miércoles, 8 de marzo de 2017

El circulo de la educación Por Nadia Fuentes

Cada día llega a mis oídos historias de maltrato y violencia hacia mujeres, niños, ancianos y animales, en estas situaciones me pongo a pensar, que algo estamos haciendo mal como sociedad  y en nuestra familia; si bien es cierto que cada ser humano elige su forma de ser y desarrollarse en la vida, también el entono en el que se encuentra es decisivo para formar al joven y hombre del mañana.
Un señor de 85 años me dijo “según estamos avanzando, pero no, en realidad estamos retrocediendo”, al detenerme a pensar en sus palabras, me doy cuenta que los ancianos son personas sabias y llenas de historia, tienen en sus manos una gran comparación del pasado y el presente; y es que anteriormente las madres dedicaban mucho más tiempo a la educación de los hijos, a formar hombres de bien, a pesar de la falta de recursos y tener  madres sin estudios, los hijos crecían respetando a sus mayores, con valores y educación, como me dijo una vez Doña Hermelinda (la señora de limpieza) “Seremos pobres pero no por eso vamos a ser cochinos y mis hijos no son malandros”.

Diariamente escuchamos en los spots publicitarios a los funcionarios diciéndonos que hemos avanzado mucho y que vamos por un buen camino, pero en mi opinión eso es mentira, el despilfarrar dinero en obras públicas no significa que estamos avanzando y tampoco que somos una mejor sociedad, el número de pobreza va en ascenso, tras cada obra pública existen desaparición de mujeres y niños ¿acaso el desarrollo tecnológico ha logrado terminar con la violencia? Resulta irónico pues ese desarrollo ha lanzado al mundo armas de destrucción masiva; el acceso a internet es lo más importante en la actualidad pero, ¿casualmente no han sido las redes sociales las promotoras de crímenes de odio contra personas por su raza, religión y preferencia sexual?

La televisión, sin duda es uno de los inventos más importantes del mundo, nos sirve para enterarnos de lo que sucede en otros países, pero a su vez a alejado a las madres de la atención que necesitan sus hijos, es la televisión la que enreda  a los niños con programas poco provechosos, las telenovelas son las encargadas de crear un mundo de fantasía para nuestras mujeres.

En 2017 parece poco probable que aun existan pensamientos machistas como en 1910, sin embargo aún persisten y están afectando a nuestra sociedad, lo desalentador es que en muchas ocasiones éstas costumbres y formas de pensar son alentadas por las madres. En alguna ocasión me topé con una niña que era maltratada por el novio, su madre lo sabía y aun así alentó a su hija a quedarse con él, bajo el argumento que “no existía nadie mejor para ella”, es notable que la niña crecerá pensando que como mujer a lo máximo que puede aspirar es a un hombre golpeador. Como padres de familia debemos reflexionar las palabras que utilizamos hacia nuestros hijos, ya que seremos responsables de crear inseguridades en ellos y probablemente en un futuro se toparan con un hombre maltratador al cual sus padres tampoco le enseñaron valores y el respeto hacia la mujer, y que la mujer de baja autoestima que criamos será blanco fácil para sus maltratos.

El amor es ciego, sordo y mudo en nuestra adolescencia, sin embargo con las palabras precisas y los valores correctos viviremos menos casos de violencia en los noviazgos y familia. Hace algunos años pensaba que un hijo no tenía por qué ser lo que vivió en casa, sin embargo a lo largo del camino apoyo cada vez más la frase que dice “los hijos son el reflejo de los padres”. En un familia donde los hijos van creciendo y ven a sus padres cada fin de semana perderse en el alcohol podemos estar seguros que a partir de su adolescencia lo harán; la madre que dice al por mayor groserías y que levanta a sus hijos a punta de “pendejos”, en un futuro no lejano le hablaran sin respeto a sus padres; si los hijos ven a los padres tirar basura en la calle y también maltratar a los perros, tengamos por seguro que el niño comenzará a hacer lo mismo en su niñez, adolescencia y vida adulta y a su vez educará y tratará de la misma forma a su familia y entonces será en círculo que nunca se romperá, estaremos dando a la sociedad malos hijos, malos padres, malos ciudadanos, malos vecinos y malos seres humanos.


El cambio que tanto pedimos a los gobiernos, está en nosotros, en nuestra familia, en la crianza, en los valores que vamos dando de generación en generación, solo así podremos hacer un país más desarrollado. 

