NO LE ABRAS LA PUERTA AL TRAIDOR
¿Cuántos funcionarios con negros antecedentes,
pertenecientes al PRIAN, están incrustados en los gobiernos de la 4T?
Habría que sumar a periodistas, algunos verdaderos pillos
que comulgan con el PAN y el PRI añorando los viejos tiempos de bonanza. Hoy,
fingen, ofrecen disculpas y son capaces de llorar jurando que les ha convencido
el Movimiento de Regeneración Nacional.
Parapetados, esperan el momento de clavar el puñal.
Si escupen a la patria, a sus amigos y familias, de ninguna
manera respetarán a un gobernador o a la presidenta de México.
La historia real, la verdadera, la que se escribe sin
manipulación, deja grandes enseñanzas. Nos da la oportunidad, quizá, de no
repetir el error, de corregir, de hacer a un lado al mentiroso, al ladino, al
traidor acostumbrado a manipular para lograr sus objetivos.
Habría que invocar a los espíritus de Madero, Carranza,
Vasconcelos, Villa, Zapata, Colosio, Buendía, Ruiz Massieu, a que expliquen su
debilidad de confiar en las hienas, construyendo su propia desgracia.
Si el mártir de la revolución le hubiera hecho caso a su
hermano Gustavo Madero, habría fusilado al “Chacal” Victoriano Huerta cuando lo
tuvo de frente en palacio nacional, pero prefirió creerle para dar paso a la
decena trágica y al derrocamiento de su gobierno, una de las páginas más negras
en la memoria histórica.
Lo sucedido con la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, es
otro caso de alta traición a México, a su Constitución, a sus leyes, que
debería ser castigado de manera ejemplar, luego de comprobarse que colabora con
la CIA y la infiltración del gobierno de los Estados Unidos en los asuntos
internos de la nación.
De acuerdo con el Artículo 123 del Código Penal Federal,
incurre en traición a la patria quien, en tiempos de paz o guerra, proporcione
información o facilidades a gobiernos extranjeros que pongan en riesgo la
soberanía o auxilie a quien cometa actos de espionaje.
Maru Campos aceptó tácitamente su culpa, al decir que tendrá
más cuidado en la coordinación con el gobierno federal lo que, por supuesto, no
la exime de juicio político que debe iniciar el congreso del estado de
Chihuahua o en su defecto el Congreso de la Unión.
Sus defensores, el patético Ricardo Anaya y el prianismo en
pleno, dicen que la Presidencia de la República o la cancillería deberían estar
enterados de la presencia de agentes de la CIA, siendo un argumento detestable,
porque los espías entraron a México disfrazados, protegidos por el gobierno de
Chihuahua, prometiendo entreguismo a Estados Unidos.
La mandataria Maru Campos no es la única que registra la
historia de México en referencia a diversas figuras que han permitido la
entrada de agentes o espías extranjeros. Y no todos han pagado la traición a la
patria: Antonio López de Santa Anna y la venta de la Mesilla; Victoriano Huerta
y el Pacto de la Embajada que culminó con el derrocamiento de Madero; Pascual
Orozco y su cercanía con grupos conservadores; Luis Echeverría Álvarez y José
López Portillo, colaboradores abiertos de la CIA; Ernesto Zedillo, aliado de
los norteamericanos; Felipe Calderón Hinojosa, avalando la intromisión de
agentes de la DEA y la CIA que se adueñaron del control del espionaje y de
sistemas de información con la excusa de combatir el narcotráfico; Enrique Peña
Nieto, mediante sobornos a la empresa ODEBRECH, originando la reforma
energética que permitió la entrega del sector energético a extranjeros.
Hasta Vicente Fox se ha visto involucrado, luego de
comprobarse que benefició a intereses externos por sobre la soberanía mexicana.
Apenas cito unos cuantos casos.
Hay más.
¿Omisión o impunidad?
¿Será igual con Maru Campos, a pesar de los principios de la
cuarta transformación de no mentir, no robar, no traicionar?
POSDATA: Luego de la comida del gobernador Alejandro Armenta
y Jorge Estefan Chidiac, el sábado reciente, se soltaron las especulaciones.
Algunas en el sentido de que ya hubo acuerdos poco claros y, otros, que es la
señal para detener las auditorías en le SEP.
La reunión de Armenta y Chidiac se difundió rápidamente.
No hay nada que ocultar.
No comieron en la cocina con la luz apagada ni arrinconados
escondidos en el ropero.
El gobernador Armenta es un político eficiente que gusta de
la transparencia.
Escuchar no significa conceder.
Nada por encima de la ley.
No corran que se pueden tropezar.



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