Columna
Nuevos Horizontes
MNP,
Movimiento Nacional de las Causas Sociales
Alberto Jiménez Merino
Después de retirarme de un
partido en el que los aportes profesionales, la lealtad probada y los servicios
políticos se valoran muy poco, he aceptado la invitación para dirigir el
Movimiento Nacional Progresista (MNP) Puebla, como presidente del Consejo Estatal
y como miembro del Consejo Nacional.
Agradezco a Fernando
González Sánchez esta oportunidad con la que me identifico por mi convicción y
reconocimiento natural con el progresismo, mayor equidad económica e igualdad
social a través de la inclusión.
Provenir de la cultura del
esfuerzo me ha permitido el conocimiento real de las necesidades sociales y de
mi obligación para encontrar soluciones que abran caminos de progreso en los
ámbitos propios de mi competencia.
Desde hace muchos años, el
desarrollo comunitario y regional ha formado parte importante en mi tarea
profesional en donde hemos podido realizar aportes gracias a la participación y
esfuerzo de la gente.
Así nacieron proyectos hoy
vigentes en Puebla como el agave mezcalero, plantaciones comerciales, siembra
de praderas para el ganado, obras de captación del agua para uso agropecuario y
recarga de acuíferos, unidades de manejo de la fauna silvestre o agricultura de
conservación para transitar hacia prácticas agroecológicas sustentables dejando
la cultura extractiva predominante.
Hemos apostado a la
inclusión, la participación social, el intercambio de saberes y experiencias, a
la cooperación técnica intermunicipal, interestatal y a la cooperación técnica
Internacional, impulsando intercambios tecnológicos con países como Chile para
mejorar la productividad del nogal de castilla en la Sierra Nevada poblana; con
Colombia y China, se apoyamos el cultivo del bambú en la Sierra Nororiente y
Norte. Asimismo, con España se desarrollaron invernaderos; con la India, el
manejo del agua, sequía y cuencas; y, con Cuba, la productividad de la caña de
azúcar, papaya maradol, agricultura familiar y control biológico de plagas.
Hemos visto que las causas
sociales y las principales necesidades de la gente han sido abandonadas por los
partidos políticos, dificultando su incorporación a los diagnósticos y a la
planeación democrática, derivando en la falta de políticas públicas que se
agrava con los cortos periodos administrativos de los municipios y la alta
rotación de funcionarios gubernamentales que, en promedio, no rebasan los dos
años.
Una señal inequívoca del
abandono de la planeación democrática es que, sin distingo de ideologías
pasadas o presentes, se hacen obras y se aplican programas que no tienen
peticionarios o procesos de socialización, son solo decisiones unilaterales del
gobernante que decide lo que el pueblo necesita. Otra señal es que no se toman
en cuenta propuestas que provienen de ciudadanos que las requieren, porque no
hay recursos ni programas al respecto.
Las principales causas y
necesidades sociales son los problemas reales, como asegurar la alimentación;
el abasto suficiente de agua; dotar de medicamentos a la población que, hoy se
cura en consultorios de farmacias; tratar y reusar las aguas residuales y la
basura, que siguen ocasionando un grave deterioro ecológico; recuperar los
recursos naturales; recuperar la tranquilidad y seguridad para las familias;
reducir la pobreza y la desigualdad; y, pasar del bienestar al desarrollo, como
etapa superior.
La pobreza, el deterioro
ambiental, la inseguridad pública, el sobrepeso, la obesidad, la atención a
escuelas, el desarrollo de infraestructura y los servicios públicos como
carreteras, pavimentación de calles, electrificación, usos de energías
renovables, financiamiento o atención al campo, siguen siendo temas pendientes
en la agenda y que están ausentes de la política pública. Es cierto que, al
igual que en las familias, nunca hay presupuesto que alcance, y sin planeación
es más complicado.
La situación en la seguridad
pública y el tratamiento de aguas residuales es más grave. Se eliminaron
recursos que ayudaban a los municipios a equipar o capacitar a sus policías,
pero se les exige contener la delincuencia; tratar las aguas residuales es una
obligación municipal, pero no se le asigna recurso presupuestal. El resultado,
es mayor inseguridad y mayor contaminación de las cuencas y sus ríos.
El sector hídrico y
ambiental reclama con urgencia mayores inversiones para programas serios de
reforestación que recarguen los acuíferos; abasto de agua a la población; obras
de captación de agua, recarga artificial de acuíferos, tratamiento y reúso de
aguas residuales; mayor impulso a energías limpias; tecnificación del riego
agrícola para mejorar productividad y recuperar volúmenes para uso público;
recuperación de la pesca; manejo, clasificación y reúso de residuos sólidos.
De igual forma, otros
sectores sociales reclaman apoyar a la primera infancia, revertir la
desnutrición, atender el sobre peso y la obesidad, dar mantenimiento y
construir escuelas, proveer de escuelas de tiempo completo y programas de apoyo
al fomento productivo.
Estas son algunas de las
principales causas y necesidades de la gente, son el principio y fin de la
participación política con la que mantenemos un fuerte compromiso.



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