo vives ahora. El pasado ya no existe, lo que perdura es el recuerdo que guarda tu cerebro, que gracias a la investigación sabemos que nunca es fidedigno. Por lo tanto, no se trata de borrar el acontecimiento de tu mente, sino de que lo puedas integrar de otra forma, de manera que no te dañe. Como nuestro cuerpo cicatriza las heridas para que no nos duela, también nuestro cerebro, nos permite “reprocesar” el dolor emocional. Cómo nacen los complejos heridas emocionales: cómo sanar el pasado para vivir plenamente el presente. Hoy hablaremos sobre cómo sanar las heridas del pasado sanando nuestras heridas emocionales. Hay gente que opina que revisar el pasado es una pérdida de tiempo y que lo importante es concentrarse en el presente. Muchas veces este razonamiento nace del miedo al dolor que produce recordar el pasado. Esta huida hacia delante lo que produce es precisamente el efecto contrario de lo que se pretende lograr, ser feliz hoy, en este momento. Una metáfora que podría ilustrar este mecanismo sería como si un alérgico al polvo va metiendo debajo de la alfombra toda la suciedad para no verla y piensa que así no le afecta. Todas las decisiones que has tomado, cada camino que has dejado, los riegos que has sufrido, las relaciones que has cortado, los planes que no has concretado y cada experiencia que has vivido te han convertido en la persona que eres hoy. Algunas situaciones han propiciado aprendizajes valiosos, pero es probable que otros hechos te hayan lastimado y continúan determinando tu dirección, comportamiento y toma de decisiones, aunque no seas plenamente consciente de ello, ya que tu cerebro cubre esa herida emocional. En otras ocasiones el problema no radica en las experiencias traumáticas sino en las creencias que adquiriste durante la infancia y que no te permiten avanzar. Por eso es tan importante que mires atrás, revises tu pasado y te liberes del peso que representan tanto los problemas no resueltos como las creencias limitantes. De esta forma podrás concentrarte en vivir el presente, una vez que hayas liberado tu cerebro de la carga del pasado. Heridas emocionales: Cuando el pasado aún es presente. Es cierto que no puedes cambiar el pasado, muchas de las decisiones que has tomado no tienen vuelta atrás y no tienes el poder para borrar las experiencias que ya has vivido. Sin embargo, puedes cambiar la visión que tienes de esos hechos, puedes lograr que dejen de causarte daño y, sobre todo, puedes impedir que se conviertan en un obstáculo que te impida seguir adelante. En muchas ocasiones, cuando se vive una experiencia particularmente dolorosa, las emociones toman el mando y dificultan pensar con claridad. Ese bloqueo emocional te impide analizar la situación con objetividad, es como si borrase de un plumazo todos los posibles aspectos positivos haciendo que te centres solo en los negativos, lo cual desencadena sentimientos de impotencia, rabia y tristeza. En algunos casos, cuando sientes que la situación te sobrepasa, simplemente eres incapaz de aceptarla y ese recuerdo continúa generando emociones negativas que condicionan las relaciones que estableces con los demás o contigo mismo y se refleja en problemas de autoestima y amor propio. Creo que merece la pena dedicarle un tiempo a “limpiar de basura emocional” de nuestro cerebro, precisamente para poder concentrarnos en este presente sin los lastres del pasado. Ahora bien, pregúntate: ¿Cómo estás viviendo ahora aquello que ocurrió? El cómo lo vives, marca tu percepción, el sentimiento, la culpa y la aceptación. Acepta la herida como parte de ti mismo, mírala, observa directamente, siente su mensaje. Forma parte de la experiencia del ser humano saber que tiene que resolver para su crecimiento y desarrollo personal; y decide salir de ese cuarto. Pero por qué protegemos aquello que nos hace daño, es instinto humano, de sobrevivencia, construir tu propia protección, de amor