lunes, 23 de marzo de 2026

Nuevos Horizontes


 

Día Mundial del Agua, invisible, perdida y sucia

                                                                                             Alberto Jiménez Merino

Quien fuere capaz de resolver los problemas del agua, será merecedor de Dos Premios Nobel, uno por la Paz y otro por la Ciencia”

John F. Kennedy.

Para atender las necesidades crecientes de agua en México, necesitamos reducir la evaporación y los escurrimientos al mar, una gran cantidad de agua invisible y perdida cada año. Pero, también, requerimos tratar las aguas residuales, el agua sucia, para reusarla y bajar la presión de la extracción de agua subterránea que está provocando crisis ecológicas y sociales afectando la convivencia entre comunidades. 

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Gobierno de México (SEMARNAT), en nuestro país llueven 1,488.8 kilómetros cúbicos (km³) de agua anualmente, pero el 71.5% (1,064.49) regresa a la atmósfera por evaporación. El agua disponible es 424.30 km³ más 48.4 km³ que ingresan por el Río Colorado y Bravo (Estados Unidos) y Usumacinta (Guatemala), dando un total de 472.3 km³ disponibles. Aunque México debe ceder 0.432 km3 a EU, según el Tratado de Aguas Internacionales de 1944.

De los 472.3 km³ disponibles, el escurrimiento superficial es de 378.87 km³ (80%) de los que se almacenan 150 km³ en 5,163 presas y bordos. La recarga de los acuíferos nacionales es de 92.62 km³ (20%) por lo que el escurrimiento anual hacia los océanos es de 229.7 km³.

El sector agrícola nacional utiliza 63.35 km³, almacenados en 41 Presas para 6.5 millones de hectáreas (has) de riego y 2.9 millones de has de temporal tecnificado. Entre la evaporación y el escurrimiento al mar, en México se estima que el agua invisible y perdida alcanza 1,336.49 km³ anuales. Si bien, cumple funciones ecológicas manteniendo un ciclo hidrológico, hay necesidades insatisfechas en muchas regiones y comunidades.

En Puebla, según estas mismas estimaciones, llueven 25.4 km³ de agua, pero 18.2 km³ regresan a la atmósfera por evaporación. El agua disponible o renovable es 7.26 km³, es decir, el escurrimiento superficial de 5.81 km³ pya que la recarga de acuíferos es de 1.45 km³. El Almacenamiento es menor a 0.81 km³.

La Presa Valsequillo es uno de los más grandes almacenamientos del estado con 0.304 km³. El escurrimiento de agua al mar en Puebla es de 5.0 km³. El sector agrícola poblano utiliza 1.32 km³, en 2,020 unidades de riego y hay un total de 4,400 puntos de extracción de agua para los diferentes usos. El consumo anual de agua potable del estado se estima en 0.315 km³.  El agua invisible y perdida en Puebla es de 23.2 km³, sin que nos hayamos dado cuenta.

Es sorprendente como pedimos por las lluvias, danzamos y rezamos, pero no nos preparamos para aprovechar el agua cuando llueve. Es mayor la preocupación por las inundaciones que por captar parte de la bendición que significa la lluvia. Se hacen grandes ríos en las calles porque construimos pensando en desalojar el agua. No hay casa ni edificación que no tenga tubos para enviar el agua de lluvia a la calle o al drenaje.

Casi no hay parcelas agrícolas que controlen los escurrimientos de agua y la distribuyan en todo el terreno: vemos áreas secas e inundadas en la misma parcela.  Se queman o se retiran los residuos agrícolas porque se ven feos y dan impresión de abandono o flojera o estorban las labores de riego o la preparación de tierras, sin saber que son la ropa que cubre el terreno para evitar la evaporación, permite la retención de lluvia y al descomponerse estos residuos son el alimento de las próximas cosechas y la fertilidad necesaria para la sustentabilidad.

Perdemos el agua de lluvia por evaporación debido a que la tierra está desnuda. La deforestación tiene un impacto importante, el pastoreo incontrolado, la falta de manejo de pastizales y praderas han provocado importantes afectaciones a la cubierta vegetal, erosionando el suelo que reduce su capacidad de retención de agua con fuerte impacto en los acuíferos.

Las prácticas agrícolas altamente extractivas también han provocado que la tierra se erosione al no controlar las corrientes en los terrenos, la adecuada distribución del agua y no mantener cubiertas vegetales vivas o muertas sobre el terreno que promuevan la infiltración y reduzcan la evaporación.

Por otro lado, el 80% de la contaminación en México se deriva de actividades humanas como la urbanización, servicios e industria. De acuerdo con la SEMARNAT, el 78% de las aguas residuales municipales y el 80% de las industriales se vierten a espacios naturales sin tratamiento.

En tanto, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEG)I, señala que las pérdidas causadas por daños al ambiente cada año equivalen a 10,6% del Producto Interno Bruto Nacional (PIB).

Según información disponible, en México se tratan menos del 40% de las aguas residuales generadas, no obstante que la infraestructura de saneamiento instalada supera el 64%. No hay cultura del tratamiento de las aguas residuales, del cuidado del agua en general, ni recursos suficientes para atenderlo. Por eso, más de la mitad de los sistemas de tratamiento existentes están sin funcionar.

La reforestación masiva, el control del pastoreo, el manejo y restauración de cuencas, la agricultura de conservación, las prácticas agroecológicas y la ganadería regenerativa, la construcción de obras de captación de lluvias, la modificación a las normas de construcción de casas, escuelas y edificios, y una Nueva Cultura del Agua……son impostergables. Día Mundial del Agua 2026.


