lunes, 19 de octubre de 2026

Nuevos Horizontes


 

Pobreza, desarrollo y riqueza comunitaria

                                                                                               Alberto Jiménez Merino

El 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, declarado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 1992, nos encontró este 2026 con 826 millones de personas en pobreza extrema a nivel mundial, es decir, 1 de cada 10 habitantes, según la plataforma de Pobreza y desigualdad de la ONU.

Asimismo, según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) de 2024, en 2018 había en México 51.9 millones de personas en pobreza multidimensional, y derivado de los apoyos aplicados hoy tenemos 38.5 millones. Aún existen 7 millones de personas en pobreza extrema.

La pobreza multidimensional en Puebla alcanza al 43.4% de la población, la precariedad persiste para 2.8 millones de poblanos que actualmente reciben diversos apoyos federales y estatales para la atención de este gran problema que lastima la autoestima y la dignidad como ningún otro. 

Con el fin de visibilizar la pobreza, la alimentación y la importancia de las mujeres rurales; revisar los avances y experiencias existentes, pero principalmente para conocer e impulsar propuestas de solución viables y replicables a nivel comunitario, esta semana que terminó, en coordinación con diversas dependencias del gobierno estatal y federal, realizamos en El Colegio de Puebla, el Foro Estatal “Día Mundial de la Alimentación, Mujer Rural y Combate a la Pobreza, 2026”.

Como parte del programa, hicimos la presentación del Centro de Ecotecnias Sustentables COLPUE, un conjunto de sistemas técnicos e instrumentos de bajo costo y fácil uso, que aprovechan de forma eficiente los recursos naturales para satisfacer las necesidades familiares diarias, instalados con la finalidad de fortalecer la formación práctica de nuestros estudiantes de Desarrollo regional sustentable, y con el propósito de crear modelos replicables de desarrollo comunitario desde la vivienda y la escuela.

El Centro de Ecotecnias Sustentables COLPUE, cuenta con nueve opciones tecnológicas de apoyo a la economía familiar: un modelo de paneles solares, para generar electricidad; un sistema de captación de lluvia, para el abasto parcial de las necesidades de agua; un biodigestor de bolsa, para el tratamiento de las aguas residuales de los baños, y producción de gas metano de uso doméstico; un concentrador solar, para cocinar alimentos; un calentador híbrido, sol-gas, para el aseo personal; un jardín de polinizadores; y, un sistema de manejo de residuos sólidos con una composteadora a base de lombriz de tierra.

En el Foro Estatal, un grupo de 12 especialistas nos compartieron diversas temáticas de sistemas alimentarios sustentables, economía comunitaria, turismo comunitario, acuacultura y pesca, y, opciones de emprendimiento y riqueza comunitaria.

Una de las primeras conclusiones es que no puede haber riqueza comunitaria sin desarrollo comunitario, y que la entrega de apoyos sin orientación, motivación, capacitación y acompañamiento, no garantizan beneficios ni mejoras. 

En la planeación básica para el desarrollo comunitario, es indispensable conocer a qué se dedican las personas, qué actividades económicas realizan, qué problemas y necesidades tienen para sus actividades económicas, qué recursos naturales y culturales existen, infraestructura disponible, vías de comunicación, mercados locales y lejanos, principales problemas ambientales y socioeconómicos, qué otras actividades económicas podrían hacer y, fundamentalmente, qué quieren hacer, porque todo esto no se puede adivinar, ni imponer a ningún ser humano.  

Este Foro Estatal, nos recordó el olvido que hemos tenido de sistemas alimentarios prehispánicos como la milpa mexicana que, a través de la combinación de cultivos como el maíz, el frijol, la calabaza, y más de 50 especies cultivadas y silvestres, distribuyen el riesgo climático y han garantizado la seguridad alimentaria familiar de productores de pequeña escala, con menos de 5 hectáreas, que suman en México más de 3.5 millones de unidades productivas de un total de 5 millones existentes.