propio, y de resiliencia, de sacar la fuerza en la adversidad emocional, construyéndote bloques, barreras, máscaras, todo lo que te haga estar “entero” ante tu dolor. En el proceso de la sanación de las heridas emocionales, te invito a romper esa coraza de protección, salir de ese cuarto emocional, dejar atrás el pasado, para poder sanar la herida. Nuestro ego crea una barrera de protección bastante eficaz para ocultar nuestros problemas. Tememos ser nosotros mismos, mostrar nuestra herida, vivirnos desde nuestra vulnerabilidad, esto nos hace ponernos máscaras, escudos y barreras emocionales con nosotros mismos y con las relaciones. Date un tiempo, en tu observación, en tu toma de conciencia. Ante las máscaras, escudos y protecciones que te hayas puesto a causa de esa herida emocional, sin juzgamiento, sin críticas.  Acepta la herida, y veras el espejo que te hace, veras lo que temes o reprochas.  Ninguna transformación es posible, si no aceptamos nuestras heridas emocionales.  Ninguna transformación es posible, si no recogemos el aprendizaje, y tomamos conciencia de ello.  Toma la decisión de dejarlo ir: aprende a soltar  Es una decisión desde el subconsciente. Si no haces esta decisión te saboteas a ti mismo anclándote más a la herida del pasado. ¿Estás dispuesto a seguir anclando al dolor, con tu máscara y escudo? ¿Estás dispuesto a seguir desconectado de tu esencia? ¿Cómo sanar el pasado para que no nos haga daño? Todos nos hemos sentido dañados en algún momento de nuestra vida. Tengas la edad que tengas, alguna vez has experimentado algún dolor emocional y sabes lo que son las heridas del pasado. Duelen…. Pero lo que haces con esa herida es probablemente más importante que el propio dolor. ¿Cómo dejar de lado las heridas del pasado y seguir adelante? Culpar a otros por nuestro dolor es lo que la mayoría de nosotros hacemos en un principio. Alguien nos hizo algo malo o nos ofendieron de alguna manera que nos hirió mucho, buscando se disculpen y reconozcan que lo que hicieron estuvo mal. Pero culpar a otros por nuestro dolor puede ser contraproducente. El problema de culpar a los demás es que, a menudo, te puede dejar sin poder. Por ejemplo, te enfrentas a esa persona (tu jefe, tu cónyuge, tus padres, tu hijo…), y dicen: “No, no lo hice”, o peor aún, “Y sí lo hice, qué. ¿Y qué si lo hice?; Pues hecho esta y ahora. Sí no te quiero, eso querías oí. Si, es mejor que tú, y…”. Entonces acumularás ira, dolor y ninguna resolución. Por ello es importante valorar cómo deseamos superar nuestras propias heridas. Todos tus sentimientos son legítimos. Es importante sentirlos, permitir que fluyan y luego seguir adelante. Acumular el dolor es un mal hábito, las personas que se aferran a estas heridas del pasado, a menudo, reviven el dolor una y otra vez. ¿Qué hacer?, ¿Cómo de curar el dolor del pasado? La mejor manera de dejar las heridas en el pasado es aceptar que la alegría y la felicidad pueden volver a tu vida. Si tu corazón está lleno de dolor, ¿cómo puedes estar abierto a cualquier cosa nueva?  Toma la decisión de dejarlo ir: aprende a soltar. Las cosas no desaparecen por sí solas. Tienes que comprometerte a “dejarlo ir”. Si no haces esta elección consciente por adelantado, podrías terminar auto-saboteándote y no dejando pasar ese dolor pasado.  Aprender a soltar es totalmente esencial. Lo que pasó, ha de quedar atrás. No haciendo como que nunca ha pasado, sino aprendiendo de él y evolucionando, pero no reviviendo una y otra vez lo que ocurrió. Eso es solamente echarle aún más leña al fuego. Así pues ¿de qué nos sirve realmente seguir fustigándonos? Sólo para sentirnos peor.  Expresar tu dolor y tu responsabilidad. Decir lo que el dolor te hace sentir es útil. Y esto se puede realizar hablando directamente con la otra persona involucrada, escribiendo a modo de desahogo un diario o redactando una carta que nunca enviarás a su remitente.  