Cátedra Matilde Montoya, primera médica mexicana
Alberto
Jiménez Merino
De
acuerdo con Wikipedia, Matilde Petra Montoya Lafragua, nació el 14 de
marzo de 1857 y murió el 26 de enero de 1938. Fue la primera mujer mexicana en
alcanzar el grado académico de médico, en 1887, por parte de la Escuela
Nacional de Medicina (ENM).
Su
logro marcó un precedente importante para la inclusión de las mujeres en
profesiones tradicionalmente dominadas por hombres. Creó la frase “Hombres y
mujeres deben tener los mismos derechos intelectuales y civiles”.
Ejerció
como partera en Puebla, donde sufrió difamación por parte de médicos varones
que no aceptaban a una mejer en el campo, obligándola a buscar el respaldo del presidente,
Porfirio Díaz (www.gacetafacmed.unam.mx). Fue pionera del feminismo y la
medicina. Desde temprana edad mostró su vocación por la medicina y el deseo de
superar las barreras impuestas a las mujeres en la sociedad de su tiempo.
“Con
tesón, Matilde Petra Montoya Lafragua abrió el camino de la medicina, la
ciencia y el saber, para muchas mujeres mexicanas. Desde pequeña tuvo que
lidiar con los prejuicios de su tiempo”, destacan Gabriela Castañeda López y
Ana Cecilia Rodríguez, pioneras de la medicina mexicana en la UNAM en Del
Porfiriato al Nuevo Régimen, 1887-1936, citado por Fernando Guzmán, (www.gacetafacmed.unam.mx).
A
los 14 años Matilde Montoya, describe Castañeda, del Laboratorio de historia
de la medicina, del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, llegó
a Cuernavaca, aprobando exitosamente el examen para ser partera y en donde vivió
después de haber cursado la materia durante un año en la ENM, la cual abandonó
por la muerte de su papá y por falta de recursos. Luego, regresó a la ENM y a
los 16 años, el 12 de mayo de 1873 obtuvo el título de Partera.
Por
motivos de salud, en 1875 se trasladó a vivir a Puebla, donde su éxito y
prestigio como partera estuvo marcado por la calumnia, la difamación y la
envidia de médicos y diarios de la época, estigmatizada por sus creencias al
ser protestante y simpatizante de la masonería.
Posteriormente,
se trasladó a Veracruz, y regresó a Puebla en 1880, matriculándose en la
Escuela de Medicina y Farmacia para seguir su vocación de convertirse en médica,
carrera que no terminaría en Puebla sino en la Ciudad de México. Algunos no
querían que entrara a clases, especialmente en las disecciones, ya que “no
podría estar en estas prácticas con cadáveres desnudos junto a profesores y alumnos”.
Para
la época, continúa Castañeda, era inadmisible que la mujer cursara alguna
carrera liberal como derecho o medicina, pese a que ni la Constitución, ni la Ley
de Instrucción Pública de 1867, lo prohibían. La mujer debía estar al cuidado
de la casa y la familia.
Para
aprender medicina en Puebla y luego hacer carrera y presentar el examen
profesional en la ENM, Matilde Montoya necesitaba la aprobación del gobernador
de Puebla y una orden del presidente, Porfirio Díaz. No solo logró ambas, sino
incluso el mismo Porfirio Díaz estuvo en el examen profesional que hizo en
agosto de 1887, con la tesis, Técnica de laboratorio en algunas
investigaciones clínicas.
Como
deferencia, el presidente Díaz le entregó el título de Médico Cirujano Partero;
y, aun cuando asistieron destacados médicos, ingenieros, abogados, periodistas
y miembros de la élite gubernamental, no fue reportado por la Gaceta médica
de México, aunque sí, por medios nacionales como El Tiempo, concluye
Gabriela Castañeda, citada por Fernando Guzmán.
En
Puebla, para honrar a esta gran mexicana, el H. Congreso del Estado que preside
el diputado Pavel Gaspar Ramírez, a través el Consejo Consultivo Académico, encabezado
por la diputada, Marisol Amieva Zamora, e integrado por la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la Universidad Popular Autónoma del
Estado de Puebla (UPAEP), el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey (ITESM), la Universidad Anáhuac Puebla, así como el Instituto
Tecnológico de Puebla (ITP), la Universidad Tecnológica de Puebla (UTP), el Instituto
Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Iberoamericana de Puebla, el Instituto
de Administración Pública del Estado de Puebla (IAP), El Colegio de Puebla (COLPUE),
entre otras instituciones educativas, crearon la Cátedra Doctora Matilde
Montoya, para honrar y recordar a esta mexicana ejemplar que abrió la
brecha médica a miles de mujeres en nuestro país.
La
inauguración y Cátedra Magistral se realizará este 29 de abril de 2026, y
estará a cargo de la doctora Annie Pardo Cemo, bióloga celular especialista
en la matriz extracelular, y de la doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez, bióloga
especialista en Teoría de la evolución.
Como
poblano, agradezco al H. Congreso del Estado de Puebla y al Consejo Consultivo
Académico por esta gran iniciativa para honrar a una mexicana que ha inspirado y,
seguramente, seguirá inspirando a muchas niñas y mujeres en la búsqueda de
mejores oportunidades profesionales y del privilegio de servir a la sociedad.



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