También nos trajo a la memoria el gran deterioro ambiental por prácticas productivas altamente extractivas que, por décadas, han provocado grandes pérdidas de recursos naturales y la urgencia de adoptar prácticas regenerativas para recuperar la biodiversidad y la productividad sustentable, prácticas que actualmente se realizan en diferentes entidades educativas como la agricultura de conservación, en la Universidad Tecnológica de Oriental; ganadería regenerativa, en la Universidad Politécnica Metropolitana de Puebla; rescate de la pesca y acuacultura tecnificada, en el Instituto Tecnológico Superior de Tlatlauquitepec, en coordinación con la SADER Federal, CONAPESCA e IPIMAS.

De igual forma, destaca en este foro una antigua y cruda verdad escondida muchos años por la ilusión de contar con financiamiento externo a las actividades económicas de las comunidades, sin intereses, o al menos no tan altos, especialmente para el micro financiamiento. Pero, al igual que la felicidad y el poder personal, este solo puede provenir de adentro, desde la propia comunidad. TOSEPANTOMIN Cuetzalan, un sistema financiero de 54 mil socios, siendo más del 50% indígenas, presente en 18 municipios de Puebla y Veracruz, y perteneciente a la Unión de Cooperativas TOSEPAN, es uno de los mejores ejemplos de que el camino del financiamiento comunitario más viable, son las Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo o sistemas similares. 

Y, finalmente, también se resaltó que, la agroindustria, coordinada por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el turismo comunitario, teniendo injerencia la Secretaría de Desarrollo Turístico, y, el aprovechamiento de recursos, como el bambú, destacando la Asociación Nacional de Productores de Bambú, tienen una gran importancia para el emprendimiento, la transformación y el valor agregado a las personas y productos para la Erradicación de la Pobreza. Tan sólo el bambú, con más de mil usos conocidos, es una de las más importantes opciones para crear empleo, riqueza comunitaria, erradicar la pobreza y revertir el cambio climático.


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Pobreza, desarrollo y riqueza comunitaria

                                                                                               Alberto Jiménez Merino

El 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, declarado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 1992, nos encontró este 2026 con 826 millones de personas en pobreza extrema a nivel mundial, es decir, 1 de cada 10 habitantes, según la plataforma de Pobreza y desigualdad de la ONU.

Asimismo, según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) de 2024, en 2018 había en México 51.9 millones de personas en pobreza multidimensional, y derivado de los apoyos aplicados hoy tenemos 38.5 millones. Aún existen 7 millones de personas en pobreza extrema.

La pobreza multidimensional en Puebla alcanza al 43.4% de la población, la precariedad persiste para 2.8 millones de poblanos que actualmente reciben diversos apoyos federales y estatales para la atención de este gran problema que lastima la autoestima y la dignidad como ningún otro. 

Con el fin de visibilizar la pobreza, la alimentación y la importancia de las mujeres rurales; revisar los avances y experiencias existentes, pero principalmente para conocer e impulsar propuestas de solución viables y replicables a nivel comunitario, esta semana que terminó, en coordinación con diversas dependencias del gobierno estatal y federal, realizamos en El Colegio de Puebla, el Foro Estatal “Día Mundial de la Alimentación, Mujer Rural y Combate a la Pobreza, 2026”.

Como parte del programa, hicimos la presentación del Centro de Ecotecnias Sustentables COLPUE, un conjunto de sistemas técnicos e instrumentos de bajo costo y fácil uso, que aprovechan de forma eficiente los recursos naturales para satisfacer las necesidades familiares diarias, instalados con la finalidad de fortalecer la formación práctica de nuestros estudiantes de Desarrollo regional sustentable, y con el propósito de crear modelos replicables de desarrollo comunitario desde la vivienda y la escuela.

