Mariposas ebrias y pájaros muertos por volar borrachos
*Investigan el consumo de etanol y levaduras en el reino
animal
Por Raúl Torres Salmerón
La Bicyclus Anynana, una mariposa originaria del este de
África, obtiene parte de su alimento de néctar fermentado de una palma que está
entre las plantas que más alcohol generan. En el otro lado del mundo, en
América del Norte, se han observado vuelos erráticos y colisiones del Ampelis americano.
Las necropsias a varios de estos pájaros detectaron que sus hígados estaban
atrofiados, probablemente por el consumo de frutos del bosque madurados de más.
Mientras, en el laboratorio se ha comprobado cómo machos y
hembras de distintas especies de moscas de la familia drosohpila se vuelven más
solitarios o promiscuas tras exponerlos al etanol.
Una revisión de lo que sabe la ciencia sobre la ingesta de
alcoholes en el reino animal muestra que está más extendida de lo que se creía.
Hay decenas de especies de mamíferos, aves e insectos que prefieren una fruta o
néctar con algún grado. Los motivos por los que los animales ingieren una
sustancia potencialmente tóxica y hasta peligrosa son variados, desde ser una
fuente de calorías hasta, como sucede con las personas, desinhibe la conducta.
Al inicio del Siglo XXI se creía entre la comunidad
científica, que la ingesta de una sustancia que objetivamente daña al
organismo, como es el alcohol, era una ocurrencia humana, universalmente
repartida. En el inicio de las culturas más dispares se han encontrado pistas
del consumo de cerveza, vino o alguna que otra bebida en la que el azúcar de
alguna fruta se había fermentado para convertirlo en etanol.
Pero entonces apareció la hipótesis del mono borracho, que
plantea que otras especies de primates también toman alcohol. En 2014, se
relacionó este comportamiento con la bajada de los antecesores de orangutanes,
chimpancés y humanos de los árboles, hace unos 10 millones de años. De hecho,
el único gran primate al que no se le ha observado atiborrándose de frutos
fermentados es al orangután, que es arborícola.
La idea es que es en el suelo donde se acumulan las frutas
más maduras, las que son colonizadas por levaduras como la Saccharomyces cerevisiae,
verdaderos artífices de la conversión del azúcar en alcohol.
En un trabajo publicado por la revista científica Trends in
Ecology & Evolution, los autores recopilan casos de especies a las que las
ha observado comiendo frutas fermentadas. Aunque los investigadores reconocen
que en muchas observaciones falta algún requisito para darles validez
científica, como la medición de la presencia de etanol o su graduación en el
fruto que indiquen que el animal estuvo bajo sus efectos, creen que hay
suficientes evidencias para sostener que el consumo de esta sustancia está muy
extendido.
Entre los mamíferos hay 85 especies que cuentan con
adaptaciones genéticas para metabolizar el alcohol. Hace 10 millones de años
los antecesores de chimpancés, gorilas y humanos bajaron de los árboles durante
la 'sabanización' de las selvas africanas. Las frutas del suelo tienden a ser
colonizadas por levaduras y elevar su presencia de etanol.
Kimberley Hockings, Investigadora de la Universidad de
Exeter del Reino Unido, autora de esta investigación, declaró que “nos estamos
alejando de aquella visión antropocéntrica en la que el etanol era simplemente
un asunto de los humanos. Es mucho más abundante en el mundo natural de lo que
creíamos y la mayoría de los animales que comen frutas azucaradas van a estar
expuestos a algún nivel de etanol”.
Con más de 325 mil especies de plantas con flores, son
muchos los frutos que cuentan con la materia prima, los azúcares, para alguno
de los alcoholes naturales. En todos los ecosistemas, desde los bosques fríos
de Finlandia, hasta las selvas de Uganda, pasando por el sudeste de Asia o los
bosques de Norteamérica, hay frutas, néctares o savia con contenido alcohólico.
En su gran mayoría, su volumen no supera el 1 por ciento,
como una cerveza sin alcohol, pero hay decenas de especies vegetales que
superan esa concentración. El caso de la macora (Astrocaryum standleyanum), una
palma de Costa Rica, Panamá, Ecuador y Colombia, cuyo fruto maduro puede
contener volúmenes de hasta 10.3 por ciento, propios de un vino blanco, son
excepcionales.
De las 61 especies analizadas, solo en una decena se supera el
1 por ciento, pero las investigadoras recuerdan que el impacto en el organismo
puede ser diferente y habría que tener en cuenta el efecto del consumo
prolongado.
Es generalizado el consumo de etanol. Además de los
primates, humanos o no, el caso más paradigmático es el de la mosca de la
fruta, también conocida como mosca del vinagre. Las hembras depositan sus
huevos en frutos fermentados con volúmenes de hasta un 15 por ciento, propio de
un vino tinto.
En el mundo de las abejas, las obreras que recolectan néctar
sí se emborrachan por cuestión genética, pero no sucede con las obreras
encargadas de cuidar de las larvas y que no salen de la colmena.
En una serie de experimentos, se ha comprobado que dándoles
la opción de elegir, varias especies de murciélagos, un primate denominado Loris
perezosos y el hámster enano de Campbell, prefieren los frutos con mayor
presencia de etanol. Las musarañas arborícolas asimilan cantidades
relativamente grandes de alcohol y se han observado elefantes ebrios.
Aún no se sabe que lleva a los animales a consumir una
sustancia dañina, peligrosa o que disminuye la capacidad de sus consumidores
ante los depredadores. Los autores del estudio solamente reconocen que se deba
a la ingesta accidental, pero la presencia generalizada de levaduras y etanol,
por un lado y de adaptaciones genéticas para su metabolización, por el otro,
apuntan al consumo más o menos consciente.
De hecho, los investigadores afirman que el consumo de
etanol podría tener varios beneficios para los animales salvajes. En primer
lugar, es una fuente de calorías. Además, los volátiles producidos durante la
fermentación podrían guiar a insectos, aves o mamíferos hasta fuentes de
alimento. El etanol también podría tener beneficios medicinales, como demuestra
el caso de las moscas de la fruta, que ponen sus huevos en sustancias que
contienen alcohol, lo que los protege de los parásitos.
Finalmente, la Investigadora Anna Bowland, de la universidad
británica de Exeter, recuerda que “desde el punto de vista cognitivo, se ha
planteado la idea de que el etanol puede activar el sistema de endorfinas y
dopaminérgico, lo que generaría sentimientos de relajación que podrían tener
beneficios en términos de sociabilidad”.
Por ejemplo, se ha comprobado que entre las Drosophila
simulans, moscas muy similares a las de la fruta, el apareamiento es más
frecuente tras su exposición al alcohol. Mientras, los machos de sus parientes
más cercanos, de la Drosophila melanogaster, tienden a buscar esta sustancia
tras un intento fallido de aparearse.
Para confirmar la conexión entre la sustancia y cambios en
la conducta tendrían, termina Bowland, que saber si el etanol “produce una
respuesta fisiológica en la naturaleza”.
En fin, como escribió Pablo Neruda (Chile, 1904-1973), en su
poema Por qué no Mandan a los Topos:
¿Por qué no mandan a los topos
y a las tortugas a la luna?
¿Los animales ingenieros
de cavidades y ranuras
no podrían hacerse cargo
de estas lejanas inspecciones?
raultorress@hotmail.com



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