lunes, 6 de abril de 2026

Nuevos Horizontes


 

Economía circular y desarrollo comunitario  

                                                                                             Alberto Jiménez Merino

Un día, del año 2005, me visitó el maestro Lorenzo Hernández Becerra (q.e.p.d.), entonces líder de comerciantes, y me platicó que, en la central de abasto Huixcolotla había una montaña de basura estimada en 35 mil toneladas (ton). Era un problema de contaminación por la cercanía a una de las esquinas de este importante mercado. 

Visitamos el lugar, ya estaban haciendo un gran esfuerzo de reciclar una parte muy pequeña para transformarla en composta a través de lombrices de tierra, lombricomposta, que utilizaban para la siembra de hortalizas. También se orientaba a los comerciantes para separar la basura desde el origen. 

Empezamos a hacer esfuerzos para separar los residuos de la montaña. Llevamos máquinas de alta potencia para este fin, pero fue imposible. El plástico y especialmente las cuerdas utilizadas para amarrar las cajas de hortalizas y frutas, en este mercado que tiene un movimiento comercial cercano a 10 mil ton diarias de productos, provocaron la ruptura, en tres ocasiones, de las flechas que accionaban los mecanismos separadores. Y fue así como decidimos enterrar en alguna parte de Huixcolotla más de 30 mil ton de basura de la central de abasto. 

Fue hasta 2015 que, a través de SAGARPA y con el apoyo del diputado federal y luego senador, Alejandro Armenta, se instaló la primera y al parecer única, entre 64 centrales de abasto del país, una procesadora de lombricomposta en este importante centro de comercio agroalimentario de Puebla.  

Otros dos importantes proyectos de composta se hicieron en Atencingo, para transformar una parte de la “cachaza”, el residuo orgánico del procesamiento de la caña, en este ingenio que genera 200 mil ton de azúcar anualmente y 50 mil ton de cachaza. El bagazo de los tallos se utiliza como combustible en el proceso y la melaza, miel final que no es azúcar, se ocupa para alimento de ganado o producción de alcohol. Las hojas se queman previo a cosechar y la punta de la planta se quema después para no entorpecer las siguientes labores de cultivo.

En México, se generan más de 102 mil ton de residuos sólidos urbanos diariamente, equivalentes a 42 millones de ton al año, lo cual ubica a nuestro país en el décimo lugar mundial de producción de basura, con un promedio diario de 0.9 kg por habitante, de acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) del Gobierno de la República.

Según la misma fuente, el 53% de los residuos son orgánicos, seguidos por papel/cartón 14% y plásticos 4% de acuerdo con su peso. El reciclaje realizado es de 9.63 al 14% de los residuos generados. La producción de basura de la que solo se recolecta el 83.9%, supera en un 27% al promedio mundial. 

Un gran problema se genera por la saturación de los rellenos sanitarios y, otro, por la basura que provoca taponamientos en alcantarillas de drenaje, derivando en desbordamientos de agua que causan inundaciones en zonas urbanas. Pero también existe una grave contaminación a barrancas y ríos, sitios a los que sin rubor dejamos ir nuestros desechos sólidos y líquidos. Hay cifras que indican que por cada 5 kilos de peces en el mar hay un kilo de basura y siete grandes islas de residuos en los océanos. 

La economía circular es un modelo de producción y consumo que busca alargar el ciclo de vida de los productos, reducir residuos y reutilizar materiales, (www.microbank.com). Sin embargo, no hemos podido educar a la sociedad para que hagamos la separación de los distintos subproductos que desechamos. 

He escuchado que “para qué separamos, si el camión de la basura lo revuelve”. Y pensar en dos camiones, en dos secciones del camión o en dos sistemas de drenaje, uno para lluvia y otro para aguas sucias, todavía se nos hace muy caro. La orientación a los niños y jóvenes todavía sigue siendo muy débil. Necesitamos fortalecer la educación ambiental para transformar realidades que nos afectan a todos. 

En el Colegio de Puebla, trabajamos con el compromiso de la presidenta Claudia Sheinbaum, por la sustentabilidad; el liderazgo del gobernador, Alejandro Armenta; y, de nuestro secretario de Educación Pública, Manuel Viveros, para dar congruencia a lo que enseñamos y lo que hacemos. No podemos tener posgrados de Desarrollo Regional Sustentable y seguir conectados a las redes públicas de electricidad, agua potable y drenaje, o entregando al camión de la basura nuestros residuos revueltos. 

Para ello, esta semana santa convenimos con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), así como con el director de la Agencia Estatal de Energía (AEE), la conversión del Colegio de Puebla en un Centro Demostrativo Sustentable. De la misma forma SECIHTI y AEE, junto con la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (SMADOT), impulsaremos la Formación de Líderes en sustentabilidad y acciones de capacitación continua, posgrados e investigación sobre la economía circular y la transición energética. 

China acaba de anunciar la elaboración de papel a partir de carbonato de calcio y tallos de la planta del algodón (National Geografic World). Experiencias locales y mundiales nos muestran que reciclar y alargar la vida de los productos resuelve la contaminación y fortalece la economía comunitaria. 

La paja de cebada, trigo y rastrojo de maíz son sustratos para producir hongos. Las hojas del agave mezcalero contienen fibra textil y la pulpa es un gran jabón natural. El bambú es una gran fuente de derivados que genera empleo y fortalece la economía comunitaria y del tallo de plátano que hoy solo se incorpora al suelo, se obtienen fibras de alto valor. La basura es un tesoro, más de la mitad, lo orgánico se puede incorporar a la tierra, pero hoy se lo damos al camión recolector o lo dejamos por ahí donde no nos vean.  