El Centro de Ecotecnias Sustentables COLPUE, cuenta con nueve opciones tecnológicas de apoyo a la economía familiar: un modelo de paneles solares, para generar electricidad; un sistema de captación de lluvia, para el abasto parcial de las necesidades de agua; un biodigestor de bolsa, para el tratamiento de las aguas residuales de los baños, y producción de gas metano de uso doméstico; un concentrador solar, para cocinar alimentos; un calentador híbrido, sol-gas, para el aseo personal; un jardín de polinizadores; y, un sistema de manejo de residuos sólidos con una composteadora a base de lombriz de tierra.

En el Foro Estatal, un grupo de 12 especialistas nos compartieron diversas temáticas de sistemas alimentarios sustentables, economía comunitaria, turismo comunitario, acuacultura y pesca, y, opciones de emprendimiento y riqueza comunitaria.

Una de las primeras conclusiones es que no puede haber riqueza comunitaria sin desarrollo comunitario, y que la entrega de apoyos sin orientación, motivación, capacitación y acompañamiento, no garantizan beneficios ni mejoras. 

En la planeación básica para el desarrollo comunitario, es indispensable conocer a qué se dedican las personas, qué actividades económicas realizan, qué problemas y necesidades tienen para sus actividades económicas, qué recursos naturales y culturales existen, infraestructura disponible, vías de comunicación, mercados locales y lejanos, principales problemas ambientales y socioeconómicos, qué otras actividades económicas podrían hacer y, fundamentalmente, qué quieren hacer, porque todo esto no se puede adivinar, ni imponer a ningún ser humano.  

Este Foro Estatal, nos recordó el olvido que hemos tenido de sistemas alimentarios prehispánicos como la milpa mexicana que, a través de la combinación de cultivos como el maíz, el frijol, la calabaza, y más de 50 especies cultivadas y silvestres, distribuyen el riesgo climático y han garantizado la seguridad alimentaria familiar de productores de pequeña escala, con menos de 5 hectáreas, que suman en México más de 3.5 millones de unidades productivas de un total de 5 millones existentes.

También nos trajo a la memoria el gran deterioro ambiental por prácticas productivas altamente extractivas que, por décadas, han provocado grandes pérdidas de recursos naturales y la urgencia de adoptar prácticas regenerativas para recuperar la biodiversidad y la productividad sustentable, prácticas que actualmente se realizan en diferentes entidades educativas como la agricultura de conservación, en la Universidad Tecnológica de Oriental; ganadería regenerativa, en la Universidad Politécnica Metropolitana de Puebla; rescate de la pesca y acuacultura tecnificada, en el Instituto Tecnológico Superior de Tlatlauquitepec, en coordinación con la SADER Federal, CONAPESCA e IPIMAS.

De igual forma, destaca en este foro una antigua y cruda verdad escondida muchos años por la ilusión de contar con financiamiento externo a las actividades económicas de las comunidades, sin intereses, o al menos no tan altos, especialmente para el micro financiamiento. Pero, al igual que la felicidad y el poder personal, este solo puede provenir de adentro, desde la propia comunidad. TOSEPANTOMIN Cuetzalan, un sistema financiero de 54 mil socios, siendo más del 50% indígenas, presente en 18 municipios de Puebla y Veracruz, y perteneciente a la Unión de Cooperativas TOSEPAN, es uno de los mejores ejemplos de que el camino del financiamiento comunitario más viable, son las Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo o sistemas similares. 

Y, finalmente, también se resaltó que, la agroindustria, coordinada por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el turismo comunitario, teniendo injerencia la Secretaría de Desarrollo Turístico, y, el aprovechamiento de recursos, como el bambú, destacando la Asociación Nacional de Productores de Bambú, tienen una gran importancia para el emprendimiento, la transformación y el valor agregado a las personas y productos para la Erradicación de la Pobreza. Tan sólo el bambú, con más de mil usos conocidos, es una de las más importantes opciones para crear empleo, riqueza comunitaria, erradicar la pobreza y revertir el cambio climático.


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