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Día Mundial del Agua, invisible, perdida y sucia

                                                                                             Alberto Jiménez Merino

Quien fuere capaz de resolver los problemas del agua, será merecedor de Dos Premios Nobel, uno por la Paz y otro por la Ciencia”

John F. Kennedy.

Para atender las necesidades crecientes de agua en México, necesitamos reducir la evaporación y los escurrimientos al mar, una gran cantidad de agua invisible y perdida cada año. Pero, también, requerimos tratar las aguas residuales, el agua sucia, para reusarla y bajar la presión de la extracción de agua subterránea que está provocando crisis ecológicas y sociales afectando la convivencia entre comunidades. 

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Gobierno de México (SEMARNAT), en nuestro país llueven 1,488.8 kilómetros cúbicos (km³) de agua anualmente, pero el 71.5% (1,064.49) regresa a la atmósfera por evaporación. El agua disponible es 424.30 km³ más 48.4 km³ que ingresan por el Río Colorado y Bravo (Estados Unidos) y Usumacinta (Guatemala), dando un total de 472.3 km³ disponibles. Aunque México debe ceder 0.432 km3 a EU, según el Tratado de Aguas Internacionales de 1944.

De los 472.3 km³ disponibles, el escurrimiento superficial es de 378.87 km³ (80%) de los que se almacenan 150 km³ en 5,163 presas y bordos. La recarga de los acuíferos nacionales es de 92.62 km³ (20%) por lo que el escurrimiento anual hacia los océanos es de 229.7 km³.

El sector agrícola nacional utiliza 63.35 km³, almacenados en 41 Presas para 6.5 millones de hectáreas (has) de riego y 2.9 millones de has de temporal tecnificado. Entre la evaporación y el escurrimiento al mar, en México se estima que el agua invisible y perdida alcanza 1,336.49 km³ anuales. Si bien, cumple funciones ecológicas manteniendo un ciclo hidrológico, hay necesidades insatisfechas en muchas regiones y comunidades.

En Puebla, según estas mismas estimaciones, llueven 25.4 km³ de agua, pero 18.2 km³ regresan a la atmósfera por evaporación. El agua disponible o renovable es 7.26 km³, es decir, el escurrimiento superficial de 5.81 km³ pya que la recarga de acuíferos es de 1.45 km³. El Almacenamiento es menor a 0.81 km³.

La Presa Valsequillo es uno de los más grandes almacenamientos del estado con 0.304 km³. El escurrimiento de agua al mar en Puebla es de 5.0 km³. El sector agrícola poblano utiliza 1.32 km³, en 2,020 unidades de riego y hay un total de 4,400 puntos de extracción de agua para los diferentes usos. El consumo anual de agua potable del estado se estima en 0.315 km³.  El agua invisible y perdida en Puebla es de 23.2 km³, sin que nos hayamos dado cuenta.

Es sorprendente como pedimos por las lluvias, danzamos y rezamos, pero no nos preparamos para aprovechar el agua cuando llueve. Es mayor la preocupación por las inundaciones que por captar parte de la bendición que significa la lluvia. Se hacen grandes ríos en las calles porque construimos pensando en desalojar el agua. No hay casa ni edificación que no tenga tubos para enviar el agua de lluvia a la calle o al drenaje.

Casi no hay parcelas agrícolas que controlen los escurrimientos de agua y la distribuyan en todo el terreno: vemos áreas secas e inundadas en la misma parcela.  Se queman o se retiran los residuos agrícolas porque se ven feos y dan impresión de abandono o flojera o estorban las labores de riego o la preparación de tierras, sin saber que son la ropa que cubre el terreno para evitar la evaporación, permite la retención de lluvia y al descomponerse estos residuos son el alimento de las próximas cosechas y la fertilidad necesaria para la sustentabilidad.

Perdemos el agua de lluvia por evaporación debido a que la tierra está desnuda. La deforestación tiene un impacto importante, el pastoreo incontrolado, la falta de manejo de pastizales y praderas han provocado importantes afectaciones a la cubierta vegetal, erosionando el suelo que reduce su capacidad de retención de agua con fuerte impacto en los acuíferos.

Las prácticas agrícolas altamente extractivas también han provocado que la tierra se erosione al no controlar las corrientes en los terrenos, la adecuada distribución del agua y no mantener cubiertas vegetales vivas o muertas sobre el terreno que promuevan la infiltración y reduzcan la evaporación.

Por otro lado, el 80% de la contaminación en México se deriva de actividades humanas como la urbanización, servicios e industria. De acuerdo con la SEMARNAT, el 78% de las aguas residuales municipales y el 80% de las industriales se vierten a espacios naturales sin tratamiento.

En tanto, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEG)I, señala que las pérdidas causadas por daños al ambiente cada año equivalen a 10,6% del Producto Interno Bruto Nacional (PIB).

Según información disponible, en México se tratan menos del 40% de las aguas residuales generadas, no obstante que la infraestructura de saneamiento instalada supera el 64%. No hay cultura del tratamiento de las aguas residuales, del cuidado del agua en general, ni recursos suficientes para atenderlo. Por eso, más de la mitad de los sistemas de tratamiento existentes están sin funcionar.

La reforestación masiva, el control del pastoreo, el manejo y restauración de cuencas, la agricultura de conservación, las prácticas agroecológicas y la ganadería regenerativa, la construcción de obras de captación de lluvias, la modificación a las normas de construcción de casas, escuelas y edificios, y una Nueva Cultura del Agua……son impostergables. Día Mundial del Agua 2026.


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