Pero simplemente expresarlo hace que lo liberes de lo más profundo de ti. Te aliviará. Y te ayudará a conocerte más a ti mismo, por ello es importante, preguntarse: ¿Qué podrás hacer de manera diferente la próxima vez?, ¿Eres un participante activo en tu propia vida, o simplemente una víctima sin esperanza?, ¿Vas a dejar que tu dolor se convierta en tu identidad? ¿O eres alguien más profundo y más complejo que eso?  El dolor, es bueno expresarlo en su justa medida. Háblalo, no lo alargues mucho tiempo, sino sólo estarás reviviendo una y otra vez lo mismo. Hablar mucho tiempo de ello hará que la herida permanezca abierta más tiempo de lo necesario.  Dejar de ser la víctima y culpar a otros. Ser víctima te hacer sentirte bien, es como estar en el equipo ganador contra el mundo. Pero, ¿sabes qué? Al mundo, en gran parte, no le importa si tú, eres especial o tus sentimientos son importantes. Pero no te confundas tus sentimientos son sólo una parte de esta gran cosa que llamamos vida. Necesitas tomar la responsabilidad de tu propia felicidad y no poner tanto poder en manos de otra persona. ¿Por qué dejar que la persona que te hizo daño en el pasado tenga poder?  Centrarse en el presente y la alegría. Ahora es el momento de dejar ir lo que te duele. Deja ir el pasado y deja de revivirlo. No se puede deshacer, por lo que todo lo que puedes hacer, es convertir hoy en el mejor día de tu vida. Cuando te enfocas en el aquí y ahora, tienes menos tiempo para pensar en el pasado. Cuando los recuerdos del pasado se deslizan en tu conciencia (ya que están “obligados” a aparecer de vez en cuando), identifícalos, obsérvalos pero no los juzgues. Después céntrate de nuevo en el presente. Recuerda, si apretamos nuestros cerebros y vidas con sentimientos de dolor, hay poco espacio para algo positivo. Es una decisión que debes tomar: dar la bienvenida a la alegría de nuevo en tu vida.  Perdónalos. Puede que no tengamos que olvidar los malos comportamientos de otra persona, pero casi todo el mundo merece nuestro perdón. A veces, nos quedamos atascados entre nuestro dolor y nuestra terquedad, y ni siquiera podemos imaginar ese “te perdono”. Erróneamente, creemos que perdonar es sinónimo de “estoy de acuerdo con lo que hiciste.” Nada más lejos de la realidad. el perdón no es signo de debilidad. Es querer seguir adelante en la vida y sentir la alegría de nuevo en ella. Yo no puedo hacer eso por completo hasta que deje ir el dolor”.  Perdónate. Si no puedes perdonarte a ti mismo, ¿Cómo vas a ser capaz de vivir en paz y con felicidad en el futuro?  Deja a un lado pensamientos erróneos. Mucha gente posee un pensamiento distorsionado sobre las heridas del pasado: “si dejo de pensar en ello le estoy quitando importancia, y lo que pasó fue muy importante”. Esto se puede traducir en la creencia de que debemos darle relevancia a algo negativo que ocurrió, porque al ser negativo no podemos dejarlo pasar por alto. Pensamos que debemos regocijarnos en el dolor y machacar a otra persona en caso de que creamos que nos tienen que pedir perdón. Por muy negativo que fuera lo que pasó, si nos quedamos estancados en aquel acontecimiento, no podremos avanzar. Si alguien no nos pide el perdón que queremos, no deberíamos esperar ese perdón para ser felices. La vida siempre nos presenta retos nuevos. Aquello que ocurrió ya no se puede modificar, así que aceptemos lo que ocurrió, aprendamos de ello y mirados hacia adelante. Cada día que eliges aferrarte al dolor, es otro día en que todo el mundo alrededor de ti, tiene que vivir con esa decisión y sentir sus consecuencias. Deja ir el dolor. Haz algo diferente hoy y la felicidad vendrá de nuevo en tu vida. No dejen de escribir que queremos conocer sus comentarios, recuerden que tenemos una cita en: #EstamosEnConexión #RadioEnRedes Todos los Lunes de 17:00 a 19 horas, a través de: www.radioenredes.com

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