lunes, 22 de septiembre de 2025

MI VOZ


 

MENSAJES DEL PRIMER GRITO DE INDEPENDENCIA DE LA PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM


Hace cuatro décadas, quien esto escribe soñaba con ingresar al Heroico Colegio Militar.

Al admirar su gallardía, su sincronización en la marcha y su gran porte, imaginaba poder ser parte de ese cuerpo de élite de las fuerzas armadas de nuestro país.

Desafortunadamente, mi baja estatura, mi vista de topo y el pie plano me lo impidieron.

 Aun así, participé con orgullo en cada desfile cívico–militar con motivo de la conmemoración de la Batalla de Puebla del 5 de mayo, fecha en la que —según las palabras del general Ignacio Zaragoza— “las armas nacionales se cubrieron de gloria”. Todo ello como parte del estudiantado del Centro Escolar “Niños Héroes de Chapultepec”, al que le debo, entre otras muchas cosas, una formación liberal que contrastaba con la educación mayoritariamente religiosa de aquella época.

 Todos esos recuerdos acudieron a mi mente al presenciar la ceremonia del CCXV aniversario del inicio de nuestra independencia, encabezada por la presidenta de México, doctora Claudia Sheinbaum. Con gallardía inigualable, condujo el acto protocolario y recibió la bandera nacional de manos de una escolta conformada exclusivamente por cadetes mujeres del Heroico Colegio Militar.

 Claudia Sheinbaum es la primera mujer en más de dos siglos en encabezar una ceremonia de Independencia. Y lo hizo con sobriedad, elegancia, congruencia y rigor histórico, dejando boquiabiertos a propios y extraños.

 Muchas señales envió de lo que será México en los próximos cinco años que restan a su mandato. Para empezar, reafirmó que es tiempo de mujeres, al recibir la bandera nacional de una escolta íntegramente femenina.

 Además, el hecho de referirse a doña Josefa Ortiz por su apellido de soltera, Téllez Girón, y no como “de Domínguez”, dejó claro que para la titular del Poder Ejecutivo las mujeres merecen respeto pleno, sin posesión ni pertenencia a nadie, dejando atrás prácticas machistas que tanto daño causaron a México.

 También resaltó el valor de la familia, al estar acompañada de su esposo, quien con prudencia, mesura y discreción se comportó a la altura de las circunstancias.

 Asimismo, la Presidenta recordó a heroínas como Gertrudis Bocanegra, nacida el 11 de abril de 1765 en Pátzcuaro, capturada, torturada y fusilada por los realistas sin delatar jamás a sus compañeros insurgentes; o Manuela Medina, “la Capitana”, quien al servicio de José María Morelos y Pavón encabezó la toma de Acapulco el 13 de abril de 1813, ganándose a pulso su rango militar.

 Pero hubo más: al rendir homenaje a nuestros hermanos migrantes, Sheinbaum recordó que a una mexicana o un mexicano se le respeta, incluso allende de nuestras fronteras, lanzando un mensaje contra el racismo y la xenofobia.

 Y, por supuesto, al vitorear a un México libre, independiente y soberano, envió un contundente mensaje a los nuevos colonialistas de color naranja que pretenden agraviar a nuestra patria.

 

Claudia Sheinbaum lanzó su primer grito de Independencia.

Un grito de dignidad.

Un grito que contiene también una advertencia clara a todas las potencias del orbe:

 

A México se le respeta.

 

Hoy, México tiene a una gran Presidenta.

Y a la Presidenta la respaldan más de 130 millones de connacionales, dentro y fuera de nuestras fronteras.

 

¡Que viva México!

¡Y que viva nuestra Presidenta, Claudia Sheinbaum!


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lunes, 22 de septiembre de 2025

MI VOZ


 

MENSAJES DEL PRIMER GRITO DE INDEPENDENCIA DE LA PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM


Hace cuatro décadas, quien esto escribe soñaba con ingresar al Heroico Colegio Militar.

Al admirar su gallardía, su sincronización en la marcha y su gran porte, imaginaba poder ser parte de ese cuerpo de élite de las fuerzas armadas de nuestro país.

Desafortunadamente, mi baja estatura, mi vista de topo y el pie plano me lo impidieron.

 Aun así, participé con orgullo en cada desfile cívico–militar con motivo de la conmemoración de la Batalla de Puebla del 5 de mayo, fecha en la que —según las palabras del general Ignacio Zaragoza— “las armas nacionales se cubrieron de gloria”. Todo ello como parte del estudiantado del Centro Escolar “Niños Héroes de Chapultepec”, al que le debo, entre otras muchas cosas, una formación liberal que contrastaba con la educación mayoritariamente religiosa de aquella época.

 Todos esos recuerdos acudieron a mi mente al presenciar la ceremonia del CCXV aniversario del inicio de nuestra independencia, encabezada por la presidenta de México, doctora Claudia Sheinbaum. Con gallardía inigualable, condujo el acto protocolario y recibió la bandera nacional de manos de una escolta conformada exclusivamente por cadetes mujeres del Heroico Colegio Militar.

 Claudia Sheinbaum es la primera mujer en más de dos siglos en encabezar una ceremonia de Independencia. Y lo hizo con sobriedad, elegancia, congruencia y rigor histórico, dejando boquiabiertos a propios y extraños.

 Muchas señales envió de lo que será México en los próximos cinco años que restan a su mandato. Para empezar, reafirmó que es tiempo de mujeres, al recibir la bandera nacional de una escolta íntegramente femenina.

 Además, el hecho de referirse a doña Josefa Ortiz por su apellido de soltera, Téllez Girón, y no como “de Domínguez”, dejó claro que para la titular del Poder Ejecutivo las mujeres merecen respeto pleno, sin posesión ni pertenencia a nadie, dejando atrás prácticas machistas que tanto daño causaron a México.

 También resaltó el valor de la familia, al estar acompañada de su esposo, quien con prudencia, mesura y discreción se comportó a la altura de las circunstancias.

 Asimismo, la Presidenta recordó a heroínas como Gertrudis Bocanegra, nacida el 11 de abril de 1765 en Pátzcuaro, capturada, torturada y fusilada por los realistas sin delatar jamás a sus compañeros insurgentes; o Manuela Medina, “la Capitana”, quien al servicio de José María Morelos y Pavón encabezó la toma de Acapulco el 13 de abril de 1813, ganándose a pulso su rango militar.

 Pero hubo más: al rendir homenaje a nuestros hermanos migrantes, Sheinbaum recordó que a una mexicana o un mexicano se le respeta, incluso allende de nuestras fronteras, lanzando un mensaje contra el racismo y la xenofobia.

 Y, por supuesto, al vitorear a un México libre, independiente y soberano, envió un contundente mensaje a los nuevos colonialistas de color naranja que pretenden agraviar a nuestra patria.

 

Claudia Sheinbaum lanzó su primer grito de Independencia.

Un grito de dignidad.

Un grito que contiene también una advertencia clara a todas las potencias del orbe:

 

A México se le respeta.

 

Hoy, México tiene a una gran Presidenta.

Y a la Presidenta la respaldan más de 130 millones de connacionales, dentro y fuera de nuestras fronteras.

 

¡Que viva México!

¡Y que viva nuestra Presidenta, Claudia Sheinbaum!


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