CAMADA DE INMORALES
Si en Puebla hiciéramos la cuenta de los verdaderos
periodistas, la sorpresa sería mayúscula, porque no son muchos.
Si tuviéramos que señalar a los que han vivido disfrazados
de lo mismo en redacciones, el número de padrotes espantaría por lo elevado.
Y si habláramos de honestidad como ejercicio de conducción
cotidiana entre los que ejercen el oficio de reporteros o periodistas, son
pocos los que pueden presumir de ser dueños de esa virtud en un mundo donde
abunda la trampa, el engaño y la traición.
¿Cuántos de esos, igual que servidores públicos, jugaron en
contra de Alejandro Armenta y se entregaron sin recato a Ignacio Mier Velazco,
Julio Huerta y Eduardo Rivera?
Desde que Armenta ganó la candidatura de Morena y luego la
gubernatura de forma aplastante, dan rienda suelta a sus frustraciones atacando
a través de columnas, de portales grotescos, de granjas de bots y cuentas de X
misteriosas; festinan cada vez que hay algún cambio en la administración
estatal y hacen leña del árbol caído.
Ahí están los casos de Fabián Gómez y Adrián Ruiz, quienes
en su momento se entregaron a los brazos del gobierno de Rafael Moreno Valle
Rosas a través de Marcelo García Almaguer y Fernando Alberto Crisanto Campos,
siendo desechados en poco tiempo por ineptos. El primero supo sacar provecho
con espectaculares que le concesionaron y -dicen- de un edificio levantado en
una zona prohibida, acomodándose, posteriormente, con Miguel Barbosa, a quien
le sacó dinero y también una guardia personal argumentando que era perseguido.
El segundo, no sabía ni sabe redactar, constatándose que le
hacen y le hacían las columnas que después le publican, muchas de ellas por
encargo.
Los propios amigos de ambos advierten que la ingesta
frecuente de alcohol les hace ver fantasmas e inventar historias cargadas de
veneno.
Fabián Gómez presume de ser amigo personal de comunicación
social, -no sé de qué dependencia- que recibe línea directa de atacar a
funcionarios armentistas y no criticar ni por equivocación al dueño de
e-Consulta Rodolfo Ruiz Rodríguez; igualmente, que sus nexos con Marcelo García
Almaguer continúan incólumes.
Adrián Ruiz va por el mismo sendero, pues cojea del mismo
pie que su contlapache Fabián, siendo alimentando por el tenebroso Fernando
Crisanto.
Presuntuosos, juran por el osito bimbo que sus encomiendas
son del tamaño de los convenios que conseguirán.
Tanto Fabián como Adrián, forman parte del entramado de la
llamada “Aldea Poblana” y de todos los tuiteros que arremeten un día sí y otro
también contra la presidenta Claudia Sheinbaum, el gobernador Alejandro Armenta
y la 4T.
POSDATA: Alguna vez me encontré con Adrián Ruiz, pidiéndome
una reunión para contarme todo lo que sabía de un periodista que hoy es mi
amigo. El precio era darle trabajo. La traición a quien le tendió la mano me
asqueó y le dije que no, que buscara por otro lado para sus caguamas.
POSDATA 2: Durante el tiempo que duró la transmisión del
programa “La Inquisición”, que dirigí, transmitiéndose por televisión y en
todas las redes sociales durante varios meses, escribí e hice público que
Fabián Gómez era un traidor.
No me equivoqué.
Por eso fue sacado del proyecto.
POSDATA 3: Fabián y Adrián forman parte de la camada de
mascotas inmorales. A quien se le ocurra adquirirlos, tiene que saber que traen
en sus genes la traición rabiosa que saben disimular con cinismo mayúsculo.
¿Periodistas?… son unos viles mamarrachos que abundan
amparados en los medios de comunicación que no los conocen.



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