Desde la precampaña Alejandro Armenta fue visto con desdén
por miembros de la prensa oprobiosa.
No le daban oportunidad de ganar la candidatura; cobraban
con Ignacio Mier Velasco y Eduardo Rivera Pérez; le apostaban al mismo tiempo a
Olivia Salomón Vibaldo, como ahora lo hacen enviándole mensajes a su oficina de
la Lotería Nacional; estaban contentos con Sergio Salomón, a quien le rezan
para que repita; esperan el retorno de Claudia Rivera Vivanco, olvidando su
patético papel de alcaldesa.
Cuando Armenta ganó la candidatura y la gubernatura
sufrieron y empezaron a lanzar tarascadas para perforar su gruesa piel curtida
por los años dentro de la política. Pegar para cobrar, es su estilo; están
listos a la caza de cualquier detalle negativo para magnificarlo; hoy, se alían
con medios nacionales enemigos jurados de la 4T y de la presidenta Claudia
Sheinbaum; les enferma el nombre de Andrés Manuel López Obrador; no conciben
estar fuera de los convenios jugosos de publicidad.
Muchos de los integrantes de la prensa oprobiosa ocultan su
identidad. Ellos sí crean granjas de bots y orquestan campañas de desprestigio,
muchas veces alimentados por traidores que fingen ser armentistas y que en el
pasado trabajaron para Rafael Moreno Valle Rosas y Antonio Gali Fayad,
vendiéndoles información que recabaron cuando trabajaron en las filas del PRI.
No soportan recordar que Armenta ganó con 2 millones de
votos, aportando a los 36 que acumuló Claudia Sheinbaum.
Son incapaces de reconocer un acierto en sus programas de gobierno.
Para ellos todo es malo.
Se acusan con sus padres putativos. Al menos así ven a Ciro
Gómez Leyva, Azucena Uresti, Julio Hernández, “Lord Montajes” Carlos Loret de
Mola, el ignorante Carlos Alazraky, al locuaz Pedro Ferriz de Con, entre otros.
Todos se quejan del mismo dolor.
Le cantan loas al evasor de impuestos Ricardo Salinas
Pliego, viéndole espolones de gallo fino rumbo a la elección presidencial de
2030.
Hablan de crisis en el gobierno armentista y acusan
falsamente que está en riesgo la libertad de expresión.
¡Pinches farsantes!
Nunca como ahora tienen oportunidad de mentar madres y crear
historias fantasmagóricas que fomentan la inmoralidad sin haber consecuencias;
no pasa nada.
Cobardes, muchos de ellos, que se ocultan en el anonimato.
Creen que ser tuiteros, tiktokeros o manejar programas de
inteligencia artificial los hace periodistas.
POSDATA: He señalado que la polarización política crece y
vendrá un enfrentamiento fuerte entre medios de comunicación. Hay que tener
suficiente calidad moral para no ser aplastado.
POSDATA 2: Adueñarse de la comunicación social oficial es
tarea de los enfermos de ambición, por eso golpean un día y otro también a José
Tomé.
Hay traidores incrustados en los tres niveles de gobierno
que filtran información a sus amigos, compadres y cómplices. No es difícil
identificarlos, solo es cuestión de revisar sus expedientes.
POSDATA 3: “Tener al enemigo cerca es mejor”, es una frase
errónea que tarde o temprano tiene consecuencias graves. Es darle de comer a
las hienas.
Julio César no hubiera tenido a su Brutus, de haber hecho
caso a los avisos de lo que vendría.
POSDATA 4. Un político inteligente no oye chismes ni
intrigas palaciegas, al contrario, escucha consejos y comprueba que le
información sea correcta.
No es lo mismos oír que escuchar.
POSDATA 5: Decía Maquiavelo en su tratado de política: “No
hay que apartarse del bien mientras se pueda y hay que saber entrar en el mal
cuando se necesite para eliminarlo”.
Muchos años después, el general y presidente de Argentina,
Juan Domingo Perón, era enfático: “La política no se aprende, se comprende y
solamente comprendiéndola es posible realizarla racionalmente. Para saber
conducir hay que prepararse; hay que tener sensibilidad e imaginación para
apreciar y resolver, es la base para actuar con certeza”.
Agudizar los sentidos nos enseña el camino.



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