Manuel Barttlet Díaz, desarrollo de la Mixteca
Poblana
Alberto
Jiménez Merino
En
Xantoxtla, Tecomatlán, Puebla, entre 1964 y 1971, levantarse a las 4 a.m. para
llevar la yunta de bueyes a pastar y al amanecer, cerca de las 6 a.m., ponerles
el yugo para trabajar la tierra en tiempo de lluvias, era algo cotidiano.
También lo eran, pararse a las 5 a.m. para llevar el nixtamal al molino hasta
la cabecera municipal o acarrear agua para las necesidades de la familia a las
6 a.m.
Dejé
de hacerlo porque tuve la fortuna de salir a estudiar y construir un mejor
destino. La pobreza y la precariedad económica eran condiciones muy acentuadas
en esta zona de clima cálido subhúmedo con lluvias en verano, en las que,
debido al calor, es muy difícil trabajar después de las 12 p.m.
La
mixteca es una de las 7 regiones económicas de Puebla. Se ubica al suroeste del
estado y colinda con Oaxaca, Guerrero y Morelos. Se integra por 45 municipios
que abarcan una superficie aproximada de 11 mil 025 kilómetros cuadrados (km²) [1
millón 110 mil 500 hectáreas (has)] y una población cercana a los 250 mil
habitantes.
El 78 % de la población
realiza actividades agropecuarias de subsistencia con muy bajos rendimientos. Es una región marginada del país, con bajo
crecimiento económico. Las Principales actividades económicas son la agricultura,
la ganadería, la producción de mezcal, las artesanías, el turismo religioso, la
caza, la pesca y el aprovechamiento de diversos minerales no metálicos.
El
60% de la Población Económicamente Activa (PEA) emigra a Estados Unidos y regiones
agrícolas de México por falta de fuentes de empleo, servicios y vivienda apropiada.
La economía regional tiene alta dependencia de las remesas provenientes de
Estados Unidos que en Puebla ascienden a casi 3 mil millones de dólares (MMD)
anualmente.
Es
una región de lluvias escasas y baja disponibilidad de agua en el subsuelo. La
sequía es actualmente uno de los problemas más agudos y crecientes. Tiene altos
niveles de erosión del suelo (2.5 toneladas por ha al año), deforestación
acentuada y pastoreo incontrolado que han afectado los manantiales y fuentes de
agua. En 2024 se secó el Río Mixteco. Los rendimientos de los cultivos y el
ganado son bajos; la falta de forraje para los animales en la época seca es un
gran problema.
La
disponibilidad de agua y alimento para los animales que generalmente viven en
condiciones de pastoreo libre en campos naturales y áreas cerriles son dos de
los problemas más críticos de la Mixteca Poblana. Este conocimiento influyó
para orientar mis actividades de investigación en la Universidad Autónoma
Chapingo (UACH) hacia la producción de forrajes a través de paraderas y
cultivos forrajes. También para investigar sobre soluciones a la problemática
del agua que posteriormente permitió la publicación del libro “Agua para
el Desarrollo”.
Una
investigación sobre opciones forrajeras para la costa de Oaxaca, realizada en
Pinotepa Nacional, en 1987, con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología (CONACYT) y un Convenio entre la UACH y los Fideicomisos Instituidos
en Relación con la Agricultura en el Banco de México (FIRA), para impulsar la
producción de semillas forrajeras tropicales en el Centro Demostrativo
Ajuchitlán, Guerrero, permitieron conocer, en 1990, que el pasto Llanero (Andropogon
gayanus), era la opción agrícola más
viable para el trópico seco por su resistencia a la sequía, rápido crecimiento
y muy poco manejo.
Derivado
del cierre del Centro Demostrativo y de Capacitación Campesina Ajuchitlán,
creamos con nuestros propios recursos el Centro para la Producción de Semillas
Forrajeras Tropicales de la Mixteca Poblana, en Tehuitzingo, realizando la
primera siembra de 7 has de pasto Llanero y Buffel el 2 de junio de 1991. Al
año siguiente FIRA Puebla financió la siembra de 25 has. En 1993 la SEDESOL
Federal subsidió la siembra de otras 32 has para un total de 64 que produjeron
7 ton de semilla en ese año.
En
1992, cuando Manuel Barttlet Díaz era candidato a Gobernador de Puebla, me
buscó Julio Leopoldo De Lara Valera para decirme que el candidato me invitaba a
participar en los Foros de Análisis de la situación de la Mixteca Poblana.
Participé en Chiautla de Tapia y Acatlán de Osorio, proponiendo la siembra de
praderas y la captación de agua de lluvia para uso productivo.
Fue
hasta el 13 de julio de 1994 cuando el Gobernador Barttlet me recibió en la
Casa Puebla. Acompañado por mi padre (q.e.p.d) le dije: “señor gobernador, los
mixtecos ya no queremos que la pobreza nos siga flagelando”; ¿y qué propone?,
me dijo. “Propongo sembrar 1,000 has de praderas, construir represas y jagüeyes
y después, ya con forraje disponible, apoyar a los ganaderos para una
repoblación pecuaria con mayor calidad genética, contesté”.
Así,
entre 1994 y 1999 se sembraron 15 mil has de paraderas de pasto llanero y se
hicieron más de 1,200 represas para la dotación de agua al ganado. El abasto de
forraje y agua permitió prolongar la época de ordeña de las vacas hasta febrero,
cuando antes se terminaba en noviembre. La producción de leche, partos y
ganancia de peso se elevó en más de 30%.
Además,
se vieron al menos siete cambios sustantivos. La fauna silvestre empezó a
multiplicarse al tener comida y refugio, el avistamiento de venados fue más
común, la erosión del suelo se redujo y los manantiales cercanos a praderas y
represas aumentaron su caudal y tiempo de vida por la recarga natural de agua.
Las aves migratorias empezaron a llegar y quedarse, algunas represas se
sembraron con crías de peces para hacer acuacultura y otras se utilizaron para crear
pequeñas áreas de riego.
Con
la presencia del Gobernador Alejandro Armenta, ayer celebramos 90 años de vida
de Manuel Barttlet Diaz quien hizo posible este importante desarrollo regional.
Me dijo que había sido uno de los mejores programas de su gobierno. Como
poblano, me siento muy agradecido por su apoyo a la Mixteca. ¡¡Dios lo conserve
muchos años!!



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