¡Felices pascuas a todos los recicladores! 


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Economía circular y desarrollo comunitario  

                                                                                             Alberto Jiménez Merino

Un día, del año 2005, me visitó el maestro Lorenzo Hernández Becerra (q.e.p.d.), entonces líder de comerciantes, y me platicó que, en la central de abasto Huixcolotla había una montaña de basura estimada en 35 mil toneladas (ton). Era un problema de contaminación por la cercanía a una de las esquinas de este importante mercado. 

Visitamos el lugar, ya estaban haciendo un gran esfuerzo de reciclar una parte muy pequeña para transformarla en composta a través de lombrices de tierra, lombricomposta, que utilizaban para la siembra de hortalizas. También se orientaba a los comerciantes para separar la basura desde el origen. 

Empezamos a hacer esfuerzos para separar los residuos de la montaña. Llevamos máquinas de alta potencia para este fin, pero fue imposible. El plástico y especialmente las cuerdas utilizadas para amarrar las cajas de hortalizas y frutas, en este mercado que tiene un movimiento comercial cercano a 10 mil ton diarias de productos, provocaron la ruptura, en tres ocasiones, de las flechas que accionaban los mecanismos separadores. Y fue así como decidimos enterrar en alguna parte de Huixcolotla más de 30 mil ton de basura de la central de abasto. 

Fue hasta 2015 que, a través de SAGARPA y con el apoyo del diputado federal y luego senador, Alejandro Armenta, se instaló la primera y al parecer única, entre 64 centrales de abasto del país, una procesadora de lombricomposta en este importante centro de comercio agroalimentario de Puebla.  

Otros dos importantes proyectos de composta se hicieron en Atencingo, para transformar una parte de la “cachaza”, el residuo orgánico del procesamiento de la caña, en este ingenio que genera 200 mil ton de azúcar anualmente y 50 mil ton de cachaza. El bagazo de los tallos se utiliza como combustible en el proceso y la melaza, miel final que no es azúcar, se ocupa para alimento de ganado o producción de alcohol. Las hojas se queman previo a cosechar y la punta de la planta se quema después para no entorpecer las siguientes labores de cultivo.

En México, se generan más de 102 mil ton de residuos sólidos urbanos diariamente, equivalentes a 42 millones de ton al año, lo cual ubica a nuestro país en el décimo lugar mundial de producción de basura, con un promedio diario de 0.9 kg por habitante, de acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) del Gobierno de la República.

Según la misma fuente, el 53% de los residuos son orgánicos, seguidos por papel/cartón 14% y plásticos 4% de acuerdo con su peso. El reciclaje realizado es de 9.63 al 14% de los residuos generados. La producción de basura de la que solo se recolecta el 83.9%, supera en un 27% al promedio mundial. 

Un gran problema se genera por la saturación de los rellenos sanitarios y, otro, por la basura que provoca taponamientos en alcantarillas de drenaje, derivando en desbordamientos de agua que causan inundaciones en zonas urbanas. Pero también existe una grave contaminación a barrancas y ríos, sitios a los que sin rubor dejamos ir nuestros desechos sólidos y líquidos. Hay cifras que indican que por cada 5 kilos de peces en el mar hay un kilo de basura y siete grandes islas de residuos en los océanos. 

La economía circular es un modelo de producción y consumo que busca alargar el ciclo de vida de los productos, reducir residuos y reutilizar materiales, (www.microbank.com). Sin embargo, no hemos podido educar a la sociedad para que hagamos la separación de los distintos subproductos que desechamos. 

He escuchado que “para qué separamos, si el camión de la basura lo revuelve”. Y pensar en dos camiones, en dos secciones del camión o en dos sistemas de drenaje, uno para lluvia y otro para aguas sucias, todavía se nos hace muy caro. La orientación a los niños y jóvenes todavía sigue siendo muy débil. Necesitamos fortalecer la educación ambiental para transformar realidades que nos afectan a todos. 

En el Colegio de Puebla, trabajamos con el compromiso de la presidenta Claudia Sheinbaum, por la sustentabilidad; el liderazgo del gobernador, Alejandro Armenta; y, de nuestro secretario de Educación Pública, Manuel Viveros, para dar congruencia a lo que enseñamos y lo que hacemos. No podemos tener posgrados de Desarrollo Regional Sustentable y seguir conectados a las redes públicas de electricidad, agua potable y drenaje, o entregando al camión de la basura nuestros residuos revueltos. 

Para ello, esta semana santa convenimos con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), así como con el director de la Agencia Estatal de Energía (AEE), la conversión del Colegio de Puebla en un Centro Demostrativo Sustentable. De la misma forma SECIHTI y AEE, junto con la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (SMADOT), impulsaremos la Formación de Líderes en sustentabilidad y acciones de capacitación continua, posgrados e investigación sobre la economía circular y la transición energética. 

China acaba de anunciar la elaboración de papel a partir de carbonato de calcio y tallos de la planta del algodón (National Geografic World). Experiencias locales y mundiales nos muestran que reciclar y alargar la vida de los productos resuelve la contaminación y fortalece la economía comunitaria. 

La paja de cebada, trigo y rastrojo de maíz son sustratos para producir hongos. Las hojas del agave mezcalero contienen fibra textil y la pulpa es un gran jabón natural. El bambú es una gran fuente de derivados que genera empleo y fortalece la economía comunitaria y del tallo de plátano que hoy solo se incorpora al suelo, se obtienen fibras de alto valor. La basura es un tesoro, más de la mitad, lo orgánico se puede incorporar a la tierra, pero hoy se lo damos al camión recolector o lo dejamos por ahí donde no nos vean.  

¡Felices pascuas a todos los recicladores! 


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