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miércoles, 8 de marzo de 2017

El circulo de la educación Por Nadia Fuentes

Cada día llega a mis oídos historias de maltrato y violencia hacia mujeres, niños, ancianos y animales, en estas situaciones me pongo a pensar, que algo estamos haciendo mal como sociedad  y en nuestra familia; si bien es cierto que cada ser humano elige su forma de ser y desarrollarse en la vida, también el entono en el que se encuentra es decisivo para formar al joven y hombre del mañana.
Un señor de 85 años me dijo “según estamos avanzando, pero no, en realidad estamos retrocediendo”, al detenerme a pensar en sus palabras, me doy cuenta que los ancianos son personas sabias y llenas de historia, tienen en sus manos una gran comparación del pasado y el presente; y es que anteriormente las madres dedicaban mucho más tiempo a la educación de los hijos, a formar hombres de bien, a pesar de la falta de recursos y tener  madres sin estudios, los hijos crecían respetando a sus mayores, con valores y educación, como me dijo una vez Doña Hermelinda (la señora de limpieza) “Seremos pobres pero no por eso vamos a ser cochinos y mis hijos no son malandros”.

Diariamente escuchamos en los spots publicitarios a los funcionarios diciéndonos que hemos avanzado mucho y que vamos por un buen camino, pero en mi opinión eso es mentira, el despilfarrar dinero en obras públicas no significa que estamos avanzando y tampoco que somos una mejor sociedad, el número de pobreza va en ascenso, tras cada obra pública existen desaparición de mujeres y niños ¿acaso el desarrollo tecnológico ha logrado terminar con la violencia? Resulta irónico pues ese desarrollo ha lanzado al mundo armas de destrucción masiva; el acceso a internet es lo más importante en la actualidad pero, ¿casualmente no han sido las redes sociales las promotoras de crímenes de odio contra personas por su raza, religión y preferencia sexual?

La televisión, sin duda es uno de los inventos más importantes del mundo, nos sirve para enterarnos de lo que sucede en otros países, pero a su vez a alejado a las madres de la atención que necesitan sus hijos, es la televisión la que enreda  a los niños con programas poco provechosos, las telenovelas son las encargadas de crear un mundo de fantasía para nuestras mujeres.

En 2017 parece poco probable que aun existan pensamientos machistas como en 1910, sin embargo aún persisten y están afectando a nuestra sociedad, lo desalentador es que en muchas ocasiones éstas costumbres y formas de pensar son alentadas por las madres. En alguna ocasión me topé con una niña que era maltratada por el novio, su madre lo sabía y aun así alentó a su hija a quedarse con él, bajo el argumento que “no existía nadie mejor para ella”, es notable que la niña crecerá pensando que como mujer a lo máximo que puede aspirar es a un hombre golpeador. Como padres de familia debemos reflexionar las palabras que utilizamos hacia nuestros hijos, ya que seremos responsables de crear inseguridades en ellos y probablemente en un futuro se toparan con un hombre maltratador al cual sus padres tampoco le enseñaron valores y el respeto hacia la mujer, y que la mujer de baja autoestima que criamos será blanco fácil para sus maltratos.

El amor es ciego, sordo y mudo en nuestra adolescencia, sin embargo con las palabras precisas y los valores correctos viviremos menos casos de violencia en los noviazgos y familia. Hace algunos años pensaba que un hijo no tenía por qué ser lo que vivió en casa, sin embargo a lo largo del camino apoyo cada vez más la frase que dice “los hijos son el reflejo de los padres”. En un familia donde los hijos van creciendo y ven a sus padres cada fin de semana perderse en el alcohol podemos estar seguros que a partir de su adolescencia lo harán; la madre que dice al por mayor groserías y que levanta a sus hijos a punta de “pendejos”, en un futuro no lejano le hablaran sin respeto a sus padres; si los hijos ven a los padres tirar basura en la calle y también maltratar a los perros, tengamos por seguro que el niño comenzará a hacer lo mismo en su niñez, adolescencia y vida adulta y a su vez educará y tratará de la misma forma a su familia y entonces será en círculo que nunca se romperá, estaremos dando a la sociedad malos hijos, malos padres, malos ciudadanos, malos vecinos y malos seres humanos.


El cambio que tanto pedimos a los gobiernos, está en nosotros, en nuestra familia, en la crianza, en los valores que vamos dando de generación en generación, solo así podremos hacer un país más desarrollado. 

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